Rosa del Desierto.
Risa de Llanto.
Desesperación de Bienestar.
Miedo de Alegría.
Soledad de Compañía.

Bienvenido a la Casa de los Espejos Rotos.
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    -
    (6) Regardless of warnings,

    The future doesn’t scare me at all

    Nothing’s like before.


    Cuando Kagura llegó frente a ella, Lin le observó a los ojos. Estaban tan cerca, que creía sentir el calor que emanaba el cuerpo de Kagura.

    Lin suspiró. Al sentir la respiración de la latina contra sus labios, Kagura se estremeció, cerrando los ojos, entregándose a la sensación.

    Abrieron la puerta, y Lin le abrazó de las caderas, empezando a caminar hacia atrás, arrastrándola.

    Habiendo entrado la dos, oyó el clic de la cerradura. Respiró profundo, y se inundó del olor a canela. Notó como los brazos se alejaban. Oyó como las notas de piano iniciaban un recorrido por la recámara, que pronto fueron acompañadas por otros diversos instrumentos.

    Abrió los ojos deleitándose con la atmósfera íntima que tenía la habitación. Se preguntó porqué Lin era tan atenta, porqué no defraudaba su confianza.

    Unos brazos le rodearon la cintura y la atrajeron hacia un cuerpo cálido. Una nariz se sumergió en su cuello, y una mano le soltó el cabello.


    —A veces me pregunto qué hace que huelas tan bien —escuchó que Lin susurraba. El aliento le golpeó en el cuello.

    La respiración se le entrecortó.

    —Eres hermosa —le dijo Lin, antes de morderle el cuello.

    Jadeó levemente.

    Sintió como le succionaban la carne, ensañándose con ella. Luego, un par de manos pequeñas tironearon de su camiseta, subiéndola con lentitud, hasta llegar a sus senos.


    —Sube los brazos —le pidió Lin, susurrando contra sus labios.
    ¿Cuándo había vuelto a cerrar los ojos? Parpadeó confundida, e hizo lo que se le pedía.

    Lin se apartó un poco, negándole su cuerpo ardiente con ese simple gesto. Y con sus manos, le recorrió desde el cuello, bajando por los hombros, siguiendo por los brazos, hasta las manos. El sólo roce hacía que Kagura se estremeciera. Lin respiraba agitada, sintiendo un exceso de saliva al mirar aquel cuerpo que se le ofrecía.


    (7) Desnuda eres cristal,
    Perfecta la intimidad,
    Tus pechos el manantial
    Dónde me quiero ahogar.



    —Ven —le llamó, halando sus manos.

    Kagura abrió los ojos, notando que iban a la cama.

    —Recuéstate —pidió Lin.

    Así Kagura lo hizo. Parpadeó un poco, extrañada por no sentir ninguna caricia, y dirigió su mirada a Lin, que con parsimonia se sentaba en la cama.

    La latina levantó la mano derecha indecisa. La paseó por el vientre de la japonesa, que se contrajo al instante, haciendo que sus costillas resaltasen. Inició un movimiento circular en la zona, inclinándose con lentitud hacia el costado izquierdo, para comenzar a morder con delicadeza cada costilla. El vientre de Kagura se contraía bruscamente, y sus exhalaciones eran completamente audibles.

    Lin sonrió con cierta arrogancia, complacida de lograr tanto con tan poco.

    Llevando sus manos más arriba, acarició la piel bajo el inicio de las copas del sostén, sin tocar los senos que se endurecían de anhelo.

    —Lin… —susurró Kagura. Acunando su rostro con ambas manos, tironeó hacia arriba, hasta dejarla al alcance de sus labios. Sólo un roce, Lin impidió que continuara—. Quiero besarte —gimoteó.


    —No ahora —susurró Lin, su tono era muestra de su deseo.


    (7) La lluvia cae sensual
    Por tu cuerpo y el mío
    Resbala el sudor
    De nuestra pasión.



    Colocando las manos sobre las copas del sostén, presionó, estrujando. Kagura gimió. Con tranquilidad, Lin besó la piel que el sostén dejaba expuesta, deleitándose del sudor que sentía en sus labios.

    —Lin…

    Kagura se levantó, se soltó el brasier y lo arrojó al piso. La latina rió entre dientes al notar la ansiedad que despedía la japonesa.

    Con rapidez, pescó el pezón derecho, mordiéndolo sin compasión. Kagura pegó un bote por el repentino movimiento, dio un jadeo por la sensación.

    Sintió como Lin presionaba sus piernas, buscando separarlas. Sin notarlo siquiera, las abrió tanto como pudo, restregándose contra el cuerpo contrario. Lin se acomodó entre sus piernas, y con la rodilla presionó sobre su vagina. Kagura gimió, Lin jadeó.

    Necesitaba sentir a Lin más cerca. Ahora.


    (7) Desnúdate otra vez
    Y desnúdame también,
    Que nuestros cuerpos hoy
    Verán amanecer.



    Jadeando, tanteó su espalda, hasta llegar al inicio del estraple. La tela suave le hacía cosquillas en los dedos, pero era un obstáculo; la tironeó hacia abajo, haciendo que los senos de Lin saltaran y se restregaran contra su vientre. Los tomó entre sus manos y los estrujó con fuerza, excitándose con la sensación. Lin gimió, mordiendo más fuerte su seno izquierdo. Kagura gimió, sus piernas temblaron.

    —Lin…

    La rodilla le embistió levemente, asegurándose de presionar con delicado ímpetu.

    Las manos, la rodilla, las boca, el cuerpo que se restregaba contra sí, todo era demasiado y a la vez tan poco...

    Kagura se arrojó a ese mar de placer, eliminando su última defensa. Confiándose. Entonces Lin bajó sus manos hasta su pantalón, y desabotonó el primer botón. Las alarmas saltaron en la cabeza de Kagura, que tomó las muñecas de Lin, deteniéndola.

    —Tranquila, va a gustarte —susurró Lin, buscando calmarla—. Si no te gusta, me detengo —prometió.


    (7) Deja que tu instinto
    Rompa en erupción
    Yo sé que tú lo deseas
    Como lo deseo yo…


    Kagura aflojó el agarre en sus muñecas, pero no las soltó. Buscó su mirada; sólo después de escrutarla, le soltó, respirando hondo.

    Los ojos de Lin brillaron, reconociendo la confianza que había en ese gesto. Aquél que Kagura nunca se había permitido con nadie.

    Sin perder tiempo, Lin bajó la cremallera y sumergió sus dedos, tocándola sin pudor por sobre la ropa interior. Presionó contra su vagina, jadeando al sentirla tan húmeda. Kagura gimió, restregándose más contra ella.

    (6) “Don’t get me wrong, I love you”.


    Ansiosa, Lin buscó sus labios para devorarlos como no había besado nunca antes a otra persona.

    —Más… —gimió Kagura, una vez se hubieron separado.

    Con la luz en verde, Lin adentró su mano bajo la pantie rosa.

    Buscó adentrar sus dedos, y apenas habiéndolo logrado, Kagura se tensó como una cuerda.

    —Me duele Lin… —susurró Kagura. Lin la chitó con suavidad.


    —Lo sé, sólo será un momento, tranquila —intentó darle consuelo, buscando con su índice el punto más sensible de toda mujer.

    Kagura respingó, se estremeció, gimió y restregó contra esa mano, siguiendo los movimientos que hacía contra su clítoris.

    Dos dedos dentro de su vagina, y una uña presionando, una y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez contra su clítoris.

    Y… ¡Oh demonios! Ni siquiera podía pensar una frase con claridad.

    —¡Lin! —exclamaba cada vez más alto. Giró su rostro buscándola, necesitándola, y la besó.

    La latina le abrió los labios en el acto, invadiendo con su lengua la boca contraria, acariciando desde el paladar hasta los dientes; y aceleró su caricias, obligando a Kagura a buscar su mano con mayor ansia, mayor necesidad.

    (6) “Wish I could prove I love you,

    But does that mean I have to walk on water?

    And maybe some things are that simple”


    Su mano derecha se perdió en la mata de cabellos negros, fascinándose con su textura; los haló hacia la almohada, incitando a Kagura a llevar su cabeza hacia atrás y dejar expuesto su cuello. Apenas lo tuvo dispuesto, mordió con fiereza, queriendo no sólo dejar marcas difíciles de borrar en su piel, sino también en su alma.

    —¡Lin! ¡Lin! ¡Lin! ¡Oh dios mío, Lin!

    Las manos de Kagura se cerraron sobre sus senos con agilidad, envolviéndolos y estrujándolos, clavándole las uñas.

    —¡Kaguraa! —gimió por lo bajo.

    Y Kagura explotó en miles de pedazos, sin saber con seguridad donde estaba el cielo o la tierra, envolviéndose en una sensación avasalladora, que se llevaba todo de sí, su vida misma, cortándole la respiración, atrayéndola a un hoyo negro.

    (6) Simple and Clean is the way

    That you’are making me feel tonight.
  2. Todo el tiempo lo supo.

    Cada minuto se lo recordaba.

    Cada segundo que atravesaba sus pulmones y le cortaba la respiración.

    Cada momento en que sangraba. Donde ya las heridas que se auto-provocaba no eran suficientes. Porque su alma sangraba y desgarraba su mente. Torturaba sus sentidos. Enloquecía la cordura.

    Era especialista en tergiversar las verdades. En ocultarlas. En manipularlas. En dejarlas a medias. En ignorarlas.

    No era un especialista en negarlas.

    ¿Cómo negar lo imposible?

    Era imposible la forma avasalladora en que la verdad le arremetía, golpe tras golpe, cada uno de ellos acertados. Sin embargo, los golpes no eran los límites de la crueldad que encerraba esa verdad. Porque aquella verdad torturaba lentamente su cuerpo, y su mente: lo hacía de forma meticulosa, calmada y serena, disfrutando cada momento. La verdad era sadomasoquista.

    A cada segundo sentía que sus ojos le engañaban, haciéndole ver una figura lejana, tan perfecta en su imperfección; en sus ojos acaramelados que destilaban fuego y superioridad; en su figura alta retorciéndose bajo su piel, cual serpiente; en sus labios vocalizando con furia; en su cabello rojo como el ocaso; en sus ojos llenos de lujuria; en sus manos rozando la tierra prometida. Y justo en ese momento todos sus sentidos colapsaban: creía oírle jadear y gritar su nombre; creía sentirle bajo sus dedos temblar con su toque y contraerse de placer; creía saborear su sudor y el néctar de sus labios; creía oler su esencia a canela y 212 Carolina Herrera.

    Estaba enloqueciendo. Delirando. Corrompiéndose en placer contenido.
    Su situación era sencilla, su verdad no estaba dentro de los planes.
    Tenía una vida. Amaba ser libre. Amaba follar con todo hombre o mujer que se cruzara en su camino. Se amaba a sí mismo. Amaba ocupar el tiempo que quisiera en sí mismo y en su trabajo, sin tener que preocuparse de que alguien le espere en casa. Porque amaba estar solo.

    Detestaba la compañía.

    Para Ibrahim aquello no era suficiente.

    Él debía entrar en su mundo, y destruirlo. Destrozar todo lo que había luchado por construir. Volcar en anarquía sus debilidades, siempre restringidas. Ibrahim se había transformado en su mayor debilidad, y su mayor felicidad.
    Él era un hombre fuerte.

    No era tan fuerte para luchar contra lo inevitable y lo imposible, lo placentero y lo excitante, lo desastroso y lo interesante, lo embriagador y emborrachante, lo alegre y lo triste, lo hermoso y lo conmovedor, lo celoso y lo egoísta, lo sombrío y misterioso.

    No era tan fuerte como para luchar contra todos los matices de Ibrahim.
    Aceptaría la verdad.

    -Creo que una etapa de mi vida ha finalizado –comentó, y dio una calda a su habano.

    -Lo sabía –sonrió arrogante- sabía que acabarías haciéndome el amor –susurró Ibrahim, en ese momento sus ojos castaños y sus rasgos árabes fueron más llamativos que nunca. Aún continuaba sentado en sus piernas.

    -¿Estás seguro?

    -¿Estás dispuesto a darme la razón? –si, tal vez… Cuando acabara de enloquecer.
  3. (Fragmento de post a Kirf)

    Yo creo que no deberías temerlo, porque para tí y para mí, se acabó...

    Por eso hoy las colinas lloran,
    y los pajaros se arrinconan,
    los árboles sollozan.
    Y yo me pudro,
    en mi miseria.
    No lo intentéis,
    no tratéis de comprender,
    porque fácil no es,
    el saber,
    que todo le fue,
    naufragará junto a los aleteos del valor.
    Vuelan las a aves hacia la pradera infinita,
    donde el ritual nunca acaba.
    Y al final,
    cuando en cenizas se manifieste mi cuerpo,
    mi mente despegará a las memorias inmemorables de ensueños,
    protegiéndome de saber,
    que se acabaron los juegos.
    La vida misma,
    sólo empezará ahora.
  4. ¡LA LEY DEL ESTUDIANTE, MI LEY, NUESTRA LEY!

    1: Nunca, NUNCA, nos copiamos... Sólo consultamos nuestras dudas y comparamos nuestro examen con nuestros compañeros.
    2: NO pintamos la mesa... La decoramos.
    3: NO insultamos a los profesores... Les recordamos lo que son.
    4: NO nos distraemos... Estudiamos las nubes.
    5: NO leemos revistas... Sólo nos informamos más.
    6: NO escribimos 'notitas'... Estudiamos otro medio de comunicación.
    7: NO dormimos en clase... Reflexionamos mientras descansamos la vista.
    8: NO hablamos... Intercambiamos expresiones.
    9: NO masticamos chicle... Estimulamos los músculos.
    10: NO suspendemos... ¡Nos suspenden!
    11: NO nos lanzamos borradores ensalivados... Estudiamos la ley de gravedad y la absorción de los materiales.
    12: NO gritamos... Nos aseguramos de que nos escuchen.
    13: NO vendemos mercancía en clase... Hablamos de la economía mundial.
    14: NO le sacamos la madre a nuestros compañeros... Sólo nos rascamos la nariz.
    15: NO escuchamos música en clase... Aprendemos de las nuevas tenologías.
    16: NO destrozamos las instalaciones... Quitamos todo lo que no sirve.
    17: NO nos escapamos de clase... Nos aseguramos de que los coordinadores no se aburran.
    18: NO utilizamos el celular en clase... Sólo miramos la hora.

    (Un poco de lo que hacemos en mi salón).
  5. Título: Sound Of Freedom.
    Autor: Jack Killer.
    Ranting: PG-13.
    Advertencias: AU, OoC, medio Crack. FemSlash (relaciones chica/chica). No Lime.
    Summary: Siempre he querido ser libre de la cordura que me ata. Y volar lejos.
    Pareja: Kagura/Rin.
    Aclaraciones: Siempre he creído que Kagura es un ave enjaulada por el miedo; el miedo es el defecto de la cordura. Siempre he creído que la única dama que tiene verdadera libertad (entre los personajes principales) es Rin, ya que ni Sesshoumaru ni Jakken le han atado nunca, ella puede irse, y regresar a buscarlos; si los encuentra, tiene permiso de quedarse. Ella sigue a Sesshoumaru por su voluntad de evitar la soledad, pero si quisiera buscar la compañía de los aldeanos, o de la misma muerte, no tiene nada que la ate, ya que no es verdaderamente necesaria, y lo sabe. Pero sinceramente es una opinión personal, que basa este pensamiento insano.
    Aclaración # 2: Aquellos no partidarios del FemSlash, agradecería que si no les agrada guarden sus comentarios sobre el tema para sí, en caso de que cualquier otro está interesado en dejar un comentario constructivo, bienvenido sea.
    Aclaración # 3: Sí, conosco el uso de los signos de puntuación, de la gramática, de la redacción, y todo lo que debieron de darme en la clase de Castellano.

    Sound Of Freedom


    Ce que es difisil recordar tu primera ves;
    En la ozcuridad De esta caza mágika
    Y cerá difisil yorar- cuando Te tengas que marxar

    Y arruinar, el perfecto rimel que tendrás

    Por el sinple echo de ser umana (UuuuuuMANA!)
    Todo lo quierés conserbar
    Hei!, Ce va a ir..
    si. ella ce va a ir!

    Los fantasMás en la parec
    Son como una rec
    Teeeeeeee aaaaaatraaaaapaaaaaan

    Vas a arruinar tu perfecto rimel, querida

    Kaminas sovre la sangre
    Es likido: es likido
    ¿Poor quee siiééntees aaguugaas een loos pyyees?
    Es likido: es likido
    Hei. éso es Culpa. cariñio

    Fue marabiiiilloooZooo,
    ...aplausos...
    Dicno de Ravel.

    Sip, Seenioor!
    Hip! Hip! Hip!
    Una Melodía ziniezzztra.
    JajAjaJa!

    Vas a arruinar tu rimel, querida

    Escucha como lo arraza Todo.
    La melodía ziniezzztra,
    Yorar por estar podrida no le sirbe a nadie cariñio
    éso es culpa cariñio

    ¿Bailas? Ella te pregunto!
    Si, respondiste!
    Estabas sangrando de las mejiyas
    Y miravas la sangre del suelo
    Y te tenbló la vos

    Y ella te yevó? Avolaaaaaaaaar
    Rieron ::ustedes rieron::

    Los fantasMás yoraron,

    Hey, vas a arruinar tu rimel

    Ella era un tornado, y no era nada. Ella era siniestra. Era un músico. Una melodía siniestra. Ella estaba viva y estaba muerta. Ella componía la miseria y reía de la desgracia.

    (Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, danos hoy el pan de cada día, perdona nuestrasofensascomotambiénnosotrosperdonamosalosqu enosofenden, no nos dejescaerenlatentación ylibranosdelmal. Amén)

    Ella te escuchó rezar. Y rió. Ella no conoce a los dioses más que los de su mano.

    No te importó. Él que te enseñó de Dios y de la redención, te dio la salida para volver a volar.

    Estaban Looookas,

    Vas a arruinar tu perfecto rimel

    Uztedes bailavan taaan biiien,
    Tan lejos. sobre las nUUves.

    Ella te dio libertac.
    Y te guzto. porque querias cer libre,
    ¿Que eres hoi?

    Tienes miedo. De ella y de ti. Temes la decadencia en la que viven y la desgracia que les asecha. Tú le hablas de la justicia y ella se ríe; levanta las manos, aplaude y se ríe. Sonríe torcidamente y aplaude; quiere que tú veas lo mismo que ella. Tú no ves nada, pero asientes; otra vez será.

    Ella esta okupada
    Ella esta Fu-Fumando y mirando cuervos.
    Estas sovre la sangre. kada ves MásrapidoMásrapido
    Ella ríe y canta. una melodía ziniezzztra.

    Vas a arruinar tu perfecto rimel, querida

    No ves, no oyes, ni piensas. Ella es todo y todo es ella. Ella es una melodía siniestra; te atrapa y te coloca, cuando quiere, entre la espada y la pared. La amas. Acaso... ¿Quieres volver a estar loca?

    Querida, vas a arruinar tu perfecto rimel.

    Nota del autor: Explicación de la situación que creó mi retorcida cabeza: haciendo enfásis en el canon, Naraku es el amo de Kagura; si fuese una persona real, yo considero que sería de mentalidad conservadora, por tanto daría negación a la homosexualidad, a las drogas, la magia negra y el alcohol. Se afianzaría a la religión católica como credo único (Viéndolo desde una perspectiva de ser humano normal sin tendencia a psicópata).

    Todo aquello que Kagura nunca conoció con Naraku le fue servido en bandeja de plata por Rin.

    Haciendo nuevamente incapie en el canon, donde Rin fue completamnete marginada por los de su aldea, en mi jurisdicción no sería sorprendente que Rin acabará dentro del alcohol o las drogas, o ambos; tampoco sería sorprendente que dejase de creer en cualquier Dios o correlacionados. La magia negra es por invención propia.

    Supongo que eso poco de explicación tiene, pero espero que si es su deseo el entender un poco lo que hice, les haya ayudado en algo.

    Gracias por leer.

    Hasta Siempre,

    Jack Killer.
  6. Para entender el uso de los apellidos consulte Digimon Adverture y Digimon Adventure Zero Two enWikipedia.

    Categoría: Digimon.
    Clasificación: Todo público.
    Autor: Jack Killer.
    Pareja: Taichi/Yamato (o como en español: Tai/Matt).
    Título: Tiempo para Todo.
    Summary: Siempre tendremos tiempo para lograrlo todo, porque nos tenemos el uno al otro, para apoyarnos. Avancemos con calma, que ya no hay prisas.
    Advertencias: Yaoi (relaciones chico/chico).

    -Es increíble verles aquí Matt –reconoció Koshiro.
    -Lo sé, incluso yo lo veo así –concordó. Estaba sonriendo- en un momento pienso en mis notas y que estoy paralizando mi mundo con éstas vacaciones y pienso: ¨What am I do?! Fuck! My life!¨. En ese momento los miro a todos y es como si todo valiera la pena –su mirada se detuvo especialmente en Taichi. Koshiro podría jurar que cuando Yamato le miraba así, había algo en sus ojos que los hacía brillar y verse más azules, o quizás, simplemente estaba delirando. Pero pensándolo con racionalidad, ambos hombres se comportaban de forma peculiar el uno con el otro, muy familiares.
    -¡Izzy, Matt! ¡Hola! –saludó Jo- lamento haber llegado tarde Matt, pero tuvimos una emergencia y tener los turnos nocturnos no ayuda mucho en esos casos –Jo estaba como siempre: apenado, afable, discreto, fuerte, con una sonrisa precisa en el momento preciso. Definitivamente, habían vuelto a casa.
    -¡No entiendo para que te preocupas Joe! –exclamó riendo Yamato- un poco antes, un poco después, lo importante es que estás aquí y que has hecho algo que muy probablemente te ayudara a acabar los períodos de residencia mucho más rápido –finiquitó con porte dramático.
    -¡Nuestro bebé está creciendo Papá! –completó Taichi, apareciendo de la nada y abrazando a Yamato como una madre afligida, fingiendo sollozos.
    -¡Lo entiendo Mamá! ¡Nuestro hijo se ha vuelto Hombre! ¡Pronto querrá en vez de juguetes un fideicomiso! –abrazó a Taichi protectoramente contra su cuerpo, al momento que figuraba un rostro de padre arruinado.
    -¡Mi bebé Matt! ¡My baby! –y Taichi rompió en llanto buscando a la criatura sacada de su vientre- recuerdo cuando eras un pequeño espermatozoide, eras tan lindo… -acariciaba a Jo ¨resguardándolo¨ en su pecho como si deseara que nada le ocurriera.
    Los menores estallaron en risas, aprobando el drama de la pobre familia…
    -Ya, ya, fue suficiente –terció Taichi soltando a Jo- gracias por venir Joe.
    -De nada Tai, hubiera lamentado mucho habérmelo perdido, ¿Pero de cuando acá ustedes bromean de esa forma? Para peor, ¿Sobre MÍ?
    -Oh vamos Joe, no es nada personal, estamos orgullosos de ti, es todo –comenzó Yamato ofreciéndole una cerveza.
    -Además, eres un chivo expiatorio excelente para este tipo de bromas, no es nuestra culpa –libre de remordimientos, Taichi se dispuso a cuidar de que Takeru no se aprovechara de su pobre hermana bebé.

    -Es un celoso –sentenció Mimi horas después; tomó un sorbo de su whiskey y lo dejó sobre la mesa.
    -Y un egoísta –aunque realmente, a Yamato no le importaba en estos momentos que Taichi fuera tan paternalista.
    -Me pregunto cómo sería si llegará a tener una hija… -Sora parecía pensativa mientras revolvía la bebida que antes había estado entre los dedos de Mimi.
    -Gracias por sugerir que preparemos un plan de emergencia contra una amenaza mundial, deberíamos empezar desde hoy –sugirió inocentemente Yamato. Ambas chicas soltaron a reír, no sabiendo si era por el alcohol o por la alusión personal hacía Taichi.
    -¡Que cosas dices Matt! –exclamó Sora en los últimos vestigios de la risa.
    -¿Hoy estás haciendo de payaso o sólo lo pretendes? –interrogó Tachikawa. Por toda respuesta Ishida miró cualquier sitio en la pared rascándose la mejilla. Las chicas volvieron a reír- estás de muy buen humor---
    -Y Tai también –corroboró Sora.
    -Sí, ayer ambos estaban como unos ogros –el gesto de melancolía en Mimi era evidente- no me gusta cuando ambos están así, dan miedo –Yamato cambió de lugar, de estar sentado en frente de Mimi (con Sora a un lado, en una butaca) pasó a sentarse a su lado en el sillón de cuero negro.
    -Perdóname –le dijo y le abrazó por el cuello, sentado como estaba en el brazo del sillón sólo pudo atraerla al hueco entre su quijada y las clavículas. Era suficiente.
    -No importa –dijo tocando la muñeca izquierda del hombre con la respectiva; ambas manos se veían muy similares, aún así, las de Yamato eran por poco más grandes y más pálidas, casi enfermizas.
    -Ayer discutimos, y es extraño tener a alguien tan cerca en esos momentos. Cuando estamos en la facultad o en los dormitorios nuestros amigos evitan cruzarse con nosotros cuando pasa eso, es como si lo sintieran, y así no tenemos a nadie con quien desquitarnos. Pero al tener a alguien cerca no nos fijamos, estamos demasiado encerrados en nuestro enojo. No debimos portarnos así –rememoró el momento en que le cerró la puerta en la cara a Mimi. Fue cruel.
    -Al menos, que estén de buen humor significa que ya se arreglaron. Con eso podemos estar tranquilos –dijo Sora, y sonrío. Porque Sora siempre sonríe como una madre, con una sonrisa que viene desde lo más profundo, tan cálida como el sol y las estrellas, imperecedera, llenando a su paso los lugares más oscuros de su luz, reconfortando el corazón. Era la vida, y su llanto era la muerte. Yamato odiaba que cualquiera de las dos pudiera estar cerca del llanto por su culpa, pero cuando Sora sonreía, sentía que estaba con las Diosas escuchando la música de la gloria.
    -Sí, ahora las cosas estarán bien. Nos aseguraremos de eso.
    -Sip, Matt y yo nos encargaremos de eso –aseguró Taichi e hizo el la V de victoria con sus dedos, besó la mejilla de Sora y caminó hasta Yamato- tú, deja a mi tercera hermana menor, aún tengo demasiados celos que puedo usar para destrozar tu cara –el dedo índice izquierdo asesino del apocalipsis calificó su misión ¨sacarle un ojo a Yamato con la acusación de la muerte¨ como incompleta, un pequeño movimiento por parte del blanco alteró los resultados; como pequeña recompensa la misión ¨hacer un hueco en la mejilla de Yamato¨ está completa y ha sido exitosa.
    -Tai, grandísimo idiota ¿¡Acaso pretendes ----?!
    -¿Llevan los mismos anillos de compromiso? –interrogó Jo estupefacto. Extrañamente, todos los viejos niños elegidos y los nuevos niños elegidos callaron y se pusieron al pendiente de la conversación.

    El silencio que abordó a la sala de estar no podía ser interrumpido ni por un grillo.
    Yamato y Taichi se miraban fijamente el uno al otro, intensamente. Con un asentimiento Yagamy se colocó detrás de Ishida posando su mano izquierda a la altura de este. Ishida soltó a Tachikawa. Yagamy e Ishida tomaron una expresión seria y resuelta, entrelazaron los dedos de sus manos izquierdas de forma que era imposible negar la Alianza.
    Todos les miraron, ellos les miraron a todos. Todos estaban perplejos, ellos estaban nerviosos, opacados por la seriedad. Todos se miraron entre todos consultando sin palabras lo ocurrido, ellos miraron a todos consultar entre todos (estaban ahora además de nerviosos, muy nerviosos y expectantes). Todos vieron a todos cabecear, sonreír, asentir, parpadear confusos, analizar la situación, reír, toser e incluso enrojecer; ellos vieron que todos reaccionaron de diferente manera a lo ocurrido, ellos vieron que nadie reaccionó mal. Todos se miraron entre todos y supieron que todos estaban de acuerdo, y eso estaba bien; ellos vieron que todos estaban de acuerdo y no pudieron menos que suspirar aliviados, Yamato recargarse en Taichi, Taichi abrazar a Yamato, ellos sintiéndose casi tan ligeros como la primera vez que tuvieron sexo, pero esto era de diferente y la sensación tan similar que era irrisoria.
    -Felicidades hermano y casi-hermano –dijo Takeru y se acercó para abrazarles, contento por ver que su hermano iba a casarse, dolido por no haber sido puesto al tanto de esto cuando ocurrió.
    -¡Muchas felicidades hermano! –exclamó Hikari casi gritando, abrazando con todas sus fuerzas a su hermano. Se sentía similar a Takeru, sólo que había una pequeña diferencia: el vacío que creyó poder llenar cuando su hermano estuviera en Japón ya no podría ser llenado, su hermano estaría más ocupado con otras cosas- ¡Y Matt! ¡Debes asegurarte de cuidarlo bien y de no mimarlo, mi hermano siempre quiere salirse con la suya y hacer lo que quiera! –declaró muy segura de sí misma mirando a Yamato con una sonrisa.
    -No te preocupes Kari –dijo Yamato mientras revolvía los cabellos de Takeru- seis años de vivir juntos a hecho saber a Taichi que si quiere verme en su cama en las noches, no podrá lograrlo –todos rieron de buena gana.
    -No puedes vivir sin mí –ni bajo amenaza de muerte harían a Taichi cambiar de opinión, mula terca.
    -No sin ti, pero sí sin tu compañía.
    -Te va a crecer la nariz, pinocho –la disputa se vio interrumpida cuando Sora le abrazó de forma asfixiante, ignorando olímpicamente que los humanos necesitan aire para respirar y por ende, para vivir. Ella le revolvía el pelo que con tanto esfuerzo, a través de los años, había podido controlar. Le daba besos cortos y reía, reía con aquella alegría que haría sonreír a cualquiera. Notó que Yamato se encontraba en iguales condiciones con Mimi- ¡So-ra n-no puedo res-p-piraar!
    -Cállate, ¡Idiota! –exclamó ésta y siguió riendo.
    -Mimi, sé que me quieres, yo también te amo, pero por favor, quiero vivir unos cuantos años más… -imploró con patetismo Yamato, como toda recompensa obtuvo un golpe en la cabeza y un halón de oreja.
    -Tonto –susurró con suficiencia Tachikawa.
    Decir que los demás prefirieron quedarse cómodos y sentados sería mentir, porque todos se levantaron y se abalanzaron sobre los novios muy ocupados en dar las felicitaciones como para darse cuenta que estaban en el estado de una lata de sardinas.
    -¿Desde cuándo?
    -¿Desde cuándo qué Yolei?
    -¡Ash! No te hagas el tonto Matt, ¿Desde cuándo se dieron cuenta que se amaban? ¿Cuándo fue la primera vez que salieron? ¿Quién le pidió a quién matrimonio, cuándo? ¡No se hagan los misteriosos, cuéntennos!
    -Bueno, para nuestra primera cita se suponía que yo había hecho una reserva en un restaurant japonés que le fascina a Yamato, incluso me puse un esmoquin -todos quedaron con cara de ¨What the hell?¨- si, me puse un esmoquin: estaba muy nervioso.
    -No sé ni cómo no me llegó con flores, y eso que compartíamos habitación en la facultad. Yo miraba como estaba y me encerraba en el baño supuestamente arreglándome el cabello, pero en realidad era el único momento donde podía reírme, aunque tuviera que morderme la mano para que no me escuchara, parecía uno de los pinguinos de Madagascar.
    -Veía a Yamato meterse al baño una y otra vez, y miraba el reloj, volvía a mirar a Yamato, y al reloj, y sabía que se estaba haciendo tarde, y… ¡Maldita sea! ¡Íbamos a perder la reservación! Yamato no se terminaba de vestir. Estaba golpeando la puerta una y otra vez, y Yamato me decía—
    -Voy saliendo –dramatizó- le decía eso y seguía mirando mi ropa y me preguntaba que ponerme sin arruinar, avergonzar, descombinar o cualquier idiotez con Tai, bueno, más de lo que ya estaba, era terrible –admitió- cada vez que Tai me pedía que me apurara me entraban ataques de risa. Al final cuando estuve medianamente listo (no encontraba ni el puto móvil ni la puta billetera)---
    -¡Matt! ¡El vocabulario! –chilló Sora.
    -Bla-bla-bla, entonces, cuando salí Tai estaba recostado dándose cabezazos con la almohada, era muy divertido –soltó una carcajada- le dije lo que pasaba y me respondió que ya no importaba, porque ya habíamos perdido la reservación.
    -Fue muy deprimente, quería suicidarme. No podía ser que habíamos perdido la reservación, me daba consuelo diciéndome que por lo menos ya sabía que cuando tuviéramos una cena tenía que decirle a Yamato dos horas antes.
    -Oh cállate, de todas formas lo que pasó después fue mucho mejor que cualquier comida.
    -Yo no estoy hablando de lo que pasó después, estoy hablando de lo que pasó en ese momento.

    -Bien, no tengo ni puta idea cuándo comenzó ¿Tú sí Matt? -Sora miró con cra de pocos amigos a Taichi, pero sabía que iba a pasar lo mismo que con Yamato.
    -No, cuando vine a ver era celoso, sensiblero y tenía ganas de sobra de violarte.
    -Sí, algo así. Es decir, sólo comenzamos a darnos cuenta, tal vez halla sido desde siempre, o cuando estuvimos solos, no lo sé. Sólo sé que si la perra de Willmore vuelve a tratar de tocarte voy a matarla –abrazó a Yamato pegándolo a sí.
    -Tai, contrólate –aún así, sólo se acomodó mejor entre los brazos de Taichi- de repente un día yo estaba molesto, me desquité con Taichi, acabamos peleando, me di cuenta que era un idiota, y ni siquiera sé cómo pasó, pero al momento siguiente nos estábamos besando –Yamato parecía perdido en sus pensamientos mientras hablaba, hasta llegar a la última parte donde se sonrojó furiosamente.
    -Desde ese día estuvimos dos semanas y media sin hablarnos. Jamás volveré a repetirlo. Ni siquiera cuando peleaba con mis padres me había sentido tan mal, incómodo, arrepentido y torturado, todo al mismo tiempo.

    -Yo le pedí matrimonio a Yamato, es irónico, la verdad.
    -Ni que lo digas, no creí que pudiera sonrojarme tanto. Un amigo lo grabó, como si no fuera bastante malo con el hecho de que haya pasado. Si quieren le diré que se los envié.
    -Puedes enviarlo a mí primero para que yo lo edite Matt.
    -Buena idea Izzy. De todas formas, cuando Taichi pegó la rodilla al suelo en pleno antro y me pidió matrimonio, yo estaba demasiado ocupado entrando en shock como para darme cuenta de que lo había hecho por celoso o de que nos estaban grabando.
    -¿Cómo así? –preguntó curioso Cody.
    -Verás, ese día dijimos que no importaba con quién bailáramos, a mí no me gusta hacerlo y Matt está pegado a la pista, no quería que se quedara aburrido conmigo sólo porque no me gusta bailar.
    -Por supuesto, el chico sacrificado –satirizó Yamato.
    -Pobre y desahuciado como estaba no había problema, nos estábamos divirtiendo y Matt me daba mi dosis de atención. Hasta que ese hijo de perra se apareció.
    -Jonathan no es un hijo de perra, sólo no sabe que sus manos no tienen acceso ilimitado a mi culo.
    -Son sinónimos Matt –recalcó Taichi- Matt bailó con él dos piezas y cuando se comenzó a pasar se trató de librar de él, pero el muy Hijo de Perra se la tiró de listo -Sora estaba a punto de arrancarle la lengua a Taichi y a çYamato como volvieran a decir otra obsenidad.
    -Tai le partió la boca y le tiró un diente, se pusieron a pelear y casi nos sacan del antro, fue horriblemente vergonzoso cuando llegó seguridad. Tuve que hacer uso de todas mis facultades de actor para que creyeran mi mentira –agregó Yamato sonrojado y obviamente avergonzado de sólo recordarlo.
    -Como sea, estaba tan furioso---
    -Celoso –corrigió Yamato.
    -Furioso –afincó Taichi, Yamato rodó los ojos- que senté a Matt en cualquier silla y le pedí matrimonio allí mismo, teníamos cinco años de vivir juntos –aclaró. Es decir que la Alianza llevaba un año de haber sido realizada…- cuando Matt me dijo que sí después de haber insultado a todos mis antepasados, aparecimos en todas las pantallas del local y todos los que estaban cerca de nosotros comenzaron a aplaudirnos.
    -Cave resaltar que ese día estábamos en un antro gay. Todos nos miraban como si nos hubieran regalado la fortuna de Bill Gates, sólo algo tan loco podría haberles hecho poner esas caras -Taichi dramatizó los rostros sorprendidos de las personas de forma tan exagerada que no pudieron evitar reír.
    -¿No es común que dos hombres se pidan matrimonio allá? –preguntó Daisuke.
    -Tampoco lo es aquí Daisuke –criticó Yolei con voz de reproche.
    -¡Ash! ¡Yo lo sé Yolei! ¡Pero estoy hablando de allá!
    -Vamos chicos cálmense –concilió Ken- no dejan que Tai y Matt continúen con la historia.
    -No es común que se pidan matrimonio, lo es que tengan sexo, se toquen el culo, vistan raro, se abracen, se besen y hagan locuras, pero no que se pidan matrimonio de forma tan cursi –aclaró Yamato.
    -Si, después de eso lo primero que hicimos fue irnos a casa –continúo Taichi.
    -Y tener sexo como conejos –agregó cínicamente Yamato, regodeándose de ver a los más jóvenes tan incómodos con el temita.

    -¿Era por esto que no habían venido antes? –preguntó Cody.
    -Sí, no nos sentíamos lo suficientemente preparados, además, sabíamos que si volvíamos no querríamos irnos. Ahora hemos vuelto para quedarnos.
    -Pronto vamos a graduarnos, a Taichi le faltan cuatro meses y a mí un mes para graduarme. Nos toca el acto el mismo día –explicó sonriendo con obvia emoción.
    -No me lo recuerdes Matt -objetó Taichi lanzando miradas asesinas a su prometido- Ya hemos arreglado como establecernos aquí -aseguró a las miradas inquietas de sus amigos.
    -Eso quiere decir que… ¿En verdad van a quedarse? –preguntó la voz hiperactiva de Daisuke.
    -Si, a Matt le dieron un contrato con la Sony Music Japan—
    -Y Taichi tiene un contrato para formar parte de la reserva en el equipo nacional de fútbol.
    -¿En serio? Es increíble chicos, así que ahora buscarán vivir juntos y celebrar el matrimonio –rellenó Izzy.
    -No aún –aclaró Yamato, bajando los sumos de las chicas- esperaremos dos años más.
    -¿Por qué tanto tiempo hermano?
    -Porque T.K. hermano, quiero la fiesta dure hasta el amanecer, y para eso hacen falta dos cosas: dinero y relajación. Cuando estemos bien establecidos aquí, comenzaremos a planearlo todo, además, aún no hemos pedido la bendición de la familia Yagamy, ni de los Ishida ni de los Takaishi. Eso es esencial para la lista de invitados.
    -¿¡Aún no tienen la bendición de nuestros padres?! –gritaron Takaishi e Ishida a sus respectivos hermanos.
    ((CONTINUARA).
  7. Autor: Jack Killer.

    Título: H2o: Tortura insulsa de una mente sado-masoquista.

    Clasificación: G.

    Summary: ¿Estoy podrido...? Sí, lo estoy. ¿Estoy vivo? Sí, lo estoy. ¿Aún? ¿O no?

    Género: Tragedy. Angs. Romance.

    Advertencias: Shounen Ai. En otras palabras: Amor entre hombres.

    Notas: No está hecho en base de prosa, es progresivo. A falta de comprensión, especifique.
    ¿Lo sientes?
    ¡Yo también sangro!
    ¿Lo sientes?
    Oh, es tan interesante
    Y la sangre escurre,
    Entre mis dedos,
    ¿La vez?
    Yo la siento, está caliente,
    Y duele, y duele, y duele
    Y te dolerá en las entrañas
    Destruyendo tu mente
    El dolor profundo
    Placentero
    Lo es para mí, casi excitante, verdadero
    Y lo siento, y lo siento,
    Con sólo mirarte
    Mirando mí desgracia,
    Mirando lo podrido que está mi alma
    ¡Estoy podrido, estoy podrido!
    ¡Mamá estoy podrido!
    ¡Mamá, tu hijo está podrido!
    ¡Madre! ¿Quién ha podrido a tu hijo?
    ¿Quién?
    ¿Quieres saber madre?
    ¡Ha sido él! ¡Me engañó! ¡Me engañó!
    Y es tan dulce,
    Aún veo como sangras,
    Y el agua, y el suelo, y el techo, y todo
    Es rojo, rojo sangre
    Es delicioso
    ¿No lo crees amor?
    No, no lo crees, porque estás muriendo
    Y yo lo estoy disfrutando
    ¿Qué ocurre?
    ¿Por qué llueve?
    ¿Amor? ¿Sabes por qué llueve?
    No... ¡No! ¡No sabes!
    ¡Estás muerto!
    Exquisito
    Púdrete ahora
    Siente la desgracia...
    La agonía.
    La melancolía.
    ¡No estoy podrido!
    ¡Mamá, no estoy podrido!
    ¡Madre, tu hijo no está podrido!
    ¡Madre! ¿Por qué llueve?
    ¿Puedes decirme por qué llueve?
    No... No puedes...
    Tú también estás muerta
    Y me alegro
    Ahora los dos están podridos
    Madre, ¿Por qué querías a un hijo podrido?
    ¿No soy suficiente?
    Bueno... No importa
    Ambos están muertos
    Y yo los siento
    Me regocijo de ello
    Es delicioso
    ¿Lo he dicho?
    El verlos, al final,
    Yo soy el victorioso
    Yo ya no estoy podrido
    Yo no me carcomo
    Yo ya no sufro
    Yo ya no siento dolor
    ¿Pero, madre, por qué llueve?
    ¿Pero, mi amor, por qué llueve?
    ¿Por qué después de todas tus ilusiones,
    tu amor sin exigencia de retribuciones?
    ¿Por qué llueve?
    ¿Por qué ahora que sé que soy?
    ¿Quién soy?
    ¿Y a donde voy?
    Porque cuando todo ello lo sé
    ¿Por qué entonces, llueve?
    Viktor, mi amor
    ¿No vas a responderme?
    Cierto, no puedes
    Estás muerto
    ¿Estaré yo muerto?
    ¿Sigo vivo?
    ¿Respiro?
    ¿Aún?
    ¿O después?
    ¿Y qué me queda?
    Y... ¿Por qué...
    MALDITA SEA
    sigue lloviendo?

    Notas finales: Realmente no espero sea de tu agrado, pero espero que por lo mínimo puedas entenderlo. No es lo más cruel, pero es divertido.

    El nombre Viktor es dado a propósito, este nombre significa en ruso: el victorioso. Es algo irónico. Espero lo entiendas.
  8. Todo el tiempo lo supo.

    Cada minuto se lo recordaba.

    Cada segundo que atravesaba sus pulmones y le cortaba la respiración.

    Cada momento en que sangraba. Donde ya las heridas que se auto-provocaba no eran suficientes. Porque su alma sangraba y desgarraba su mente. Torturaba sus sentidos. Enloquecía la cordura.

    Era especialista en tergiversar las verdades. En ocultarlas. En manipularlas. En dejarlas a medias. En ignorarlas.

    No era un especialista en negarlas.

    ¿Cómo negar lo imposible?

    Era imposible la forma avasalladora en que la verdad le arremetía, golpe tras golpe, cada uno de ellos acertados. Sin embargo, los golpes no eran los límites de la crueldad que encerraba esa verdad.

    Porque aquella verdad torturaba lentamente su cuerpo, y su mente: lo hacía de forma meticulosa, calmada y serena, disfrutando cada momento. La verdad era sadomasoquista.


    A cada segundo sentía que sus ojos le engañaban, haciéndole ver una figura lejana, tan perfecta en su imperfección; en sus ojos acaramelados que destilaban fuego y superioridad; en su figura alta retorciéndose bajo su piel, cual serpiente; en sus labios vocalizando con furia; en su cabello rojo como el ocaso; en sus ojos llenos de lujuria; en sus manos rozando la tierra prometida. Y justo en ese momento todos sus sentidos colapsaban: creía oírle jadear y gritar su nombre; creía sentirle bajo sus dedos temblar con su toque y contraerse de placer; creía saborear su sudor y el néctar de sus labios; creía oler su esencia a canela y 212 Carolina Herrera.

    Estaba enloqueciendo. Delirando. Corrompiéndose en placer contenido.

    Su situación era sencilla, su verdad no estaba dentro de los planes.

    Tenía una vida. Amaba ser libre. Amaba follar con todo hombre o mujer que se cruzara en su camino. Se amaba a sí mismo. Amaba ocupar el tiempo que quisiera en sí mismo y en su trabajo, sin tener que preocuparse de que alguien le espere en casa. Porque amaba estar solo.

    Detestaba la compañía.

    Para Ibrahim aquello no era suficiente.

    Él debía entrar en su mundo, y destruirlo. Destrozar todo lo que había luchado por construir. Volcar en anarquía sus debilidades, siempre restringidas. Ibrahim se había transformado en su mayor debilidad, y su mayor felicidad.

    Él era un hombre fuerte.

    No era tan fuerte para luchar contra lo inevitable y lo imposible, lo placentero y lo excitante, lo desastroso y lo interesante, lo embriagador y emborrachante, lo alegre y lo triste, lo hermoso y lo conmovedor, lo celoso y lo egoísta, lo sombrío y misterioso.

    No era tan fuerte como para luchar contra todos los matices de Ibrahim.

    Aceptaría la verdad.

    -Creo que una etapa de mi vida ha finalizado –comentó, y dio una calda a su habano.

    -Lo sabía –sonrió arrogante- sabía que acabarías haciéndome el amor –susurró Ibrahim, en ese momento sus ojos castaños y sus rasgos árabes fueron más llamativos que nunca. Aún continuaba sentado en sus piernas.

    -¿Estás seguro?

    -¿Estás dispuesto a darme la razón? –si, tal vez… Cuando acabara de enloquecer.
  9. Aquí hay que colocar los datos del fanfiction?

    Aún así (el esencial):

    Disclaimer: Inuyasha y toda su historia, personajes y correlacionados que estén dentro de su mundo pertenecen a Rumiko Takahashi, Shonen Sunday y Sunrise. No pretendo obtener algún lucro por lo que mi imaginación ha maquinado respecto a este manga/anime. Aunque si fuera mío, por lo menos ya estaría terminado.

    Una de los principales calificativos que le definían es la palabra "Narcisista". Porque lo era, porque adoraba serlo, porque no debía mentir: se amaba a sí mismo y no se molestaba en estar orgulloso de ello, porque no necesitaba rendirle cuentas a nadie, por tanto, era Narcisista y punto. Dado a esto, siendo un Narciso y amándose como se amaba a sí mismo, sólo podía sentir atracción por aquello que era igual a él, al menos físicamente, era la mínima perfección que exigía.

    Dado esto, ¿Quien fuera de su propia sangre?

    Él no era un mocoso, no debía rendir cuentas de sus actos, aunque realmente, ¿Alguna vez lo había hecho? El sexo no interfería con su moral de guerrero o el honor de su sangre. ¿Qué mejor forma de mantener su el honor de su sangre que con su hermano? Ningún otro macho o hembra podían ser dignos de tener el privilegio de ver (y tocar) la perfección que representa su cuerpo.

    Jamás se había permitido sentir lascivia hacía ninguna criatura, al no encontrar ninguna dignas de sí. Más aún, era casi imperdonable la lascivia que Su Sangre despertaba en Él. Aún él mismo con toda su sabiduría no lograba comprender como sucedía tal cosa. Mucho menos le importaba meditar en exceso el asunto.

    Para él, solo debía de ir allí, desgarrar su ropa, volcar en ese cuerpo de infarto toda la maldita tención sexual que había estado acumulando y tocar en ese maldito lugar secreto donde sin duda Su Sangre estallaba de placer, donde gritaba su nombre como una prostituta (sin pena y sin reparos), veía todo el jodido universo y llegaba al orgasmo. Era inigualable el placer que Él sentía al tomarlo de aquella forma, en cada una de las posiciones sexuales habidas y por crear, pero siempre de la misma forma: hambrienta, lenta y elegante, torturante y enloquecedora, embriagadora, diseñada para hacerle rogar por más.


    Lo que nunca admitiría, es el hecho de que Su Sangre podía dominarle y enloquecerle hasta extremos insospechados por sí mismo, llevándolo a enloquecer en sus más primitivos instintos demoniacos, donde respirar es algo insulso y dejar de sentir placer un homicidio. Todo esto se lo hacía sentir aún cuando Su Sangre era el pasivo.
    Y eso era lo que le llevaba siempre a buscarle y tomarle como solo Él podía hacerlo. Porque Su Sangre erala viva imagen de lo salvaje y de la anarquía. Y todo eso resultaba jodidamente sexy.

    Era extraña la pareja que hacían. Era extraño el hecho de que Él tuviera pareja. Era extraño que Él hubiera utilizado ese medio para evitar que Su Sangre se negara a sucumbir ante Él, o que se dejará caer en los brazos de cualquiera de esas asquerosas humanas que besaban sus pies y pretendían revelarse (humanas que no conocían el autocontrol en lo más mínimo); si era necesario tal cosa para que su olor se mantuviera presente en la piel de su hermano, pues que así fuera. Después de todo, y aunque Su Sangre no lo admitiría, era de Él. Suyo.

    - Mío -pronunció en un susurro ronco y profundo.

    Hasta el patético zorro (que no podía conseguir nada sin hacer un berrinche en vez de obtenerlo por sí mismo) y la poco importante gata de dos colas podrían reconocer el olor de su pareja a kilómetros, fuertemente entremezclado con el suyo propio. Su olor siempre estaba presente en esa extraña mezcla; nunca permitía que se disipara lo suficiente como para pasar desapercibido, no podría soportar mantener dominado su deseo por tanto tiempo, controlar el ávido deseo de ahogar en placer a su pareja y permitirse a sí mismo ahogarse en sus instintos demoníacos carnales. No le daba importancia a los reclamos avergonzados de su pareja por tal profanación de su olor natural, tampoco le daba importancia que los demonios pudieran saber que olor era aquel que estaba marcando a su hermano (es más, le divertía tal acontecimiento); Él no era un humano, no debía regirse por las normas del desprecio al incesto.

    Era irrelevante el hecho de que Su Sangre tuviera un carácter muy alejado de la definición de dócil, pero eso lo hacía interesante. Era irrelevante que su pareja fuera por completo testaruda. Era irrelevante que su hermano, cuando se ofendía, le hiciera replantearse el hecho de donde estaba su atractivo y el por qué debía hacer (lo que fuere que hubiese hecho y que cabe mencionar que esta prohibido para ambos recordarlo) para que Su Sangre dejara de lado su berrinche. Era irrelevante el hecho de que ambos fueran un formidable equipo de combate (en cualquier ámbito), que ambos fueran sexualmente activos y que ambos fueran sexualmente insaciables el uno del otro (bendita sea su sangre demoníaca).


    Sin embargo, no importaba que su deseo de exterminar (masacrar, torturar, aplastar, destruir física y mentalmente, triturar, asesinar) a Naraku no se deba solo al orgullo y que gracias a la búsqueda de los fragmentos de Shikon pudiese mantenerse cerca de su pareja, sino que se deba a que ese vulgar, deshonroso, miserable, inútil, insulto de demonio y patético remedo de híbrido haya cometido el insulso atrevimiento de lastimar a su hermano; no importaba que su pareja fuese quien estuviese siempre detrás del cadáver de Naraku. Y que gracias a esa búsqueda poco productiva (ya que Naraku siempre les buscaba cuando los necesitaba) se le sea negada la atención que su sola presencia exige. Y esos son los momentos donde obtiene atención a la fuerza, por medio del sexo, el placer, las insinuaciones y el éxtasis. O simplemente arrastrándolo hasta el claro más cercano por el haori, sin importarle que todo su grupo de "amigos" quede con la boca abierta y en estado de shock por su elegante brusquedad.

    Son en momentos como este, donde su pareja se esta bañando en las aguas termales gracias a un sorpresivo tirón y un poco de tele trasportación, en los cuales no tiene que pensar los miles de defectos que tienen los compañeros de Inuyasha, que lo desearan o no han tenido que quedarse junto a Yaken, Rin y el dragón con dos cabezas.

    Donde el cuerpo de Inuyasha (por el efecto del agua) pareciera que reflejara la luz de la luna.

    Donde sus ojos son más brillantes y su erección algo notorio.

    Donde no puede evitar desvestirse tortuosamente lento, y justo en el momento en que recuerda que su semen aún permanece resbalándose entre las nalgas las duras de Inuyasha (debido a su desesperado sexo rápido pegados a un árbol) su erección sobresale como aperitivo principal.

    Donde Iunyasha tiembla al imaginarse ese enorme pene justo en su ano, entrando, y saliendo, y volviendo entrar, y solo imaginárselo hace que delire.

    Donde Sesshoumaru se toma su tiempo, nadando con tranquilidad, boca arriba (exponiendo todo aquello que lo hace hombre); y sorpresivamente, se voltea y en dos brazadas esta frente a Inuyasha, jadeando por el placer contenido, visualizando claramente a su presa.

    Donde al hanyou le gusta jugar, y sonríe con confianza, se sumerge en el agua y bajo la atenta mirada de Sesshoumaru se aleja un poco (lo suficiente, porque alejarse más era impensable) de su hermano.

    Donde Sesshoumaru no puede soportar un juego tan ridículo y olvida todo lo que estaba pensando solo para lanzarse contra Su Sangre y empotrarlo contra las rocas, tan hambriento como solo Inuyasha podía dejarle.

    Donde Sesshoumaru decide que es su turno de jugar, y restriega su erección con fuerza contra la de Inuyasha.


    - ¡Ahh! -sus exclamaciones de placer son inevitables. Y Sesshoumaru sonríe, porque muerde justo debajo de las clavículas, e Inuyasha no puede evitar deshacerse contra su hermano, y rogar, porque su orgullo se ha ido al diablo.

    - ¡Joder! ¡Cógeme! ¡Cógeme! ¡Ahora! -y lo grita como una prostituta sin importarle un demonio.

    Donde Sesshoumaru lo toma con fuerza, y de una sola estocada le mete todo el pene en el trasero, duro, fuerte, rápido, conciso (justo en su próstata), y ambos no pueden evitar gritar.