Bienvenidos al reino del caos,​

Pensamientos, historias, confusiones,... todo lo que pasa por la cabeza de una loca caotizada.​
Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. Hace mucho que no escribía nada en el blog, pero estaba buscando algo especial para publicaros, algo que fuera más espontáneo, que no se tratara de un escrito que llevara días en mi cabeza preparado para ser publicado, pero que solo mostrara mi faceta como escritora.

    Estoy tratando de mostrarme como una persona con sentimientos, con confusiones, quiero alejarme de esa búsqueda por la belleza y presentar quizás un discurso algo incoherente donde pueda dejarme ver, quiero olvidar ahora a la Kin escritora que conocéis y presentarme un poco más como yo soy en realidad, aunque sé que es algo imposible para alguien que piensa como una escritora las 24 horas del día,… pero aquí estoy, tratando de ser más espontánea.

    Una de las cosas que quería contaros es que he pasado por los tres meses más duros y amargos de mi vida. Me dañó muchísimo ser consciente de lo mal que me iban las cosas, de lo poco que me valoraban los demás y lo poco que me valoraba yo misma.

    He llorado como hacía años que no hacía, pero esta vez ha habido a alguien a quien no le he escondido parte de ese dolor y gracias a eso he logrado salir de esa espiral de dolor que solo me llevaba a condenar mi existencia al sufrimiento.

    Estoy tratando de ser una persona nueva, con una forma de pensar diferente y mucho más independiente. Estoy tratando de ser indestructible emocionalmente porque sé que tengo la fuerza como para cerrar todas esas bocas que se han atrevido a menospreciarme.

    Muchas gracias por utilizar parte de vuestro tiempo para leer todo esto, es importante para mi saber que hay alguien en algún lugar del mundo que se para un segundo a conocerme un poquito.
  2. Hoy voy a daros una buena noticia, no voy a poner una entrada en el blog super larga como acostumbro, para ver si así me lee alguien que esto está muy abandonado.

    Bueno quiero plantear una pregunta sobre un tema sobre el que llevo pensando mucho durante estas últimas semanas.

    Muchos de nosotros somos de países distintos, muy alejados los uno de los otros, incluso a algunos estamos en continentes diferentes, pero eso no impide que crezca el afecto entre nosotros.

    ¿A cuantas personas has llamado nee-chan, nee-san, imoto-chan o algún similar? ¿Cuantas veces has dicho te quiero mucho?

    Amigos, casi hermanos, pero hay personas especiales, que sobresalen de entre todos tus contactos del msn, a los que esperas con impaciencia y que si no aparecen te sientes un poco nostálgico, pero ese sentimiento de afecto ¿puede transformarse en amor?

    Sé que se puede querer mucho a una persona y sufrir por ella sin haberla visto nunca cara a cara, pero ¿eso puede avanzar hasta convertirse en amor verdadero? ¿o es una simple sensación?

    Pese a que llevo mucho tiempo pensando en ello no llego a ninguna conclusión, así que os pido a vostros mis lectores que me digais vuestra opinión sobre esta pregunta: ¿creeis que tras la frialdad de un ordenador puede esconderse el amor verdadero o es simplemente una sensación de ese amor lo que se recibe?
  3. Hola guapa, son dos palabras que pueden alegrarte el día, subirte la autoestima y hacerte sentir feliz toda una mañana, pero a mi justo lo contario.

    Abrí los ojos aquella mañana, miré el reloj, eran las siete de la mañana, todavía era temprano, así que me dispuse a dormir de nuevo, pero no contaba con que un intruso pequeño y peludo no estaría de acuerdo con mi decisión. Tras un mordisco en la oreja, descubro a mi perrita brincando como loca por toda la cama. Me tapo la cabeza de nuevo, pero entonces la perrita no encontrando un lugar mejor donde saltar, se sube sobre mi cabeza y fue en ese momento cuando me di cuenta de que aquel iba a ser un mal día.

    Como siempre me conecté al msn para encontrarme con una personita, si me estás leyendo, sí, Des, eres tú. Hablar con él siempre me alegra el día, y como por costumbre, ese día no fue la excepción. Contenta por primera vez en días, me sentía feliz y como siempre que estoy feliz decidí arreglarme un poco, nada exagerado, pero bueno, una mujer de pelo pelirrojo destaca por donde quiera que vaya y con cualquier cosa que se ponga.

    Así que yo tan feliz, me puse a arreglarme el pelo, que en ese momento se asemejaba más a la melena indomable de un león que a mi cabello. Me tardé más de lo debido y pues salí tarde de mi casa. Tenía 5 minutos para cruzar la mitad de mi pueblo y coger el autobús. Así que como una loca salí corriendo de mi casa, mientras corría vi a un tipo que desde lejos se me quedó mirando, pero decidí no darle importancia, pues el tiempo se me echaba encima. Solo tenía que cruzar un semáforo que estaba en verde y mi autobús estaba allí esperándome, dándome como ventaja un único minutito.

    Pero entonces aquel hombre se cruzó en mi camino, y para no llevármelo por delante pues tuve que parar. Lo miré a la cara, realmente daba mucho miedo aquel tío, pero de todos modos aquel autobús que mecía la mano despidiéndose de mí a tan solo unos pasos de mi me hizo apresurarme a conseguir una respuesta de aquel individuo por el cual seguramente perdería el dichoso autobús.

    -Hola guapa

    Imaginaos mi cara en ese instante, con una ceja levantada y mirándome a aquel hombre con cara de “¿Y para eso me detienes?” (Eso ya lo sé XD). Ignoré el comentario, pese a que el tío quiso seguir la conversación, pero entonces el semáforo se puso en rojo y mi destino se volvió negro, vale puede que exagere, pero en ese momento sentí que mi mundo se fundía bajo mis pies, pues mi autobús se acababa de marchar y yo seguía al otro lado de la calle junto a un pesado que buscaba algo más que unas palabritas.

    Para mi suerte salía otro autobús 15 minutos más tarde, pensé que quizás llegaría a tiempo a coger el siguiente autobús (es un asco tener que hacer trasbordo en una ciudad tan fría como Barcelona, pero si no hay más alternativa que hacerlo), pero llegué tarde solo por dos miserables minutos y me tuve que esperar media hora a que llegara el siguiente. Ya veis un día envidiable, pero la cosa no se termina aquí.

    Por mi suerte llegué a la Uni tarde solo media hora y como las clases duran dos horas, pensé que no me habría perdido tanto. Llegué a la clase lo más rápido posible, pero ésta estaba vacía y entonces lo recordé, mis clases ese día empezaban más tarde, así que todo lo que corrí, el tipo pesado que tuve que soportar, las preocupaciones… no sirvieron para nada.

    Bueno pero de todos modos recordar estas pequeñas cosas me hacen reir y bueno me demuestro a mi misma que soy capaz de pasar página y ser un poco más feliz día a día.
  4. Siento deciros que incluso cuando escribo para liberarme, termino mintiendo, me auto convenzo a mi misma de lo que debo decir de cuales son las palabras más adecuadas que pueda escribir, para que todo parezca controlado, para que nadie se preocupe por mi, para que todos sigan con su vida y yo pueda seguir con la mía dentro de este muro que de momento es infranqueable, pero la vida cambia, y yo quiero cambiar. Es por esa simple razón por la que hoy escribo.

    La última vez que escribí dejé un relato algo nostálgico sobre mi enamoramiento, terminado con unos versos que salvaban toda la nostalgia para dejar cierta sensación de belleza y de falsa esperanza, pero debo admitir que cuando escribí eso, ya sabía que nada saldría adelante, pues ya no quería que saliera adelante.

    Siento no venir hoy para contaros una historia alegre y llena de esperanza y amor, si sois románticos alejaos de estas palabras. Podría seguir mintiéndoos e inventarme una historia linda, pero el mundo me ha enseñado que no hay nada bonito, o que si lo hay a mi se me ha privado.

    No compartimos nada, solo confusión y malos momentos, pues siempre fui consciente que formé parte del juego de una mente macabra demasiado feliz con jugar con los demás a un juego para nada inocente.

    Maravillados pueden quedarse tus oídos tras breves momentos de cariño, pero la desesperación y la culpabilidad tienen mucho más peso que esas palabras. Hundida bajo ese peso puedes estar, pero a él ni le importa, no forma parte de sus pensamientos ¿verdad?

    Fue sencillo darme cuenta de todo, pero fue más difícil darme cuenta de lo mucho que me dolía. No lo he enfrentado y dudo que lo vaya hacer pues no quiero que mi ira me haga decir palabras indebidas (como por ejemplo vete a la mierda puto cabrón).

    Soy y siempre fui una mujer consciente, demasiado consciente, demasiado observadora, y por todo ello una sufridora. Pero no me arrepiento de nada de lo que he dicho o hecho, pues todo esto me ayuda a ser más fuerte.

    Quiero dejar claro que no busco la compasión de nadie y mucho menos unas palabras de consuelo de su parte si es que se atreve a leerme, solo quiero mostrar mi arrepentimiento por haber dañado a otras personas con todo esto y sobretodo por haberme convertido en lo que él quería.

    Se que este no debería ser el lugar donde debería publicar algo así, y puede que talvez esto debiera quedarse en mi cajón, pero es una forma más de liberarme y si no sabéis como responder a esto, no lo hagáis, yo solo quiero alejar de mi ese fuego que me quema por dentro por una persona que no merece la pena.



    “No soy una hellgirl, no soy una loca endemoniada


    Solo soy una mujer muy cabreada”



    PD: Des, muchas gracias por tu apoyo. TKM
  5. Hace mucho que no publico nada en mi blog, pero no es por falta de ideas, pues he escrito muchas cosas últimamente dignas de ser puestas en un blog, pero os quería ahorrar el esfuerzo de leer los sucesos banales de esta vida enloquecida.

    Nunca me ha gustado demostrar mis emociones, siempre creí que mantenerme en un estado en el que lo sientes todo, pero eres capaz de controlar tu emociones hasta el punto de verlo siempre todo claro, era lo mejor. Pero me han pasado cosas que me han hecho perder esta visión.

    No se como ocurrió y tal vez no quiera saberlo, pero alguien tocó este caótico corazoncito. Un capricho, pensé, simplemente un juego tal vez, pero entonces una pregunta me sobresaltó.

    ¿Me amas?

    Dos palabras tan sencillas de pronunciar, pero en aquel momento supusieron para mi un choque. En aquel momento me di cuenta de que algo había cambiado, pues me quedé pensando la respuesta. Un día entero intentando aclararme, convenciéndome a mi misma de que el hecho de que él estuviera a todas horas en mi pensamiento, que provocara que me sonrojara, que me tuviera nerviosa todo el día era simplemente una ilusión, una mentira más con la que mi mente jugaba para distraerme de esta vida aburrida.

    Pero me di cuenta de lo mucho que lo quería cuando ya le di mi respuesta. ¡Había dicho que sí! Demasiado tarde para echarme atrás, demasiado pronto para saber si había una razón por la que tuviera que echarme atrás.

    Pero entonces asustada tal vez de lo que sentía, aterrorizada de adentrarme en un mundo en el que nada podría controlar, lleno de incertidumbres que lograban abrumarme, me dejé vencer.

    No le hablé y él se percató, le herí, me di cuenta demasiado tarde, lo decepcioné y yo fui la única culpable. Mi vida se convirtió en un verdadero infierno encarcelado en la culpabilidad.

    Estaba tan confundida que dejé de ser yo misma, y fue entonces cuando escribí este intento de poema y aunque parezca estúpido, escribir sobre ello me ayudó a recuperar mi identidad.

    Me hieres
    No sé si me amas
    Me duele
    No se si me comprendes
    Te quiero
    No se si confías en mí
    Te decepcioné
    No se si llegaste a perdonarme
    Te amo
    No se nada de ti,
    Y ahora no se nada de mí...

    Aquí teneis un pedazo de mi, quizás unas de las pocas palabras sinceras que recibieis de mi parte.

    Esta soy yo y orgullosa estoy de ser así y, aunque a veces me arrepienta de ser una actriz en la mayoría de los aspectos de mi vida, adoro estos momentos en los que soy capaz de sincerarme, aunque solo sea un poco.


    "Una máscara nos cubre, la mentira nos envuelve, jugamos con lo que nos rodea, pero no somos capaces de jugar con lo que sentimos."

    “Nos hemos salido de nuestro juego inocente, hemos perdido el control, encontrar la belleza dentro de ese caos es nuestro reto”


    No soy una fangirl, no soy una loca obsesionada
    Simplemente soy una mujer algo enamorada.
  6. Hoooooooooooolaaaaaaaaaa
    Para aquellos que os guste leer mis escritos aquí os dejo dos historias que presenté para el concurso de "cuentos temáticos" y aunque no gané, estoy muy orgullosa de estas historias, porque aquí empece a madurar un poco más mi forma de escribir.
    El concurso se basaba en dos rondas, en la primera el personaje estaba en el pasado y tenía que hacer algo de lo que se arrepintiera después de muerto y obligatoriamente tenia que morir en esa ronda. La segunda ronda se centraba en un tiempo pasado y el personaje resucitaba para plantar cara a sus hechos del pasado.
    Sin más que decir, aquí os las dejo.



    La última sombra



    -Pasado

    Tierra Santa, tierra de todos, pero patria de pocos. El intento de dominar esta sagrada tierra fue el propósito de muchos cristianos en 1095. Millones de guerreros fueron partiendo a lo largo de todo el siglo hacia el territorio dominado en aquellos momentos por los turcos. La primera vez que los cristianos pisaron territorio turco fue la denominada primera cruzada o cruzada de Pedro el Ermitaño.

    Las costas turcas rápidamente se vieron invadidas por grandes veleros de madera coronados por una bandera blanca con una cruz roza bordada.

    Esta bandera se convirtió en el enemigo número uno de la población, que sin haber hecho absolutamente nada para merecer semejante castigo, vieron sus casas reducidas a cenizas, sus hijos, hijas, hermanos, padres, abuelos y amigos eliminados, todo lo que poseían y alguna vez amaron quedó en la nada.

    Charcos de sangre inundaban cada ciudad, los cadáveres de mujeres, niños y hombres se amontonaban sin cesar a cada calle en la que pisaban aquellos hombres de Pedro el Ermitaño, que según ellos iban a salvar a la Tierra Santa.

    Los turcos no deseaban ver a su amada tierra, aquella por lo que tanto habían luchado, hecha añicos por lo que decidieron aprovechar el hecho de que los integrantes de la primera cruzada fueran inexpertos en armas y estrategia para eliminarlos en cuanto se adentraran más en territorio turco.

    En aquel lugar, no había sitio para la compasión o la bondad, solo crecía la violencia y la agresividad.

    Los turcos resultaron victoriosos de esta primera batalla, pero sabían que aquello no había terminado, aquello solo acababa de empezar.


    En un castillo en el centro de la ciudad turca, los principales señores feudales se habían reunido junto a su rey para encontrar una posible solución a la horrible situación en la que se encontraba el territorio.

    -Señor, lamento decirle que los daños causados en las ciudades afectadas ha sido horrible, no ha sobrevivido nadie, niños y mujeres no han sido respetados. Todo está destruido- comunicó un joven muchacho de unos 18 años que vestía el uniforme del ejército turco.

    -Sayd, gracias por la información- agradeció el rey posando su mano sobre el hombro del joven.

    -Estoy a sus ordenes- respondió éste haciendo una reverencia.

    -Señor debemos darnos prisa, nos han comunicado que han sido avistados más veleros con esa horrible bandera- comunicó otro señor feudal.

    Con las palabras de este último se armó un gran revuelo entre los hombres allí reunidos, que presentaban diferentes sentimientos en sus rostros, desde el miedo hasta el odio, pasando por el nerviosismo.

    -No debemos alarmarnos, la primera oleada ha sido eliminada en nuestro territorio sin llegar más allá, no debemos preocuparnos, todos los que vengan serán ejecutados de la misma manera, no dejaremos a ninguno vivo- dijo el rey imponiéndose sobre el ruido de la muchedumbre de hombres.

    Algunos asintieron a la afirmación del rey, otros simplemente se resistían a no decir nada por no demostrar una opinión contraria a la del rey.

    -Disculpe señor, no quiero ir en su contra, pero estos primeros guerreros eran simples aldeanos. Nos estaban probando, pero ahora se acercan guerreros de verdad, especializados y con verdaderos conocimientos, no va a resultar sencillo- dijo Sayd sin atreverse a mirar a los ojos al rey.

    -Sayd tiene razón, no podemos arriesgarnos- dijo uno de los señores feudales.

    La muchedumbre de hombres agitados y nerviosos por el tema de conversación volvió a alzarse tapando de nuevo la voz del rey.

    - Ya basta, he dicho que los eliminaremos y así haremos- gritó el rey para que todos se callaran, un vez el silencio reinó en la sala, prosiguió- Los más seguro es que ahora busquen eliminarnos a nosotros con tal de que el ejército se desorganice, por eso cada uno de nosotros tendrá uno o dos guardias personales y nuestro castillos serán protegidos al máximo, el resto del ejercito se encargara de la ciudad ¡¿queda claro?!- gritó.
    Todos los de la sala asintieron y fueron abandonando la sala.


    Las siguientes batallas libradas entre la cruzada de los príncipes, llamada así por que estaba constituida por nobles y por cristianos adinerados, y los turcos fueron ganadas por estos últimos.


    En uno de los navíos cristianos se oía una fuerte disputa entre el capitán y sus hombres.

    -He dicho que no nos vamos a retirar, nuestra misión era terminar con los turcos y hacernos de nuevo con la Tierra Santa y no voy a permitir que esos pulgosos nos derroten- gritó el capitán a uno de sus hombres.

    -Es una estupidez seguir luchando, lo único que vamos a lograr es que nos maten a todos- dijo uno de los hombres que estaba detrás del capitán.

    -Debemos luchar hasta la muerte para honrar a nuestra patria- gritó otro enfrentándose al anterior.

    Entre los hombres que había en el camarote se produjo una fuerte pelea que fue interrumpida por el capitán que alzó su voz por encima de la disputa.

    -Vamos a seguir con nuestro plan de matar a los señores feudales y al rey y así sembrar el caos en el ejército y en la población, y el que no este dispuesto a hacerlo yo mismo lo destruiré- gritó.

    Todos se callaron al momento.

    -Señor, pero eso ya lo hemos probado y no hemos obtenido resultados, quizás deberíamos cambiar la estrategia- propuso tímidamente un chico de unos dieciséis años.

    -No vamos a cambiar la estrategia, el problema que ha habido es que la he empleado con unos idiotas como vosotros. Traedlo- ordenó a dos hombres que estaban ante una gran puerta de madera.

    Los dos hombres abrieron la pesada puerta de madera, entraron en el interior de la habitación y cogieron a alguien que estaba en el interior.

    -Como sabéis en la última expedición al norte de Europa conquistamos el antiguamente denominado país de las sombras y eliminamos a su ejercito de guerreros legendarios, pero dejamos a uno vivo, él nos abrirá el paso- dijo el capitán.

    Todos se giraron y miraron hacia la puerta. De repente se escuchó un golpe contra el suelo. Todos miraron hacia allí. La persona que estaba en el suelo tirada, tenía el cabello largo hasta la cintura, sus ropas estaban muy desgastadas y apenas cubrían su cuerpo y presentaba principios de desnutrición. Levantó la cabeza con lentitud y miró al capitán y al resto de personas que estaban en la sala. Todos a excepción del capitán se quedaron estupefactos cuando vieron bajo aquella despeinada melena unos bellísimos ojos verdes, unos labios finísimos, en fin un rostro con una belleza inimaginable, pero lo más sorprendente era que fuese una mujer. Ella con algo de dificultad se levantó dejando a la vista su belleza. Su silueta cortó la respiración de muchos de los hombres y arrancó algunos silbidos.

    -Pero, capitán, es tan solo una niña y si ha sido capturada no será tan fiera- protestó uno de los hombres.

    -La hemos tenido que capturar porque fue imposible matarla, no la subestiméis- la defendió el capitán.

    Uno de los hombres se acercó a la muchacha probando de intimidarla.

    -¿Capitán nos está diciendo que esta mocosa va a ser nuestro punto clave para ganar esta guerra?- dijo éste mirando a la chica que tenía ante él.

    -Ya has oído bien Charles, y ahora desátala- ordenó el capitán.

    -Creo que deberías hacer otra función más importante para la humanidad- dijo Charles con picardía en su voz mientras miraba descaradamente el cuerpo de la chica.

    Ella oyendo este comentario le escupió en la cara. El hombre no se lo pensó dos veces y le dio un guantazo en la cara. Ella no apartó la vista de él, en sus ojos se veía un extraño brillo, como si todo aquello le produjera divertimiento.

    -Ha sido mala idea hacer eso- le advirtió ella.

    El capitán viendo la demora que éste se traía para desatar a la joven, cogió él uno de sus cuchillos y la liberó. Ella se miró las muñecas, estaban amoratadas y sangraban, pero por fin ya era libre. Movió un poco las manos para quitar el entumecimiento que tenía en ellas y miró al capitán.

    -Denle un arma- ordenó el capitán- Ya sabes lo que tienes que hacer- le susurró a la joven.

    Se acercó a ellos otro hombre que le ofreció a la chica dos espadas para que ella escogiera una, pero ella se quedó las dos.

    -Cuidado niñita no te vayas a cortar- le dijo burlón el hombre que le había dado las armas.

    -¿Me permite capitán?- preguntó ella ignorando el comentario de éste último.

    -Claro- respondió- Y cuando quieras ya puedes partir.

    -Perfecto- dijo ella sonriendo con satisfacción.

    La chica apretó con fuerza su espada y dio un giro sobre si misma. Sin nada más que decir la chica se marchó de la habitación con sus espadas goteando sangre. Ninguno de los hombres sabía de donde procedía aquella sangre hasta que vieron que los dos hombres que habían estado cerca de la chica cayeron al suelo desangrados.

    -¿Pero quien es esa chica?- preguntó un de los hombres.

    -Ella es Shadow, la última sombra- respondió el capitán orgulloso de la habilidad de su guerrera.


    En las próximas semanas después de la liberación de Shadow, uno tras otro los señores feudales del lugar fueron muriendo sin poder evitarlo.

    La velocidad de la guerrera era tal que pocos habían podido llegar a ver su silueta, lo único que podían ver era su sombra.

    El rumor de un guerrero invisible, casi inalcanzable se fue extendiendo. Nadie conocía su identidad, nadie conocía que era una mujer, nadie conocía nada de ella, pero todos la temían y llevaban su nombre en sus labios como si la hubiesen conocido en persona.

    Ella vagaba por la ciudad, luchando contra su conciencia que le pedía que dejara de derramar inútilmente la sangre de inocentes en una guerra que no iba con sus propósitos.

    Ella se sentía dolida, no sabía quien era, había perdido su identidad, solo guardaba como símbolo de su identidad aquel apodo que no sabía quien se lo había puesto. Luchaba día tras día para no hundirse en sus pensamientos, pero cuanto más se manchaba las manos de sangre mayor era aquel sentimiento, crecía más y más el dolor que habitaba en su corazón, que la hacía sentirse víctima de una guerra consigo misma, una guerra en búsqueda de su identidad arrebatada. Intentaba olvidar el dolor que le causaba este extraño sentimiento con la muerte de los demás, pero con esto no conseguía si no justo todo lo contrario.


    Shadow vagaba sin rumbo por las frías calles de una ciudad turca cuando un grupo del ejército cristiano se acercó a ella, una vez más para encargarle otro asesinato.

    -¿Otro feudal?- preguntó ella con indiferencia forzada tragando el dolor que llevaba dentro.

    -No, esta vez es un sabio que esta organizando el pueblo turco contra nuestro ejército y puede ser más peligroso que cualquier feudal- comunicó uno de los guerreros dándole una hoja de papel donde estaba indicada la dirección del mencionado.

    -Deberías vigilar…- empezó a decir otro de los guerreros, pero como vio que Shadow ya partía sin hacerle caso, decidió no proseguir.


    Una noche más cuando salía la luna, Shadow cubría su rostro con aquella máscara negra que tanta sangre había visto. Cogió las frías espadas de metal y avanzó a la velocidad del rayo hacia su interior. En un abrir y cerrar de ojos la veintena de guardias que estaba en el exterior vigilando atentamente fueron eliminados derramando nuevamente aquel liquido rojo que las manos de la joven guerrera tanto conocían.

    Llegó a la sala principal y allí encontró la figura de un hombre mayor, de unos sesenta años, con larga barba y de apariencia frágil.

    Shadow cogió su espada fuertemente y se fue corriendo en su habitual velocidad hacia el hombre. Estaba a punto de atravesarlo con su espada cuando el hombre se giró y la miró a los ojos.

    La mirada de aquel hombre era muy dulce, transmitían una bondad y una tranquilidad que se clavaron en el corazón de la chica que se paró en seco ante el hombre con la espada en alto.

    -Te estaba esperando- le dijo con una voz dulce.

    Shadow no atrevía a moverse, la dulzura de la mirada del hombre parecía haberla paralizado. El hombre solo la miraba con una sonrisa sin mover un solo centímetro.

    -Si tienes que matarme hazlo ya, yo no te guardaré rencor, se que es tu trabajo- le dijo con la misma sonrisa que había llevado durante todo el rato.

    Shadow parecía resistirse, pero sacudió la cabeza intentando quitar los pensamientos que la estaban paralizando y así consiguió arrebatarle la vida a aquel hombre. Éste antes de morir le dedicó unas palabras a su asesina.

    -Te perdono, porque se que tú eres más victima de esta situación que yo- le dijo cogiéndola de la mano y mirándola a los ojos antes de caer al suelo muerto.

    La última sombra parecía estar impactada por todo lo que había pasado. La sangre que manchaba sus manos parecía un puñal clavado en su corazón que no dejaba de sacar a flote los recuerdos de la sonrisa amable del sabio o las palabras que éste le había dedicado.

    El dolor en su pecho era demasiado grande, no lo soportaba más. Salió corriendo del hogar del sabio y se adentró sin destino en las calles de la ciudad. No soportaba más aquel peso que estaba llevando en su interior. Ya no podía moverse, sus piernas ya no reaccionaban, su visión se nublaba, no tenía sentido seguir forzando su cuerpo a una reacción que ni iba a cometer, así que se rindió y dejó resbalar su cuerpo sobre una pared, hasta caer sentada en el suelo.

    Quitó la máscara que cubría su rostro y se tapó la cara con las manos mientras por sus mejillas resbalaban unas ácidas lágrimas que llevaban mucho tiempo deseando aparecer.

    -¿Estas bien?- escuchó que alguien le preguntaba.

    Ella levantó la mirada, ante ella había un chico, el más bello entre los hombres. Su cabello era corto, moreno y muy brillante, sus ojos eran azules y mostraban pureza y tranquilidad y su sonrisa era tan sincera como la del sabio.

    -Si…- dijo ella débilmente, su voz parecía haberse inundado de la tristeza que embargaba su alma.

    -¿Esto es sangre?- preguntó viendo que las manos de la guerrera estaban completamente manchadas de sangre.

    -Si… he visto como mataban al sabio de la calle mayor- mintió ella intentando aserenarse, para no ser descubierta.

    -Ha debido de ser terrible, déjame que te ayude, ven conmigo, por favor- le pidió el chico ayudando a levantarse a la chica.

    -No puedo- dijo ella intentando irse.

    -Por favor, estás muy mal, necesitas ayuda- dijo el chico evitando que ella se fuera agarrándola por los brazos.

    -No me pasa nada… no te preocupes por mi, no me lo merezco, señor- dijo ella soltándose del agarre del muchacho.

    -Llámame Sayd, por favor, mi deber es ayudar a la gente de esta ciudad, por favor permíteme ayudarte, para eso soy el capitán del ejercito turco- dijo el muchacho cogiéndola de nuevo para que no se fuera.

    Su alma no podía contenerse más, la amabilidad de aquel chico era tan parecida a la que transmitía el anciano que su alma se partía en dos cada vez que él tocaba su piel.

    -Estaré bien- dijo ella mirándolo a los ojos con sus ojos llenos de lágrimas a punto de salir.

    Sayd antes de soltarla, la cogió más fuerte y la apretó contra su cuerpo en un fuerte abrazo. Ella no podía contenerse más y empezó a llorar en el hombro del joven.

    Sayd no sabía porque la había abrazado, solo había sentido el impulso de hacerlo, y ahora que la tenía en sus brazos sentía como si pudiera ver la pena de la chica, como si pudiera conocer todos sus problemas, sus dudas y sus angustias.

    Shadow se sentía muy a gusto abrazada a Sayd, su calor, su cercanía, aquel amor desinteresado por gente a la que no conocía, eran un cúmulo de sensaciones que la hacían sentirse segura a su lado.

    -Capitán siento interrumpirlo, pero los cristianos han llegado a la ciudad, tenemos que hacer algo- le comunicó uno hombre vestido con el uniforme del ejercito turco.

    Sayd soltó a Shadow y se quedó mirando al hombre debatiéndose entre abandonar a la nostálgica chica o retrasar el rescate de su pueblo.
    -Un momento, tengo que aclarar…-Sayd iba a dirigirse a la chica, pero ella ya había desaparecido de su lado.


    Para Sayd la noche se presentaba triste. La sangre derramada no parecía ser suficiente para los cristianos que insistentemente atacaban a su tierra con falsos pretextos. Él estaba harto de tanta violencia injustificada, pero sabía que la sangre iba a continuar corriendo mientras la codicia de las personas fuera en aumento.

    Aquella noche iba a ser dura, puesto que tenía que pasarla en vela, vigilando al rey por un posible ataque.

    Una vez más los ataques de Shadow no pudieron ser detenidos y fue avanzando como una tormenta implacable hasta llegar a la sala del trono. Sabía que su misión era muy importante, si lograba matar al rey, lo cristianos podrían tomar Antioquia y así la victoria sobre el territorio estaría mucho más cerca.

    Ella seguía dolida y confundida, no estaba segura de que conquistar un territorio fuera motivo necesario para matar a la gente innecesariamente. Estaba muy confundida desde que había experimentado en su cuerpo la bondad de aquella gente. Ellos con su amabilidad la estaban ayudando a encontrar su identidad, aunque no por eso dejaba de comportase como una maquina asesina a manos de los cristianos, incluso ella no sabía porque seguí haciéndolo si eso la mataba por dentro.

    Había pensado en matar a aquel último hombre y después marcharse, abandonar la guerra y empezar una nueva vida.

    Entró en la sala del trono con su habitual rapidez y mató en un instante al rey sin ser vista, o eso creía ella cuando notó un fuerte dolor en el vientre.

    Shadow no perdió la calma, y pese a estar atravesada por una espada, se giró a una velocidad alarmante y sin fijarse en el rostro de su atacante le clavó su espada en el vientre como él lo había hecho con ella.

    No parecía haber nada raro en aquella muerte, pero en cuanto ella se fijó en la cara de él se quedó helada: su atacante había sido Sayd.

    -¡NO! ¡¿Por qué tenias que ser tú?!- se lamentó ella cayendo de rodillas al lado del cuerpo inerte de Sayd.

    Shadow no lo soportaba más, la única persona a la que le había importado en toda su vida, la que le había mostrado cariño sin ningún compromiso, la persona que en tan solo cinco segundos había aprendido a amar, yacía ahora en el suelo muerto. Su sangre bajaba ahora por sus manos y la culpabilidad y el dolor crecían en el interior de la última sombra.

    -¿Por qué?- se repetía ella una y otra vez.

    No le importaba que su herida estuviera sangrando en abundancia y que lo más seguro que ella acabase muriendo, solo quería saber porque había tenido que ser ella la asesina de su gran amor.

    Shadow notaba que estaba a punto de morir, su cuerpo entero temblaba, su vista se nublaba, pero no quería morir lejos de él.

    -Perdóname- le pidió antes de caer inconsciente a su lado.

    -Te perdono- le dijo él débilmente.

    Con las pocas fuerzas que le quedaban Sayd la abrazó.

    Un cuerpo lastimado abandonó en aquel momento el mundo de los vivos, ¿pero su alma atormentada siguió el mismo camino?





    -Futuro


    Shadow, la última sombra, la última guerrera de una raza inexistente, princesa de un reino sin ubicación, un demonio atrapado en un cuerpo de mujer.

    Un cuerpo demasiado herido como para continuar en el mundo de los vivos, un alma demasiado atormentada para permanecer en su realidad, un ser demasiado confundido para pertenecer al infierno, una mujer demasiado confundida como para vivir en el paraíso.

    Ella era única, demasiado especial para tener un hogar y demasiado diferente para sentirse perteneciente a su tiempo.

    Desde que su alma abandonara su cuerpo aquella fría noche ella había seguido vagando sin rumbo buscando aquella ansiada identidad, una identidad que había perdido mediante la sangre que resbalaba eternamente sobre sus manos.

    Seguía dudando, preguntándose a si misma el porque de su existencia. No lograba comprender porque un ser odiado como ella y sin sentido, demasiado diferente para ser comprendido podía haber llegado tan solo a poner un pie en el mundo de los vivos.

    Ahora que había muerto, sabía que su destino era vivir en soledad y sufrir para siempre como pago por la sangre derramada, no tenía escapatoria, ese había sido su leitmotiv desde siempre y seguiría siéndolo sin que ella pudiera cambiarlo.

    No pertenecía al mundo de los vivos, no pertenecía al mundo de los muertos, ¿Dónde podría descansar su alma? Simplemente jamás lo haría.


    A aquel ser incomprendido se le brindó una segunda oportunidad, la ocasión perfecta para lograr un hogar y la identidad que tanto ansiaba.

    Su alma atormentada volvió de nuevo a aquel frío cuerpo que había abandonado tiempo atrás. Volvió a sentir el frío y el dolor de aquel cuerpo entumecido, pero no le importaba, Shadow había aceptado su destino.

    Aquel cuerpo frío, muerto, sin vida, yacía ahora en el suelo de una habitación completamente negra. De golpe una luz blanca inundó la habitación.

    Las ropas de la muchacha desaparecieron por arte de magia y su cuerpo desnudo se alzó de aquel frío suelo. Volaba, se sentía en las nubes. Un aire reconfortante agitó su descuidada melena y acarició tenuemente su piel. Ahora volvía a sentirse viva.

    Imágenes de tiempos pasados se sucedieron ante sus ojos como si de una película se tratara. Las imágenes fueron avanzando de época, de pronto sus ojos vieron edificios extrañamente altos, carreteras de una tierra negra muy diferente a la que ella estaba acostumbrada a ver, unos vehículos que surcaban el aire sin la necesidad de la fuerza de un animal, unas armas que mataban sin la necesidad de la cercanía o el contacto físico directo…todo aquel mundo le resultaba tan extraño e incomprensible que inconscientemente empezó a sentir miedo.

    Deseaba que todas aquellas imágenes que la aterrorizaban terminaran de una vez, pero en el momento que lo hicieron ella deseó justo lo contrario.

    El mundo que le era mostrado no le agradaba en absoluto, extraños objetos voladores por todas partes, edificios sumamente altos, seres que no eran humanos inundaban todos los rincones. Para ella aquello era un mundo excesivamente frío e inhumano.

    No quería desesperarse, ni que el pánico invadiera su nostálgico corazón, pero en cuanto vio que su cuerpo volvía a tocar el suelo y aquella fría época se solidificaba a su alrededor, un cúmulo de emociones la sobresaltaron y el miedo y el desamparo se apoderaron de su débil alma.

    Miles de miradas lascivas se posaban sobre su cuerpo totalmente desnudo y manos ardientes de deseo se acercaban sin miramientos a su aterciopelada piel y ella las evitaba con la poca fuerza que aun quedaba en su ser.

    De repente dejó de sentir como el frío de la calle se clavaba en su lastimado cuerpo y pudo notar la suavidad del contacto de un abrigo a su alrededor. Apretó el abrigo a su cuerpo, cubriendo todo lo que pudo su cuerpo y con la ayuda de una mano que se tendió ante sus ojos se levantó del suelo.

    Levantó lentamente su mirada para agradecer a aquella persona que la había salvado de caer en la desesperación. No pudo evitar sorprenderse cuando sus ojos se cruzaron con aquella persona que llevaba tanto tiempo volver a ver.

    -¿Sayd?- preguntó insegura.

    No quería que aquello fuera una ilusión, lo deseaba tanto, lo amaba tanto que si la imagen del atractivo muchacho hubiese desaparecido una vez más ante sus ojos ella se hubiera arrebatado la vida en aquel mismo instante.

    -¿Me conoces?- preguntó confundido el muchacho.

    -El destino- respondió ella antes de caer inconsciente.

    Sayd la cogió entre sus brazos y se la llevó de aquella fría calle. La dejó tumbada en la cama de su habitación, quería marcharse y dejarla descansar, pero había algo que lo atraía hacia ella y no lo dejaba marchar.

    Sayd estaba confundido porque no entendía que era lo que lo atraía de aquella manera ilógica a ella, no lograba comprender porque su rostro se le hacía tan conocido, porque su belleza lo atrapaba de una manera tan irracional, porque en su interior ardían aquellas ganas de besarla.

    Los ojos de Shadow se abrieron lentamente y se posaron sobre el hombre que yacía tumbado a su lado en la cama. Comprobó que él dormía y lo abrazó, quería volver a notar el contacto de su piel y aquel calor tan reconfortante que la había enamorado desde el primer instante.

    Sayd notaba el respirar de la chica en su cuello, un escalofrío recorrió su cuerpo pero era tan dulce que lo hizo despertar de su sueño. Al notar el cuerpo de la chica pegado al suyo no pudo evitar esconder una sonrisa de satisfacción.

    -¿En que año estamos?-le preguntó ella.

    -En el 2500 ¿a que viene esa pregunta?- preguntó él confundido.

    -Yo no pertenezco a este mundo- respondió ella mirándolo tristemente.

    -Yo tampoco siento que pertenezco, pero no debes angustiarte, yo te ayudaré- le dijo él acariciando suavemente su rostro.

    -¿Crees en la reencarnación?- preguntó ella.

    -Después de conocerte a ti, sí- le dijo él sinceramente mirándola a los ojos- ¿Qué pasó entre nosotros? ¿Cómo morí?

    -Solo debes saber que nos queríamos- acotó ella omitiendo que ella había sido su asesina.

    En los días siguientes a su encuentro ella siguió viviendo junto a Sayd, afianzando día tras días su relación, brindándose el amor que tanto tiempo llevaba esperándolos.

    Sayd le conseguía todo lo que Shadow pudiera desear aunque ella con su compañía tenía bastante. Shadow por primera vez en su vida, no tenía miedo de nada, estaba muy segura de si misma y no tenía dudas sobre su identidad, ahora sabía quien era y quien quería ser, lo tenía todo, porque lo tenía a él.

    Un día Shadow se aventuró a salir sola a la calle. Miraba con extrema curiosidad todo lo que la rodeaba. Chocaba constantemente con la gente por no reparar en su rumbo, pero no le importaba solo quería descubrir aquel nuevo mundo que la estaba llevando a la tan ansiada felicidad.

    De golpe una cara le hizo recordar todo lo que había sido en algún momento, el demonio en el que se había convertido antaño. Él, aquel hombre de barba larga y apariencia amable, que la miraba con una dulzura fuera de lo normal, aquel al que ella había arrebatado la vida.

    Se quedó paralizada en medio de la calle, todos los miedos parecían volver a asaltarla, el infierno que había estado viviendo años atrás retornó a su recuerdo.

    La gente de su alrededor se quedó mirando a la nerviosa muchacha. Ella se fijó en los rostros de la gente que la rodeaban, muchos de ellos eran personas a las cuales ella había arrebatado la vida cruelmente en el pasado.

    Un cúmulo de imágenes asaltaron el recuerdo de Shadow. Imágenes terribles de sus muertes. La sangre, sus caras de sufrimiento, aquellos gritos desgarradores antes de morir, todo se entremezclaba en la mente de la chica que se agarraba la cabeza sacudiéndola de un lado a otro para alejar de ella aquellas horribles evocaciones de la muerte.

    Lágrimas de sufrimiento resbalaban por las mejillas de la muchacha, exteriorizando el dolor que sentía por dentro.

    Las imágenes no cesaban y su dolor, tanto físico como psicológico, iba en aumento. Tal era el infierno por el que estaba la chica que cayó al suelo temblando sin control, se tapó la cara con las manos intentando esconder por lo que estaba pasando.

    Su cuerpo no soportaba más aquel avasallamiento de imágenes funestas y Shadow cayó al suelo semiinconsciente tras lanzar un desgarrador grito al cielo.

    Siguió allí tumbada en el suelo, rememorando imágenes del pasado hasta que notó un suave contacto con su piel, un contacto que hizo desvanecer aquellas imágenes.

    -Sayd- pronunció Shadow volviendo de su trance.

    Él, siempre él, cuando lo necesitaba, siempre estaba allí, cuando creía que ya no podía más, él la ayudaba, siempre, siempre estaba junto a ella.

    Sayd la llevó de nuevo a su hogar, dejándola una vez más sobre su cama, lugar donde siempre ella caía en los brazos de Morfeo.

    Él no podía comprender por lo que ella estaba pasando, aunque deseaba con todas las fuerzas poder hacerlo. Quería saber que sentía, para poder ayudarla. En aquellos momentos nada le importaba más que aquella chica y no poder comprenderla lo hacía sentirse horrible.

    Shadow despertó horas más tarde, no abrió los ojos por miedo a encontrarse ante aquella realidad que ahora la aterraba. La felicidad se había reducido a la nada y lo único que habitaba en el corazón de la muchacha era la desesperación y el sufrimiento.

    Se acurrucó en la cama abrazándose las piernas y escondiendo la cara, para que él no la viera llorar desconsoladamente. No podía soportar el hecho de sentirse tan miserable. La sangre de aquella gente inocente manchaba sus manos y jamás podría ser limpiada. Había utilizando su ventaja física para eliminar a los estrobos de otros. No eran sus objetivos y aun así se mancho las manos para complacer un deseo de sangre que debería haber permanecido oculto para siempre.

    Ella misma había acabado con su vida, por no ser capaz de negarse a aceptar aquel instinto asesino que iba en contra de todos sus principios.

    Se avergonzaba de si misma, porque había defraudado a la nación a la que un día perteneció. Se avergonzaba de haber sido la traidora de sus propios sentimientos. Odiaba ser ella misma la que se hubiese distanciado de su patria, la que se hubiese arrebatado su propia identidad, se odiaba por ser ella la creadora del monstruo en el que se había convertido.

    -Shadow, abre los ojos se que estas despierta- le susurró la dulce voz de Sayd al oído.

    Shadow no podía abrir los ojos, no podía mirar a la cara a una de sus víctimas. Él había sido el que la había ayudado, le había tendido la mano siempre y ella lo único que había hecho era terminar con su vida. Él era su gran amor y ella no podía perdonarse aquel error cometido en el pasado. No podía soportarlo, su corazón se rompía a pedazos cada vez que recordaba aquel día.

    -¿Por qué no te hice caso?- susurró ella.

    -¿Cuándo?- preguntó Sayd que estaba tumbado a su lado en la cama.

    -Cuando tu me dijiste que fuera contigo- respondió ella aun con los ojos cerrados.

    -Ahora puedes- dijo Sayd empujando a Shadow para que quedara mirando hacia arriba.

    -No puedo- dijo ella volviendo a colocarse de espaldas a Sayd.

    -Si puedes- insistió volviendo a mover el cuerpo de Shadow.

    Sayd se tumbó encima de Shadow, posando todo su peso delicadamente sobre el cuerpo de la chica para que no le volviera a dar la espalda. Ella abrió los ojos sorprendida ante tal acción de su compañero.

    Él acarició suavemente su rostro y clavó su bella mirada en los tristes ojos de ella con una ternura fuera de lo común.

    -Si cometiste algún error en el pasado busca como repararlo, tienes que dar algo a cambio para eliminar el dolor que guardas dentro- le dijo con dulzura.

    -¿Dar algo a cambio?- repitió ella como asimilando la información- ¿Cómo?

    -Si tu error está relacionado conmigo solo tienes que darme tu amor a cambio- dijo sellando sus palabras con un dulce beso en los finos labios de ella.

    El beso que comenzó siendo tierno fue aumentando de pasión demostrando los anhelos de Sayd. Shadow correspondió, era su manera de reparar su error, aunque sabía de sobras que una vida no podía pagarse con un simple beso.

    Sayd desde que la conoció sintió en su interior aquellas ansias de besarla eternamente y de tomarla y hacerla suya. Y ahora que la tenía debajo de él transmitiendo aquella fragilidad y aquella dependencia no pudo contenerse y sus instintos salieron a flote.

    Ella conocía sus intenciones desde el momento en que el se colocó encima de su cuerpo, sabía que iba a intentar tomar posesión de su cuerpo, pero no le importó. Ofreció su cuerpo sin resistencia como pago por todos sus errores, estaba intentando sanar su sufrimiento aliviando las pasiones del muchacho, intentaba llenar su corazón vaciando su cuerpo.

    Él se había dormido y su tonificado cuerpo desnudo permanecía tumbado al lado de Shadow. Ella no había reaccionado seguía allí al lado de su amado mientras lagrimas seguían resbalando por su rostro.

    Shadow no comprendía porque pese haber pagado con su cuerpo el precio que Sayd había pedido por su perdón ella seguía sintiéndose tan vacía e incomprendida, porque no se sentía aliviada de todas sus angustias.

    No soportaba más aquel dolor, ya no le quedaba nada, su dignidad, su fuerza, su integridad moral y física, todo lo que podía haberle sido de ayuda, completamente todo, ya no existía en ella.

    No le encontraba sentido a aquella existencia miserable.

    -Jamás debí existir, jamás debí pisar el mundo de los vivos, el monstruo, la última sombra, esto en lo que me he convertido jamás tenía que haber dejado de ser más que el sueño de un loco- dijo ella en un susurro levantándose de la cama.

    Se dirigió con paso lento y afectado hacia la cocina, por el camino cogió cualquier prenda de vestir para cubrir su desnudez.

    Una maquina metálica de apariencia física humana, solo que de color grisáceo metálico se paró ante ella.

    -Desea algo- pronunció con una voz artificial, fría y vacía.

    -Un cuchillo- pidió ella sin estar a acostumbrada a aquella horrible maquinaria.

    El robot le tendió rápidamente un cuchillo con su fría mano.

    Ella lo cogió y apretó fuertemente su empuñadura, convenciéndose a si misma de lo que iba a hacer a continuación.

    Tendió su brazo izquierdo y apuntando con precisión hundió el filo del afilado cuchillo en su muñeca, donde sabía que la herida iba a ser mortal.

    Shadow no pudo evitar que al notar el contacto del instrumento contra su carne produjera un grito ahogado.

    -¿Qué haces?- le preguntó Sayd que se había vestido y estaba justo detrás de ella.

    -Terminando con lo que nunca debió empezar- dijo ella mostrándole la muñeca ensangrentada.

    -¿Pero que haces?- preguntó alarmado Sayd acercándose a ella para arrebatarle el cuchillo.

    Ambos se debatieron, ella se resistía a abandonar lo que había empezado, pero Sayd tenía más fuerza y le quitó el cortante objeto de las manos.

    Ella salió corriendo hacía la terraza. Era la única opción que se le ocurría para terminar cuanto antes con aquella horrible existencia.

    El exterior siempre le había causado pavor con todos aquellos vehículos voladores pasando cerca de las casa, pero no podía echarse atrás, así que se armó de valor y se inclinó sobre la barandilla que la separaba de la muerte.

    Saltó al vacío acompañada por unas lágrimas.

    Curiosamente su vida no termino con esa caída, puesto que Sayd apareció en el momento justo cogiéndola de la mano.

    -Suéltame, te lo ruego- le pidió ella desesperada por tan larga agonía en vida.

    -No puedo, yo te amo- Dijo Sayd en llanto, pues no quería ver a su gran amor sin vida.

    -Soy un monstruo, no merezco la vida- dijo ella luchando por soltarse.

    -No digas eso, fuera cualquier fuera tu error siempre puedes repararlo- dijo Sayd apretando la mano de ella con más fuerza.

    -La muerte solo se puede pagar con otra muerte, yo maté a cientos de personas y a ti- dijo ella llorando con más fuerza.

    La mirada de él se oscureció, aquella noticia lo había impactado. No podía creer lo que ella le decía.

    -No puede ser cierto- dijo él con el corazón destruido.

    Shadow miró los ojos enrojecidos de su gran amor, le mostró ternura y una sonrisa sincera.

    -Tengo las esperanzas puestas en tu decisión. Solo tú puedes tomar la decisión acertada- le dijo ella.

    Sayd derramando más lágrimas saltó la barandilla ante los sorprendidos ojos de la muchacha. El muchacho se abrazó fuertemente a Shadow mientras notaba como el aire despeinaba su cabellera.

    Sus dos cuerpos abrazados siguieron cayendo y se perdieron en el vacío, con la certeza de haber hecho lo correcto. Ninguno de los dos estaba arrepentido del acto que acababan de cometer, estaban salvando pagando al mundo por sus errores con sus vidas. Quizás aquello no fuera suficiente para pagar toda la sangre derramada, pero era lo máximo que podían hacer ambos.

    -Una vida con otra vida se paga- susurraron los dos antes de perderse en el abismo.


    FIN
  7. Hooooooolaaaaa a todos los que os paseis por mi blog.

    Solo quería aclarar que lo publicado anteriormente en mi blog es el primer capítulo del primer fanfic que escribí, me pareció buena idea ponerlo aquí para recordar siempre que fue lo primero que publiqué en Cemzoo.

    Para aquellos que os interese leer algo más de Kingdom Shdw, os dejo a continuación una lista con todo lo que llevo publicado de momento para que podais leerlo:


    En Naruto

    -Venimos de mundos diferentes, pero yo te amo.

    -Una vez más (one-shot nejiten)

    -Una vez más 2

    -Todo empezó en un balneario

    -Palabras vacías (one-shot shinohina)

    -Este maldito orgullo Uchiha (one-shot)

    -El renacer de la villa de las sombras


    En Prince of Tennis


    -Estimado amor (one-shot Kikumaru)

    -No querrás quedarte solo (con la colaboración de Luz de luna)

    .
    Espero veros pronto.
    Adioooooooooós.
  8. Este es mi primer fanfic, solo espero que les guste. ¡¡¡¡Allá voy!!!!
    Si te gustan las historias de príncipes, princesas, amores prohibidos y luchas por amor este es tu lugar.
    Prepárate para descubrir un mundo nuevo lleno de amor.


    Cap. 1 Debes casarte (parte 1)

    Neji Hyuuga vivía junto a sus dos primas Hinata y Hanabi y su tío, Hiashi el rey de Konoha en la palacio Hyuuga. Neji desde su infancia estuvo marcado fuertemente por la muerte de su padre. Nunca fue un niño alegre, siempre estaba triste pensando porque tuvo que morir su padre para salvar a Hiashi. Neji, así se convirtió en un joven cerrado y melancólico, pocas veces hablaba o expresaba sus sentimientos, vivía sin encontrar un sentido a su vida, no sabía porqué había seguido existiendo si no era nadie, no iba a heredar el reinado de Hiashi puesto que Hinata era la heredera directa y su vida iba a pasar desapercibida entre las gentes de Konoha.
    Con esta melancolía Neji creció, ya había cumplido los diecisiete y en un par de meses iba a alcanzar la mayoría de edad.
    -Neji debo hablar contigo de algo importante- le dijo Hiashi entrando en la habitación de Neji.
    -¿Qué quiere?- preguntó Neji muy frío.
    -Nunca llegue a decírtelo, pero tu padre me hizo prometerle una cosa y ahora que faltan tan solo dos meses para que cumplas la mayoría de edad creo que ha llegado el momento.
    -Espere un momento no me entero de nada- dijo Neji interesado en conocer más acerca de su padre
    -Neji tu padre se sacrificó por mí, pero a cambio me pidió un favor: que cuando tú cumplieras la mayoría de edad si yo no había conseguido descendencia masculina tú serias el heredero de mi reinado- dejo Hiashi sentándose en la cama de Neji.
    -¿Cómo?- preguntó Neji demasiado sorprendido como para pronunciar otra palabra.
    -Neji deberás ser tu el encargado de reinar sobre Konoha a mi muerte, pero para poder hacerlo deberás casarte- dijo Hiashi.
    -¿Cómo?- repitió de nuevo Neji ahora más asustado que sorprendido.
    Neji salía pocas veces del castillo y si lo hacía acompañaba a su prima Hinata, por lo que no conocía a ninguna otra mujer, así que en el momento que Hiashi pronunció la palabra matrimonio en el rostro del frío Neji apareció el miedo.
    Pocos días después la noticia del próximo reinado de Neji y su matrimonio se extendieron por Konoha y por los reinados contiguos con lo que princesas de todos lugares se acercaron a Konoha.