Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. "Son gemelas, pero no se parecen en nada, son totalmente opuestas, siendo más
    variadas que razas hay en el mundo, pero bueno las quiero igualmente, sean como
    sean ellas, son mis niñas y las quiero...

    ... , las quiero tanto que daría mi vida por ellas.
    Esa misma noche, cuando iba a darles las buenas noches, una extraña luz apareció de la nada,
    y delante de mis narices, apareció una señora con la cara marcada, y con una sonrisa de oreja a oreja."

    !No puede ser¡... - me quedé pensativo, durante unos segundos- ¿No será esa señora?, ¿No será la señora de esta mañana?... -después me levanté a por un baso de agua, pensando que podría ser ella, pero sería una tontería pensar que una persona que yo he visto sea la cual aparece ahora en el libro- Seguiré leyendo -dije en voz alta.

    " Mis hijas asustadas se levantaron de la cama y se pusieron detrás de mi, y yo asustado le deje:
    ¿Que quieres?, ¿Que haces aquí?, ella siguió sonriendo, !por favor contesta¡, un escalofrío me recorrió la espalda, entonces ella me dijo:
    Tus hijas son como la noche y el día, ¿verdad?
    medio balbuceando le dije:
    S..ii, ¿Que quieres de ellas? ¡ déjalas en paz!
    A lo que ella me contesto
    Tranquilo no les aré daño, solo les quiero decir... que tengan cuidado, ellas saben a lo que me refiero...
    Cuando la anciana dijo esas palabras, volvió a salir una extraña luz de la nada y mientras me tapaba los ojos, y destapaba por la luz, la señora desapareció.

    Aquello me hizo pensar sobre la anciana y mis hijas, ellas son siempre calladas, respetuosas, obedientes, diferentes a los otros niños, ¿será porque algo les pasa en sus mentes?.

    Al día siguiente me desperté por un chillido, seguido de unas risas, provenía de la habitación de mis hijas... corrí hacia allí, cuando de repente vi una luz verde, saliendo de su cuarto, fui avanzando por el pasillo, hasta llegar a su cuarto, pero por el camino, en mi cabeza, resonaba lo peor....

    Pero al llegar a sus habitaciones había dos animalitos enormes, con ellas jugando, entonces Verónica me miró y me dijo:
    Papa, tranquilo, son amigos.
    Entonces me tranquilicé y me acerqué a ellas y a los animalitos, y se me ocurrió decir:
    ¿Ya tienen nombre?
    y Mireia me miró como diciendo no...
    ¿Porque no jugamos a un juego? mira... consiste en mirarlos y a ver que nombres nos convence para ellos.

    Entonces las dos sonrieron, y se pusieron a mi lado poniéndolos cada uno en una cama.
    Em... - pensativo- mira este de la cama de Mireia que es azul, con unos ojos grandes y un piquito... parece un pájaro, pero no tiene plumas, le llamaremos ¿Dino?, y el amarillo que hay en la cama de Verónica, tiene una cola, un pelaje amarillo y suave, unos ojos pequeñitos y una boca con dos dientecitos sobresaliendo del labio superior, parece un perrito, así que le llamaremos ¿Dogui?.

    Las niñas se me quedaron mirando, y no supe que hacer, creo que no les gusto mucho los nombres que les puse a sus mascotas...
    Pero de repente...

    -CONTINUARÁ-
  2. ... Cuando giré la esquina, me choque con ella, me recorrio un escalofrio por el cuerpo,
    le pedí disculpas, me miró, y con una sonrisa me dijó no pasa nada hijo, le debolvi la
    sonrisa.

    Aquel echo me marco, porque aquella mujer me sorprendió, tenía una sonrisa en un
    rostro dañado, tenía una cicatriz que le cruzaba toda la cara, me sorprendió, que una
    mujer que de primera vista, parecia una señora encantadora, buena y simpatica.
    Por eso mi cabeza no paraba de darle vueltas, tantas vueltas que me dolía la cabeza,
    asta llegar al punto de decirme:
    - Raúl no le des más vueltas, es una persona que te has cruzado por casualidad con
    ella, que posiblemente no te la encuentres más.

    Me hice caso, me preparé la cena y me puse a leer el libro.
    El libro empezaba:
    "Un día me lebante, sonriente sin saber el porque, sin saber cuando me vendría la
    desgracía a mi vida, este libro es mi confidente, mi rincón donde nadie podría
    fisgonear, porque asta que yo no este ... ya sabes mi querido confidente.
    Me fuí al comedor y allí estaban mis hijas, Veronica y Mireia."

    Aquel libro me empezo a extrañar, empece a pensar, aunque sea hombre y parezca
    mentira, pienso, que aquel libro era más que un libro, era un diario, algo confidencial, y
    de gran secretismo, bueno, pero quieras o no, la curiosidad me podía.

    Así que continué leyendo:

    "Son gemelas, pero no se parecen en nada, son totalmente opuestas, siendo más
    variadas que razas hay en el mundo, pero bueno las quiero igualmente, sean como
    sean ellas, son mis niñas y las quiero...

    -CONTINUARÁ-
  3. - El Libro -

    Antes de darme cuenta estaba en el mostrador de la biblioteca, con el libro en la mano, habian dos personas delante de mi.

    Cuando llegué a la chica que atendía, una chica de pelo largo y moreno, con una mirada intensa de ojos verdes, en su placa ponía Luisa, con una sonrisa encantadora.

    Me dijo que el libro no se encontraba en el ordenador, no estaba archivado,
    ni catalogado, y luego señalo a un mostrador apartado que había una chica rubia y con una sonrisa de oreja a oreja y otra morena, pálida, con un estilo gótico.

    Fui a aquel mostrador y les enseñé el libro.

    -Hola querría este libro- dije con mi habitual sonrisa
    La chica morena con una voz muy suave me dijo
    -Buenas, ¿es este el libro que quieres?
    -Sí.
    La chica rubia con una voz chillona
    -¿Esta seguro que quiere este libro?
    -Sí, por favor
    -De acuerdo que sepa que este libro esta a la venta, no se reserva
    -¿Cuanto cuesta?
    Las dos a la vez dijeron:
    -Como nos has caído bien pues gratuito
    -Si, muchas gracias- Les dije con una sonrisa

    Cuando me dirigía a mi casa, había una anciana a la vuelta de la esquina de mi casa…



    -Continuará-
  4. Esta es una historia inventada por mi, espero que os guste...

    Era un sábado como cualquier otro, me levanté para las 12 como siempre, me duche, me senté en el sofá, me puse a ver la televisión, pero como siempre me puse a hacer zapping, pero me detuve en el mismo canal, las cosas que daban eran aburridos dibujos, como siempre y repetidos.

    A las 3 después de comer, quedaba con una amiga para sacar a nuestras cachorras juntas, y así hablábamos un poco de nuestras cosas.

    Vamos una vida como la de muchos que leéis esto, bueno, una vida normal, esa que alguien siempre quiere un poco más de emoción.

    Pero lo que no sabia que más tarde todo cambiaría, todo por un libro, un libro de la biblioteca publica, ese libro lo podría haber cogido cualquiera y pero ¿por qué yo?, ¿por qué no otra persona?, de 20 personas que había, yo cogí ese libro, un libro con el titulo "Feliz o no", un titulo ridículo pero que me llamaba la atención.

    Esta historia creo que no se debería contar, pero tengo que contarlo y avisaros de un gran problema,
    al principio divertido, pero luego no os gustaría estar en mi situación...





    -Continuará-