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    Siento mi corazon vacio y mi alma muerta. No encuentro sentido a los días, todo me parece tan falso y ruin en estos días. El aire me asfixia, el ruido me aturde, las palabras incoherentes, el cielo lo veo opaco y gris.

    ¿Me pregunto si esto es no tener ganas de vivir?

    Salgo a la calle y veo a la gente tan casual, igual. Nada pasa en la calle y esto me deprime aún más.

    ¿Cómo diablos pueden sonreir con tanta facilidad?

    ¡Son unos hipocritas, eso son! Por que llegando a casa ellos se sentiran igual o peor que yo, pero... porqué a ellos parece no afectarles, por qué pueden mostrarse radiantes y seguros de sí mismos.

    Creo que he caido en uno de los más profundos hoyos y no me resultará tan facil salir. No sin una enorme cicatriz como las veces anteriores que eran sólo rasguños. Siento ganas de llorar, de gritar, siento con claridad como una grieta se esta abriendo en mi corazón... quiero escapar de esta soledad que me anestecia y al mismo tiempo me condena.

    Quiero ser libre de mostrarme ante los demás tal cual soy y que las personas que son importantes para mi me acepten, pero... sé que eso es imposible. Así que por eso sigo siendo la niña buena, la niña obediente, callada, recatada y sonriente a la que ellos consideran, conscienten.

    Es cierto, a nadie le interesa 'conocerte' realmente. Así que vuelve a dormir, vuelve a soñar con que algun día lo que más deseamos sucederá. Mientras yo me quedaré en tú lugar mostrandole a todos nuestra falsa sonrisa, nuestra falsa felicidad hasta que tú y yo podamos ser una misma, otra vez.

    Bien, deseemos que llueva. Que el cielo gris descargue su tristeza sobre nosotras y se lleve de paso nuestras silenciosas lágrimas. Dejemos que la sal de la vida haga mella en nuestra herida del corazón, será una curación momentanea, pero nos sentiremos mejor... nos dará tiempo para prepararnos y soportar la proxima herida que será aún mayor.

    Duerme mi YO interior, mi inocente niña que se vio obligada a crecer, madurar y cambiar a tan temprana edad. Duerme hasta el día en que aparesca la persona que realmente nos acepte a las dos.
  2. Título: Struggling to live [Luchando por vivir]
    Género: Dark
    Advertencias: UA. Violación.
    Fandom: Naruto.
    Personajes: Tenten. Mención de Neji, Shikamaru y Sasuke.
    Extensión: 376 palabras.
    Nota: Para la actividad ‘¡Crea la historia!’. Soy un asco para editar, pero... la actividad parece divertida ^.^

    Disclaimer: Naruto es propiedad del grandioso maldito trollero- Masashi Kishimoto. La historia sí es de mi autoría.

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    Cualquiera que le mira, ve a esa chica radiante, feliz. Con una sonrisa enmarcando sus pequeños labios, su par de orbes chocolate brillando tenuemente -luchando por mantener viva su luz-, pero… lo que pocos saben; es que detrás de toda esa fachada de niña mimada, a la que la vida jamás le ha cobrado nada, se esconde su corazón marchito desde hace un par de meses atrás, también su espíritu quebrantado por el dolor interno y psicológico de aquella noche cruel. Aquel atroz momento en el que por más que les gritó:

    -‘¡Deténganse, Neji!

    -¡Suéltenme, Shikamaru!

    -¡Por favor… no lo hagas, Sasuke!’...

    No. Ellos, no lo hicieron por causa de la ‘piedra’ que circulaba en su sistema sanguíneo. Aquellas manos recorriendo su cuerpo sin mancha, masajeando sus senos, magullando la pureza que había mantenido intacta por tantos años con la ilusión de entregársela por amor a aquel que en ese instante arremetía dentro de ella, sin piedad, entre sus piernas…

    Las lágrimas se habían desbordado de sus ojos. Aquel quemante tacto la hizo sucumbir su mirada, su mente en la nada;... huyendo, escapando de la realidad que en ese momento la asfixiaba…

    Su cuerpo inerte resintiendo el cruel frio de aquella madrugada, desnuda completamente en aquel oscuro callejón en el que su pureza aquellos chacales la convirtieron en nada, en basura desgarrada por esas manos sucias e inmundas. Ahí mismo fue encontrada al borde de la muerte.

    -

    Sus amigos se sienten tristes y confusos cada que tratan de hablar sobre el tema para que señale ‘al o los culpables’ para que paguen, ya que ‘ellos tres cobardemente’ olvidaron todo lo que hicieron esa madrugada. Ellos quieren que Tenten se desahogue y supere el trauma, pero ella siempre les sonríe y dice:

    —¿De qué hablan, están locos…? —tras unos instantes de silencio, con la mirada al cielo, brillante por las lágrimas, les dice con voz quebrada—, Aquello… jamás pasó.

    Se va, con sus pasos seguros y altivos. No le importa lo que la gente murmure a su alrededor. Y aunque sus amigos han descubierto la verdad detrás de su fachada, ella no se dejará quebrantar, porque Tenten aún no ha olvidado como sonreír y, por eso, ella es capaz de seguir… de luchar para vivir.
    a Kamadachi le gusta esto.
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    Titulo: Contracorriente
    ~SasuNaru~
    Bien dicen que, el pasado cuan más doloroso… es más difícil de olvidar, pero, sólo el amor lo puede sanar.
    Zetsu y Tobi miraban satisfechos su obra maestra ser consumida por voraces llamas y caer pedazo a pedazo. Sasuke observaba con rostro neutro aquel suceso incomprensible para él.

    —Es raro que destruyas tu refugio, Tobi —cuestionó, mirándole de soslayo.

    Aquella sádica sonrisa plasmada en sus labios era muestra de cuanto es que Tobi disfrutaba lo que veía.

    Esta loco…

    Aquel pensamiento, fue congelado por las palabras que el Zetsu blanco le decía a su parte oscura.

    —Es una pena que Naruto-kun muera joven.

    —Y si aún esta con vida, debe estar herido y atrapado en algún lugar de la guarida. —soltó con sorna el Zetsu oscuro.
    ~S~
    Sé que faltaron razones,
    Sé que sobraron motivos,
    Contigo porque me matas,
    Y ahora sin ti ya no vivo…

    Ambos, sabían que llegaría el momento en que morirían a causa del contrario, así lo habían jurado aquel nefasto día. Se suponía que él debía de sentirse feliz porque, aquel que juraba odiar y al que le arrebataría la vida,… sufría en esos momentos a causa del calor infernal. Sin embargo, ¿Por qué diablos aquella necesidad de correr al interior de aquel lugar, para buscar al dueño de aquellos orbes zafiros?

    Él tiene lo que se merece, se decía a si mismo tan seguro de esas palabras. Entonces, por qué la expresión en su rostro reflejaba la angustia de sólo pensar que no lo volvería a ver. De verdad que no se comprendía.

    —¿Qué ocurre, Sasuke-kun? —Indagó el enmascarado al mirar su expresión—. ¿No te alegra saber que ya no tendrás que pelear con él, por que para entonces ya estará muerto?

    De verdad que la mente y el corazón jamás se pondrían de acuerdo, el azabache menor ahora con mayor certeza lo sabía. Ahora que corría al interior de los restos de la guarida; con su brazo cubría parte de su rostro de aquellas abrazadoras llamas que amenazaban con quemarle, mientras se escuchaba así mismo llamarle con desesperación.

    —¡Naruto!
    ~N~
    Tú dices blanco, yo digo negro
    Tú dices voy, yo digo vengo
    Miro la vida en color y tu en blanco y negro…

    Como siempre, por no pensar las cosas ni medir las consecuencias, en ese momento se encontraba en un verdadero lio. ¿Por qué diablos no podía ser capas de controlarse, cada que escuchaba el nombre de Uchiha Sasuke?

    Había salido literalmente volando, cuando en el puesto de dangos había escuchado a uno de los miembros de Taka quejarse porque habían tenido que ir por alimento, en vez de quedarse en la guarida a disfrutar de la cascada que la ocultaba de los intrusos.

    Al rubio no le fue difícil dar con ella, pues era la única cascada en las cercanías a aquel pueblo. No aviso a nadie, ese fue el más grande error de todos y lo había comprendido al estar frente a frente con aquel par de Akatsuki.

    Sólo había tenido en mente encontrar a Sasuke y sacarle de ahí, pese a que ya habían pactado pelear a muerte. Estúpidamente aún, en lo más escondidito de su corazón, guardaba una leve esperanza de recuperarle sin llegar a los extremos sentenciados, pero parecía que ni siquiera a eso tendría tiempo de llegar.

    Con lo despistado que era, no recordaba el camino que tomo en el laberinto que eran los pasillos de esa cueva, pero no debía de estar tan lejos de la entrada, según él, no había caminado tanto.
    Una enorme explosión volvió pedazos el interior del lugar. Algunos escombros habían caído sobre el rubio que no tuvo modo de escapar ni de cubrirse. Los Akatsuki simplemente habían desaparecido ante sus ojos.

    El fuego y el humo lo enfrentaron de golpe contra la realidad que lo rodeaba, y eso… lo hiso temblar. Pese a las diferencias que ambos poseían desde siempre, Sasuke también desde siempre era alguien demasiado importante para él y no podía renunciar tan fácilmente. Naruto quería, deseaba con todas sus fuerzas mostrarle a Uchiha el mundo como él lo veía. Sin tener que odiar a alguien, sin tener que arrepentirse por algo… y perdonando las afrentas sufridas.

    Sasuke era odio y venganza, Naruto confianza y una revolución de sentimientos… ambos tan distintos, y ahora... no tendría siquiera la oportunidad de verle aunque fuera una vez más.
    ~S~
    Dicen que el amor es suficiente,
    pero no tengo el valor de hacerle frente
    Tu eres quien me hace llorar,
    pero solo tú me puedes consolar.


    —¡Naruto!

    El palpitar desbocado de su corazón y la incertidumbre por no obtener respuestas de aquel a quién llamaba. Esa sensación que experimentaba en esos momentos ya la había vivido antes. Sí, fue en aquel enfrentamiento contra Haku y Zabuza en la tierra de las Olas. En ese momento, estuvo dispuesto a renunciar a su venganza contra Itachi, sólo por salvarlo a él… justo como ahora. Estaba prácticamente renunciando a vengarse de Konoha, por encontrar a ese usuratonkashi que desde siempre se había metido en su camino, el mismo que le había hecho sentir cosas que jamás pensó volver a experimentar... sentimientos que se había estado negando a aceptar.

    Naruto removía las telarañas de su corazón. Causaba el picor en sus ojos que a gritos pedían ser enjugados por aquella agua salina causada por aquel latente sentimiento.

    Lo lastimaba emocionalmente cada que le veía, pero al mismo tiempo le brindaba la paz perdida. Lo irritaba y confundía, pero también lo calmaba. Deseaba no volver a verle, y al mismo tiempo no perdía oportunidad de mirarle de pies a cabeza cada que sus caminos se encontraban. Ni él mismo Sasuke Uchiha se comprendía.
    ~N&S~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,¿Y qué no daría?

    La inconsciencia se estaba apoderando de él, aquel muro sobre su cuerpo le dificultaba el respirar. El piso sobre el que estaba tirado, lo cubría un espeso líquido carmín, era su propia sangre que lentamente abandonaba su cuerpo mal trecho.

    Estaba muriendo y aún así aquel por el que la mayor parte de su vida entrenó seguía presente en sus pensamientos. Todos y cada uno de sus momentos felices… eran con Sasuke y su cara antipática. Cada una de sus primeras veces, fueron con él.

    Sasuke ha sido su lazo más fuerte, su razón de seguir adelante y no darse por vencido. Cada uno de sus retos a vencer, fueron librados para tener la oportunidad de estar de nuevo parado frente aquel joven de hebras ónix. Nunca antes sintió la necesidad de agradarle a alguien tanto como lo deseo con él. Quería que Uchiha lo mirara, deseaba más que a nadie que él reconociera su existencia.

    Queriéndolo como le quería, deseando convertirse en su amigo lo hiso su rival para poder estar a su lado, todo para que Sasuke, aunque fuera con autosuficiencia y orgullo se dignara a mirarlo.

    Resultaba tan difícil acercarse a Uchiha, casi imposible si quiera el pensar que le abriera una hendidura en su corazón para que él se colara. Y cuando se topaba con aquella inquebrantable muralla, por momentos lo detestaba, lo odiaba. Y todo para que al final terminara amándole cada vez más a pesar de ser tan distintos…

    —Sa-suke… —mascullo el rubio ahogadamente, unas gotas salinas se colaban de sus zafiros ante aquella voz llamándole, creyendo él que era parte de su actual estado.

    Los pasillos se le hacían largos. Sus ojos buscaban con recelo alguna señal del dueño de aquellos mechones dorados. Sus oídos alertas a cualquier sonido de queja por los lugares en los que pasaba. No lo encontraba. De pronto, casi en la última habitación de ese pasillo, lo vio. Sintió una aguda punzada atravesarle el pecho al ver el vital liquido carmesí saliendo del cuerpo trigueño.

    Acorto el espacio que los separaba, trato de quitar aquella columna que aprisionaba a Uzumaki, pero su esfuerzo fue vano. Desenfundo su Kusanagi partiendo la columna en dos pedazos, liberándolo.

    —Despierta, dobe —el azabache lo giró, para que el rubio quedara boca arriba. Le llamo un par de veces más, y fue entonces que aquellos parpados liberaron de su cautiverio aquel par de orbes zafiro.

    —Te encontré, teme. —musito Uzumaki al verse reflejado en aquel par de abismos que le miraban con preocupación.

    —Vamos, esto se esta derrumbando y debemos salir de aquí pronto.

    Tras decir eso, Uchiha sujeto la mano derecha de Naruto y la cruzo tras su hombro, sujetándola y con su mano izquierda le sujetaba de la cintura, para ayudarle a caminar. El rubio no se podía mover, era una completa tortura para él dar tan sólo un paso, y sin embargo trataba de ahogar sus quejas por la persona que tenía a su lado.

    Sí, Sasuke Uchiha, por él… Naruto haría cualquier locura. Lucharía aún contra lo imposible… la muerte. El simple hecho de llevar aire a sus pulmones era una completa tortura, Uzumaki en ese momento era un costal de huesos rotos, carne desgarrada, una fuente de líquido carmín abandonando su cuerpo.

    El azabache trataba de no mirarle, detestaba con todas sus fuerzas ver al siempre parlanchín en ese estado. Aunque no decía nada, él se daba cuenta de la situación al ver de soslayo como su aori rápidamente se teñía al empaparse del vital líquido carmesí, aquel improvisado vendaje con la otra manga de su aori no estaba ayudándolo a parar la hemorragia como se suponía.

    Los pensamientos de Uchiha eran salir de ahí lo más pronto posible y llevar a Naruto a un hospital. No quería perderle. Ya no quería quedarse de nuevo solo y con las manos vacías. Ese temor fue el que desde un principio lo empujo a entrar ahí a buscarle y verle en tan lamentable estado sólo provocaba que ese sentimiento se acrecentara en su pecho e inconscientemente aferraba con más fuerza el cuerpo del rubio al suyo.

    No, definitivamente no dejare que mueras.

    Aferrándose a ese pensamiento, prácticamente arrastraba con él al Uzumaki quien mantenía los ojos cerrados, dejándose guiar… el rubio sentía que poco a poco, con el pasar de cada segundo su consciencia se perdía. Y el silencio de Sasuke no le ayudaba en nada a permanecer despierto.
    ~N~
    Me odias, me quieres, siempre contracorriente…
    Te llevo en mi mente desesperadamente,
    por mas que te busco,
    Eres tu quien me encuentra…


    Que ironía, que tontería. Tal parece que desde que nos conocimos siempre te ha gustado llevarme la contraria en todo. Yo gritaba silenciosamente "reconóceme como tu igual", tu respuesta a ellos, siempre era tu soberbia. "Mírame", y tu me mostrabas tu espalda. "Esta vez yo te protegeré", tu respondías "No puedes, eres débil"… yo tras de ti y tu conmigo siempre contracorriente, aun después de que nos abandonaras…

    Te pensaba a cada momento en mis días y en mis noches. Soñaba con poder tenerte de nuevo a mi lado, sin importarme pasar discutiendo contigo… "ese sacrificio" era nada si podía verte y sentirte de nuevo. De nada me servía correr como si la vida se me fuera en ello, si jamás podía alcanzarte. Te buscaba desesperadamente, por más que tratara de encontrarte… no aparecías. Hoy, se supone que vine a buscarte, y…

    —Dobe.

    Para no perder la costumbre, has sido tú quien ha dado conmigo. Ahora que lo pienso… desde siempre, ha sido así la relación entre tú y yo…

    —Teme.
    ~N&S~
    Dicen que el amor es suficiente,
    pero no tengo el valor de hacerle frente
    Tu eres quien me hace llorar,
    pero solo tú me puedes consolar.


    —No te duermas, Naruto. —Las palabras de Sasuke no eran un pedido, más bien, eran una orden al aludido. Al azabache le había costado que el rubio le respondiera, que abriera los ojos. Cada vez que le llamó y el otro no respondió podía sentir una angustia y una dolorosa punzada atravesarle el pecho, y esa sensación no le había agradado en nada.

    —Entonces… no te quedes callado. —increpó el rubio con dificultad. Por un momento Uchiha no supo que hacer, estaba claro que él no era la persona más adecuada para mantener una conversación, pero…

    —¿Por qué viniste? —Indagó mirándole—. Ya habíamos pactado que la próxima vez que nos viéramos,… yo te mataría —volvió su mirada al frente mientras decía, pero, las últimas palabras sintió claramente como raspaban su garganta, incomodándole.

    —Por… idiota —musitó el rubio con semblante triste, y un dolor en el pecho, más no por sus heridas externas, no, el dolor que sentía venía desde adentro de su corazón, y ese gesto no paso desapercibido por el vengador.

    —Hump, dime algo que "yo" no sepa. —farfulló con cierto toque de altanería, tono que dibujo una sonrisa melancólica en el rubio.

    Sasuke siempre le provocaba sentimientos y reacciones contrariadas en el mismo momento. Ahí estaba, con unas grandes ganas de llorar, pero terminaba sonriéndole. Queriéndole gritar y sin embargo se quedaba callado… y aun así, Naruto sentía las lágrimas queriendo escapar de sus ojos, pero estas simplemente no salían.

    —Maldito…teme.

    Aquellas palabras fueron inaudibles para Sasuke, quien continuaba guiando al rubio entre el montón de escombros y llamas. De pronto, el suelo se sacudió de nuevo, las paredes se tambalearon y se vinieron abajo.
    ~N~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…


    —Menos mal,… que estas bien. —masculló condificultad el rubio al momento en que aflojaba el agarre del cuerpo entre sus brazos. Ahora sí que definitivamente no saldría de ahí, y por nada del mundo estaba dispuesto a permitir que Uchiha terminara igual que él. Retiró el hilillo carmín que se deslizaba desde la comisura de su labio y beso con ternura la frente de Sasuke.

    ¿Qué diablos había pasado?

    Era el pensamiento en medio de la desorientación de Uchiha. La cabeza le daba vueltas al tratar de enfocar bien su vista. Estaba boca arriba y con un peso extra sobre su cuerpo.

    —Vas a tener que perdonarme, teme, pero no podre cumplir con mi promesa de pelear contra ti —el rubio acaricio la mejilla del azabache que en ese momento comenzaba a recobrar la consciencia—. Te amo, teme. Lamento no decírtelo enfrentando tu mirada, pero… las veces que trate de hacerlo, terminaba tragándome las palabras y siempre diciendo alguna estupidez como "porque somos amigos" cada que me cuestionabas el porqué continuaba buscándote.

    Aquel par de abismos se abrieron desmesuradamente por lo que escuchaba. ¡Maldita sea! No cabía duda de que Naruto siempre escogía los peores momentos para decir las cosas. El golpeteo de su corazón se hiso más rápido, el azabache no lograba distinguir si era por la confesión o por el momento en que se encontraban.

    —No sé en qué momento este sentimiento se hiso tan fuerte, tanto, que había ocasiones en las que te odiaba por hacerme sentir solo a pesar de estar rodeado de mis amigos. —Los parpados le pesaban al rubio, pero aún así, aunque le costaba hablar quería decir lo que por tanto tiempo cayó—. Me sentía tan solo… que cuando te fuiste con Orochimaru me percate por primera vez que era más que amistad lo que sentía por ti. Mi vida desde entonces,… te perteneció, Sasuke.
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
    ¿Y que no daría?

    —Naruto… —le llamó, fue entonces que el aludido se percató que había sido escuchado y sonrió débilmente.

    —¿Qué tonto, verdad? —musitó, con las cálidas lágrimas resbalando por sus mejillas, y su mano en el pecho de Sasuke, a la altura del corazón.

    —¿Por qué…? —increpo al momento en que se levantaba y sostenía al rubio frente a él.
    ~S&N~
    Si eres mi mundo
    si con tus manos curas mis heridas, que no daría
    Si solo a tu lado, puedo llorar
    Y reír al sentir tus caricias…


    —Hasta la pregunta sobra, teme. Primero, ambos buscábamos metas contrarias. Además, somos completamente distintos y siempre que yo decía blanco, tú respondías negro. —El rubio se sentía estúpido aclarándole los motivos a Uchiha, cuando se supone que el más listo entre los dos, es precisamente el azabache—. ¿Qué podía esperar yo de ti, si lo hubiera dicho antes? Intente todo para recuperarte, quería estar contigo aunque fuera sólo tu amigo, y por eso continuaba intentando e intentando, llegando a extremos que jamás pensé siquiera con soñar… todo, por ti.
    Había tanto por decir, tanto por aclarar, pero desafortunadamente para ellos, lo que ya no tenían era tiempo. Se les estaba acabando y el rubio lo sabia mejor que nadie pues podía sentir el errático palpitar de su corazón, el apenas visible sube y baja de su pecho al tratar de llevar aire a sus pulmones. La vida se le iba entre los dedos sin poder hacer nada…

    —Levántate —ordenó el azabache— ya luego me aclararas las cosas…

    —¿Es que no te das cuenta, teme? —Le cuestionó Uzumaki con la mirada prendada de dolor—. Ya no puedo —el aludido le miró abatido—, así que… déjame aquí y vete.

    —¿Qué me vaya? El golpe que recibiste te mato la última neurona que te quedaba. Tú no eres así, Naruto. Tú no te rendirías tan fácilmente. —increpo el azabache molesto. No podía aceptar que el rubio se estuviera dando por vencido, y que le pidiera que lo dejara ahí. ¿Cómo podría hacerlo ahora? Si es precisamente por ese idiota que él se encontraba ahí.

    —Ódiame más si quieres, ahora ya podrás llevar a cabo tu venganza sin que yo este detrás de ti obstaculizando tu camino. —El rubio lentamente cerraba los ojos— lo único que lamento es que nunca pude formar parte de tu corazón, ya que ahí sólo hubo espacio para tus padres e Ita-chi...
    Silencio. El dueño de aquellos zafiros no dijo más. El azabache sintió que no podía respirar. Tenia miedo de hablar, de cerciorarse si los latidos del rubio seguían.

    —Na-Naruto, oye —le llamó en repetidas ocasiones, pero no recibió respuesta. El picor en sus ojos sólo provocaba que su temor se acrecentara. Con mano temblorosa tomo el pulso del rubio al colocarle dos dedos en el cuello. Aún latía, débilmente, pero ese estúpido Uzumaki aún estaba vivo. Una leve sonrisa se curvo en sus labios, su dobe pese a su inconsciencia aún seguía luchando.

    Decidido, Sasuke tomó a Naruto en sus brazos y retomó su camino a la salida de aquella cueva subterránea. De algún modo, las palabras del rubio antes de que se desmayara le habían brindado un alivio que desde niño al estar con su familia no había sentido.
    ~S~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…


    No importaba, pese a la situación en la que se encontraban, el azabache por primera vez en mucho tiempo se sentía tranquilo consigo mismo, seguro de la decisión tomada. Al final de cuentas, tras una búsqueda que no había deseado realizar, había aceptado el resplandor de la luz que Naruto siempre le transmitió. Aquella que internamente pedía, deseaba.

    El orgullo se había esfumado, reconocía que no era un ser humano perfecto, que al contrario, siempre había tenido muchos defectos y aun así… aún con todo y ellos Naruto siempre lo vio a él, le acepto tal cual es; siendo ambos dos personas totalmente diferentes… polos opuestos. Y sin embargo, con el solo hecho de tener aquel rubio entre sus brazos, aquellos sentimientos desbordándose libremente con tanta intensidad… deseaba salvarlo como aquella vez o en el peor de los casos… morir con él.

    Las llamas y el humo asfixiante habían provocado que Uchiha alentara sus pasos con un Naruto desangrándose e inconsciente llevado entre sus brazos. Una nueva explosión le hiso detenerse, protegió a Uzumaki con su poder y al no ser suficiente eso, como antaño… lo protegió una vez más con su propio cuerpo.
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
    ¿Y que no daría?


    Lo había intentado con todas sus fuerzas, de eso no cavia la menor duda. No quería entregarle ese rubio a nadie, ni siquiera a la muerte, pero… las circunstancias se habían escapado completamente de sus manos. Había terminado en un callejón sin salida; con su pierna y un par de costillas rotas, terminaron por sentenciarlos.

    A como pudo se arrastro hasta topar su hombro contra la pared, halando consigo al rubio inconsciente. A Sasuke le dolía todo, no sólo el cuerpo.

    —Lo bueno que no puedes verme… —masculló el azabache con un delgado hilo carmín resbalando desde su boca a su barbilla, y otro de su cabeza a su mejilla, pasando por su ojo derecho.

    Retirando en una sutil caricia los rebeldes mechones rubios, aquellos que ocultaban de sus ojos, aquellos parpados cerrados que escondían los zafiros en los que siempre le había gustado verse reflejado.

    El fuego cada vez se acercaba mas a ellos, las paredes estaban a nada de colapsar. Ese era su fin, al final de cuentas Naruto había cumplido su promesa. Sasuke inclinó su cuerpo, rozo sus labios con los de Uzumaki que a cualquier otro le sabría a óxido por la sangre que salía de ellos, pero que sin embargo para Uchiha era como probar un puro y dulce néctar. Le contemplo como nunca antes lo había hecho, y sin embargo pese al tiempo separado de Naruto, este seguía tal y como él le recordaba de niños. Inocente, confiado, con aquella terquedad y decisión que muchas ocasiones lo sacaba de sus casillas…

    Ahora que era el final de ambos, podía aceptarlo sin culpa ni remordimiento. Naruto le había dado todo lo que interna e inconscientemente había deseado desde que perdió a su Clan, a su hermano…
    "Siempre…"

    Asalto esa palabra sus pensamientos.

    —Me amaste sin esperar nada a cambio, y sin embargo… yo sólo te provoque dolor, lágrimas, sufrimiento…

    El fuego comenzaba a pegarse en sus ropas rotas. Pese a su inconsciencia, el azabache se percato que Naruto hacia un gesto de dolor. Desenfundo su Kusanagi, abrazo al rubio, quedando sus rostros frente a frente. Con su mano izquierda sujetándolo de la espalda y la nuca, lo mantuvo en aquella posición sin apartar sus ónices del apacible rostro trigueño.

    —No dejare que sufras más… no lo mereces. —Sosteniendo la Kusanagi con su mano derecha, la coloco en la espalda del rubio, a la altura donde se encontraba latiendo de manera errática su corazón cerca del suyo. La corriente eléctrica envolvió el filoso metal, y con el dolor desbordándose en aquel liquido salino deslizándose por sus mejillas, Sasuke empujo con fuerza, de una sola estocada la Kusanagi… atravesando el pecho, el corazón de ambos.

    Naruto entre abrió su boca por el dolor que le produjo Kusanagi, Uchiha capturo en ese instante la boca del rubio. Robándose la última exhalación del que era el amor de su vida.
    Justo en el momento final… lo comprendía.

    Por él había cometido locuras, por ese "sentimiento" que se interponía a su venganza es que se había alejado de él. Abandonando todo aquel mundo que conocía, todo por miedo a ser feliz y perderlo sin que él pudiera hacer nada.

    Te abandone por buscar fortaleza, cuando estando a tu lado era capaz de vencer a cualquiera. Tú renovabas mis ánimos y fuerzas. Que irónico me resulta ahora, darme cuenta que por ti… jamás tuve un limite en lo que daría,… por amarte como te amo.

    Aquel revelador pensamiento, junto con aquella anhelante y cariñosa mirada sobre el ser que inspiraba tan bello sentimiento, se robo el último aliento de Sasuke Uchiha.

    —¿Tobi, esta bien que lo dejes ahí? —increpó Zetsu blanco, al ver que el enmascarado no movía ni un musculo por tratar de sacar a su pariente, cuando los habían encontrado.

    —Una vez que Sasuke descubrió ese sentimiento que guardaba por Naruto-kun, dejo de ser valioso para nuestros planes —aclaró el aludido mientras veía como el fuego consumía los cuerpos de los mencionados— aunque, es una lastima que con él, se pierdan los ojos de Itachi —Suspiró Tobi, mientras él y Zetsu desaparecían de nuevo.
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    Titulo: Contracorriente
    ~SasuNaru~​
    Bien dicen que, el pasado cuan más doloroso… es más difícil de olvidar, pero, sólo el amor lo puede sanar.
    Zetsu y Tobi miraban satisfechos su obra maestra ser consumida por voraces llamas y caer pedazo a pedazo. Sasuke observaba con rostro neutro aquel suceso incomprensible para él.

    —Es raro que destruyas tu refugio, Tobi —cuestionó, mirándole de soslayo.

    Aquella sádica sonrisa plasmada en sus labios era muestra de cuanto es que Tobi disfrutaba lo que veía.

    Esta loco…

    Aquel pensamiento, fue congelado por las palabras que el Zetsu blanco le decía a su parte oscura.

    —Es una pena que Naruto-kun muera joven.

    —Y si aún esta con vida, debe estar herido y atrapado en algún lugar de la guarida. —soltó con sorna el Zetsu oscuro.
    ~S~​
    Sé que faltaron razones,
    Sé que sobraron motivos,
    Contigo porque me matas,
    Y ahora sin ti ya no vivo…

    Ambos, sabían que llegaría el momento en que morirían a causa del contrario, así lo habían jurado aquel nefasto día. Se suponía que él debía de sentirse feliz porque, aquel que juraba odiar y al que le arrebataría la vida,… sufría en esos momentos a causa del calor infernal. Sin embargo, ¿Por qué diablos aquella necesidad de correr al interior de aquel lugar, para buscar al dueño de aquellos orbes zafiros?

    Él tiene lo que se merece, se decía a si mismo tan seguro de esas palabras. Entonces, por qué la expresión en su rostro reflejaba la angustia de sólo pensar que no lo volvería a ver. De verdad que no se comprendía.

    —¿Qué ocurre, Sasuke-kun? —Indagó el enmascarado al mirar su expresión—. ¿No te alegra saber que ya no tendrás que pelear con él, por que para entonces ya estará muerto?

    De verdad que la mente y el corazón jamás se pondrían de acuerdo, el azabache menor ahora con mayor certeza lo sabía. Ahora que corría al interior de los restos de la guarida; con su brazo cubría parte de su rostro de aquellas abrazadoras llamas que amenazaban con quemarle, mientras se escuchaba así mismo llamarle con desesperación.

    —¡Naruto!
    ~N~
    Tú dices blanco, yo digo negro
    Tú dices voy, yo digo vengo
    Miro la vida en color y tu en blanco y negro…

    Como siempre, por no pensar las cosas ni medir las consecuencias, en ese momento se encontraba en un verdadero lio. ¿Por qué diablos no podía ser capas de controlarse, cada que escuchaba el nombre de Uchiha Sasuke?

    Había salido literalmente volando, cuando en el puesto de dangos había escuchado a uno de los miembros de Taka quejarse porque habían tenido que ir por alimento, en vez de quedarse en la guarida a disfrutar de la cascada que la ocultaba de los intrusos.

    Al rubio no le fue difícil dar con ella, pues era la única cascada en las cercanías a aquel pueblo. No aviso a nadie, ese fue el más grande error de todos y lo había comprendido al estar frente a frente con aquel par de Akatsuki.

    Sólo había tenido en mente encontrar a Sasuke y sacarle de ahí, pese a que ya habían pactado pelear a muerte. Estúpidamente aún, en lo más escondidito de su corazón, guardaba una leve esperanza de recuperarle sin llegar a los extremos sentenciados, pero parecía que ni siquiera a eso tendría tiempo de llegar.

    Con lo despistado que era, no recordaba el camino que tomo en el laberinto que eran los pasillos de esa cueva, pero no debía de estar tan lejos de la entrada, según él, no había caminado tanto.
    Una enorme explosión volvió pedazos el interior del lugar. Algunos escombros habían caído sobre el rubio que no tuvo modo de escapar ni de cubrirse. Los Akatsuki simplemente habían desaparecido ante sus ojos.

    El fuego y el humo lo enfrentaron de golpe contra la realidad que lo rodeaba, y eso… lo hiso temblar. Pese a las diferencias que ambos poseían desde siempre, Sasuke también desde siempre era alguien demasiado importante para él y no podía renunciar tan fácilmente. Naruto quería, deseaba con todas sus fuerzas mostrarle a Uchiha el mundo como él lo veía. Sin tener que odiar a alguien, sin tener que arrepentirse por algo… y perdonando las afrentas sufridas.

    Sasuke era odio y venganza, Naruto confianza y una revolución de sentimientos… ambos tan distintos, y ahora... no tendría siquiera la oportunidad de verle aunque fuera una vez más.
    ~S~
    Dicen que el amor es suficiente,
    pero no tengo el valor de hacerle frente
    Tu eres quien me hace llorar,
    pero solo tú me puedes consolar.


    —¡Naruto!

    El palpitar desbocado de su corazón y la incertidumbre por no obtener respuestas de aquel a quién llamaba. Esa sensación que experimentaba en esos momentos ya la había vivido antes. Sí, fue en aquel enfrentamiento contra Haku y Zabuza en la tierra de las Olas. En ese momento, estuvo dispuesto a renunciar a su venganza contra Itachi, sólo por salvarlo a él… justo como ahora. Estaba prácticamente renunciando a vengarse de Konoha, por encontrar a ese usuratonkashi que desde siempre se había metido en su camino, el mismo que le había hecho sentir cosas que jamás pensó volver a experimentar... sentimientos que se había estado negando a aceptar.

    Naruto removía las telarañas de su corazón. Causaba el picor en sus ojos que a gritos pedían ser enjugados por aquella agua salina causada por aquel latente sentimiento.

    Lo lastimaba emocionalmente cada que le veía, pero al mismo tiempo le brindaba la paz perdida. Lo irritaba y confundía, pero también lo calmaba. Deseaba no volver a verle, y al mismo tiempo no perdía oportunidad de mirarle de pies a cabeza cada que sus caminos se encontraban. Ni él mismo Sasuke Uchiha se comprendía.
    ~N&S~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
    ¿Y qué no daría?

    La inconsciencia se estaba apoderando de él, aquel muro sobre su cuerpo le dificultaba el respirar. El piso sobre el que estaba tirado, lo cubría un espeso líquido carmín, era su propia sangre que lentamente abandonaba su cuerpo mal trecho.

    Estaba muriendo y aún así aquel por el que la mayor parte de su vida entrenó seguía presente en sus pensamientos. Todos y cada uno de sus momentos felices… eran con Sasuke y su cara antipática. Cada una de sus primeras veces, fueron con él.

    Sasuke ha sido su lazo más fuerte, su razón de seguir adelante y no darse por vencido. Cada uno de sus retos a vencer, fueron librados para tener la oportunidad de estar de nuevo parado frente aquel joven de hebras ónix. Nunca antes sintió la necesidad de agradarle a alguien tanto como lo deseo con él. Quería que Uchiha lo mirara, deseaba más que a nadie que él reconociera su existencia.

    Queriéndolo como le quería, deseando convertirse en su amigo lo hiso su rival para poder estar a su lado, todo para que Sasuke, aunque fuera con autosuficiencia y orgullo se dignara a mirarlo.

    Resultaba tan difícil acercarse a Uchiha, casi imposible si quiera el pensar que le abriera una hendidura en su corazón para que él se colara. Y cuando se topaba con aquella inquebrantable muralla, por momentos lo detestaba, lo odiaba. Y todo para que al final terminara amándole cada vez más a pesar de ser tan distintos…

    —Sa-suke… —mascullo el rubio ahogadamente, unas gotas salinas se colaban de sus zafiros ante aquella voz llamándole, creyendo él que era parte de su actual estado.

    Los pasillos se le hacían largos. Sus ojos buscaban con recelo alguna señal del dueño de aquellos mechones dorados. Sus oídos alertas a cualquier sonido de queja por los lugares en los que pasaba. No lo encontraba. De pronto, casi en la última habitación de ese pasillo, lo vio. Sintió una aguda punzada atravesarle el pecho al ver el vital liquido carmesí saliendo del cuerpo trigueño.

    Acorto el espacio que los separaba, trato de quitar aquella columna que aprisionaba a Uzumaki, pero su esfuerzo fue vano. Desenfundo su Kusanagi partiendo la columna en dos pedazos, liberándolo.

    —Despierta, dobe —el azabache lo giró, para que el rubio quedara boca arriba. Le llamo un par de veces más, y fue entonces que aquellos parpados liberaron de su cautiverio aquel par de orbes zafiro.

    —Te encontré, teme. —musito Uzumaki al verse reflejado en aquel par de abismos que le miraban con preocupación.

    —Vamos, esto se esta derrumbando y debemos salir de aquí pronto.

    Tras decir eso, Uchiha sujeto la mano derecha de Naruto y la cruzo tras su hombro, sujetándola y con su mano izquierda le sujetaba de la cintura, para ayudarle a caminar. El rubio no se podía mover, era una completa tortura para él dar tan sólo un paso, y sin embargo trataba de ahogar sus quejas por la persona que tenía a su lado.

    Sí, Sasuke Uchiha, por él… Naruto haría cualquier locura. Lucharía aún contra lo imposible… la muerte. El simple hecho de llevar aire a sus pulmones era una completa tortura, Uzumaki en ese momento era un costal de huesos rotos, carne desgarrada, una fuente de líquido carmín abandonando su cuerpo.

    El azabache trataba de no mirarle, detestaba con todas sus fuerzas ver al siempre parlanchín en ese estado. Aunque no decía nada, él se daba cuenta de la situación al ver de soslayo como su aori rápidamente se teñía al empaparse del vital líquido carmesí, aquel improvisado vendaje con la otra manga de su aori no estaba ayudándolo a parar la hemorragia como se suponía.

    Los pensamientos de Uchiha eran salir de ahí lo más pronto posible y llevar a Naruto a un hospital. No quería perderle. Ya no quería quedarse de nuevo solo y con las manos vacías. Ese temor fue el que desde un principio lo empujo a entrar ahí a buscarle y verle en tan lamentable estado sólo provocaba que ese sentimiento se acrecentara en su pecho e inconscientemente aferraba con más fuerza el cuerpo del rubio al suyo.

    No, definitivamente no dejare que mueras.

    Aferrándose a ese pensamiento, prácticamente arrastraba con él al Uzumaki quien mantenía los ojos cerrados, dejándose guiar… el rubio sentía que poco a poco, con el pasar de cada segundo su consciencia se perdía. Y el silencio de Sasuke no le ayudaba en nada a permanecer despierto.
    ~N~
    Me odias, me quieres, siempre contracorriente…
    Te llevo en mi mente desesperadamente,
    por mas que te busco,
    Eres tu quien me encuentra…


    Que ironía, que tontería. Tal parece que desde que nos conocimos siempre te ha gustado llevarme la contraria en todo. Yo gritaba silenciosamente "reconóceme como tu igual", tu respuesta a ellos, siempre era tu soberbia. "Mírame", y tu me mostrabas tu espalda. "Esta vez yo te protegeré", tu respondías "No puedes, eres débil"… yo tras de ti y tu conmigo siempre contracorriente, aun después de que nos abandonaras…

    Te pensaba a cada momento en mis días y en mis noches. Soñaba con poder tenerte de nuevo a mi lado, sin importarme pasar discutiendo contigo… "ese sacrificio" era nada si podía verte y sentirte de nuevo. De nada me servía correr como si la vida se me fuera en ello, si jamás podía alcanzarte. Te buscaba desesperadamente, por más que tratara de encontrarte… no aparecías. Hoy, se supone que vine a buscarte, y…

    —Dobe.

    Para no perder la costumbre, has sido tú quien ha dado conmigo. Ahora que lo pienso… desde siempre, ha sido así la relación entre tú y yo…

    —Teme.
    ~N&S~
    Dicen que el amor es suficiente,
    pero no tengo el valor de hacerle frente
    Tu eres quien me hace llorar,
    pero solo tú me puedes consolar.


    —No te duermas, Naruto. —Las palabras de Sasuke no eran un pedido, más bien, eran una orden al aludido. Al azabache le había costado que el rubio le respondiera, que abriera los ojos. Cada vez que le llamó y el otro no respondió podía sentir una angustia y una dolorosa punzada atravesarle el pecho, y esa sensación no le había agradado en nada.

    —Entonces… no te quedes callado. —increpó el rubio con dificultad. Por un momento Uchiha no supo que hacer, estaba claro que él no era la persona más adecuada para mantener una conversación, pero…

    —¿Por qué viniste? —Indagó mirándole—. Ya habíamos pactado que la próxima vez que nos viéramos,… yo te mataría —volvió su mirada al frente mientras decía, pero, las últimas palabras sintió claramente como raspaban su garganta, incomodándole.

    —Por… idiota —musitó el rubio con semblante triste, y un dolor en el pecho, más no por sus heridas externas, no, el dolor que sentía venía desde adentro de su corazón, y ese gesto no paso desapercibido por el vengador.

    —Hump, dime algo que "yo" no sepa. —farfulló con cierto toque de altanería, tono que dibujo una sonrisa melancólica en el rubio.

    Sasuke siempre le provocaba sentimientos y reacciones contrariadas en el mismo momento. Ahí estaba, con unas grandes ganas de llorar, pero terminaba sonriéndole. Queriéndole gritar y sin embargo se quedaba callado… y aun así, Naruto sentía las lágrimas queriendo escapar de sus ojos, pero estas simplemente no salían.

    —Maldito…teme.

    Aquellas palabras fueron inaudibles para Sasuke, quien continuaba guiando al rubio entre el montón de escombros y llamas. De pronto, el suelo se sacudió de nuevo, las paredes se tambalearon y se vinieron abajo.
    ~N~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…


    —Menos mal,… que estas bien. —masculló condificultad el rubio al momento en que aflojaba el agarre del cuerpo entre sus brazos. Ahora sí que definitivamente no saldría de ahí, y por nada del mundo estaba dispuesto a permitir que Uchiha terminara igual que él. Retiró el hilillo carmín que se deslizaba desde la comisura de su labio y beso con ternura la frente de Sasuke.

    ¿Qué diablos había pasado?

    Era el pensamiento en medio de la desorientación de Uchiha. La cabeza le daba vueltas al tratar de enfocar bien su vista. Estaba boca arriba y con un peso extra sobre su cuerpo.

    —Vas a tener que perdonarme, teme, pero no podre cumplir con mi promesa de pelear contra ti —el rubio acaricio la mejilla del azabache que en ese momento comenzaba a recobrar la consciencia—. Te amo, teme. Lamento no decírtelo enfrentando tu mirada, pero… las veces que trate de hacerlo, terminaba tragándome las palabras y siempre diciendo alguna estupidez como "porque somos amigos" cada que me cuestionabas el porqué continuaba buscándote.

    Aquel par de abismos se abrieron desmesuradamente por lo que escuchaba. ¡Maldita sea! No cabía duda de que Naruto siempre escogía los peores momentos para decir las cosas. El golpeteo de su corazón se hiso más rápido, el azabache no lograba distinguir si era por la confesión o por el momento en que se encontraban.

    —No sé en qué momento este sentimiento se hiso tan fuerte, tanto, que había ocasiones en las que te odiaba por hacerme sentir solo a pesar de estar rodeado de mis amigos. —Los parpados le pesaban al rubio, pero aún así, aunque le costaba hablar quería decir lo que por tanto tiempo cayó—. Me sentía tan solo… que cuando te fuiste con Orochimaru me percate por primera vez que era más que amistad lo que sentía por ti. Mi vida desde entonces,… te perteneció, Sasuke.
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
    ¿Y que no daría?

    —Naruto… —le llamó, fue entonces que el aludido se percató que había sido escuchado y sonrió débilmente.

    —¿Qué tonto, verdad? —musitó, con las cálidas lágrimas resbalando por sus mejillas, y su mano en el pecho de Sasuke, a la altura del corazón.

    —¿Por qué…? —increpo al momento en que se levantaba y sostenía al rubio frente a él.
    ~S&N~
    Si eres mi mundo
    si con tus manos curas mis heridas, que no daría
    Si solo a tu lado, puedo llorar
    Y reír al sentir tus caricias…


    —Hasta la pregunta sobra, teme. Primero, ambos buscábamos metas contrarias. Además, somos completamente distintos y siempre que yo decía blanco, tú respondías negro. —El rubio se sentía estúpido aclarándole los motivos a Uchiha, cuando se supone que el más listo entre los dos, es precisamente el azabache—. ¿Qué podía esperar yo de ti, si lo hubiera dicho antes? Intente todo para recuperarte, quería estar contigo aunque fuera sólo tu amigo, y por eso continuaba intentando e intentando, llegando a extremos que jamás pensé siquiera con soñar… todo, por ti.
    Había tanto por decir, tanto por aclarar, pero desafortunadamente para ellos, lo que ya no tenían era tiempo. Se les estaba acabando y el rubio lo sabia mejor que nadie pues podía sentir el errático palpitar de su corazón, el apenas visible sube y baja de su pecho al tratar de llevar aire a sus pulmones. La vida se le iba entre los dedos sin poder hacer nada…

    —Levántate —ordenó el azabache— ya luego me aclararas las cosas…

    —¿Es que no te das cuenta, teme? —Le cuestionó Uzumaki con la mirada prendada de dolor—. Ya no puedo —el aludido le miró abatido—, así que… déjame aquí y vete.

    —¿Qué me vaya? El golpe que recibiste te mato la última neurona que te quedaba. Tú no eres así, Naruto. Tú no te rendirías tan fácilmente. —increpo el azabache molesto. No podía aceptar que el rubio se estuviera dando por vencido, y que le pidiera que lo dejara ahí. ¿Cómo podría hacerlo ahora? Si es precisamente por ese idiota que él se encontraba ahí.

    —Ódiame más si quieres, ahora ya podrás llevar a cabo tu venganza sin que yo este detrás de ti obstaculizando tu camino. —El rubio lentamente cerraba los ojos— lo único que lamento es que nunca pude formar parte de tu corazón, ya que ahí sólo hubo espacio para tus padres e Ita-chi...
    Silencio. El dueño de aquellos zafiros no dijo más. El azabache sintió que no podía respirar. Tenia miedo de hablar, de cerciorarse si los latidos del rubio seguían.

    —Na-Naruto, oye —le llamó en repetidas ocasiones, pero no recibió respuesta. El picor en sus ojos sólo provocaba que su temor se acrecentara. Con mano temblorosa tomo el pulso del rubio al colocarle dos dedos en el cuello. Aún latía, débilmente, pero ese estúpido Uzumaki aún estaba vivo. Una leve sonrisa se curvo en sus labios, su dobe pese a su inconsciencia aún seguía luchando.

    Decidido, Sasuke tomó a Naruto en sus brazos y retomó su camino a la salida de aquella cueva subterránea. De algún modo, las palabras del rubio antes de que se desmayara le habían brindado un alivio que desde niño al estar con su familia no había sentido.
    ~S~
    Te regalo mi amor, te regalo mi vida,
    A pesar del dolor eres tu quien me inspira,
    No somos perfectos, solo polos opuestos
    TE AMO con fuerza TE ODIO a momentos…


    No importaba, pese a la situación en la que se encontraban, el azabache por primera vez en mucho tiempo se sentía tranquilo consigo mismo, seguro de la decisión tomada. Al final de cuentas, tras una búsqueda que no había deseado realizar, había aceptado el resplandor de la luz que Naruto siempre le transmitió. Aquella que internamente pedía, deseaba.

    El orgullo se había esfumado, reconocía que no era un ser humano perfecto, que al contrario, siempre había tenido muchos defectos y aun así… aún con todo y ellos Naruto siempre lo vio a él, le acepto tal cual es; siendo ambos dos personas totalmente diferentes… polos opuestos. Y sin embargo, con el solo hecho de tener aquel rubio entre sus brazos, aquellos sentimientos desbordándose libremente con tanta intensidad… deseaba salvarlo como aquella vez o en el peor de los casos… morir con él.

    Las llamas y el humo asfixiante habían provocado que Uchiha alentara sus pasos con un Naruto desangrándose e inconsciente llevado entre sus brazos. Una nueva explosión le hiso detenerse, protegió a Uzumaki con su poder y al no ser suficiente eso, como antaño… lo protegió una vez más con su propio cuerpo.
    Te regalo mi amor te regalo mi vida,
    Te regalo el sol siempre que me lo pidas,
    No somos perfectos solo polos opuestos
    Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
    ¿Y que no daría?


    Lo había intentado con todas sus fuerzas, de eso no cavia la menor duda. No quería entregarle ese rubio a nadie, ni siquiera a la muerte, pero… las circunstancias se habían escapado completamente de sus manos. Había terminado en un callejón sin salida; con su pierna y un par de costillas rotas, terminaron por sentenciarlos.

    A como pudo se arrastro hasta topar su hombro contra la pared, halando consigo al rubio inconsciente. A Sasuke le dolía todo, no sólo el cuerpo.

    —Lo bueno que no puedes verme… —masculló el azabache con un delgado hilo carmín resbalando desde su boca a su barbilla, y otro de su cabeza a su mejilla, pasando por su ojo derecho.

    Retirando en una sutil caricia los rebeldes mechones rubios, aquellos que ocultaban de sus ojos, aquellos parpados cerrados que escondían los zafiros en los que siempre le había gustado verse reflejado.

    El fuego cada vez se acercaba mas a ellos, las paredes estaban a nada de colapsar. Ese era su fin, al final de cuentas Naruto había cumplido su promesa. Sasuke inclinó su cuerpo, rozo sus labios con los de Uzumaki que a cualquier otro le sabría a óxido por la sangre que salía de ellos, pero que sin embargo para Uchiha era como probar un puro y dulce néctar. Le contemplo como nunca antes lo había hecho, y sin embargo pese al tiempo separado de Naruto, este seguía tal y como él le recordaba de niños. Inocente, confiado, con aquella terquedad y decisión que muchas ocasiones lo sacaba de sus casillas…

    Ahora que era el final de ambos, podía aceptarlo sin culpa ni remordimiento. Naruto le había dado todo lo que interna e inconscientemente había deseado desde que perdió a su Clan, a su hermano…
    "Siempre…"

    Asalto esa palabra sus pensamientos.

    —Me amaste sin esperar nada a cambio, y sin embargo… yo sólo te provoque dolor, lágrimas, sufrimiento…

    El fuego comenzaba a pegarse en sus ropas rotas. Pese a su inconsciencia, el azabache se percato que Naruto hacia un gesto de dolor. Desenfundo su Kusanagi, abrazo al rubio, quedando sus rostros frente a frente. Con su mano izquierda sujetándolo de la espalda y la nuca, lo mantuvo en aquella posición sin apartar sus ónices del apacible rostro trigueño.

    —No dejare que sufras más… no lo mereces. —Sosteniendo la Kusanagi con su mano derecha, la coloco en la espalda del rubio, a la altura donde se encontraba latiendo de manera errática su corazón cerca del suyo. La corriente eléctrica envolvió el filoso metal, y con el dolor desbordándose en aquel liquido salino deslizándose por sus mejillas, Sasuke empujo con fuerza, de una sola estocada la Kusanagi… atravesando el pecho, el corazón de ambos.

    Naruto entre abrió su boca por el dolor que le produjo Kusanagi, Uchiha capturo en ese instante la boca del rubio. Robándose la última exhalación del que era el amor de su vida.
    Justo en el momento final… lo comprendía.

    Por él había cometido locuras, por ese "sentimiento" que se interponía a su venganza es que se había alejado de él. Abandonando todo aquel mundo que conocía, todo por miedo a ser feliz y perderlo sin que él pudiera hacer nada.

    Te abandone por buscar fortaleza, cuando estando a tu lado era capaz de vencer a cualquiera. Tú renovabas mis ánimos y fuerzas. Que irónico me resulta ahora, darme cuenta que por ti… jamás tuve un limite en lo que daría,… por amarte como te amo.

    Aquel revelador pensamiento, junto con aquella anhelante y cariñosa mirada sobre el ser que inspiraba tan bello sentimiento, se robo el último aliento de Sasuke Uchiha.

    —¿Tobi, esta bien que lo dejes ahí? —increpó Zetsu blanco, al ver que el enmascarado no movía ni un musculo por tratar de sacar a su pariente, cuando los habían encontrado.

    —Una vez que Sasuke descubrió ese sentimiento que guardaba por Naruto-kun, dejo de ser valioso para nuestros planes —aclaró el aludido mientras veía como el fuego consumía los cuerpos de los mencionados— aunque, es una lastima que con él, se pierdan los ojos de Itachi —Suspiró Tobi, mientras él y Zetsu desaparecían de nuevo.
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    Yo, tengo de los segundos ^.^

    La Diferencia Entre Los Amigos Y Los Mejores Amigos:

    Amigos: Te prestan el paragüas cuando no tienes.
    Mejores amigos: Te roban tu paragüas y te gritan : ''¡Corre, idiota, corre!''.

    Amigos: Nunca te ha pedido nada para comer ni beber, es más te regalan cosas ellos
    Mejores Amigos: Son la causa de que no tengas que comer.

    Amigos: Llaman a tu mamá ''señora/tía'' y a tu papá ''señor/tío''.
    Mejores Amigos: Llaman a tu mamá ''mamá'' y a tu papá ''papá''.

    Amigos: Te pagan la fianza de la cárcel.
    Mejores Amigos: Está sentado a tu lado y te dice: ''¡Eso fue aterradoramente asombroso!''.

    Amigos: Nunca te han visto llorar.
    Mejores Amigos: Sube videos tuyos a Youtube cada vez que lloras.

    Amigos: Sólo saben algunas cosas de tí.
    Mejores Amigos: Podrían escribirte una biografía completamente embarazosa de toda tu vida.

    Amigos: Te dejan atrás si el resto lo hace.
    Mejores Amigos: Patean en el trasero a toda la multitud que te dejó.

    Amigos: Antes de entrar a tu casa tocan la puerta.
    Mejores Amigos: Ocupan TUS llaves para entrar a TU casa y gritan : ''Ya llegué''

    Amigos: Te conocen desde la primaria/secundaria.
    Mejores Amigos: Ellos te cambiaban los pañales o , si son de tu edad, veían los Rugrats juntos.

    Amigos: Te consuelan cuando un tipo te rechaza.
    Mejores Amigos: Irá con quién te hirió y le dicen: ''¿Acaso eres gay?''

    Amigos: Ignorarán esto y dirán que es una estupidez.
    Mejores Amigos: Copiarán y pegarán en su perfil esto y lo comentarán con todos.
  6. Título: En busca de una luz
    Personajes: Taiga Yagami
    Resumen: Hay fechas que Yagami odia más que otras y este día, era uno de esos.
    Palabra: Musa

    La nevada de ese día no podía resultarle más molesta al pelirrojo. Es cierto que le agradaba ver y sentir la nieve caer y chocar contra su piel, pero no en este día.

    Un día como hoy, pero de cuando él tenía quince años. Su progenitor había llegado a informarle, a matarle de un solo tajo el único sentimiento “bueno” que había en él. Sin proponérselo, su padre le había arrebatado de las manos a la única persona que lo mantenía “cuerdo”, que lo mantenía tranquilo y en parte sumiso.

    —Taiga, cuando asumas mi puesto. Te casaras con tu prometida, Sora.

    Cada que llegaba esta fecha, esas palabras taladraban su cabeza.

    Una sonrisa burlona se curvo en los tersos labios del pelirrojo, al recordar que al cumplirse un año de eso, él había hecho una de las suyas para revelarse a los deseos de su odiado padre.

    Mientras jugaba con unos copos de nieve, recordó la cara de espanto que había puesto su padre el día que lo descubrió en tremendo morreo con su profesor de idioma.

    Todo, porque no quería recordar que su padre lo había atado, que por ello lo había obligado a odiar y despreciar a la única persona que lo hacia sentir bien. Por ello, ahora él se encuentra en busca de una nueva Musa que le inspire e ilumine el camino por el que anda, uno lleno de oscuridad y vacio, ahí es donde se encuentra Taiga.

    Un copo de nieve sobre su parpado cerrado, lo saca de sus pensamientos ambiguos. Mira al frente, ve pasear a su diestra y siniestra a los transeúntes. Algunos sonriendo, otros discutiendo. Tks, un montón de mascaradas de hipocresía que él detestaba. Fija su mirada de nuevo al frente, dirigiendo sus pasos hasta el hotel en el que su amante en turno espera por él.

    “Quizás”, sólo así logre olvidarse por un rato de aquello que lo tenia sumergido en la oscuridad.
  7. Título: Sin querer, me acerque a él.
    Personajes: Darío Jârkas & Taiga Yagami
    Resumen: A nadie se le conoce realmente por lo que muestra a simple vista. Los secretos son el abismo que oculta cada persona, y Taiga, no era la excepción.
    Palabra:Luz

    Darío como siempre andaba de fisgón en su maleta. Insistía en que aún le ocultaba esas deliciosas galletas rellenas de chocolate. Fue entonces que la vio, llamándole fuertemente aquel relicario de oro, escondido debajo de toda la ropa del pelirrojo.

    Lo abrió, dentro había dos fotos. En la derecha una pareja de pelirrojos, cada uno de ellos cargando a un niño –idéntico al otro- alrededor había una inscripción.

    “Familia Yagami”

    Y en la izquierda del relicario, la imagen de la mujer pelirroja con los dos infantes, y la descripción decía: Hikari, Taiki y Taiga Yagami.

    —¿Gemelos? —Murmuró el azabache— ¿Hay dos como Taiga? —al croata le dio un escalofrío de sólo pensarlo. Lo cerró, pero al momento en que estaba a punto de guardarlo, de una camisa cayó un frasco blanco que rodo hasta sus pies. Enfoco el resplandor de la pequeña lámpara que tenia en su mano y lo levanto:

    “Píldoras para el insomnio”
    Leyó. Parpadeo un par de veces sin poder creerlo. Es que, resultaba difícil de hacerlo, pues veía a ese idiota durmiendo en ese momento. El rostro del pelirrojo se veía apacible, sereno. Nadie que le viera creería que necesitara de ellas.

    Lo que Darío, ni nadie a parte de su padre y gemelo sabia de Yagami, es que cuando niño sufrió de una fuerte crisis al ver morir a su madre por él. La culpa le había causado estragos psicológicos, trastornando su tiempo de sueño. Ya que no pasaban ni treinta minutos en los que dormía, cuando el menor se despertaba gritando en medio de pesadillas. Llegando al punto de optar por no dormir.

    El azabache loco, vio removerse entre las sabanas al pelirrojo. Ya se acercaba la hora en que se despertaba. Eso, ya lo tenia medido. Así que decidió dejar su búsqueda por esta ocasión.

    Esas pastillas que Darío devolvía a su escondrijo, aún ahora, obligaban a Taiga dormir aunque no quisiera. Por eso, es que aún las consumía,… sin querer se había vuelto adicto a ellas. Y sin ser consciente en un principio, eran las que le permitían ver la luz de cada nuevo día, después de la abismal oscuridad en la que vivía.
  8. Título: Una más
    Personajes: Taiga Yagami
    Resumen: Por jugar con fuego, una más salió quemada.
    Cantidad de palabras: 400
    Palabra: Corazón
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    Las sabanas revueltas, eran el único indicio de que Taiga hace segundos estuvo recostado ahí. Se escuchaba el agua de la regadera caer, el pelirrojo se estaba dando una ducha.

    Ella sabía perfectamente a qué le tiraba antes de entregarse a él, pero aún así, aún sabiendo las consecuencias se engaño así misma al pensar…



    “Será diferente, él me amará y se quedará conmigo de ahora en adelante”.

    Que ingenua fue de pensarlo siquiera. La “fama” que el pelirrojo tenía en la universidad no era sólo de adorno. A él lo llamaban el amante perfecto, pues si poseía un corazón, este era más frío que el hielo.

    Unas traicioneras lágrimas escaparon de la fémina de orbes violetas y cabellos azabaches.

    -Suspiro al momento en que limpio el rastro salino.

    Lloró porque su nombre se sumaría a la larga lista olvidada de aventuras de un solo rato del Yagami. Ella tendrá que conformarse con el simple hecho de haberse entregado a él y poder restregarle a Sora que ella lo tuvo en sus brazos, que lo sintió en su interior. Que por Taiga Yagami ella se convirtió en mujer, algo que la platinada jamás podrá tener, pues es más que claro para todos en la universidad el desprecio y odio que el pelirrojo le tiene.

    Lo que nadie sabe, más que él mismo… es que juega con todas y todos por el simple hecho de no poder tocar a quien en realidad desea.

    Que lo que Taiga en realidad desea es acariciar de principio a fin esa blanca piel, enredar sus delgados dedos en los largos y sedosos cabellos platinados, verse reflejado en ese par de orbes carmesí. Que Sora es la única persona que por más que se obliga a odiarla, a mostrarse cruel e indiferente con ella, es la única chica que desea, que lo hace contradecirse cada momento que se topa con ella…

    —¿Cuándo nos veremos de nuevo? —indagó la azabache al ver que el pelirrojo terminaba de ponerse la camisa, dispuesto a marcharse.

    —Si no encuentro nada mejor, yo te llamo. —Fue la escueta y fría respuesta del Yagami antes de abandonar la habitación del hotel.

    La muchacha cubierta por las sabanas, derramó unas cuantas lágrimas más…

    —Taiga idiota. Ni siquiera me pediste mi número telefónico.

    Era más que claro que él no volvería a buscarla. Aunque de hecho, desde un principio fue ella quien le coqueteó.
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    Título:En contra
    Personajes: Taiga & Iori Yagami
    Resumen: Para Taiga… no existían los limites si se trataba de Iori.
    Cantidad de palabras: 341
    Palabra:Perdición
    Nota: Algo raro, pero en fin…



    Tirado en el piso húmedo y frío del calabozo donde su padre le encierra cada vez que se le revela, cada que quiere quebrantarle la voluntad que se a forjado. Ahí se encontraba Taiga; con el labio partido, la piel de su espalda desgarrada por los fuertes azotes recibidos, el cuerpo completamente magullado, adolorido. Más aquello que su progenitor deseaba destruir, desaparecer… aún permanecía intacto, para su total enfado.


    ¿Muestra de ello?

    Bueno, pese al dolor que sentía en cada fibra de su cuerpo; la sínica sonrisa que se curvaba en sus labios cada que estaba frente a su padre –Iori Yagami-, seguía plasmada en su rostro mientras que sus ojos platinados centellaban sádicos, crueles… llenos de un odio puro.

    Siempre buscando nadar contra corriente, en cuanto a su padre se refería. Por ello es que él se había vuelto como es. En el momento en que dijo que se casaría, que le daría herederos que siguieran el legado familiar, en ese momento Taiga se había empeñado en hacer hasta lo imposible para que su padre no obtuviera de él lo que deseaba...

    He aquí la consecuencia de eso. He allí el pago a su osadía. Es que, para Taiga Yagami nada era suficiente con tal de ver el “siempre” inmutable y frío semblante de su padre hecho añicos, mostrando una reacción contraria a la usual. Le llenaba de una enorme satisfacción y orgullo que fuera él quien se las provocara. Así que, jugar por algún tiempo con su sexualidad con tal de verlo rabiar, bien valía la pena. Por eso es que, pese al dolor que sentía en ese momento, aquella sonrisa sádica no se borraba de su rostro.

    Aun si el camino que eligiese lo llevara directo a su perdición. Para Taiga bien valía la pena morir, siempre cuando sea porque él así lo decidió y no porque su progenitor se lo impuso.

    No había duda. No existía nadie a quien odiara más Taiga, que a uno de su propia sangre, aquel a que apenas y podía llamar padre.
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    Titulo: Mío

    Fandom: Kuroko no Basket

    Personajes principales: Kagami Taiga y Kuroko Tetsuya

    Advertencia: Yaoi/ lemon regular.

    Nota: se puede decir que es la continuación del escrito del concurso de Blondie: Sexi Hallowen. Este lo escribi para participar en otro de ella, el de "Antes de las doce campanadas" xD

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    ~Aomine-Kuroko-Kagami~

    ¿Por qué demonios tenía que complicarse todo entre ellos, con tan sólo escuchar el nombre de Aomine Daiki?

    Era el último día del año y ellos habían discutido, una vez más. Se suponía que sólo habían ido a traer unas bebidas para la cena que esa noche tendrían con los miembros de su equipo antes de ir al templo a recibir el año nuevo, pero ninguno de los dos había contado con que en el mini súper se encontrarían a Momo y Aomine, quienes como no quiere la cosa no perdieron tiempo y se acercaron a ellos para molestar al pelirrojo.

    Y vaya que lo lograron. Tenía dos horas de eso, dos malditas horas en las que ninguno de los dos se había dirigido la palabra y que habían tomado rumbos distintos.

    -

    Casi todo Seirin estaba en casa de Riko, sólo esperaban al As del equipo para comenzar a cenar, pero este brillaba por su ausencia.

    Teppei le hacia de las suyas a Hyûga con sus palabras en doble sentido, sacando al capitán de Seirin de sus casillas. Kuroko miraba el televisor junto a Mitobe, ya que poco o nada hablaba el muchacho; y para los ánimos que tenía en esos momentos el celeste, le resultaba la mejor de las compañías. Sin embargo, no pudo ocultar su asombro cuando escuchó las palabras de la entrenadora. Y fue entonces que sintió con más fuerza la ausencia del pelirrojo.

    —¿Cómo que no vendrás? ¡Maldito Kagami, más vale que traigas tu trasero aquí, ahora mismo! —Ordenó Riko, dándole de gritos a su celular en medio de la sala—… Mm, entiendo. Que te mejores, nos vemos mañana en el entrenamiento.

    -

    El pelirrojo se sentía mal mintiéndole de esa manera a la fémina, pero si iba en la condición en la que estaba, seguramente terminaría arruinándoles el momento a sus compañeros. Además, seguramente Kuroko ya estaba ahí. Seguramente el celeste está igual de cabreado que él, pero a diferencia de su pareja, él no podía disimular sus sentimientos, su rostro era como un libro abierto y no soportaría que comenzaran a indagar sobre el motivo de su humor.

    -Suspiró. No, definitivamente cuando era un asunto que refería a Tetsuya quería que quede sólo entre ellos dos.

    -

    Las sonrisas en los rostros de sus amigos mientras cenaban, las luces de colores que prenden y apagan del árbol de navidad, los adornos navideños. Rostros demasiado apreciados por él, sin embargo, mirara por donde mirara no podía encontrar a quien más deseaba ver.

    ¡Vaya fin de año!

    -

    No se había despedido, y aprovechando su falta de presencia tal vez fue mejor que "nadie se diera cuenta" de su ausencia. Sus pasos simplemente lo llevaron hasta la casa de Taiga, abrió la puerta principal con la llave que el As le había dado hace un tiempo atrás. Buscándole con la mirada sin ayarle, sólo le quedaba por revisar la habitación. Se detuvo frente aquella puerta cerrada con seguro. Tocó en repetidas ocasiones sin recibir respuesta. Se había resignado a irse sin verlo, pero antes de dar siquiera un paso contrario a aquella puerta negra; se abrió dejando a su vista, a su nueva luz en medio de la penumbra en la que estaba sumergida la habitación. Sus miradas se encontraron, reflejaban anhelo y arrepentimiento por lo acontecido horas antes por parte de ambos.

    —Kagami-kun…

    El pelirrojo ya no podía más, lo necesitaba. Así que siguiendo sus instintos, sus más fuertes sentimientos lo estrecho entre sus brazos y se apoderó de los labios de Kuroko.

    Lo necesitaban, sentirse, besarse… mirarse. Era como una mortal droga que si no la consumían acabaría con su cordura de sólo anhelarle. Las palabras sobraban, al ser sustituidas por sus manos recorriendo fervientemente la espalda, el pecho de su amante. La respiración les faltaba pero por la imperante necesidad de devorarse mutuamente se forzaban. Kagami aprisionó el pequeño cuerpo contra la pared de su recamara, sujetándolo de la nuca con su mano izquierda, mientras con la derecha acariciaba sobre la tela del pantalón el miembro despierto del celeste.

    Rompieron el beso…

    —Vuélvete, sólo mío —el pelirrojo le susurró con la respiración entre cortada. El choque del aliento cálido en su oreja, causó una agradable excitación en todo el cuerpo del bajito, un beso fue su respuesta.

    Con las piernas de Kuroko enredadas en sus caderas, camino hasta su cama. Entre besos y caricias las felinas manos del pelirrojo despojaron al bajito de sus ropas, mientras este se deshizo de la bermuda de Taiga, ya que se encontraba sin camisa. Las manos del pelirrojo le temblaban, era presa de sus sentimientos. Anhelaba hacerlo suyo cuanto antes, pero al mismo tiempo quería recorrerlo lentamente, marcar cada centímetro del cuerpo de Kuroko de su propiedad; y así lo estaba haciendo. Recorría con su lengua húmeda desde el lóbulo de sus orejas, el cuello donde dejo marcas de su estadía ahí, el pecho, deteniéndose fugazmente en las tetillas erectas –jugando con ellas-, mientras con su mano traviesa estimulaba el miembro del celeste quien por más que tratara no podía reprimir los gemidos por el placer que experimentaba. Lo que esta noche ellos estaban teniendo no era simple sexo, era lo que los amantes llamaban… hacer el amor.

    Entre las sabanas revueltas de la cama, el rítmico vaivén al entrar y salir el pelirrojo del interior de Kuroko le estaba haciendo perder la cordura, acelerando inconscientemente las embestidas a ese único acceso al interior de su inocente y amado celeste, quien arqueaba la espalda por el éxtasis que le recorría todo el cuerpo. Aferraba sus manos a la imponente espalda de Taiga, sintiendo como el clímax de la entrega de ambos se acercaba.

    —Kagami-kun… —musitó con voz trémula al esparcir su semilla entre el abdomen de ambos.

    —Ahora… —Lo caliente del semen causó escalofríos en el cuerpo del aludido quien pronto inundo el interior de su febril enamorado—. Eres sólo mío, Tetsu —sentenció posesivo, con su sexi voz ronca. Y declararlo es algo que lo llenó de una gran satisfacción.

    —Idiota —masculló sonrojado, pues aunque no lo dijera… así era.

    -

    Habían llegado a tiempo para ver los fuegos artificiales, el sonido del gong que anunciaba el termino del año resonaban acompasadas. El rostro de ambos reflejaba la felicidad que los invadía de pies a cabeza por volverse al fin uno.

    —¿A dónde vas? —indagó el pelirrojo, al ver que su pareja tomaba una dirección distinta.

    —Espera aquí. No voy a fugarme con nadie —soltó con tono burlón el aludido al notar el timbre “celoso”, logrando con sus palabras que un tenue rubor se tinte en el rostro del más alto.

    —¿Quieres pelea? —increpó abochornado. Kuroko le sonrió, alejándose un par de pasos de él, ordenando unos dangos.

    Kagami le observaba, en su mirada se podía notar el amor que “el jugador fantasma” había despertado en él.

    -Suspiró quedito.

    —Te lo acabaras si continuas viendo a “mi sombra” de esa manera —farfulló con altanería Aomine en el oído del pelirrojo. El de cabellos azul marino les había visto cuando llegó y se decidió acercarse a saludar al de cabellos celestes. Kagami abrió los ojos sorprendido, no lo había sentido llegar, ese infeliz en verdad que resultaba un animal muy peligroso. Dirigió su mirada fiera al intruso, quien tenía dibujada en sus labios una sonrisa altanera y con burla le susurró—, voy a darle su abrazo de año nuevo a mi querido Tetsu —soltó posesivo al instante en que extendió los brazos para atrapar entre ellos el cuerpo del bajito, quien aún no se percataba de la presencia de su ex a lado de su pareja.

    La mano de Kagami se ciñó con fuerza en la muñeca de Aomine antes de rosar siquiera a su presa. La fiereza que reflejaban las miradas de ambos no dejaba lugar a dudas de que su rivalidad era demasiado fuerte, al igual que el sentimiento en su corazón.

    —Tetsu no es más “tu sombra” —le susurró— él ahora es completamente mío —reclamó al instante en que con su mano libre señalaba el cuello del celeste. Fue entonces que Aomine comprendió, ahora definitivamente Kuroko le pertenecía a alguien más, a ese odioso pelirrojo que muy a su pesar, Tetsu había aprendido a amar—. No volveré a perder contra ti, Aomine. —Sentenció. Taiga sentía como el azulino hacia fuerza para librarse de su agarre. Observo una leve sonrisa en los labios de su rival, así que le soltó.

    —Eso… aún esta por verse. —Declaró, dando media vuelta, alejándose de la pareja sin hablar siquiera con el “motivo” que lo había llevado a acercárseles.

    Taiga lo miró perderse en el montón de gente que había asistido al templo. Alguien a su costado derecho le dio un golpe en las costillas, haciendo que habrá la boca por el dolor que le había causado.

    —¿Pero que demonios…? —su reclamo fue callado por su “agresor” al introducirle en la boca unos dangos.

    —Come, has de tener hambre después de aquello —musito Kuroko, comiendo una de las bolitas de dangos. Un tenue rubor había tomado posesión de las mejillas de ambos y por las palabras dichas Kagami no protesto más.

    -
    A lo lejos, varias miradas de distintos colores, estaba posada sobre la “cariñosa” pareja.

    —El tonto de Kuroko cree que no nos dimos cuenta del momento en que se fue y a donde fue —farfulló con burla Riko.

    —Sí, se le olvido que pasó poco más de una hora con nosotros antes de marcharse y su mis dirección dejó de tener efecto en nosotros. —Apoyó Hyûga. A lo que el resto sonrió divertido. Al fin de cuentas, pese a las peleas que ese par tenía, las reconciliaciones siempre son lo mejor de ellas.
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    Título: Inocencia robada
    Fandom: Naruto.
    Tipo: Drabble.
    Palabras: 261
    Personajes: Neji- Obito
    Advertencias: Dark (?)

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    Aquel crudo invierno de su séptimo año, jamás lo olvidaría. Aquellas quemantes manos se deslizaban con lascivia y sin recato sobre su diminuto ser sin importarle el temblor del que era preso.

    No quería ver, no quería sentir. Quería evadir la realidad que en ese instante vivía, así que como un ave que vuela del nido. Así mismo dejo volar su mente al fijar su mirada en el enorme ventanal de su habitación por el que veía caer los copos de nieve, blancos, puros y confiados en su caída en el bailotear al suelo.

    ¡Puros!

    Resonó esa palabra en su pequeña mente. Eso era algo que él ya jamás volvería a ser. Su vida después de esa pesadilla cambiaria, pues aquel ser en el que sus padres lo habían confiado y al que él mismo había llegado a apreciar como el hermano mayor que jamás tuvo. Lo había traicionado.

    —Límpiate. Lo que ocurrió esta noche será un secreto entre los dos… ¿Verdad, Neji? —Susurro mientras se ponía en pie –dispuesto a salir de la habitación del infante-, apartando con su mano unos mechones del cabello castaño que cubrían parte del rostro inmutable del pequeño.

    Tan solo escuchar la puerta ser cerrada, Neji se acurruco hecho un ovillo. Le dolía todo, su cuerpo... el alma.

    —No diré nada, Obito nii-san… —mascullo con rabia el nombre de aquel enfermo ser que lo había ultrajado de todas las maneras que quiso. Quebrantándole la inocencia, matándole el alma. Las lágrimas que escapaban de sus orbes perla, eran cruel muestra de su pesada y dolorosa sentencia.
    a Kamadachi y Nao Kon les gusta esto.
  12. Escrito inspirado en esa imagen *---*


    Titulo: Lazo de amor
    ~SasuNaru~
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    Tras haber arreglado su habitación, Naruto salió de su hogar con semblante relajado, cerró la puerta con llave mientras pensaba en el delicioso ramen que cenaría. Se giró, dispuesto a emprender su marcha, pero aquella figura delante de él, lo petrifico en su lugar. Al rubio, de un momento a otro el pasillo de su piso se le había hecho tan estrecho que pensó que en cualquier momento se asfixiaría.

    Tanto que lo había evadido desde que Uchiha volvió. Tantas veces que evitó el quedarse a solas con él porque simplemente no quería verlo, no quería hablarle, no quería enfrentarse a él… ya no.

    ¿Si le tenía miedo?

    No, por supuesto que no. El héroe de Konohagakure, Uzumaki Naruto, no le podía temer a ese bastardo.

    Naruto se sentía estúpido –demasiado- después de descubrir lo que en verdad lo había motivado todo ese tiempo en ir tras Sasuke. Y ahora, sin una ruta de escape, sin nadie a su alrededor que lo ayudase a evadirle una vez más, ahí se encontraban en ese estrecho pasillo frente a su hogar. Su única salida era precisamente al frente de donde venía el azabache con paso seguro, semblante neutro y tranquilo. Ya que si saltaba por el costado se vería demasiado evidente que evitaba a Uchiha y si algo Naruto no era, eso era cobarde.

    El rubio inhaló profundamente y exhaló. Recobró su compostura, guardo sus llaves en el bolsillo de su pantalón y dio el primer paso al frente. Ya no huiría, no lo evadiría esta vez.

    Paso a paso se acercaban uno al otro, sus rostros en alto, orgullosos. Sin mostrar el verdadero sentir que los invadía. Sus caminos se cruzaron, pasaron uno a lado del otro sin parpadear siquiera.

    -Suspiró. Naruto pensó que se había librado de hablar con él, por ello, una leve sonrisa se había curvado en sus labios, de alivio.

    —Estoy arto. —masculló Uchiha. Esas palabras provocaron que a Uzumaki le diera un brinco el corazón, y que abriera los ojos a lo que le daban al sentir como el tacto ajeno retenía su mano derecha por la muñeca, haciéndolo girar con brusquedad, con fuerza; y se topará de frente con aquella penetrante mirada ónix.

    Por un instante, el rubio enmudeció. Y el día que lo vio entrar de nuevo en la aldea golpeo con fuerza su memoria. Naruto recobró su naturaleza al recordar aquel semblante que el vengador mostró, y por ello un sentimiento contradictorio nació en su corazón. La desesperanza, el resentimiento por todo lo que le hizo experimentar al irse, el dolor que inundo su pecho cuando descubrió y aceptó la realidad de sus sentimientos, “amor”.

    —¿Qué pretendes? —increpó al instante en que halaba su mano para soltarse del agarre de Sasuke, pero este no se lo permitió. Pese al dolor que sintió el rubio por la fuerza que aplicó el azabache para mantener la mano del rubio, prisionera, no hizo gesto alguno que lo demostrara.

    —Eso deberías de responder tú. —Increpó Uchiha aferrando la mano que sostenía entre los rostros de ambos—. Desde que volví has estado evadiéndome, y he querido hablar de algo importante contigo desde entonces.

    —¿En serio? ¡Oh vamos, debes de estar de broma! —increpó con sorna el rubio—. Simplemente no me interesa. Así que… suéltame, Uchiha.

    -¿Uchiha?

    Pero qué carajos significaba eso, que él recordara, el “dobe” nunca antes lo había llamado por su apellido, y además, había visto en varias ocasiones una fría mirada hacia su propia persona, pero, jamás provenir de Naruto, y eso… le dolió más que el Tsukuyomi al que Itachi –en vida- le había sometido en repetidas ocasiones.

    Sasuke sabía lo terco que podría ser Uzumaki y se había preparado mentalmente para enfrentarse a ello, pero… esa “acción” era un punto demasiado aparte que jamás se imaginó recibir de él.

    —No te estoy preguntando si te interesa o no. Tú, vas a escuchar en este preciso momento lo que quiero decirte…

    —¡Estas loco si pretendes obligarme a escucharte! Con trabajo y escucho a Oba-chan y eso, porque la “respeto, estimo y a permanecido apoyándome” —le interrumpió sumamente cabreado el rubio ante la osadía de Uchiha, recalcándole sus ultimas palabras—. Así que no quieras venir a exigir algo a lo que no tienes derecho, tú no cabes en ninguna de esas palabras —le gritó, como tenía tiempo que no lo hacia, su mirada fiera enfrentaba a la azabache, su mano temblaba por la fuerza que estaba ejerciendo para zafarse del contrario.

    —Te amo.

    Lo dicho por Uchiha le movió el mundo tal cual él lo conocía. Los zafiros de Naruto reflejaban el “shock” que le causó escuchar precisamente esa palabra aflorar de labios del azabache, instante que Sasuke no desperdició, no podía hacerlo. Se supone que había vuelto precisamente por ese rubio gritón, por que por más que lo intentó ya no pudo soportar permanecer alejado de él. Se lo negó en repetidas ocasiones, se dio de topes contra la pared tratando de negar ese sentimiento que desde antaño nació en su lastimado corazón, tenia que reconocer que en aquel entonces el miedo a aferrarse a ese sentimiento y luego perder de nuevo a alguien importante para él, lo dominó en ese entonces y fue que intento romper con ese “lazo” que inconscientemente se había tejido entre él y Uzumaki.

    —Volví por ti. —acorto el espacio que los separaba, sin apartar la mirada de esos zafiros que tanto habían hecho por él—. Volví, porque ya no puedo negar más esto que siento.

    Acaricio con sutileza, en un beso tímido los labios del rubio. Cálidos, tersos… adictivos, ya que sintió la imperante necesidad de besarlos de nuevo, de devorarlos en un demandante beso y así lo hiso. Tras salir de su “impacto” Naruto se resistió a la acción de Sasuke, pero sus “escondidos sentimientos” terminaron actuando a favor de “ese bastardo” que tanto daño le había causado al largarse y, mucho más al resistirse en cada una de las ocasiones cuando le pidió que volviera.

    —¡Maldito teme, te advierto que si estas jugando…! —comenzó a sentenciarlo Uzumaki algo desconfiado aún, cuando Sasuke se decidió a liberar sus labios.

    —No suelo jugar. —le miró fijamente, liberándolo al fin del agarre, con lo que Uzumaki dijo Sasuke estaba seguro que ya no escaparía—. Sabes bien que sólo contigo siempre habló en serio —susurró, deleitándose del rubor que hiso presa de las mejillas del rubio al escuchar sus palabras.

    Ciertamente, era el comienzo que ambos tanto habían esperado. Estaban más que decididos a que ya no volverían a escapar de ese sentimiento que desde antaño los había hecho sus prisioneros. El amor que se profesarían sin ataduras del pasado, los harían alcanzar la felicidad que tanto merecía Uzumaki y Uchiha.
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    -¿Qué si soy un dobe?

    ¿Si lo dices porque aún te espero, aún te persigo...teme?

    Sí, lo soy.

    No tengo manera de objetar lo contrario, pues si lo hago estaría traicionando mis sentimientos, nuestros recuerdos, momentos compartidos y a mi corazón.

    ¡¿Qué tonto soy, verdad?!

    En esta epoca es cuando más anhelo estar contigo. En este tiempo es cuando más cuenta me doy que sin ti a mi lado... sonreir no tiene sentido.

    Tan iguales, tan distintos...
    Tan cerca, y al mismo tiempo tan lejos...
    Uno persiguiendo, el otro huyendo...
    Uno amando, el otro odiando...
    Yo soy viento, tú eres fuego...

    Soy el viento que aviva tus llamas, soy el alisciente a tus dolorosos fantasmas. Soy el unico que puede cicatrizar tus heridas con un simple roce de mis dedos, con una simple palabra...

    "Te quiero..."

    Pero, si nos ponemos a pensar todo desde otra perspectiva. Entre los dos, quién es el más desdichado en esta relación que pese a la distancia mantenemos intacta, intocable por los demás...

    Entre tu y yo... soy quien sufre más porque en todo este tiempo, pese a todo el daño que has hecho no he sido capaz de renunciar a ti,... no soy capaz de soltar tu mano y dejarte ir.

    Quiero, anhelo con todo mi ser mostrarte el mundo que Itachi y yo... tratamos de proteger.

    Así que por favor, teme...

    Vuelve al lugar que te vio nacer.
    Vuelve a sujetar mi mano como aquella primera vez.
    Vuelve a darle sentido a mis sonrisas, al verte refunfuñar cuando me escuchabas decirte...

    ¡Te amo y te amaré siempre!
    a KaiLumi Uchiha y Nao Kon les gusta esto.
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    ¿Lágrimas?​
    Mmm, la verdad no recuerdo cuantas veces he llegado a llorar ni que tiempo paso entre una y otra ocasion. Simplemente tengo la "mala" costumbre, por llamarle de algun modo... de recordar el motivo de mis lágrimas, de mi dolor de ese momento...​
    ¿Por qué?​
    Bueno, para no cometer el mismo error dos veces y así evitarme sufrimiento en vano. ¿Suena hasta estúpido, verdad? ​

    Cuando "eso" precisamente es lo que deberia de borrar de mis memorias, y sin embargo me aferró a ello.​
    ¿Saben? ​
    Hay un sólo error que no he sido capaz de corregir, de evitar, de eludir... Y ese es el que más lágrimas me ha provocado derramar... ese error... resulta ser hasta el más insulso de todos... es... que mi tonto corazón se enamorará de quien no debía, de quien no lo merecia, o más bien dicho... de quien no necesitaba a alguien como yo a su lado.... y...​
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    Eso es lo que duele aún más...​
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    ¿A quien no le ha calado tanto una canción hasta el punto de sentir que las letras expresadas en la canción contaran palabra a palabra el momento que pasas, como si contara parte de tu vida....

    A mi me paso.

    Todo es fantasia, alegría y de colores claros, bonitos y brillantes cuando experimentas la ilusión del primer amor.

    Bueno, el primer amor me paso a los nueve años, no paso mucho, pero tampoco sali lastimada... fue un amor puro y apacible que hasta la fecha lo recuerdo con agrado y a la vez con melancolía pues termino porque tuve que volver a mi ciudad natal...

    Quisiera decir que a partir de ahí, mis siguientes experiencias amorosas fueron igual de agradables, pero no fue así. En primero de secundaria conoci a alguien que sacudio mi "mundo" mi forma de verlo, ambos sentiamos lo mismo por el otro, pero nuestros caracter identicos no nos dejaban estar juntos... él tuvo que marcharse.

    Dicen que la tercera es la vencida ¿no?

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    Bueno, desafortunadamente en segundo grado cometi la tonteria de posar mis ojos en un amigo, que se habia convertido un año antes en el novio de una "amiga", nos llebavamos todos bien... ellos terminaron. Unos meses depués, él me pidio salir... Acepte por que aún guardaba esos sentimientos por él. Pense que era "feliz", por tres meses creí que todo marchaba bien entre nosotros...

    Hump, bien dicen que uno se vuelve ciego cuando esta enamorado. Lamentablemente Miguel no era como yo creía, creí conocerlo pero me equivoque. Escogio la manera más ruin de hacerme ver que ya no queria nada conmigo. ¿Como? Bueno, mando a una chica de tercero a pecirme que "dejara en paz a su novio Miguel" Debo confesar que me dolio, y mucho más porque pense que eramos buenos amigos y teniamos la confianza de hablar cara a cara. Él fue un cobarde, yo no queria verlo más, ni hablar con él, así que le pedí a su prima que le dijera que podía estar tranquilo con "su novia", que yo me hacia a un lado.

    Lamentablemente y porque era "debil" no pude evitar el llorar.
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    ¡Joder, vaya que me habia dolido! Pero como balsamó, fui testigo de como su prima lo abofeteo por haber jugado conmigo. ¿Todo para qué? Para que al final viniera la supuesta novia a pedirme disculpas y contandome la verdad. Resulta que el niño habia comenzado a interesarse por otra chica y no tenía los pantalones para decirmelo a la cara.

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    Lo odie, y en repetidas ocasiones le dedique esta canción.
    Ojala que te mueras


    Luego de que el coraje se esfumo, sólo me quedo dolor y esta canción dijo palabra a palabra lo que sentia en ese momento. Pense en muchas cosas, tome decisiones (tal vez en ese entonces no tan buenas) y cambie...
    A chillar a otra parte

    Desafortuna o afortunadamente estaba en la edad de la rebeldia y el cambio. Me dije a mi misma que no volveria a dejar que me lastimaran, que no permitiria a nadie pasar de nuevo a mi corazón. Juré que lo olvidaria... Y así lo lleve a cabo.

    ¡Jugue! Jugue muchas veces con fuego y no me queme. Miguel comenzo a buscar acercarse de nuevo a mi. Lentamente volvimos a tratarnos como conocidos, pues ya no podia llamarlo ni considerarlo un amigo. Su prima muechas veces intercedio por él, me decía que hablaba con ella, y que triste le contaba que estaba arrepentido de haberme dejado, que habia comprendido que en verdad me queria, que fue precisamente ese sentimiento que no le permitio hablar cara a cara conmigo en aquella ocasión.

    Lamentablemente aunque fuera un poco, aún me dolia recordar aquello. Y no se imaginan como disfrutaba el verlo como perro apaleado tratando de ganarse de nuevo aquello que tuvo y dejo ir. Esta canción me recuerda mucho esos momentos.
    Humillate


    Yo iba ya en tercero de secundaria y habia sufrido un cambio radical de cuando recien inicie en primero. En tan sólo un año no recuerdo a cuantos chicos les dije que sí, ni a cuantos deje, pues a lo mucho a la semana terminaba con ellos, no me gustaba involucrarme más de lo debido y ahora no sé si a eso se le podia llamar noviasgo pues ellos andaban por su lado y yo por el mío, hicieran lo que hicieran me daba lo mismo. Era yo la que jugaba... era yo la que ponia las reglas al juego: "Nadie puede prohibirme nada" con esa condición siempre delante, antes de comenzar nada.

    Las visitas a la dirección por "travesuras" eran la merienda de tres o cuatro veces por semana. En Noviembre de ese año escolar, volvieron despues de nueve años de vivir en otra ciudad unos chicos que eran mis vecinos y amigos de la infancia (Ricky y Gabriel) volvimos a retomar nuestra amistad, y más que la verdad era un chico que estaba de *-* El 24 de diciembre mi amigo Peter-mayor que Ricky y yo por 3 años- nos invito a una posada-disco en su casa. Ricky y Gaby fueron por mi a casa. Ellos no conocian a nadie más ahí, las chicas se amontonaban como abejas a la miel sobre ellos, queriendo conocerlos.
    Ricky permanecia conmigo, platicabamos, jugabamos en un momento que fue por refrescos, un amigo en comun de Miguel y mio vino a hablarme y decirme que él queria hablar conmigo. Le dije que si sabia de qué queria hablar.

    "Miguel quiere recuperarte"

    Le dije a Jhesua que le dijera que luego hablaria con él, porque en ese momento estaba ocupada. Después de todo ese tiempo sentí temor de nuevo. No queria ser lastimada otra vez... Ricky volvio con los refrescos... unos minutos después se me declaro. En ese momento sólo queria escapar de Miguel, así que acepte a Ricky -volviendo realidad el sueño de nuestras madres que cuando niños decian que Ricky y yo estabamos comprometidos- Nos besamos, Miguel nos vio, pude ver como le cambio el semblente de su cara cuando nos vio.

    Debo decir que después de eso, fue Miguel a quien le toco sufrir lo que yo...
    Alguien te va hacer llorar


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    Le tomo un tiempo el volver a hablarme y verme solo como una amiga. Debo decir que Ricky aunque debido a como era yo en ese entonces, él y yo terminamos cuatro meses después pero continuamos siendo los mejores amigos...

    ¿Les cuento un secreto?
    ¿Sí, no?
    Bueno, eso ya es parte de otra historia... ^.^
  16. ¿A ti, cuales te rodean?
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    Mis amigos son "coquetos, suertudos, aseado, perforado, loco, friolento, sonriente, cantores, malvados, inteligentes, comelones, skuteros, enamoradisos y algo locos", pero que se le va a hacer, así son, así los conoci, siendo como son me aceptaron tal cual soy y yo... no los cambiaria por nada del mundo...porque

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