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  1. Las noticias tecnológicas internacionales, impulsadas por los medios de Estados Unidos, generalmente ofrecen noticias no muy positivas de Nokia: renuncias de ejecutivos, pérdida de participación en el mercado y poco interés en sus dispositivos frente al imán que generan Apple y Google con sus productos móviles. Sin embargo, en el mercado mundial de teléfonos inteligentes –los más costosos, pero a la vez los que más crecen en ventas–, el gigante finlandés conserva el liderazgo en Asia, África y Suramérica, mientras que Apple lo ha conseguido en Norteamérica, Europa y Oceanía.

    Pero más allá de las ventas, durante meses Nokia no pudo contar con un teléfono que diera la cara por la compañía para ponerlo frente al iPhone 4 y dispositivos Android como el Motorola Milestone (Droid) y el Nexus One, de Google. Por ello, cuando hace unos meses el entonces presidente Olli-Pekka Kallasvuo anunció el Nokia N8, no se guardó ninguna palabra para mostrar sus altas expectativas en el teléfono: “Nos acercamos al fin de esta dolorosa transición en la gama más alta de nuestro portafolio. Entregando el N8, con su experiencia de usuario de alta calidad, se marcará el comienzo de nuestra renovación. Lograremos nuestro potencial y recuperaremos el liderazgo en nuestra industria“.

    Por ello, llamar al N8 como el ‘salvador de Nokia’ puede ser un poco exagerado, pero sin duda la compañía tiene puestas sus esperanzas en este equipo para emerger en ese segmento que es el de mayor potencial de crecimiento y a la vez el que más dolores de cabeza ha tenido en los últimos años.

    Se inician las pruebas.

    Con el fin de conocer más a fondo el equipo en el que la compañía tiene fincadas sus esperanzas, probé un N8 durante poco más de un mes. Era el primer dispositivo de Nokia que tenía en mis manos en por lo menos un año y, como feliz usuario de iPhone, tenía mis prevenciones. Confieso que el plan original era usar exclusivamente el N8 por un par de semanas, pero mi dependencia por ciertas aplicaciones del iPhone me lo impidió. Sin embargo, hice numerosas pruebas y comparto con ustedes lo que me causó más interés del teléfono, sus especificaciones técnicas y las recomendaciones para quienes lo tengan en su lista de posibles compras.

    Atractivo a la vista, liviano –135 gramos– y a la vez sólido en las manos –está hecho de aluminio anodizado y a prueba de rayones–, el N8 se diferencia de sus ‘hermanos’ de otras gamas de Nokia por su pantalla táctil de 3,5 pulgadas (con tecnología Amoled), que también cumple las funciones del teclado físico, y se desmarca de sus competidores con su poderosa cámara fotográfica de 12 megapíxeles con lente Carl Zeiss y flash de xenón, capaz de grabar y editar video en alta definición (720p), y por la salida de video digital con su puerto HDMI, que lo convierte en todo un centro de entretenimiento.

    El N8 es, además, el primer teléfono de Nokia con Symbian^3, la nueva generación del sistema operativo impulsado por la compañía (sucesor de la versión S60), que tiene como difícil reto ponerlo a competir con el iOS, de Apple, y Android, de Google, y generar interés en los desarrolladores para que la oferta de aplicaciones se incremente.

    En resumen: en estas semanas de pruebas, desde el punto de vista del hardware, el N8 atrajo desde el primer momento, mientras que por los lados del software era necesario hacer muchas pruebas para tener una opinión propia.

    El hardware marca un punto alto.

    Con su procesador ARM de 680 MHz, el N8 no es el más rápido en su campo, e incluso para algunas tareas se siente un retraso de una fracción de segundo, pero en líneas generales su poder de cómputo es suficiente para las tareas que ejecuta. Cabe señalar que Symbian^3 es un sistema multitarea, por lo que se debe evitar tener muchas aplicaciones ejecutándose a la vez para no tener problemas de rendimiento.

    La pantalla del N8 es sobresaliente, tanto por el brillo y el contraste como por la interfaz de usuario, y está a la altura de la cámara digital, que con sus 12 megapíxeles y su video HD pone al N8 como una de las mejores opciones para quienes quieren un teléfono inteligente para generar contenidos fotográficos y multimedia. Sobre la cámara, las pruebas en distintas condiciones de luz, del flash y de los distintos formatos de video dieron muy buenos resultados, y para un usuario básico de una cámara o videocámara digital, el N8 podría llegar a ser un buen remplazo. También tiene una cámara para videollamadas.

    El puerto de salida de video HDMI es otro aspecto destacado del ‘smartphone’, pues permite que los videos e imágenes capturados o almacenados en él se puedan disfrutar en televisores HD (y el cable está incluido en el paquete). La capacidad de almacenamiento –que con videocámara HD podría llenar en pocos días las memorias de muchos teléfonos– es buena, 16 GB, y tiene un puerto para tarjetas micro-SD que puede ampliarla hasta 32 GB.

    Sobre conectividad, el N8 tiene Wi-Fi y Bluetooth, y en cuanto a la señal celular –voz y de datos (3G)–, no había curiosidad porque este es uno de los campos en los que Nokia –junto a otros jugadores tradicionales en este campo, como Motorola– es uno de los jugadores más sólidos, lo cual fue ratificado con este teléfono.

    La duración de la batería, sobre todo para un usuario de iPhone 3GS como yo, fue una grata sorpresa: durante un día de celebración en el que grabé cerca de dos horas de video HD, me conecté a Internet para navegar, revisar el correo y ‘twittear’, esta no se agotó. Era lo previsible según el manual de usuario, pero muchos teléfonos, incluido el iPhone 3GS, prometen una duración que no se cumple porque las exigencias del mundo real son mayores. Cabe señalar que la batería del N8 no es removible, una característica que en su momento –y aún ahora– fue criticada al iPhone desde su lanzamiento a mediados de 2007.

    El software: resultados agridulces.

    Cuando Steve Jobs presentó su primer iPhone, en 2007, dijo que su esencia era el software, simplemente empaquetada en un buen hardware. Esta afirmación aplica hoy para todos los rivales del iPhone, pues lo que hace a un teléfono realmente inteligente son sus aplicaciones y su sistema operativo.

    En este campo, el N8 no sale mal librado si se compara con muchos otros teléfonos y con sus antecesores que tienen el sistema Symbian S60, pero tiene algunas limitaciones y fallas que desmerecen ante el alto nivel del hardware.

    Comencemos con el sistema operativo. Symbian^3 representa sin duda un salto sobre las otras versiones de Symbian y sugiere que la vida de este sistema operativo será más larga de lo que algunos analistas predicen. La nueva plataforma promete más de 250 nuevas características, y las más importantes de ellas son los gráficos mejorados, la tecnología ‘multitouch’ – de múltiples toques–, multimedia enriquecida y con soporte a alta definición, multitarea mejorada, geolocalización, conectividad optimizada para manejar flujos de datos y mayores facilidades para el desarrollo de aplicaciones.

    Ahora, vamos a la interfaz, sobre la que había ciertas prevenciones. En una primera mirada no está nada mal: si bien no es tan fácil –e intuitiva– como la del iPhone, está al nivel de las que siguen la tendencia de páginas de inicio configurables con distintos tipos de elementos, como la hora, calendario, acceso a aplicaciones más usadas (con la desventaja de que cada pantalla es independiente, y no se pueden trasladar elementos de una a otra; y si esto es posible, no es fácil encontrar cómo hacerlo).

    En pocos minutos –y con una ojeada rápida del manual– es fácil interactuar con el equipo, configurar varias pantallas de inicio, hacer las tareas necesarias y acceder rápidamente a las aplicaciones (no alcancé a instalar tantas, así que no necesité saber cómo hacerlo en pocos segundos cuando se tienen más de 300, como me ocurre en el iPhone).

    El teléfono incluye algunas aplicaciones muy útiles, como Mapas de Ovi, que ofrece navegación guiada por voz. Además, instalar software adicional de la Ovi Store es un proceso natural, como ya lo es en casi todas las tiendas de aplicaciones. La Ovi Store no tiene la inmensa oferta de la App Store de Apple ni del Android Market, pero se encuentran muchas aplicaciones en distintas categorías (incluso algunas que en otras plataformas cuestan algunos dólares aquí son gratuitas, como el juego móvil del año, Angry Birds). Además, la gente de Nokia en Colombia y Latinoamérica trabaja fuertemente con desarrolladores locales y medios de comunicación para llevar aplicaciones útiles para los usuarios de cada país, y la oferta está creciendo.

    La cámara no requiere el estudio de ningún manual, pues basta con seguir unas instrucciones claras en la pantalla. La experiencia de tomar fotos y grabar videos es muy grata, pues el proceso es sencillo y los resultados son de alta calidad. El único punto débil es la velocidad de obturación: cuando se toma una foto sin flash de un objetivo en movimiento, la fracción de segundo que se tarda en tomar la foto hace que el resultado no sea satisfactorio. Así que para quien planee ir a un autódromo o tomar fotos deportivas, puede no ser la mejor alternativa. Grabar ver videos es otro punto positivo del N8, incluidos los videos que están en Flash –algo que no se puede hacer adecuadamente desde un iPhone–.

    Por otro lado, la sincronización con el Mac, que preveía como un dolor de cabeza, funcionó tan pronto los conecté (el N8 usa puerto micro-USB), al menos en cuanto a fotografías y videos. Para sincronizar datos –contactos, calendarios, etc.– no hay una versión de la Ovi Suite, por lo que se debe usar iSync (incluido en el Mac), algo no tan automático pero que al final logra hacerse funcionar.

    Y ahora, algunos aspectos que para un usuario de iPhone, y para cualquier persona que quiera que su equipo piense en todos los aspectos de usabilidad, pueden llegar a ser ‘estresantes’: el teclado, cuando el teléfono está en posición vertical, ¡es el tradicional teclado alfanumérico de los teléfonos no inteligentes! No sé en qué pensaban los desarrolladores cuando decidieron que el teclado predeterminado de un teléfono inteligente de la gama más alta debía ser el de un celular antiguo. La primera vez que intenté escribir un tweet o un mensaje de texto perdí al menos 5 minutos tratando de ir a la configuración del equipo o a las opciones, porque suponía que era cuestión de ajustarlo. Pero fracasé en mis intentos y tuve que usar, después de 6 años, un teclado de letras y números (una pesadilla para un usuario de teléfonos inteligentes).

    Por fortuna, al poner el N8 en posición horizontal aparece un teclado virtual más decente, aunque escribir con el teléfono en esa posición no es lo más natural. Y los pequeños detalles también son molestos: las teclas virtuales son muy pequeñas y escribir resulta incómodo, algunas no están en la posición normal de los teclados o no tienen el tamaño mayor (como la tecla Enter). Para quien está acostumbrado a escribir ‘a toda velocidad’, el N8 puede disuadir del envío de mensajes que no sean urgentes.

    Finalmente, el navegador web hace bien su tarea de desplegar los sitios web, pues no encontré alguno que saliera distorsionado. Además, es tan rápido como Opera Mini o Safari, y mucho más veloz que mi navegador favorito en el iPhone y el iPad, el Atomic Web. Su intefaz vuelve a ser lo que juega en contra de una muy alta calificación: obliga a dar varios toques en el teclado virtual para dar órdenes, algo que en otros navegadores solo toma un toque. Las páginas desplegadas se pueden agrandar (o acercar) con los dedos, de forma casi tan eficiente como en el iPhone –y en esto, otros teléfonos inteligentes quedan mal parados–.

    Conclusiones.

    Los fanáticos de Nokia no deberían pensar 2 veces si buscan el mejor teléfono inteligente para su gusto: el N8 es una apuesta segura. Es probable incluso que lo que para un usuario de iPhone causa molestia, especialmente aspectos de usabilidad de la interfaz, para quien ya tenga un equipo de Nokia sea algo natural, y en cambio las fortalezas del equipo en el hardware son evidentes frente a los teléfonos de otras líneas de Nokia. En cambio, los usuarios-fanáticos de iPhone, BlackBerry o Android podrían no tener una gran motivación para cambiar de plataforma y tener que aprender a usarla, buscar aplicaciones que remplacen las que ya usan en sus equipos.

    Como teléfono inteligente, el N8 cumple su papel. Como equipo de productividad, debido a su teclado y a los ya mencionados problemas de usabilidad, no tiene una fortaleza sobre el BlackBerry, el iPhone o los Android más allá de que los usuarios de otros teléfonos de Nokia se sientan en casa al empezar a usarlo; en cambio, como dispositivo multimedia puede mirar por encima del hombro a muchos rivales, con su poderosa cámara, su manejo de la alta definición, sus características de video y su batería de larga duración.

    Resumen de evaluación.

    Ficha técnica: sitio oficial del N8.

    Lo mejor: la cámara digital, fabulosa para fotos de alta calidad y videos HD.

    Lo malo: el teclado virtual y fallas de usabilidad que dificultan o entorpecen algunas actividades, en especial las de productividad.

    La recomendación: si ya es usuario de Nokia y quiere tener el mejor teléfono inteligente de esta marca, no lo piense más y pásese al N8. Si es usuario de iPhone, limítese a envidiar la cámara digital. Y si no ha tenido teléfono inteligente hasta ahora, y quiere tener el primero de ellos, téngalo en cuenta –sobre todo si le interesa la multimedia–, pero analice todas las opciones del mercado.
  2. En las partes más pobres del planeta, es difícil encontrar un computador y un modem para conectarse a la Red, pero siempre hay uno que otro celular por ahí rondando. Esta realidad, junto con los avances en cobertura y velocidades de redes celulares, ha dado luz a un fenómeno interesante: los países en vías de desarrollo lideran el uso de Internet móvil.
    Según un estudio realizado (inglés) usando estadísticas de , Asia y África son las regiones con el mayor porcentaje de uso de Internet móvil, impulsadas por algunos de sus países más pobres. En contra de la tendencia, Suramérica está de última.
    La explicación para estos resultados, como ya se anotó, está atada a la situación de infraestructura de los países menos desarrollados. Para las personas con menos recursos, es más viable adquirir un teléfono económico y un plan de datos básico para ingresar a la Red que comprar un computador completo y pagar un cargo mensual fijo a un proveedor de servicio. Firmas como Google han anunciado en los últimos años que los próximos 1.000 millones de usuarios de Internet en el mundo llegarán en su mayoría gracias a los dispositivos móviles, y , conocido como el padre de Internet.
    Sin embargo, es sorprendente y algo alarmante ver lento desarrollo de Latinoamérica –no solo Suramérica– en este sentido. Países como Colombia, por ejemplo, tienen , pero tienen todavía camino por recorrer en Internet móvil. ¿Por qué entonces no son mejores las cifras para nuestra región?
    Quizás sea un tema de infraestructura (puede que no haya aún las suficientes redes 3G para satisfacer la demanda) o se deba a que no haya productos, aplicaciones o contenidos móviles locales que impulsen la demanda (aunque esto podría cambiar en Colombia si se desarrolla exitosamente el plan , que busca alcanzar 100 millones de dólares ). Las razones precisas no pueden ser conocidas a ciencia cierta sin hacer un estudio más profundo, pero la realidad es innegable: la región está en una incipiente situación de Internet móvil (si se le ocurre una causa distinta, no dude en compartirla con nosotros con sus comentarios).
    África, por su parte, también tiene una situación muy particular. Según Royal Pingdom, en el continente una gran porción de los países muestra que más o menos el 20% de su tráfico proviene de teléfonos móviles. Como África es el continente habitado más pobre del mundo, esto reafirma la explicación económica para sustentar los hallazgos estadísticos.
    Suramérica no quisiera estar en una situación similar a la africana, por lo que la región debería mirar el modelo asiático, pues en ese continente el acceso móvil a Internet es muy popular y sus países viven situaciones socioeconómicas no tan nefastas ni tan diferentes a la nuestra como las que plagan a algunos países africanos.
  3. Con una final entre una España que juega al toque y con la posesión del balón y una Holanda heredera del ''fútbol total'', el Mundial de Sudáfrica-2010 ha premiado a aquellos equipos que practican un fútbol de ataque, como también lo hizo la tan elogiada y joven ''Mannschaft''.
    Cuatro años después del Mundial de Alemania, en el que las dos mejores defensas, Italia y Francia, disputaron la final, en la cita africana salieron airosos los que demostraron vocación ofensiva.
    Modelo de buen juego desde su triunfo en la Eurocopa-2008, la Roja no ha renegado de sus principios, aunque Vicente Del Bosque alinease un mediocampista recuperador más estrictamente defensivo (Sergi Busquets) en detrimento de otro más ofensivo (Marcos Senna). En cualquier caso, como contradicción es mínima.
    Pero, además, el DT ha aprovechado la gran herencia de su antecesor Luis Aragonés, ''el sabio de Hortaleza''.
    "El mediocampo (ofensivo) español, con la dupla Xavi-Iniesta marca la dirección a seguir", explica el francés Christian Karembeu, campeón del mundo con los ''Bleus'' en Francia-1998 y miembro del Grupo de estudios técnicos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
    Además, España cuenta con el delantero David Villa en el mejor momento de su carrera, que llegó a la final como goleador del torneo con cinco tantos, al igual que el holandés Wesley Sneijder, el hombre clave del ataque ''Oranje''.
    El alemán Thomas Muller y el uruguayo Diego Forlán, que la víspera abandonaron la competición en el duelo por el tercer puesto que ganaron los germanos (3-2), anotaron cinco dianas cada uno.
    Esta nueva Holanda, precisamente, no practica exactamente el mismo ''fútbol total'' que sus legendarios predecesores bajo la batuta de Johan Cruyff. Los de hoy son un poco más prudentes defensivamente, pero también intentan perpetuar la tradición de la "Naranja Mecánica".
    Detrás de los dos finalistas, Alemania, tercero, ha brindado una excelente impresión por su juego dinámico, anotándoles cuatro goles a dos favoritos del torneo, Inglaterra y Argentina, en octavos de final (4-1) y en cuartos (4-0), respectivamente.
    "Alemania ha roto el cerrojo", sintetiza Karembeu. "Con este equipo quedó demostrado que la creatividad y el juego colectivo continúan siendo la fuerza principal de los equipos. Los que llegaron lejos en la competición tuvieron la posesión del balón", añadió.
    Entre otros eslóganes, Low ha lanzado a sus adjuntos uno que sigue aún vigente: "Consagrarse campeón del mundo con una visión defensiva (del juego) y marcando un solo gol decisivo, como lo hizo Italia en 2006, ya no es posible".
    "Sólo se puede ser campeones del mundo practicando un fútbol ofensivo que plantee problemas a los rivales", advertía.
    Asimismo, Uruguay, el cuarto semifinalista, planteó un esquema general más bien defensivo, pero, como contrapartida contó con el mejor y más temible dúo de ataque del torneo, integrado por Diego Forlán (Atlético de Madrid) y Luis Suárez (Ajax Ámsterdam), quienes anotaron 8 goles entre los dos.
    Argentina, por su parte, se quedó afuera en cuartos de final a falta de defensa, pero jugando siempre al ataque, mientras que en el caso de México, Karembeu destacó "la fuerza colectiva y la voluntad de atacar", que se reflejó en un claro sistema 3-4-3.
    Los asiáticos, Japón y Corea del Sur, por su parte, también superaron la primera ronda practicando un fútbol agresivo.
    En cualquier caso, este Mundial no sonrió para nada a los equipos demasiado preocupados por defender.
    Argelia, por ejemplo, se fue en la primera ronda sin anotar un solo gol, mientras que Francia e Italia también se marcharon cabizbajos desde la primera instancia para reflexionar a fondo sobre su filosofía defensiva.
  4. Holanda y España compartirán el domingo la misma avidez por irrumpir, después de 80 años de espera, en el club de los magníficos, el grupo de países que han sido campeones del mundo y cuya nómina se paró en siete hace doce años, cuando admitió a Francia.

    "Knockin'' On Heaven''s Door". La banda sonora de la película Pat Garrett y Billy The Kid, escrita por Bob Dylan en 1973, pondrá un fondo musical perfecto al drama que se desarrollará en el Soccer City de Johannesburgo.

    España llama por vez primera a las puertas del cielo con la esperanza de alcanzar la gloria. Para Holanda será el tercer aldabonazo, después de sus fallidos intentos en 1974, cuando perdió la final contra Alemania Federal (2-1), y en 1978, cuando cayó ante Argentina (3-1), en ambos casos víctima de los anfitriones.

    Sudáfrica 2010 se propone dejar para la historia varias primicias. Además de acoger por vez primera el Mundial en territorio africano, alumbrará un campeón inédito, pues ni Holanda ni España lo han sido nunca; pondrá a Europa por delante de Sudamérica en número de títulos (10-9) y entregará al Viejo Continente su primera Copa en territorio ajeno.

    El brasileño Romario, jugador FIFA del año en 1994, asegura que con la final Holanda-España "gana el fútbol" porque técnicamente han sido los dos mejores equipos del Mundial. Incluso los jugadores alemanes, derrotados por España en semifinales (1-0), se comportaron con nobleza en la decepción y reconocieron que España fue mejor.

    "El sueño se acabó. Caramba, qué buenos eran los españoles", titulaba hoy el diario Bild.

    Tan rara coincidencia en los elogios hacia España y Holanda certifica que Romario, un depredador del área, no anda descaminado en su análisis. Holanda, bajo la batuta del hasta ahora desconocido técnico Bert Van Marwijk, acumula 25 partidos sin perder, incluidos los seis del Mundial, y España, bajo la dirección del no menos discreto Vicente del Bosque, ha encadenado cinco triunfos después de su mal arranque contra Suiza (1-0).

    Si Holanda gana la final, será el segundo equipo de la historia que conquista el título con pleno de victorias: ocho en la fase de clasificación y siete en Sudáfrica. Sólo la legendaria selección de Brasil, con Pelé, Tostao y Rivelinho entre otros grandes, lo ha conseguido hasta hoy, en México''70.

    El fútbol de seda de los españoles, a imagen y semejanza del que practica el Barcelona -siete de sus jugadores fueron titulares contra Alemania- competirá con la eficacia holandesa en el último combate del Mundial.

    Coincidiendo con un eclipse solar, que no afectará al territorio sudafricano, el primer Mundial africano coronará el domingo a un nuevo campeón al término de un partido que, si los dos equipos son capaces de sacar lo mejor de sí mismos, puede ser memorable.

    España, en cuya nómina figuran once de los jugadores que hace dos años fueron campeones de Europa, pretende extender al mundo una hegemonía continental que nadie le discute. El seleccionador alemán, Joachim Loew, le atribuyó sin dudarlo la condición de favorita antes de la semifinal, y Van Marwijk redujo la presión sobre sus hombres al resaltar que un país tan pequeño como Holanda, que también fue campeona de Europa (1988), se esté jugando el título mundial.

    La final del domingo presenta dentro de su marco general un cuerpo a cuerpo por la Bota de Oro. David Villa y Wesley Sneijder, viejos conocidos de la Liga española, están igualados a cinco goles y son los más significados candidatos a llevarse el título, con permiso del alemán Miroslav Klose, que un día antes habrá jugado en Puerto Elizabeth el partido por el tercer puesto contra Uruguay.

    La consigna en los dos equipos consiste en no detenerse ahora que ya avistan la tierra prometida. No festejar la llegada, sino mantener la concentración para el combate decisivo. La complacencia en el acceso al penúltimo peldaño es peligrosa porque, fuera de los estadísticos, nadie se acuerda del subcampeón.
  5. España alcanzó la final del Mundial 2010 al derrotar a Alemania (1-0), el mismo resultado en la reedición de la final de la Eurocopa 2008, en esta ocasión con un tanto de furia de Carlos Puyol, que premió un recital de fútbol de una selección que vive el momento más dulce de su historia.

    El Mundial de Sudáfrica ha premiado al fútbol de equipo por encima de las individualidades. Selecciones marcadas por un líder están en casa. En épocas en las que el físico se impone, España y Alemania son una oda al fútbol. Un ejemplo de calidad, brillantez compartida en las dos selecciones del momento en el mundo.

    Del Bosque recogió la ''generación de oro'' del fútbol español y la conduce a una nueva dimensión. Joachim Löw ha liderado la modernización de Alemania. Ha convertido el histórico fútbol rocoso basado en el físico en un juego vertical de calidad y tremenda pegada. El seleccionador español admira su trabajo y el de Oliver Bierhoff en la dirección deportiva. Es el gran secreto. Su labor de captación de jóvenes de todos los orígenes en barrios humildes.