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  1. En el fondo de uno de los pasillos de la escuela se encontraban dos muchachos tratando de matar el tiempo antes de entrar a sus respectivas clases, uno tenia largos cabellos plateados de aproximadamente unos 17 años y el otro chico aparentaba tener unos 18 años, tenia cabellos negros recogidos delicadamente en una pequeña colita ubicada en su nuca.
    -Ya dime Miroku… te enamoraste ¿verdad?- esa era la quinta vez que le hacia esa pregunta a su mejor amigo, estaba casi seguro que el por fin había sentado cabeza.
    -Claro que no Inuyasha, no seas tonto, yo no me podría enamorar de esa niña…

    -Simplemente no es mi tipo.- y esa era la quinta vez que le respondía así a su amigo, si bien sabía que en el fondo estaba mintiendo pues el gran Don Juan Miroku había caído en las redes y los encantos de una chica que tenía completamente capturado su corazón pero aún no quería admitirlo del todo frente a su amigo ya que terminaría burlándose.
    -Es obvio que te enamoraste de ella tus ojos lo dicen, cada vez que hablan de ella te pones como idiota.
    -Entiende de una buena vez que no, no y ¡No!- decía un poco alterado por tanta insistencia.
    -Y dime por que ayer en el parque te estabas besuqueando con ella.
    -Mira Inuyasha, te lo voy a decir una sola vez, si estuve saliendo con ella fue por nuestra apuesta y para divertirme un rato, pero de eso a enamorarme de esa chiquilla ¡Por Dios! Ella es una niñita ni siquiera parece mujer ya te dije a mi me gustan las chicas de verdad no eso y que te quede bien claro de una vez ¡Yo no la amo y jamás la voy a amar! ¿Cupo eso en tu pequeño cerebro?...
    -Miroku tu no…-se escuchó una voz femenina tras los dos chicos, Inuyasha quedó impactado mientras que a Miroku se le enfrió la sangre; sabía muy bien de quien era esa voz, lentamente se dio la vuelta para posar su mirada en una chica de unos 16 años que lo miraba confundida y asustada con sus lindos ojos castaños cristalizados con pequeñas lágrimas a punto de caer.
    -Sango…yo…-susurró Miroku tratando de buscar un indicio de cuanto había escuchado para poder darle una explicación de todo.
    -Así que todo fue un juego, eres un desgraciado poco hombre… no entiendo como pude creerte-dijo ella mientras bajaba la mirada y se daba vuelta para salir corriendo de ahí.
    Miroku quedo helado, sus ojos no daban crédito a lo que estaba pasando y cuando la vio salir sintió como si le hubieran arrancado una parte de su ser, no pudo aguantar más y salió tras ella, cuando la alcanzó trató de detenerla tomándola del brazo fuertemente y así ella lo volteo a ver.
    -Sango espera a que te explique…- le dijo desesperado pues no quería perderla.
    -Explicar que Miroku que yo solo fui parte de una apuesta o que solo soy un juguete más para ti, y sabes que es lo peor que yo también fui una tonta creyéndome cada palabra tuya, debí saber que el cuentito de que me amabas era una mentira, que tu jamás cambiarías por mi, ya sabía yo que eso era demasiado bueno para ser real.
    -Pero Sango tu no entiendes –la miraba directamente a los ojos que ya no tenían la misma expresión de antes ya no estaban confundidos ni asustados ahora le mostraban una clara mirada de desprecio y rabia, al ver esto la soltó inmediatamente.
    -Entender ¿Qué? Que solo planeabas divertirte un rato conmigo para después botarme como a las demás, escúchame bien Miroku no te quiero volver a ver nunca ¡Te ODIO!
    ¿Lo entendiste bien? ¡Te detesto! Y no te atrevas siquiera a volver a buscarme por que justamente mañana me largo de aquí de esta maldita escuela y de esta maldita ciudad.
    Dicho esto se dio media vuelta y se fue caminando de ahí, dejando a Miroku con la mirada perdida viéndola alejarse de ahí, con una expresión de dolor hundió su rostro en sus manos cayendo de rodillas, “Pero Sango yo… en verdad te amo…” susurró suavemente, entonces sintió como alguien se le acercaba por detrás y tocaba su hombro derecho…
    -Miroku… Miroku… ¡Miroku! ya despierta no es momento de estar dormido.- dijo una chica pelirroja que sacudía a un chico que estaba recostado en su escritorio.
    -¿Ah?…Ayame ¿Qué quieres? no ves que estoy ocupado.
    -Si, claro Miroku durmiendo en horas de trabajo ¡Dios! En donde tenían la cabeza tus padres cuando te dejaron a cargo de la empresa, entiende que ya no eres un niño.
    -Si, si, si, lo que tu digas… ¿a que vienes? No creo que vengas a sermonearme por que me quede dormido.- dijo con una expresión de enfado.
    -Miroku… estuviste desvelándote anoche ¿verdad?, que te vamos a hacer… bueno yo solo viene a entregarte estos contratos que me mandó Inuyasha para que los firmes.
    -¿Solo por eso me despertaste? Se los hubieras dejado a la secretaria, no era necesario que me despertaras.
    -Para empezar si era necesario por que no deberías estar durmiendo, y además ¿A qué secretaria se supone que se los debo de dar si no tienes ninguna?, que ya no recuerdas el “pequeño” problemita amoroso que tuviste con la última, ella término renunciando como las demás.
    -Ah…que cosas…bueno perdóname Ayame linda pero yo pensé que ya me habían conseguido una nueva.- dijo ofreciéndole un linda sonrisa
    -De hecho la acaban de conseguir, pero ella comienza a trabajar hasta mañana.
    -Y que tal esta, ¿Es bonita?
    -Realmente no sé mucho Koga casi no me dijo nada más que su nombre...san...Sango…creo, dijo que se llamaba algo así- contesto la chica mientras se rascaba la cabeza y se encogía de hombros.
    -¡¿Qué?!
    -Creo que era Zampo, o Shampoo, o Sungo.
    -Ayame, es muy importante ¿Cómo se llamaba exactamente?- dijo esta vez sacudiéndola un poco de los hombros.
    -La verdad no tengo idea.
    -Pues pregúntale a tu maridito.
    -Koga no esta salió de la empresa por una junta de trabajo que tenía.
    -Ese Koga me las pagará cuando regrese.
    -Vamos Miroku, si tantas ganas de saber su nombre le puedes preguntar a Inuyasha-dijo la pelirroja saliendo por la puerta de la oficina.
    El chico de cabellos negros se dejó caer en la silla con varios pensamientos revoloteando por su cabeza, estaba confundido habían pasado ya 8 años desde que la vio salir de aquel pasillo en la preparatoria, después ella se fue de la ciudad. Estuvo algunas semanas un poco deprimido pero intento recuperarse seguir como siempre, pero por más que lo intentaba no podía; con cada chica que salía se imaginaba que estaba con ella, donde quiera que estaba la veía venir caminando, a veces creía que escuchaba su dulce voz llamándolo y todas las noches desde que se fue soñaba con ella. Tiempo después comprendió cuanto la necesitaba, pero ya era demasiado tarde, intento buscarla y pedirle perdón pero no sabía dónde estaba ni donde encontrarla, incluso le estuvo rogando a su mejor amiga Kagome que le dijera a que ciudad se había mudado pero ella se negaba a decirle.
    Resignado siguió con su vida normal; pasó la preparatoria y la universidad con excelentes notas, después sus padres lo dejaron a cargo de una de las empresas más prestigiosa de Japón, pero aún después de ocho largos años su recuerdo seguía presente, y sonaba tonto, incluso él mismo no se lo explicaba, pero la seguía amando, guardando la tonta esperanza de que algún día ella volviera.
    Con la cabeza revuelta en pensamientos salió de su oficina buscando a Inuyasha, pero no lo encontró donde debería estar, para su suerte ya sabía donde buscar, lo encontró en la oficina de su novia.
    -¡Inuyasha!- grito a la vez que entraba a la estancia.
    -Hola Miroku que sorpresa yo te hacía dormido.
    -No te burles así de mí, recuerda que yo soy tu jefe.
    -Bonito jefe tenemos ¿no?
    -No juegues y dime lo que quiero saber.
    -¿Y que quieres saber?-pregunto con una expresión de incrédulo
    -El nombre de mi nueva secretaria
    -¿Otra vez te la quieres ligar? Que no te basto con la última secretaria que tuviste, me vino a hacer un escandalito por tu culpa.
    -Inuyasha –dijo esta vez tomándolo por el cuello de la camisa- si no me dices su nombre ahora te juro que…
    -Creo que la conoces mejor de lo que tú crees, tu nueva secretaria es Sango Akibahara.
    -Sango…-susurró soltando a Inuyasha.
    -Vaya la recuerdas.
    -Claro que la recuerdo, ¿Cómo supones que la olvide?, Tu mejor que nadie sabes cuanto me arrepiento de haberla lastimado.
    -Inuyasha, se suponía que era una sorpresa para Miroku- se escucho una voz detrás de ellos, era una joven alta de tez blanca y con cabellos negros que iba entrando a la oficina con unos papeles en la mano.
    -Kagome, ¿Tú ya lo sabías también?
    -Claro.
    -Y ¿Dónde esta ahora?, ¿Cuándo llegó a la ciudad?, ¿Cuándo viene a trabajar?, ¿Se quedará?-pregunto dirigiéndose a Kagome
    -Tranquilo, ahora esta en su nuevo departamento, llegó hace como unas dos semanas, viene a trabajar mañana y si, se quedará.
    -Sango va a volver…-susurró con una sonrisa- me tengo que ir.
    -Si claro Miroku lo que tú digas.-Dijo Kagome un poco confundida
    -Miroku cada día es más loco.
    -O tal vez le hace daño estar cerca de ti, ¿no?- se burló kagome con una sonrisa pícara.

    Bueno, damas y caballeros este es mi primer fic, un S/M, mi pareja favorita, no creo hacerlo muy largo pero aun así espero que les guste.
    Esta dedicado a Sanguitolove una gran amiga que me apoyo y me dio ánimos para publicarlo (¡Gracias pequeña!)
    Por favor dejen sus comentarios y sugerencias. XD.







    -¿Y por que no?
  2. Una vida pensando en ti

    En el fondo de uno de los pasillos de la escuela se encontraban dos muchachos tratando de matar el tiempo antes de entrar a sus respectivas clases, uno tenia largos cabellos plateados de aproximadamente unos 17 años y el otro chico aparentaba tener unos 18 años, tenia cabellos negros recogidos delicadamente en una pequeña colita ubicada en su nuca.
    -Ya dime Miroku… te enamoraste ¿verdad?- esa era la quinta vez que le hacia esa pregunta a su mejor amigo, estaba casi seguro que el por fin había sentado cabeza.
    -Claro que no Inuyasha, no seas tonto, yo no me podría enamorar de esa niña…

    -Simplemente no es mi tipo.- y esa era la quinta vez que le respondía así a su amigo, si bien sabía que en el fondo estaba mintiendo pues el gran Don Juan Miroku había caído en las redes y los encantos de una chica que tenía completamente capturado su corazón pero aún no quería admitirlo del todo frente a su amigo ya que terminaría burlándose.
    -Es obvio que te enamoraste de ella tus ojos lo dicen, cada vez que hablan de ella te pones como idiota.
    -Entiende de una buena vez que no, no y ¡No!- decía un poco alterado por tanta insistencia.
    -Y dime por que ayer en el parque te estabas besuqueando con ella.
    -Mira Inuyasha, te lo voy a decir una sola vez, si estuve saliendo con ella fue por nuestra apuesta y para divertirme un rato, pero de eso a enamorarme de esa chiquilla ¡Por Dios! Ella es una niñita ni siquiera parece mujer ya te dije a mi me gustan las chicas de verdad no eso y que te quede bien claro de una vez ¡Yo no la amo y jamás la voy a amar! ¿Cupo eso en tu pequeño cerebro?...
    -Miroku tu no…-se escuchó una voz femenina tras los dos chicos, Inuyasha quedó impactado mientras que a Miroku se le enfrió la sangre; sabía muy bien de quien era esa voz, lentamente se dio la vuelta para posar su mirada en una chica de unos 16 años que lo miraba confundida y asustada con sus lindos ojos castaños cristalizados con pequeñas lágrimas a punto de caer.
    -Sango…yo…-susurró Miroku tratando de buscar un indicio de cuanto había escuchado para poder darle una explicación de todo.
    -Así que todo fue un juego, eres un desgraciado poco hombre… no entiendo como pude creerte-dijo ella mientras bajaba la mirada y se daba vuelta para salir corriendo de ahí.
    Miroku quedo helado, sus ojos no daban crédito a lo que estaba pasando y cuando la vio salir sintió como si le hubieran arrancado una parte de su ser, no pudo aguantar más y salió tras ella, cuando la alcanzó trató de detenerla tomándola del brazo fuertemente y así ella lo volteo a ver.
    -Sango espera a que te explique…- le dijo desesperado pues no quería perderla.
    -Explicar que Miroku que yo solo fui parte de una apuesta o que solo soy un juguete más para ti, y sabes que es lo peor que yo también fui una tonta creyéndome cada palabra tuya, debí saber que el cuentito de que me amabas era una mentira, que tu jamás cambiarías por mi, ya sabía yo que eso era demasiado bueno para ser real.
    -Pero Sango tu no entiendes –la miraba directamente a los ojos que ya no tenían la misma expresión de antes ya no estaban confundidos ni asustados ahora le mostraban una clara mirada de desprecio y rabia, al ver esto la soltó inmediatamente.
    -Entender ¿Qué? Que solo planeabas divertirte un rato conmigo para después botarme como a las demás, escúchame bien Miroku no te quiero volver a ver nunca ¡Te ODIO!
    ¿Lo entendiste bien? ¡Te detesto! Y no te atrevas siquiera a volver a buscarme por que justamente mañana me largo de aquí de esta maldita escuela y de esta maldita ciudad.
    Dicho esto se dio media vuelta y se fue caminando de ahí, dejando a Miroku con la mirada perdida viéndola alejarse de ahí, con una expresión de dolor hundió su rostro en sus manos cayendo de rodillas, “Pero Sango yo… en verdad te amo…” susurró suavemente, entonces sintió como alguien se le acercaba por detrás y tocaba su hombro derecho…
    -Miroku… Miroku… ¡Miroku! ya despierta no es momento de estar dormido.- dijo una chica pelirroja que sacudía a un chico que estaba recostado en su escritorio.
    -¿Ah?…Ayame ¿Qué quieres? no ves que estoy ocupado.
    -Si, claro Miroku durmiendo en horas de trabajo ¡Dios! En donde tenían la cabeza tus padres cuando te dejaron a cargo de la empresa, entiende que ya no eres un niño.
    -Si, si, si, lo que tu digas… ¿a que vienes? No creo que vengas a sermonearme por que me quede dormido.- dijo con una expresión de enfado.
    -Miroku… estuviste desvelándote anoche ¿verdad?, que te vamos a hacer… bueno yo solo viene a entregarte estos contratos que me mandó Inuyasha para que los firmes.
    -¿Solo por eso me despertaste? Se los hubieras dejado a la secretaria, no era necesario que me despertaras.
    -Para empezar si era necesario por que no deberías estar durmiendo, y además ¿A qué secretaria se supone que se los debo de dar si no tienes ninguna?, que ya no recuerdas el “pequeño” problemita amoroso que tuviste con la última, ella término renunciando como las demás.
    -Ah…que cosas…bueno perdóname Ayame linda pero yo pensé que ya me habían conseguido una nueva.- dijo ofreciéndole un linda sonrisa
    -De hecho la acaban de conseguir, pero ella comienza a trabajar hasta mañana.
    -Y que tal esta, ¿Es bonita?
    -Realmente no sé mucho Koga casi no me dijo nada más que su nombre...san...Sango…creo, dijo que se llamaba algo así- contesto la chica mientras se rascaba la cabeza y se encogía de hombros.
    -¡¿Qué?!
    -Creo que era Zampo, o Shampoo, o Sungo.
    -Ayame, es muy importante ¿Cómo se llamaba exactamente?- dijo esta vez sacudiéndola un poco de los hombros.
    -La verdad no tengo idea.
    -Pues pregúntale a tu maridito.
    -Koga no esta salió de la empresa por una junta de trabajo que tenía.
    -Ese Koga me las pagará cuando regrese.
    -Vamos Miroku, si tantas ganas de saber su nombre le puedes preguntar a Inuyasha-dijo la pelirroja saliendo por la puerta de la oficina.
    El chico de cabellos negros se dejó caer en la silla con varios pensamientos revoloteando por su cabeza, estaba confundido habían pasado ya 8 años desde que la vio salir de aquel pasillo en la preparatoria, después ella se fue de la ciudad. Estuvo algunas semanas un poco deprimido pero intento recuperarse seguir como siempre, pero por más que lo intentaba no podía; con cada chica que salía se imaginaba que estaba con ella, donde quiera que estaba la veía venir caminando, a veces creía que escuchaba su dulce voz llamándolo y todas las noches desde que se fue soñaba con ella. Tiempo después comprendió cuanto la necesitaba, pero ya era demasiado tarde, intento buscarla y pedirle perdón pero no sabía dónde estaba ni donde encontrarla, incluso le estuvo rogando a su mejor amiga Kagome que le dijera a que ciudad se había mudado pero ella se negaba a decirle.
    Resignado siguió con su vida normal; pasó la preparatoria y la universidad con excelentes notas, después sus padres lo dejaron a cargo de una de las empresas más prestigiosa de Japón, pero aún después de ocho largos años su recuerdo seguía presente, y sonaba tonto, incluso él mismo no se lo explicaba, pero la seguía amando, guardando la tonta esperanza de que algún día ella volviera.
    Con la cabeza revuelta en pensamientos salió de su oficina buscando a Inuyasha, pero no lo encontró donde debería estar, para su suerte ya sabía donde buscar, lo encontró en la oficina de su novia.
    -¡Inuyasha!- grito a la vez que entraba a la estancia.
    -Hola Miroku que sorpresa yo te hacía dormido.
    -No te burles así de mí, recuerda que yo soy tu jefe.
    -Bonito jefe tenemos ¿no?
    -No juegues y dime lo que quiero saber.
    -¿Y que quieres saber?-pregunto con una expresión de incrédulo
    -El nombre de mi nueva secretaria
    -¿Otra vez te la quieres ligar? Que no te basto con la última secretaria que tuviste, me vino a hacer un escandalito por tu culpa.
    -Inuyasha –dijo esta vez tomándolo por el cuello de la camisa- si no me dices su nombre ahora te juro que…
    -Creo que la conoces mejor de lo que tú crees, tu nueva secretaria es Sango Akibahara.
    -Sango…-susurró soltando a Inuyasha.
    -Vaya la recuerdas.
    -Claro que la recuerdo, ¿Cómo supones que la olvide?, Tu mejor que nadie sabes cuanto me arrepiento de haberla lastimado.
    -Inuyasha, se suponía que era una sorpresa para Miroku- se escucho una voz detrás de ellos, era una joven alta de tez blanca y con cabellos negros que iba entrando a la oficina con unos papeles en la mano.
    -Kagome, ¿Tú ya lo sabías también?
    -Claro.
    -Y ¿Dónde esta ahora?, ¿Cuándo llegó a la ciudad?, ¿Cuándo viene a trabajar?, ¿Se quedará?-pregunto dirigiéndose a Kagome
    -Tranquilo, ahora esta en su nuevo departamento, llegó hace como unas dos semanas, viene a trabajar mañana y si, se quedará.
    -Sango va a volver…-susurró con una sonrisa- me tengo que ir.
    -Si claro Miroku lo que tú digas.-Dijo Kagome un poco confundida
    -Miroku cada día es más loco.
    -O tal vez le hace daño estar cerca de ti, ¿no?- se burló kagome con una sonrisa pícara.

    Bueno, damas y caballeros este es mi primer fic, un S/M, mi pareja favorita, no creo hacerlo muy largo pero aun así espero que les guste.
    Esta dedicado a Sanguitolove una gran amiga que me apoyo y me dio ánimos para publicarlo (¡Gracias pequeña!)
    Por favor dejen sus comentarios y sugerencias. XD.







    -¿Y por que no?