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  1. El beso comenzó a hacerse mas apasionado, los dos disfrutaban el jugar con sus lenguas besando los labios de una forma agresiva haciendo que desearan más el uno del otro, Inuyasha comenzó a besar el cuello de la joven pasando lentamente hacia su hombro probando cada parte de su piel, con cuidado, no queriendo lastimarla con sus garras, deslizó la camiseta hacia arriba, poco a poco; Kagome levantó los brazos facilitándole la tarea. La prenda una vez fuera, salió disparada a un lado sin contemplaciones, no era momento para preocuparse por la ropa si era para otra cosa que no fuera retirarla. Y la muchacha seguía teniendo demasiada encima. Para empezar, su pecho seguía estando cubierto por dos triángulos azules, a conjunto con la prenda que llevaba entre las piernas.
    El chico con muchas ansias forcejeaba un poco con la prenda íntima, mientras seguía entretenido con los labios de la mujer hasta que perdió la paciencia. Le pidió perdón con la mirada y usó sus garras para liberar a la mujer de esa prenda que le atormentaba. La ojimarron lejos de enfadarse por eso, se sintió más excitada. Y cuando por fin tenía a la vista los pechos de Kagome, besó apasionadamente cada uno de ellos logrando endurecer sus pezones, ella lanzaba leves gemidos de placer mientras se aferraba a la fornida espalda del ojidorado, perdiendo así la poca cordura que mantenía, y para cuando se dio cuenta tanto ella como su querido Inuyasha se encontraban desnudos besándose insaciablemente.

    El peliplateado besaba desesperadamente, sus labios, su cuello, sus senos y seguía bajando hasta el ombligo, lo cual hizo que a la joven sintiera una descarga eléctrica. Inuyasha bajó un poco más hasta toparse con la intimidad de la mujer que amaba, estaba completamente húmeda, y lo llamaba, el comenzó a besarla en aquella parte tan sensible, sacándole gemidos aun mas fuertes de placer, ella arqueo la espalda inconscientemente mientras ella masajeaba cuidadosamente las blancas y velludas orejitas de el.

    —Ahhh…Inu… ¡Inuyasha! —pronunciaba y gritaba el nombre de su amado mientras tenia conciencia, pero el placer era tanto que ya no pensaba en nada mas que las caricias que el le hacia.

    Y de esa forma Kagome consiguió su primer orgasmo de la noche, el ambarino se reincorporó para besarla en los labios y con su mano comenzó a dar un suave masaje y adentrando dos dedos en la intimidad de la chica, preparándola con dulzura y delicadeza, ella solo se retorcía del placer, y con su otra mano tomaba uno de sus senos para besarlo.

    Después del segundo orgasmo de Kagome, Inuyasha ya no podía más estaba tan excitado, la necesitaba, necesitaba hacerla suya otra vez. Después de esto el la beso tiernamente en los labios mientras tanteaba la entrada de la intimidad de la azabache y con cuidado se adentró en ella moviéndose lentamente para que la muchacha pudiera acostumbrarse a el.

    Las envestidas del ojidorado se hacían cada ves más salvajes conforme transcurría el tiempo, el placer aumentaba los gemidos de la joven se habían transformado en gritos de placer, llegando al punto de encontrarse empapados en sudor disfrutando el uno del otro. Sus respiraciones iban en aumento al igual que la danza de sus caderas, cada vez era mas rápido sabiendo que pronto llegaría la culminación. Inuyasha al ver que pronto llegaría el momento comenzó a lamer el cuello y hombro izquierdo de Kagome, mientras ella se enrollaba sus brazos en la espalda y las piernas en las caderas de el, y cuando al fin los dos tocaron el cielo el ojidorado mordió el cuello de la azabache clavando sus colmillos perforando así piel y dejando su marca en ella, la marca que demostraba que esa mujer le pertenecía a el y solamente a el.

    Cuando pudieron recuperar un poco el aire, el ambarino se recostó boca para arriba en el futon, acomodando en sus brazos a su compañera.

    —Inuyasha…—su vos denotaba mucha ternura y alegría, y también mucha curiosidad—la mordida que me hiciste… ¿Es la marca de la que me hablaste? —le pregunto con mucho interés mientras se tocaba las perforaciones que tenia en el cuello.

    —Así es pequeña, con esa marca te reclame como mi hembra y ningún hombre, youkai o hanyou se podrá acercar a vos—se aferro mas a ella en forma posesiva—porque vos sos mía, y solamente mía y de nadie mas…y yo, soy solamente tuyo…—la muchacha sonrió contenta, ahora podría estar segura que siempre estaría con su amado Inuyasha y ya nada los iba a separar.



    Bueno chicos, espero haber podido aclarar la duda de la dichosa marca :P y bueno ahora si coloque el lemon en el lugar correcto jeje :)