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  1. ¿Sabes lo que es un marido DVD?
    Es aquel que se Desnuda, se Vuelve y seDuerme

    ¿Y un marido DVD+R?
    Es aquel que se Desnuda, se Vuelve, se Duerme y Ronca.


    ¿Y un marido CD?

    Es aquel que Come y Duerme


    Moraleja de la historia:


    - NO HAY NADA COMO LOS VIEJOS VHS...

    ¡Varias Horas de Sexo!
    a Etsuko-chan le gusta esto.
  2. RECETA PARA HACER BEBÉS
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    UTENSILIOS E INGREDIENTES :
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    * 1/4 oscuro

    * 1 cama

    * 2 personas de sexo opuesto (insustituible)
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    * 1 higo

    * 1 pepino

    * 2 melones

    * 2 huevos

    * 200 gr. de resistencia física
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    * Abrazos y besos al gusto.
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    MODO DE PREPARACIÓN:

    Se introducen las 2 personas del sexo opuesto
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    en 1/4 oscuro donde

    habremos ubicado la cama.
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    Se acomodan sobre esta, y se amasan

    sin prisa durante 20 o 30 minutos a temperatura ambiente, añadiendo los

    besos y los abrazos en pequeñas pizcas.
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    Se pueden incluir el pepino,

    los huevos, los melones y el higo en este proceso previo.


    Cuando esté todo bien sazonado se rellena el higo con el pepino y se


    baten los huevos


    enérgicamente durante 10 o 15 minutos (será durante este


    proceso que deberemos añadir a la


    mezcla los 200 gr. de resistencia física) hasta que


    se forme una masa espesa en el pepino que se vierte en


    el interior del higo. Tras rellenar el higo se retira suavemente el


    pepino, procurando que no se rompa, y se deja reposar la mezcla en el


    horno durante unos 9 meses. Tras este periodo de espera el niño ya está listo para servir. Si se desea otro niño se debe limpiar el molde y dejarlo reposar durante 40 días antes de empezar de nuevo.
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    Nota:

    Si le gusta cocinar por placer, envuelva el pepino con una cubiertaplástica para que no quede ningún residuo en el higo tras verter la masa espesa.







    NO SE OLVIDEN DE PASAR ESTA RECETA A TODOS SUS AMIGOS PARA SU BUENA ELABORACIÓN







  3. Cap.17: “Tic-tac; Tiempo muerto”​




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    Hasta que aparecieron los primeros rayos de la fría luz del día, el deseo y la rabia de Neji no empezaron a calmarse, y su cerebro no pudo comenzar a funcionar de nuevo y con claridad. De hecho, tenía bastante en que pensar, pues debía ver cuál sería su próximo movimiento.

    Contempló su plato y removió cansinamente los huevos y el beicon con el tenedor. Si aquella noche había pensado algo, lo cual era dudoso, tan sólo había sido cómo podía haber aprovechado la bendita oportunidad que se le había brindado lo más rápidamente posible. Quizá debería haber ido más despacio, debería haberla convencido, engatusado y relajado en el dormitorio, arriba. Pero no lo hizo y, además, había empeorado las cosas poniéndose autocrático y recordándole que ya habían pasado las tres semanas. Si no se iba con él hoy mismo, tendría que ir a la Cámara, presentarse ante el Consejo de Ancianos, puesto que no podía echarse atrás.

    Incluso entonces, cuando vivían juntos, también tenía que cortejarla de alguna manera para llevarla al dormitorio. Dejó caer el tenedor en el plato con un juramento de exasperación. Ningún hombre debía ser tratado así por su propia esposa. Muchos otros, en esa misma situación, la habrían arrastrado hasta el lecho conyugal y habrían consumando el acto. Pero lo que otros hombres hubieran hecho no lo ayudaba en nada. Él no era ese tipo de persona, nunca lo había sido.

    Dios santo, quería una mujer que lo deseara, una mujer apasionada, ¿era mucho pedir?
    Tenten había dicho que no podía confiar en él. Pero él no se había dado cuenta de que la confianza iba en dos direcciones, y también la habilidad para infligir daño. Podría haberle prometido que nunca volvería a la cama de ninguna otra mujer, pero no estaba dispuesto a hacer esa promesa a menos que pudiera confiar en que no lo rechazaría cada vez que se enfadara. Neji no iba a ser víctima de ningún chantaje sexual por parte de ninguna mujer, y eso es lo que ella había hecho, aunque no se diera cuenta. ¿Cómo podían superar aquello?

    Pensó en la sugerencia de su amigo Sasuke, que Tenten y él pudieran ser amigos. Parecía una mala idea, pero el Uchiha estaba un poco loco; siempre lo había estado.
    Neji suspiró y se echó hacia atrás, mirando los botecitos de mermelada sobre la mesa. Fresas y albaricoque. Desayunos eróticos cada deslumbrante y maravillosa mañana.

    Aquellos días habían quedado relegados al fondo de su mente hacía ya mucho tiempo y allí habían permanecido durante años como otros sueños brumosos, medio olvidados, de su temprana juventud. Ahora regresaban de nuevo, devolviéndolo a un tiempo en el que había estado contento, incluso feliz. También había hecho feliz a Tenten, estaba seguro de ello. Tenía que haber alguna manera de volver a todo aquello. No podía creer que todo se hubiera perdido para siempre.

    “Ser amigos.”

    El ojiperla se desperezó sobre la silla, mirando los botes de mermelada. Quizá Sasuke estuviera tramando algo. Tenten y él habían sido amigos una vez, eso fue lo que fueron durante algún tiempo, aquel verano y aquel otoño en La Nieve. También habían sido amantes, y peleaban y se reconciliaban como amantes, pero se reían y se divertían, y nunca se había sentido tan satisfecho de la esposa que había elegido como entonces. Pero, después, todo había ido a peor.

    Deseaba, ¡Por Kami*!, cómo lo deseaba, que todo pudiera volver a ser igual, y estar en ese mismo instante tomando el desayuno con ella en la cama, quitándole la mermelada del rostro con un beso. Justo en ese momento, cuando parecía una posibilidad tan remota.

    -El correo de la mañana, señor.

    Era tan extraño ser llamado “señor” con tan solo 24 años. Aún no se acostumbraba. Claro era que en algunos círculos y actos sociales, a su nombre le precedía el título de “Príncipe Consorte”; lo cual era como una mala espina atravesada en el costado. Desde la separación con Tenten él ya no acudía a actos de importancia social (se había autorelegado a permanecer en otros círculos), al saber que Ella tendría que hacer acto de presencia, se esquivaban. De modo que era famosamente conocida la norma de que si alguno de los dos aceptaba una invitación, el otro la rehusaba. Y aquellos que aún se afanaban a tildarlo de “Príncipe”, era siempre con cierto retintín, una palabra vacía impregnada de burla. Un recordatorio constante de su mala fortuna, de su maldita situación.

    -¿quizás prefiera revisarlo más tarde? –preguntó su “minordomo” recientemente contratado.

    Neji, sorprendido, alzó la mirada mientras Yukito depositaba un paquete de correspondencia al lado de su plato. Normalmente era su secretario de Konoha quien le llevaba las cartas.

    -¿Dónde está Usui hoy? -preguntó al mayordomo.

    -El señor Usui tiene sarampión. Se ha trasladado a las afueras hasta que ya no pueda contagiar a otros. Me ha pedido que le diga que siente enormemente no poder estar a su servicio en los próximos diez días.

    -Mándale una nota y asegúrale que prefiero un secretario ausente que uno enfermo. Díle que se quede en su casa de campo hasta que esté plenamente recuperado.

    -Sí, señor. –Yukito se retiró.

    El Hyuga echó un vistazo a las cartas, mirándolas de pasada.

    Una invitación para él y Tenten a cenar en casa de Rock Lee. Esa mañana, su amigo era claramente más optimista que él sobre el estado de su matrimonio. Un informe de su administrador sobre el estado de sus bienes en Konoha. Una factura de su sastre y otra de su zapatero, ambas por los conjuntos que llevó durante sus salidas con Tenten. Otra carta de Yamanaka Ino.

    Se detuvo ante el sobre cuadrado, doblado y liso de papel delicadamente perfumado. Al menos, tenía que admirar la persistencia de aquella mujer; ¿cuántas cartas le había enviado hasta ese día?, una docena al menos. Las primeras que había leído eran, respectivamente, una oda de su posesividad, después una reprobación por su fría contestación y, más tarde, una condena por su falta de atención. Después, había ignorado el resto, que no se había molestado en leer ni en contestar. Había oído que ella se había ido de vacaciones al país de la Tierra y que no volvería hasta el día de su cumpleaños número 23, dentro de cuatro días. Esperaba que siguiera allí, así que echó la última carta al fuego sin abrirla.

    Se guardó tan sólo el informe de su administrador, que podía leer de camino a la mansión Uzumaki, y la invitación, sobre la cual preguntaría a Tenten antes de contestar, y abandonó la mesa de desayuno. Dio instrucciones a Yukido para que dejara las facturas en la mesa de su estudio para que el secretario hiciera los pagos a su regreso, y luego subió a darse un baño y afeitarse. Mientras llevaba a cabo la rutina de la mañana, Neji trató de prever el siguiente movimiento de su mujer. Tenten podía resultar tan impredecible como el tiempo, pero si tuviera que apostar lo haría por que ella se negaría a verlo y lo obligaría a ir ante el Consejo, a juicio, para hacerla volver.

    Sin embargo, cuando llegó a la residencia Uzumaki esa tarde, se encontró con que ella no se negaba a verlo ni tampoco aceptaba. Por el contrario, había abandonado la aldea. Había huido.

    Continuará…..

    *********``````````*********`````````````*********
    */Kami/: Dios en japonés
  4. kk

    POEMA A LA CACA

    De los placeres sin pecar
    El más dulce es cagar,
    Con un periódico extendido
    Y un cigarrillo encendido,
    Queda el culo complacido
    Y la mierda en su lugar.

    Cagar es un placer,
    De cagar nadie se escapa;
    Caga el Rey, caga el Papa,
    Caga el buey, caga la vaca,
    Y hasta la señorita más guapa
    Hace sus bolitas de caca.

    Viene el perro y lo huele.
    Viene el gato y lo tapa.
    Total, en este mundo de caca,
    De cagar nadie se escapa.

    Que triste es amar sin ser amado,
    Pero más triste es cagar sin haber almorzado.

    Hay cacas blancas por hepatitis,
    Las hay blandas por gastritis;
    Cualquiera que sea la causa que siempre te alcanza,
    Aprieta las piernas duro,
    Que cuando el trozo es seguro,
    Aunque esté bien fruncido el culo
    Ser por lo menos, ........PEDO SEGURO!!!!!!

    No hay placer más exquisito,
    Que cagar bien despacito.

    El baño no es tobogán ni tampoco subibaja;
    El baño es para cagar y no pa hacerse la paja.

    Los escritores del baño son poetas de ocasión,
    Que buscan entre la mierda su fuente de inspiración.

    Vosotros que os creéis sagaces
    y de todo os reís,
    Decidme si sois capaces
    de cagar y no hacer pis.

    En este lugar sagrado
    donde tanta gente acude,
    La chica se pasa el dedo
    y el tipo se la sacude.

    Caga tranquilo,
    caga sin pena,
    Pero no se te olvide
    tirar de la cadena.

    El tipo que aquí se sienta
    y de escribir versos se acuerda,
    No me vengan a decir
    que no es un poeta de mierda.

    En este lugar sagrado
    donde acude tanta gente,
    Hace fuerza el más cobarde
    y se caga el más valiente.

    Ni la mierda es pintura,
    ni los dedos son pinceles,
    Por favor cabrones
    limpiaos con los papeles.

    Para cuando van al baño:
    Caguen tranquilos,
    caguen contentos;
    Pero por favor
    caguen dentro.

    Estoy sentado en cuclillas,
    En este maldito hoyo...
    ¿ quién fue el hijo de puta
    que se terminó todo el rollo?

    Anónimo

  5. Cap. 16 (tercera parte): “El fuego, quema”



    La lengua de Neji se unió a la suya y sus manos se aferraron a sus caderas, manteniéndola prisionera contra el escritorio mientras él la saboreaba. El beso le pinchó, estremeciéndose por su contacto. Aquellas mañanas con Neji, imágenes eróticas que la habían perseguido durante años, imágenes que finalmente había pensado que estaban enterradas, surgieron de pronto para torturarla. Por su mente pasaron aquellas imágenes de sus manos acariciándola bajo el sol de la mañana, en la enorme cama de caoba de su residencia de casados, y enviaron impulsos eléctricos por todo su cuerpo, obligándola a apretarse más aún contra él. Le rodeó el cuello con el brazo.

    Él hizo un sonido hueco contra su boca e interrumpió el beso, se inclinó a ambos lados y, con un golpe, limpió el escritorio, enviando la pila de libros al suelo. Entonces sus manos acariciaron sus nalgas y la alzó hasta sentarla sobre el escritorio.

    Rápidamente cogió los bordes de la camisa ancha da su mujer, subiéndola lentamente hasta arremolinar la tela bajo sus pechos. Neji se inclinó y besó la piel suave expuesta, trazando un camino de lava con su aliento, frotando su mejilla contra la calidez de su cuerpo. El sonido era el de dos respiraciones dificultosas armonizadas por la lluvia del exterior, un hermoso telón de fondo.

    Las manos de Tenten no se quedaron quietas, se deslizaron por el cuerpo de su marido, desplazándose desde las estrechas caderas a los angostos hombros. Se las ingenió para apartar el algodón y estrujar la tersa carne de Neji bajo la ropa. Sus manos estaban frías en comparación con el calor de su cuerpo, pero eso a él no pareció importarle.

    El placer la invadió, un placer largo tiempo olvidado, un placer que la hacía saltar y retorcerse de excitación. Su mano tiró de sus cabellos y ella se apretó aún más contra él, hundiendo los dedos en su melena de oscura noche, guiando su cabeza hacia su pecho.

    Él, terminó de sacarle la pieza de ropa y observó, fascinado, cómo dos pequeños pezones se erguían, sobresalientes; más preciosos incluso de lo que recordaba. Tenten llevaba uno de esos sostenes de encaje negro, con un diseño en hilo de araña y muy reveladores. Neji no pudo resistirse a acariciarlos, al principio dudoso (como si temiese que éstos fuesen a desaparecer) después confiado. No tardó en hundir el rostro entre sus senos, mimándolos con la lengua, provocándolos con las manos; al tiempo que encontraba el cierre de su lencería y la hacía a un lado, como si le ofendiese. Con cada lametón y cada caricia le sobrevenía una sensación punzante, mientras la degustaba, la acariciaba y la sentía contra su cuerpo.

    Tenten estaba sumida en la urgencia caliente y demandante de sus manos y su boca. Hacía tanto tiempo que no sentía las manos de Neji sobre ella, tanto tiempo que no sentía esa pulsión salvaje y sensual. Podía oír los sonidos suaves y húmedos que provenían de su garganta, sonidos de deseo desesperado y ansia ardiente, entonces se oyó a sí misma suspirar su nombre.

    Él se estiró; moviendo una mano hacia el borde inferior de su pijama, mientras con la otra le sostenía la nuca, abrigándola. Estaba a un paso de deslizar dicha prenda por sus piernas largas, cuando habló:

    -Dios mío -suplicó contra su garganta- ¡Cómo he podido perderme esto!

    “¿Perderse qué, poseer a una mujer?”

    Esa pregunta pasó por la mente de Tenten y, con ella, volvió a la fría realidad, como si le hubieran arrojado agua helada. ¡Dios bendito, qué estaba haciendo!

    Tenten se puso rígida mientras la mano de Neji se dirigía hacia sus muslos, y cerró firmemente las piernas, terminando aquella locura antes de que fuera aún más lejos.

    -Neji, no -dijo, recobrando la compostura- No.
    Él también se incorporó, con las manos atrapadas entre sus muslos, la respiración profunda mezclándose con la de ella.

    -Tenten… -extendió la mano contra su piel, consiguiendo que separara los muslos unos centímetros.

    Ella lo apartó.

    -Deja que me vaya.

    El ojiperla titubeó y ese momento de reticencia la hizo reaccionar.

    -¡Déjame ir, déjame ir!

    Sumida en el pánico, desesperada, golpeó su hombro con la mano, empujándolo. Se movió hacia ambos lados, bajándose del escritorio, recolocándose la ropa esparcida por el suelo, en un esfuerzo por librarse de él.

    -Apártate –murmuró- Debo de estar loca, ¿acaso soy masoquista?

    -Tenten.

    El sonido de su voz la hizo detenerse a unos pasos de donde él estaba. Se giró, abrazándose a sí misma.

    -No puedo creer con qué facilidad me pierdo y cuán a menudo -dijo, golpeándose la frente con el puño, una, dos y tres veces, preguntándose qué demonios había pasado por su cabeza- ¿Cómo puedo ser tan, tan estúpida?

    Neji la contempló, con la respiración todavía entrecortada, su rostro mostraba cierta incredulidad, pero muy diferente de la de ella. Dio un paso hacia su esposa, tratando de alcanzarla.

    Ella lo evitó, poniéndose fuera de su alcance.

    -No puedo culparte, eso es lo peor, no es que me hayas mentido esta vez o cualquier otra cosa. Has admitido que nunca me has amado, ni siquiera puedes prometerme que me serás fiel y, sin embargo, media hora después estaba dispuesta a entregarme a ti. ¿Dónde he dejado la cabeza, dónde mi autoestima?

    -¿Autoestima? -se pasó la mano por la cara, aspirando el aire en bocanadas profundas- Dios mío, tu autoestima no es el problema, ni tampoco tu cabeza, es tu elección.

    -Siete años sin ti, construyendo mi propia vida -continuó ella, ignorándolo- Y sólo unas cuantas salidas contigo, un par de besos robados y me comporto de forma tan sumisa como cualquiera de tus putas.

    -¡Eres mi mujer! No hay nada de malo en querer hacer el amor con tu marido, y tú lo deseabas, ¡maldita sea, claro que sí! ¿Por qué no has continuado? se mesó el cabello con las manos y se dirigió a ella pronunciando otra blasfemia- ¡Por Dios, Tenten! -dijo por encima del hombro- A veces me desespera entenderte.

    -Me gustaría que te marcharas.

    Él le dio la espalda y cruzó la habitación, poniendo más distancia entre ambos, y alisó su ropa mientras ella alisaba la suya. Ninguno de los dos pronunció palabra y, tras unos minutos, se dirigió a la silla donde había dejado su abrigo, al principio de la noche. Se lo puso y añadió:

    -Las tres semanas han terminado, vendré por ti mañana por la tarde. Es mejor que decidas esta noche en qué casa quieres vivir; si no, los Uzumaki pueden esperar una demanda del Consejo al día siguiente.

    Tenten empezó a rechistar pero, cuando él se volvió para mirarla, no pudo más que callarse. Ahora, veía el despecho en su rostro, despecho ante sus deseos, el desafío en sus cejas arqueadas, torvo orgullo, una pose de determinación. Ella conocía ese gesto muy bien, no tenía sentido discutir.

    -Te doy mi palabra -le recordó con voz dura y seca, y añadió- Quiero una compañera que me desee, así que no tienes que preocuparte de exponer tu cuerpo para que lo tome. Dios me libre de tratarte como a una ramera.

    Y haciendo una inclinación, se marchó. Para él era suficiente con decirle que no se preocupara. Pero, la preocupación no era el problema, no era la preocupación lo que la hacía retorcerse de ira y desear coger el siguiente barco al país de la Cascada.

    El problema era que el hombre que tanto daño le había hecho y al que ella debería odiar podía sostener a un bebé que lloraba en brazos y hacerlo reír. Es más, él todavía podía hacerla reír, incluso después de lo que le había hecho. Podía conseguir que ella temblara como un flan cuando la besaba y que ardiera cuando la tocaba. Podía enamorarse de nuevo de él, era así de fácil, tan fácil decirle que sí y darle lo que pedía, sin obtener nada a cambio, ni siquiera una promesa de fidelidad.

    No, no estaba preocupada, estaba aterrorizada.

    Continuará......
  6. Felices fistas; a aquellos que sigan mi fic Neji-ten: Orilla de lágrimas; sabed que antes de que finalice el año habrá actualización.

    ¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨★¡¡¡Feliz Navidad!!!
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    ¨¨¨¨¨¨¨¨¨*o*
    ¨¨¨¨¨¨¨¨*♥*o*
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    ¨¨¨¨**o**♥***♥*o* “
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  7. Hacía mucho que no subía nada, esta vez es más un anuncio que artículo: ya estoy trabajando en el nuevo capítulo de mi fic nejiTen y también en un nuevo fansub que prontito abrirá sus puertas.

    Dicho fansub está buscando staff, si estáis interesados pasad por aquí:

    Aquellos que quieran visitar mi nuevo blog; por .

  8. Capítulo 16: segunda parte


    Tenemos que hablar” esa frase bastó para que la sonrisa de su marido se desvaneciera. Lo vio suspirar y alzar su mirada al techo.

    -Dios mío, ayúdame. Primero de pie bajo la lluvia, y después tenemos cosas de que hablar –suspiró de nuevo y se quitó el abrigo mojado- Supongo que no serán cosas fáciles, como la política de la villa, por ejemplo, o cómo acabar con la pobreza en el mundo, o cuáles serían las consecuencias de bloquear las leyes del tratado con la Niebla.

    Cómo podía manejar la situación, él siempre encontraba una forma de hacerla sonreír. Se sentó erguida en el sillón y Neji, después de colgar su abrigo en el respaldo de una silla, junto al fuego, se sentó a su lado.

    -¿De qué quieres que hablemos? -preguntó.

    Ella meditó un momento.

    -No lo sé todavía -dijo con una risita que sonaba tan nerviosa como realmente se sentía- cada vez que nos sentamos o hablamos, siempre pienso lo mismo, tengo tantas cosas que decir, pero ahora me encuentro un poco perdida.

    -Solíamos hablar de muchas cosas.

    -Y discutir.

    -Cierto -dijo dirigiéndole una mirada penetrante- eso no ha cambiado, supongo que ya te habrás dado cuenta.

    -Sí, lo he notado -hizo una pausa y añadió- Hemos estado casados durante casi 8 años y, en realidad, no te conozco, Neji. De alguna forma, no te entiendo, y no creo que alguna vez lo haya hecho. Durante nuestro noviazgo, en los primeros días de matrimonio, siempre me abrí a ti. Te conté muchas cosas de mí, de mi familia y de lo que me gustaba y pensaba. Pero, cuando te preguntaba sobre ti, cómo fue tu infancia o cómo te sentías, o, no sé, cualquier cosa personal, siempre hacías algún chiste o cambiabas de tema.

    -¿Y?

    -Puede que seas mi marido, pero eres un extraño para mí. Me siento como si debiera ponerle remedio, pero no sé cómo. Si te pregunto algo, ¿me lo contarás?

    -¿Sobre mi infancia? Fue una pesadilla y, créeme, ya te he contado suficiente, no quiero oír más y ciertamente no soporto hablar de ello. En cualquier caso, ¿no deberíamos hablar de nosotros?

    -¿Si te pregunto algo sobre nosotros y no deseas hablar de ello, cambiarás de tema?

    Mantuvo silencio por un momento y luego dijo:

    -No, no lo haré. Pregunta lo que quieras, dispara -se recostó en el sofá y volvió la cabeza para mirarla- Pero, prepárate, no puedo asegurarte que te gusten mis respuestas, aunque serán honestas. ¿Es justo?

    Al tener exactamente lo que quería, Tenten meditó un momento, preguntándose hasta dónde podría llegar con sus preguntas. Él le había dicho que podía preguntar cualquier cosa, así que iba a aprovechar la oportunidad.

    -¿Has amado a alguna de tus amantes? ¿A alguna de ellas? ¿Me has amado alguna vez, Neji?

    Ella ya sabía la respuesta, pero nunca le había oído admitirlo, y ahora quería oírlo.

    -¿Cuando me pediste que me casara contigo, y me dijiste que me amabas, realmente lo sentías?

    -Yo… -se pasó una mano por los ojos y exhaló un suspiro, bajó la mano y la miró a los ojos- no.

    Ahí estaba, la verdad desnuda y brutal. Él no trató de explicar sus acciones o justificarlas. Era la respuesta que ella esperaba, una confirmación de lo que había sabido durante ocho años. Pero ahora todavía tenía el poder de hacerle daño. Sin embargo, era mejor una verdad honesta y dolorosa que una mentira. Ya había tenido suficientes.

    -Acaso… -replicó; hacerle preguntas era mucho más duro de lo que había pensado. Tomó aire profundamente y lo intentó de nuevo- ¿tienes algún hijo con alguna de las mujeres con las que has estado?

    -No

    -¿Estás seguro?

    -Sí, siempre he tomado precauciones… -él se recostó y se estiró a su lado, incómodo-¡Por Kami!, Tenten, no me pidas que hable sobre estas cosas contigo, no puedo hacerlo.

    -Mucha gente dice que el hijo pequeño de Matsuri Sato es tuyo, aunque su marido lo haya reconocido.

    Neji se acercó más a ella.

    -No, Tenten, no. Te dije que no era mío, ya sé que ese rumor ha estado circulando durante años, pero no es verdad. Además, sería muy fácil de comprobar ¿verdad? –señaló sus ojos- línea de sangre, es hereditaria, imposible deshacerse de ella.

    Aunque ella sabía que podía estar mintiendo, lo creyó. Prefirió creerlo y, con esa elección, sintió una profunda sensación de alivio.

    -¿Puedo preguntarte algo? -dijo él, e hizo una pausa- Me amabas, ¿por qué?

    Sorprendida no sólo por la pregunta, sino por la repentina intensidad de su voz, lo miró fijamente.

    -¿Por qué te amaba?

    -Sí, por qué, quiero decir, ni siquiera me conocías. Incluso hoy en día, como has dicho, no nos conocemos y, sin embargo, me dices que me amabas, eso es algo que encuentro extraño, Tenten. ¿Por qué te enamoraste de mí?, de un tipo como yo.

    Frunció el ceño; había algo en su rostro que a ella le recordó a un niño en la escuela que esperara una explicación de un complejo problema matemático. Esperaba una respuesta que tuviera sentido. Alzó la mano en señal de ayuda.

    -No lo sé, supongo que porque tú lo hacías todo muy fácil. Dondequiera que estuviera, el mundo era bueno y maravilloso, y yo era feliz. El cielo era más azul y la hierba más verde -ella se recostó y miró hacia otro lado- Suena estúpido, lo sé, pero así es cómo me sentía. No sé decirte por qué, pero te amaba -suspiró profundamente y lo miró- Te amaba más que a mi vida.

    Él alzó la mano para acariciar su rostro, extendiendo la palma sobre su mejilla, los dedos enroscados en su cabello.

    -Nunca quise hacerte daño, Tenten. Dios mío, si no crees nada de lo que te digo, al menos créete esto. Cuando nos casamos, tan sólo esperaba estar contento; al fin y al cabo, eso es lo único que se puede esperar en la vida. Pero no era suficiente para ti. ¿Sigo contento?

    Ella se apartó.

    -Si alguna vez hubieras estado enamorado, nunca tendrías que hacerte esa pregunta.

    Sorprendida por sus propias palabras, lo estudió desde la otra punta del sofá, y los escasos metros que había entre ellos le parecieron kilómetros.

    -¿Alguna vez has estado enamorado?

    Él miró hacia otro lado.

    -No

    Quizá fuera incapaz de amar a nadie. Ella no lo dijo, pero esa conclusión nunca pronunciada quedó flotando en el aire. Se volvió, inclinándose sobre el sillón, y miró al frente.

    -Tú nunca has estado enamorado, ni de mí ni de ninguna otra mujer. En realidad, tampoco estás enamorado de mí ahora, así que dame una buena razón para que considere la idea de volver contigo. Otra que no sea la de estar casados y no tener otra elección porque nuestra sociedad se rige según ciertas reglas.

    -Bien -comenzó a acercarse a ella, avanzando hacia su lado del sofá- Porque te hago reír, porque, cuando te beso, te derrites y… todo eso. Siempre me ha gustado -la rodeó con el brazo, ignorando el respingo de ella- Porque, cuando te toco, todo en el mundo desaparece y sólo estamos nosotros. Porque, incluso cuando peleamos, la mitad de mi mente intenta acordarse de cómo te quitabas la ropa. Ésta es la respuesta más honesta que puedo darte.

    Tenten no iba a caer en la trampa.

    -Por supuesto, nunca has sentido esas cosas con ninguna otra mujer.

    -No es lo mismo

    -¿Por qué es diferente?

    Profirió un sonido que bien podía ser una risa.

    -Porque ninguna otra mujer en el mundo me hace sentir tan mal como para querer tirarme de cabeza por la ventana.

    -No es suficiente.

    -Porque eres mi mujer, y yo soy tu marido. Porque quiero tener un hijo, Tenten, y creo que tú también.

    -Te refieres a un heredero.

    -No, no me refiero a eso -pero debió de darse cuenta de lo poco convincente que resultaba, dado que ésa era la única razón que tenía para volver con ella, y trató de enmendar la respuesta- Quiero decir, necesito un heredero, sí… pero también quiero tener hijos, ¿acaso el matrimonio no es para eso?

    -El matrimonio es un acto de amor -repuso ella, mientras cierta aridez la invadía al hablar.

    -Para mí y para la mayoría de la gente que conozco. Pero no todo el mundo considera el matrimonio de la forma que tú lo haces, Princesa, no siempre consiste en amor, ésa es una de las reglas que gobierna nuestras vidas.

    Él tenía razón en eso; Tenten pensó en las familias nobles que conocía, y Tintin y Kinto eran una excepción, pues en la mayoría de las parejas de sus amigos, el matrimonio no había sido por amor, sino que era por compromiso y para asegurar la herencia, el tipo de matrimonio que por desgracia tendría su hermano Naruto. Después, vivían vidas separadas y se tenían amantes de elección propia. Ella contempló cómo el futuro pasaba ante sus ojos, un futuro que pensó que había esquivado al casarse con Neji, el de un matrimonio sin amor.

    Ella podría tener amantes, supuso, para mitigar la miserable soledad, si quería, pero no se imaginaba que otro hombre pudiera tocarla salvo Neji. Sin embargo, algo le hizo decir:

    -Las reglas también son para nosotros, supongo…, es decir, yo podría ser como Matsuri Sato y tener un amante, si quisiera.

    -¡No, no puedes! -Las palabras salieron de su boca con una fuerza inesperada, como disparos en la habitación.

    -Pero tú sí puedes; de hecho, ya las has tenido, es injusto.

    -No, señora -dijo, volviéndose con una mirada desafiante- Mi heredero, Tenten, no el de otro hombre, eso también forma parte de las reglas.

    -¿Y después qué? ¿Tú te vas por tu camino y yo por el mío? Entonces podrás tener todas las amantes que quieras, como antes. La única diferencia es que yo seré libre para hacer lo mismo, ¿así es como funciona, Neji? ¿Si vuelvo contigo, así es como nos irá?

    -Espero que no.

    -Sin amor, ¿de qué otra forma podría ser?

    -Desde mi punto de vista, eso depende de ti. ¿Vas a volver a echarme de tu cama?, porque si así es, tendría que buscarme una amante, es así de simple.

    -Qué conveniente para ti, que el futuro de nuestro matrimonio dependa por completo de mí.

    -Exacto.

    Tenten debería haberse reído, pero aquella situación no tenía nada de divertida.

    -Si soy una mujer fiel, ¿tú también me serás fiel?

    Lo desafió y el mal humor surcó su rostro como una sombra. Él se cruzó de brazos.

    -Ningún hombre responde a una pregunta así.

    -¿No?, ¿por qué no?

    -Si digo que sí, no me creerías. Si digo que no, perdería cualquier oportunidad que tuviera de volver contigo. Si digo que no lo sé, estoy acabado por no darte una respuesta definitiva. No importa lo que diga, siempre estará mal, lo sé.

    -¡Esto no es un juego! No se trata de ganar o perder. Lo que yo quiero -se atragantó y trató de enmendar sus palabras-… no, yo merezco una respuesta honesta a mi pregunta. Si vuelvo contigo y soy una esposa fiel que te da un hijo, ¿serás tú también un esposo fiel?

    -No lo sé.

    Ella bajó la cabeza, mirándolo con incredulidad.

    -¿No lo sabes? ¿Qué tipo de respuesta es ésa?

    -Una respuesta honesta, ya te dije que ésa no era una pregunta que pudiera contestar bien un hombre, pues no importa lo que diga, nunca te satisfará. ¿Que si haría todo lo posible por ser un marido fiel? ¿Que si lo conseguiría? De nuevo, eso depende de ti. ¿Puedes ser una buena esposa para mí? ¿Puedes ser una compañera afectuosa y amante? ¿Puedo confiar en que no te sumirás en lágrimas y cerrarás la puerta de tu dormitorio? ¿Puedo confiar en que te convertirás en una reina de hielo despiadada cuando las cosas no vayan como tú quieres?

    Eso le dolió, se mordió el labio mientras observaba el resentimiento de su rostro, un resentimiento dirigido a ella cuando, en realidad, no se lo merecía.

    -Eso es muy cruel por tu parte.

    -Tú querías la verdad.

    -¡Por Dios! -exclamó, poniéndose de pie, verdaderamente enfadada- me hablas como si no estuviera siendo razonable. ¿Acaso no es razonable que una mujer espere que su marido le sea fiel?

    Él también se levantó.

    -¿Y tampoco es razonable que un hombre espere que su mujer haga que la fidelidad valga la pena?

    El sonido de unos nudillos en la puerta cerrada interrumpió cualquier respuesta que ella hubiera podido dar. Ambos se volvieron y vieron entrar a Yumi, llevando a Okisada en los brazos, con cierta mirada de disgusto en el rostro.

    -Perdóneme, princesa -se apresuró a decirle la ahora temporal niñera.

    Tenten se sintió un tanto aliviada por la interrupción. Empezaba a entender a qué se refería cuando dijo que no le gustaría una respuesta honesta a sus preguntas.

    -¿Qué ocurre, Yumi?

    -Lo siento, princesa, pero estoy buscando al señor Kitkat.

    -¡Oh, vaya! -Miró a Okisada- ¿Kitkat se ha perdido?

    -Me temo que sí -contestó Yumi, sé que el niño estuvo aquí con su hermano al principio de la tarde, así que esperaba que hubiera dejado a Kitkat por aquí.

    Tenten echó un vistazo al estudio.

    -No lo veo.

    -¿Quién es el señor Kitkat? -preguntó Neji entre los sollozos del niño.

    -Su muñeco favorito -explicó la niñera, y volvió a dirigirse a Tenten- No sé cómo pude acostarlo sin darme cuenta de que se había perdido, pero debió de ser así. Se durmió sin él, estaba tan cansado. Pero algo lo despertó y debió de descubrir que el muñeco no estaba allí, porque empezó a llorar como si se hubiera vuelto loco. No creo que vuelva a dormirse sin él.

    Tenten miró al bebé, que lloraba como si se fuera a acabar el mundo.

    -¿Qué pasa, Oki? -le preguntó cariñosamente mientras lo cogía en brazos. Le besó la carita húmeda- ¿Kitkat está jugando al escondite contigo otra vez?

    Pero Okisada no se iba a consolar con unos cuantos besos. Lloró más fuerte, y Tenten miró a Yumi con resignación.

    -Creo que tendremos que encontrar el muñeco.

    -Eso parece, princesa…

    Tenten iba a devolver el bebé a la niñera, pero la voz de Neji la detuvo.

    -Puedo… -dijo, sacando las manos de detrás de la espalda y mirando hacia otro lado -bueno, no importa.

    Tenten lo observó, estudiando su perfil, no había rastro de enfado en su cara, parecía grave y a disgusto, casi avergonzado. No recordaba que Neji se hubiera avergonzado nunca, y no pudo contener su curiosidad.

    -¿Qué ibas a decir?

    Lo observó mientras cambiaba el peso de una pierna a otra, pero él no la miró, aunque sí dirigió una mirada de incomodidad a la niñera antes de centrar su atención en el bebé.

    -Sólo me preguntaba si podía cogerlo –susurró- pero luego me di cuenta de que parecería un poco tonto.

    -¿Quieres coger a Okisada? -preguntó Tenten asombrada, dudando si lo había entendido bien- Los hombres nunca quieren coger a los bebés, especialmente a aquellos que tienen tanta fuerza en los pulmones -pero él asintió fugazmente y ella comprendió que así era.

    -No es ninguna tontería -dijo y se acercó más a su marido- Aquí lo tienes.

    Le ofreció a Okisada, pero él no lo cogió.

    -No sé cómo hacerlo -dijo con cierto pánico repentino.

    Ella arrimó de nuevo a Okisada a su hombro para demostrarle cómo hacerlo.

    -Así, ¿ves?

    Él asintió y ella volvió a darle el bebé. Acercándose más a su marido, le puso al niño, que seguía llorando, en los brazos.

    Él cogió al bebé con cierto titubeo, indeciso. Tenten apenas podía creérselo. Primero, desconcierto, después, incertidumbre; de todos los hombres del mundo, tenía que ser Neji. Qué extraña se había tornado aquella noche. Neji recostó a Okisada en su pecho con su culito descansando sobre el brazo, cogiendo la cabecita con una mano y sosteniéndolo exactamente en la misma posición que ella lo había hecho.

    En ese momento, por alguna razón inexplicable que sólo conocen los ángeles, Okisada dejó de llorar.

    En medio del repentino silencio, Tenten contempló a su marido. Parecía que sostuviera un milagro en sus manos, y ella sintió que la tierra desaparecía bajo sus pies. Las discusiones, las palabras injustas y sus expectativas se disolvieron, y una alegría punzante y dolorosa brotó de su pecho. No podía moverse y esperaba que no fuera Cupido quien hubiera arrojado aquella flecha a su corazón.

    Neji se echó un poco hacia atrás para observar el rostro del bebé en sus brazos.
    El bebé lo miró, y un ligero gesto de asombro se traslucía en sus cejas, como si no supiera bien qué hacer en brazos de un extraño. Entonces, con la carita todavía surcada de lágrimas, sonrió y dijo algo ininteligible que sonó sospechosamente como un gruñidito de afecto.

    -Si la gente se entera de esto, no pararán de murmurar. Mejor será que quede entre nosotros, compañero.

    El bebé gorjeó como respuesta y Tenten observó cómo alzaba una de sus manitas para tocar la mejilla de su marido. El Hyuga volvió la cabeza y sopló en la palma del niño, haciéndolo reír; Neji parecía gustarle a Okisada sin hacer ningún esfuerzo. Ni siquiera los bebés eran inmunes a su encanto.

    Arropó al niño y lo asentó con más seguridad en su brazo, parecía mucho más cómodo ahora que unos momentos antes.

    -¡Qué tipo más guapo eres cuando no lloras! Tienes los ojos de tu madre, ningún corazón femenino estará a salvo de aquí a veinte años.

    El bebé se estiró y puso su manita sobre el pecho de Neji, hundiendo los deditos en el cabello lacio de su marido. Hizo un sonido de desesperación y lo miró retorciéndose.

    -No estás interesado en ser el rompecorazones del barrio, ¿eh?, no puedo culparte. Las mujeres están hechas para que las vidas de los hombres se conviertan en un auténtico caos a la más mínima oportunidad. Es mejor que tengas las cosas claras lo antes posible.

    -Eso que dices es terrible –protestó Tenten- Oki, no lo escuches.

    -No lo hará -le dijo Neji- pues los hombres nunca tienen las cosas claras.

    El bebé empujó el pecho de Neji con ambas manos.

    -Pop -dijo- pop, pop.

    -Sí, ya lo sé -dijo él como si lo entendiera perfectamente- Gracias por recordarme el asunto tan importante que tenemos entre manos.

    Comenzó a caminar por toda la salita, con el bebé en brazos, haciendo todo un número mientras buscaba al señor Kitkat. Mientras miraba bajo las mesas, entre las sillas, continuaba hablando a “mi ahijado” con un tono sabelotodo.

    -Lo peor de todo, amigo mío, es que las mujeres son lo más importante para nosotros en esta vida, y ellas lo saben. No es que todas utilicen este hecho en contra nuestra, no te preocupes. Pero es importante que un muchacho tenga buen ojo -siguió recto y se detuvo para mirar al bebé, que lo contemplaba con fascinación- Sé especialmente cuidadoso con las preguntas comprometidas –aconsejó- Ellas te las sacarán a colación en cualquier momento. Recuerda mis palabras.

    Tenten profirió un suspiro pero Neji no le prestó atención.

    -Por supuesto, en esas circunstancias -continuó mientras se dirigía hacia ella- solemos quedar fatal y siempre decimos algo doloroso -se detuvo cerca de donde ella estaba y sus miradas se encontraron- Después, siempre lo lamentamos y nos sentimos como auténticos chacales.

    Siguió con su búsqueda pasando a su lado sin pronunciar palabra. Ella ya tenía su disculpa. De todas las peleas que habían mantenido en los últimos ocho años, Neji jamás le había pedido disculpas por nada. Ni siquiera lo había intentado. Tan sólo eran palabras, pero palabras que nunca le había dicho antes.

    Sorprendida, se volvió mientras él rodeaba el sillón por el otro lado, donde lanzó un grito de triunfo.

    -¡Ah! Aquí está Kitkat!

    Con un gritito de deleite, Okisada abrazó al muñeco con su bracito. Se acurrucó en el pecho de Neji con un balbuceo y un suspiro gratificante. El corazón de Tenten se encogió, y tuvo que volverse porque le dolía contemplarlos. Pensó en lo que él quería de ella y que no estaba dispuesta a darle. Sin verlos, contempló los libros amontonados sobre el escritorio. Un niño era imposible, tenía que serlo. Ese sueño hacía mucho tiempo que ya se había desvanecido.

    Cogiendo fuerzas mientras se volvía para mirarlo Tenten hizo un gesto para que Yumi cogiera al pequeño. La niñera se dirigió a Neji, que rechistó, reacio, pero Tenten no podía soportar más verlo con el niño.

    -Debe volver a la cama, es tarde.

    -Claro.

    Le dio el niño a Yumi, que se marchó con él al dormitorio. Okisada estaba tan cansado o tan feliz del regreso del señor Kitkat que no pareció importarle verse privado de los encantos de su marido. En la estancia no se oyó ni un sollozo desde el otro lado de la puerta cerrada.

    El silencio resultaba embarazoso y desconcertante.

    Él dio un paso hacia ella.

    -Tenten…

    -Es muy tarde -dijo retrocediendo otro paso y protegiéndose tras el escritorio.

    -No es tan tarde -y continuó caminando hacia ella con pasos lentos y deliberados, dándole suficiente tiempo como para evitarlo. Pero, por alguna estúpida razón, ella no lo hizo.

    Se puso en frente de ella, sus pestañas gruesas y oscuras bajaron una fracción de segundo, y cogió su cabellos ondulado entre las manos, se los llevó a la boca y los besó, oliéndolos intensamente.

    -Jazmines.

    Tenten sintió cierta agitación interior y se agarró con fuerza al borde del escritorio que quedaba tras de sí. Pensó en todos aquellos sueños románticos e imposibles de su infancia y se repitió a sí misma que, ahora, esos sueños se habían desvanecido.

    Neji le colocó el cabello por encima del hombro y dejó que cayera por su espalda. Después, cogió su rostro con ambas manos y pasó los dedos por sus pómulos, trazando ligeramente los ángulos de su nariz, por el arco de sus cejas. Entrelazó los dedos en el nacimiento de su pelo y cubrió sus mejillas con las manos, acariciando sus labios con los pulgares. Hizo todo eso sin mirarla a los ojos, manteniendo la mirada fija en sus manos y en sus rasgos mientras los iba acariciando. Cada movimiento era deliberado y tentativo.

    Al poco tiempo, empezó a acariciarla por el cuello, descendiendo poquito a poco; pasó su otra mano por la cintura de Tenten, sobre la azulada tela de su pantalón pijama.

    -He venido aquí por una razón -le recordó, y entonces la miró a los ojos- he venido a besarte y a arreglar las cosas.

    -No dijiste nada acerca de un beso.

    Él cubrió su boca con la suya, sonriendo. El beso de Neji, tan potente como había sido en el museo, tan potente como siempre había sido, haciendo que fuera tan fácil olvidarse de todo lo que existía en el mundo. Sus manos, tan seguras, deslizándose por sus caderas, acercándola más hacia él, sus dedos extendiéndose por sus nalgas. Su boca, obligando a que la suya se abriera.

    Una de las manos de Tenten se soltó del escritorio y acarició la mejilla de Neji, tocando la piel suave. Sus labios se abrieron, mientras ella deslizaba la mano por su nuca y se dejaba besar profundamente.

    Continuará...........
  9. Los pilares de la tierra en serie de TV





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    En junio se empezo a rodar la adaptación del bestseller “Los pilares de la tierra” de Ken Follet en Hungría y Austria. Esta nueva serie dispone de un presupuesto de 40 millones de dólares y está producida por Ridley Scott, el director de “Gladiator” y “Red de mentiras”, y su hermano Tony Scott, el responsable de “Spy game” y “Deja vu”.

    La serie constará de 8 episodios de una hora cada uno y está previsto que se estrene en 2010. “Los pirales de la tierra” cuenta con un reparto estelar que está encabezado por caras familiares de FOX. Entre ellas, el actor británico Rufus Sewell, al que actualmente vemos todos los lunes como protagonista de “La hora 11”. Además, la adaptación contará con el también británico Ian MacShane, al que veremos muy pronto en FOX como actor principal de la esperada “Kings”, serie que el canal estrenará en exclusiva en septiembre, en la que da vida a un monarca de un reino imaginario entre el absolutismo y la modernidad.

    “Los pilares de la tierra” es una novela ambientada en la Inglaterra del siglo XII y cuenta la historia de un constructor sin recursos que sueña con levantar una catedral. Un relato con romance, aventura y suspense que ha vendido más de 14 millones en todo el mundo desde que se publicó en 1989.

    Nota:yo todavía me estoy leyendo el libro (segundo acto paraser más precisos), pero lo que llevo visto me ha gustado. Quien sabe, hasta puede que empiece a encariñarme con la época...jiji
  10. La medicina en el Antiguo Egipto




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    Los egipcios se dedicaron a estudiar el porqué estaban enfermos y porqué se morían, pretendieron curar las enfermedades e intentaron sanar usando la magia y algunos medicamentos vegetales; tomaron nota de las plantas que causan enfermedades, matan o curan.

    Los conocimientos de la medicina egipcia, nos han llegado a través de los papiros médicos, que llevan los nombres de sus descubridores, del lugar donde fueron hallados o de los museos donde se encuentran. El gran historiador Herodoto nos dice "La medicina esta dividida en Egipto, cada médico cuida una sola enfermedad, todo está lleno de médicos, unos son médicos de la cabeza, otros de los dientes, otros del abdomen, otros de enfermedades inciertas". Se dice que la medicina Egipcia es una de las más antiguas, ya que en el papiro de Kahun del año 1900 a.C. revela conocimientos médicos de larga evolución de hasta 3000 a.C.

    A parte de los papiros médicos, también hay valiosas fuentes de información sobre medicina en el estudio de las momias y restos humanos en los que por estudios de Paleodiagnóstico, se conoce de las enfermedades que padecieron y permiten deducir las causas de la muerte de estas momias, se han estudiado las secuelas de fracturas, así como los dibujos de herramientas, instrumentos encontrados en los antiguos sepulcros y templos.

    Los médicos egipcios estaban organizados, eran famosos y respetados tantos en su país como en Grecia y Mesopotamia y existía en su organización sanitaria el título de Jefe de los Médicos. Los egipcios llamaban a los médicos Sun-Nu, que significaba "el hombre de los que sufren o están enfermos" y en sus diagnósticos mezclaban la ciencia y la magia. Los médicos egipcios determinaron y aprendieron las especialidades, así tenemos:

    -Suno: médico general.
    -Suno – Ir: oculista.
    -Sehedy – Suno: inspector médico.
    -Suno – Generet médico del trabajo
    -Sa – Hermen: el que hace cauterizaciones.

    La asistencia sanitaria era gratuita, el estado pagaba a los médicos, que tenían que utilizar y cumplir con un protocolo, anotando el aspecto del paciente, estado de conciencia, poder auditivo, olor del cuerpo, escalofríos, aspectos de las secreciones, orina, flema, especificando su aspecto, los edemas, la temperatura y alteraciones del pulso, es decir prácticamente una historia clínica del paciente.

    Habían tres categorías de médicos:

    a) Los que practicaban una terapéutica medicamentosa
    b) Los cirujanos llamados también "Sacerdotes de Sachemet" (diosa con cabeza de león, madre de Imhotep).
    c) Los magos o conjuradores de enfermedades.



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    Los embalsamamientos no estaban relacionados con la medicina, pero demostraron conocimiento de anatomía, ya que manejaban las vísceras, el contenido del cráneo y el corazón que era el centro del sistema de la vida, el curtido de la piel, los vendajes y la forma de conservar las momias.

    La interpretación de los papiros es la principal y más importante fuente de conocimientos por su diversidad y abundantes contenidos. Son casi doce los papiros encontrados y descifrados, en unos se describe recetas y fórmulas mágicas de contenido médico, otros reseñan Ginecología y Obstetricia, otros describen los conocimientos cardíacos, "El Libro del Corazón", otro sobre enfermedades de los ojos. Pero los papiros más importantes son los estudiados por George Ebers y Edwin Smith, que revelan importantes y útiles datos para documentar la medicina en el antiguo Egipto.

    El papiro de Ebers (1550 años a.C) es considerado como un tratado de Medicina, Ginecología e Higiene, donde hay gran cantidad de esquemas de anatomía y fisiología del corazón y de los vasos, demuestran el conocimiento de los movimientos del corazón centro de la vida, describen los 48 vasos que van a todo el organismo, estudia el tracoma y hace referencia a casi siete mil sustancias medicinales, ochocientas fórmulas con datos cuantitativos de los compuestos, ya que los egipcios fueron grandes alquimistas; el papiro de Ebers, constituye una recopilación de las más diversas disciplinas médicas, medicina interna, oftalmología, dermatología, ortopedia, afecciones de la cabeza (lengua, dientes, nariz, oídos), hay datos anatómicos, patológicos y fisiológicos con explicaciones de cada enfermedad y su terapia, descripciones de enfermedades quirúrgicas como el carbunco, ganglios tuberculosos, fístulas, hemorroides, tumores, hernias, hidroceles y varices.

    PAPIRO DE EBERS:


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    El papiro de Edwin Smith es de contenido quirúrgico, con una extraordinaria precisión en sus descripciones y detalles de las afecciones quirúrgicas: heridas, fracturas óseas, luxaciones, quemaduras, abscesos, tumores que se pueden producir de la cabeza a los pies, descripción de mucho instrumental quirúrgico, este papiro es considerado como un tratado de Cirugía de Urgencia.

    PAPIRO DE SMITH:


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    La farmacia se desarrolló notablemente, en los papiros de Grapow y Deines, se relatan hasta setecientos medicamentos en la preparación de remedios y perfumes; existían los alquimistas, que buscaban la "Piedra filosofal" la sustancia mágica para curar las enfermedades, rejuvenecer a las personas, aumentar la potencia sexual y la inmortalidad, buscaban lograr oro de los metales. Los egipcios fueron destacados farmacólogos, ya en el papiro de Ebers, se encuentran hasta mil recetas y entre los remedios más usados se menciona a la cebolla, ajos, miel, cerveza, higos, semillas de lino, hinojo, mirra, aloes, azafrán, opio y lechuga. El uso de purgantes era muy frecuente.

    La oftalmología se desarrolló extraordinariamente, ya que las enfermedades de los ojos eran muy frecuentes, la "Oftalmía del desierto" conocida hoy como Tracoma endémico.

    En el antiguo Egipto, las leyes sanitarias eran estrictas, la higiene era escrupulosamente cumplida, había ordenanzas médicas de vigilar las aguas, no solamente para la limpieza de los vivos sino también para la higiene mortuoria. Sorprende encontrar en los papiros una especialización tan depurada que indica un alto grado de evolución de la Medicina Egipcia.



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    Para terminar, algunos Dioses relacionados con la medicina:

    -El médico Imhotep, que vivió en el 2700 a.C. genio polifacético, visir del faraón Zoser (2700 a.C.), arquitecto, constructor de la pirámide de Sakkara y del templo de Edfu, poeta, escriba, deificado después de su muerte y finalmente Dios de la salud en Egipto.

    -Isis, diosa de la Salud.

    -Seth, hermano de Isis, llamado el maligno, causante de las enfermedades.

    -Thoth, fuente de todo conocimiento y médico de dioses.
  11. El trabajo de la mujer egipcia




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    Las mujeres egipcias participaron en las actividades cotidianas de su sociedad. Junto con el hombre de los grupos populares, y al igual que aquél, las mujeres constituyeron la base de la economía y sustento de las grandes creaciones de la civilización egipcia. Sus actividades y sus responsabilidades, similares a las de sus compañeros, eran diversas: desde cumplir con el trabajo forzado hasta recolectar y cernir el trigo, recoger el lino y colaborar en general en toda labor acarreando los productos del trabajo u ofrendándolos a los muertos. Además, se conoce su participación en la preparación de alimentos, en la molienda del grano y en la preparación del pan y la cerveza, alimentos básicos de los egipcios; o bien al servicio de los comensales en banquetes. Las mujeres participaban en estas actividades al lado de los hombres, por lo que no eran segregadas como en otras culturas.

    Parece que ciertas ocupaciones fueron muy comunes para las mujeres: muchas eran bailarinas, acróbatas, músicas. Algunas eran supervisoras de actividades: "señora del taller de pelucas"; "señora del comedor". Su labor en las fábricas textiles y de perfumes fue su monopolio, de gran importancia dentro de la economía estatal egipcia. La participación de las mujeres en los templos fue también relevante: tanto los templos más notables en las ciudades como las humildes capillas aldeanas captaron mujeres en las altas posiciones.



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    Sin embargo, la mujer no participaba, o participaba poco en actividades como la pesca, el pastoreo y la crianza de animales, la caza, la orfebrería o la curtiduría. El trabajo de la mujer en el hogar era el más común, y el oficio de sirvienta, una proyección del mismo. La labor más común era la preparación de la comida diaria, la limpieza de la casa y la elaboración de velas, tan necesarias para la vida cotidiana pero también para la labor de los hombres en los trabajos públicos.

    Una actividad asociada con el trabajo doméstico es el de la crianza de los niños; o sea, el oficio de nodriza, que fue tan importante que incluso merecía mención especial de los nobles egipcios en sus comunicaciones con los administradores de sus propiedades. Los egipcios consideraban la leche materna como un remedio esencial para distintos males, por lo que la incluían comúnmente en las recetas médicas. Y la leche de las diosas había sido básica para lograr la sobrevivencia del faraón en momentos fundamentales de su vida. De ahí la importancia de esta actividad, verdadera imitación humana de una función divina.
    El trabajo de la nodriza se regulaba cuidadosamente en contratos que señalaban sus obligaciones; entre ellas, proporcionar leche de calidad, cuidar al niño si enfermaba, limitar su propia actividad sexual para evitar un embarazo que la pudiese llevar a descuidar al niño bajo su cuidado, entre otras.

    La madre que trabajaba a veces tenía que llevar a sus hijos al lugar donde efectuaba su labor, tal vez por no tener quien los cuidase. El trabajo infantil era común, y el de las niñas y adolescentes más aún.


    (Fuente consultada: Señoras y esclavas - José Carlos Castañeda Reyes)


  12. ¿Estás buscando trabajo? ¿Tu currículum es muy cutre? Aquí hay algunas fórmulas para describir tu trabajo anterior y que te quede un currículum bien fashion:

    Actividades que has ejercido anteriormente:

    1. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)

    2. Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)

    3. Distribuidor de Recursos Humanos VIP (Chofer de taxi)

    4. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)

    5. Especialista en Logística de redes urbanas hidraulicas (plomero)

    6. Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón de Obra)

    7. Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Ayudante de Peón de Obra)

    8. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)

    9. Especialista Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con moto)

    10. Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, Brujo, Lector de cartas)

    11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de volantes en las esquinas)

    12. Especialista en Logística de Alimentos (mozo)

    13. Coordinador de Flujo de Actividades de Genero Deportivo (Haragán, Vago)

    14. Abastecedor Logístico en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de sándwich en el estadio)

    15. Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (Vendedor Ambulante)

    16. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero de calles)

    17. Distribuidor Geográfico Poblacional (autobusero)

    18. Clasificador y Acopiador de Frutales, Legumbres y otros (verdulero) ​
  13. Capítulo 15: Cansancio


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    Neji perdió la cuenta del número de golpes que asestó al muñeco de hojalata con el que la tenía tomada. O quizás fuese más exacto decir, que descargaba toda su frustración en un recién convertido amasijo inidentificable de lo que pocas horas antes era una marioneta de entrenamiento.

    Debido a su reciente necesidad de tener un heredero, hacía mucho tiempo que no ponía un pie en la escuela ninja que regentaba junto con Shino y Lee. Era increíble la cantidad de tiempo que había pasado inmerso en esta institución, escondiéndose de la vida pasada y de las miradas de los que un día consideró sus iguales, gente a quien respetar y que lo respetasen; pero se equivocó….como en tantas cosas.

    Después de su separación con Tenten, aquellos que creía sus amigos comenzaron a mirarlo por encima del hombro, algunos con evidente desdén, otros con regocijo. Los únicos que no le dieron la espalda fueron Shino y Lee, les debía mucho, más de lo que pudiera sufragar jamás. Por eso eran personas tan valiosas en su vida, pero ahora ya no era el jovencito de 16 años que necesitaba consuelo, no podía recurrir eternamente a ellos, un Hyuga tenía su orgullo. Motivo por el cual un objeto de entrenamiento había quedado irreconocible bajo el peso de su fuerza.

    Neji dio una última patada al monicreque antes de dirigirse hacia las duchas, pero fue una patada con ganas, con sentimiento, como si el muñeco de alguna forma le hubiese ofendido.

    A medio camino escuchó una voz a sus espaldas.

    -¿Problemas matrimoniales?

    Tras él se encontraba Sasuke Uchiha, un gran amigo de la infancia durante el tiempo que moró en Konoha. Debido a que ambos eran prácticamente huérfanos y no se les daba bien eso de socializar, a menudo se encontraban en desiertas parcelas de bosque, y se entretenían haciendo tiro de kunais a diana. Poco a poco nació entre ambos una rivalidad sana y sin darse cuanta acabaron convirtiéndose en una especie de amigos.
    Una amistad que por otra parte, había conseguido sobrevivir a la distancia que separaba sus villas. No eran frecuentes las visitas, pero se las ingeniaban para mantenerse más o menos al día de los respectivos planes del otro.

    -No te imaginas ni la mitad –contestó.

    Los hombres se miraron y dieron un par de pasos al frente para estrechar la mano del oro. Neji señaló con una inclinación de cabeza hacia los bancos cerca del vestuario, mientras Sasuke recorría con ojo avizor el interior del edificio; una sonrisa ladina no tardó en dibujarse en sus labios.

    -Los rumores corren por toda la ciudad, he oído que Neji Hyuga y la princesa Tenten quizá estén reconciliándose, o puede que no.

    -¿Reconciliándose? –Neji retrocedió y fue el primero en tomar asiento, forzando una postura tranquila- Lo dudo, se necesita a dos personas para iniciar una reconciliación.

    -Visitando museos –pinchó el Uchiha- picnics y paseos por el monte Kurigayashi –se echó a reír- ¿besando a tu mujer, Neji? Llevándola de tiendas a comprar trapos juntos…eso me suena a reconciliación.

    Neji gruñó y se enderezó aún más si cabe en el estrecho banco.

    -Fue más bien una tregua temporal entre el clamor de la batalla. –Refutó- ¿Y tú que demonios haces aquí?, si puede saberse.

    Sasuke cambió de posición y se fue a sentar en otro de los pequeños bancos, uno que lo dejase de frente al ojiperla.

    -Nada importante, a mi equipo le adjudicaron una misión por aquí cerca y decidí pasar a saludar a un viejo amigo, como ves todo un delito –rió por lo bajo- ¿Sabes? Tampoco es que sea muy difícil localizarte. Pero no cambies de tema, no te pega el papel del “ofendido”.

    El Uchiha no se amedrentó por la gélida mirada que le lanzó el Hyuga, es más, continuó con su diatriba.

    -He oído que habéis hecho más cosas que solo ir de tiendas. ¿Debo pensar que la tregua ha terminado y la batalla se ha enardecido?

    Debería haber sabido que Sasuke no iba a dejar pasar el tema, le encantaba hurgar en las heridas de sus amigos.

    -¿Acaso mi matrimonio es asunto tuyo? –espetó, poniéndose en pie, mirándolo fijamente, esperando que el otro hiciera el siguiente movimiento.

    -No –dijo correspondiéndole la mirada- ¿acaso no puedes domarla, suavizarla y conseguir que vuelva con un beso o dos, eh?

    Neji se giró camino a las duchas, se negaba a que lo provocaran.

    -Aparentemente no –contestó.

    -Te ha mandado al infierno, ¿no? -Sasuke sabía lo suficiente de mujeres como para que no fuera necesario contestar, y él tampoco esperaba ninguna respuesta- Cuando decidiste que necesitabas tener un hijo y te acercaste con esa idea, ¿qué pensabas que iba a suceder?, ¿creías que ella vería la necesidad de tenerlo? ¿Qué lo entendería y cumpliría con su deber?

    -Cállate.

    El Uchiha comenzó a reírse, parecía estar pasándoselo en grande.

    -¿O quizá pensaste que tu mujer podría regresar a tu cama después de unas cuantas semanas de cortejó, simplemente porque eres un amante legendario?

    Las burlas de Sasuke sobre los males de Tenten lograron sacar a Neji más aún de sus casillas. Se giró en redondo y agarrando a su amigo por la camisa le espetó: -¡No tengo esposa! No he tenido esposa durante siete malditos años.

    -¿No? –incitó sin inmutarse por su posición- Entonces ¿quién es esa atractiva mujer morena que se hace llamar Tenten Uzumaki Hyuga? –Empujó con sus manos hasta desasirse del apretón, mientras que con una ágil maniobra intercambiaron posiciones.- Sabes a que me refiero. Esbelta, resuelta, ojos color caoba, una bonita boca. Creo recordar que te casaste con una mujer más o menos de ese aspecto hace unos siete años.


    -Dos personas que viven en casas separadas y duermen en camas separadas no son un matrimonio- Neji se enervó y se deshizo del agarre- Es una broma, ¡ha sido una broma casi desde el principio y todo el mundo lo sabe!

    -¿Una broma, Neji? No veo que estés riéndote. Parece que la broma te la estén gastanfo a ti.

    Los dos hombres retrocedieron, cruzaron miradas y esperaron. El silencio se alargó durante varios minutos, tan solo se oía el sonido del viento contra las ventanas, el tic tac del reloj de pared y sus acompasadas respiraciones.

    -Tengo una sugerencia que hacerte –dijo al fin Sasuke- te ayudará a hacer las paces con tu mujer.

    -Llevas casado durante, ¿cuánto?, ¿unos siete meses? -replicó el Hyuga. Ahora era su turno para burlarse y dijo, riendo- Espera al menos unos años y después podrás darme algunos consejos sobre el matrimonio.

    -Lo digo en serio, Neji. Escúchame, por favor. Sabes que no suelo interferir en los asuntos de mis amigos, pero tengo una sugerencia que hacerte. Puede que no te guste, pero quizá te ayude a que las cosas vayan mejor.

    El ojiperla notó que la voz de Sasuke era sincera y eso despertó su curiosidad.

    -¿Qué sugerencia es ésa?

    -Dile a Tenten que quieres que seáis amigos.

    Eso era absurdo, y lo demostró resoplando con sorna.

    -Pensé que ibas a hablar en serio, ¿Tenten y yo amigos? ¡Qué idea!

    -Lo digo en serio, hazte amigo suyo.

    -Pobrecillo -dijo con una risa sarcástica- ¿Dónde has estado los últimos siete años y medio? Tenten me odia, así que estás loco si piensas que podríamos ser amigos alguna vez. En los ocho años que hace que nos conocemos, ella y yo hemos sido muchas cosas, pero nunca amigos.

    -Entonces, con más razón deberías intentarlo. Además, a mí me funcionó. Sakura y yo fuimos amigos antes de convertirnos en amantes.

    -Si eso es así, fue a pesar tuyo. Te conozco Uchiha, y tuvo que ser idea de Sakura.

    -Lo fue, y admito que no me gustaba, pero al final fue lo mejor que pudo pasarme.

    -Erais novios, Tenten y yo ya estamos casados, es algo totalmente diferente. -hizo un gesto de impaciencia con el brazo- Venga, dejémoslo estar.

    -¿Por qué es diferente? Ahora soy un hombre casado y no veo la diferencia. Sakura y yo seguimos siendo amigos.

    -Sakura y tú no os peleáis como el perro y el gato, ella no te desprecia.

    -Tenten podría volver a enamorarse de ti, de eso tienes miedo, ¿no? -Sasuke imitó su gesto de impaciencia- O quizá tengas miedo de enamorarte tú de ella.

    Esas palabras hicieron que algo saltara en el interior de Neji. Pensó cuántas veces le había arrojado Tenten su amor a la cara, cómo había calificado su lío con Sadako como si fuera amor, y se sintió salvaje y resentido, volcó toda su frustración en cada maldita palabra.

    -Amor, amor, amor… -gritó dejando salir, por fin, todas sus emociones- ¡esa palabra me enferma a morir!

    El Uchiha lo miró, claramente asombrado por su vehemencia.

    -Amor, la gente dice esa palabra todo el tiempo, sobre todo las mujeres y, ¿qué significa? Cuando la mayoría emplean la palabra, significa simple y común lujuria o ceguera idealista, a veces ambas cosas, ¿acaso eso es amor?

    -Si no sabes la respuesta, yo no puedo responder a esa pregunta por ti –contestó- Yo sí la he encontrado.

    -¿Cómo? -preguntó el Hyuga enfrentándose a él- ¿cómo la has encontrado? ¿Y cuándo?, ¿cómo sabes que era real? Cupido dispara sus flechas, los ángeles cantan y, ¿ya lo sabes? ¿Es eso?

    -Cómo puedes hablar del amor con ese desdén. Nunca me había dado cuenta de lo profundo que es tu cinismo, Neji, tú eres mucho más cínico con el amor de lo que yo haya podido serlo nunca, si es que eso es posible.

    -No soy cínico con el amor, simplemente soy despectivo, eso es.

    “En realidad, no sé lo que es el amor.”

    Esa realidad lo dejó helado; contempló a su amigo, mirándolo como si no estuviera allí. En su mente, vio a su mujer alzando un bebé en el aire y riendo. Volvió a invadirlo ese sentimiento extraño y vacío, el vacío que lo había estado persiguiendo como un fantasma las últimas semanas. Ese vacío interior que siempre había dejado de lado y encubierto, pero que siempre había estado allí, por lo menos desde que él tenía conocimiento.

    -¿Neji? —la voz de Sasuke interrumpió sus pensamientos- ¿qué te pasa?

    -¿Qué? -parpadeó, mirando a su amigo e intentando pensar.

    -Estás ahí parado, mirándome como si estuvieras ido, ¿te encuentras mal?

    -No -contestó obligándose a decir algo- Quizá sí, no lo sé -inclinó la cabeza tratando de aclarar su mente- Dejémoslo por hoy.

    “Pero, en realidad, ¿qué es el amor?”

    Daba vueltas a esa cuestión mientras ambos dejaban atrás el gimnasio, cogían sus abrigos y abandonaban la Academia ninja. La bella tarde de invierno se había convertido en una noche nublada y fría.
    Tomaron una ruta común y al llegar a la bifurcación cerca del parque, dos calles más abajo, el Uchiha volvió a hablar, despidiéndose:

    -Neji, piensa en lo que te he dicho. Sugiérele a Tenten que podéis ser amigos.

    -Como te he dicho, ella nunca aceptará. Probablemente se reirá de mí.

    -Al menos, hazle la sugerencia. Podría ayudaros a estar mejor si pudieras convencerla.

    Neji dirigió a su amigo una mirada sarcástica, de medio lado.

    -Un hombre y una mujer que salen de la cama pueden volver a ella, ¿es eso?

    Sasuke se rió.

    -Eso depende de lo buen amigo que seas, ¿no?

    -Realmente eres un demonio, ¿lo sabes?

    -Por supuesto, puede que esté casado, pero todavía tengo una reputación que mantener.

    A pesar de su humor negro, la conversación sarcástica de Sasuke era contagiosa, y Neji no pudo más que reírse mientras se alejaban y emprendían de nuevo la marcha, cada uno ahora por su lado. Debían darse prisa, con el cielo encapotado las lluvias no tardarían en caer.

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    Sasuke sonreía para sí; de hecho, era un demonio. Sabía muy bien lo que sentía Neji en aquellos momentos, e iba a ser peor. El Hyuga estaba lo suficientemente desesperado como para intentar mantener una amistad con Tenten. Pobrecillo, la amistad con una mujer que quieres llevar a tu cama de forma tan desesperada puede llegar a ser un infierno en la tierra.

    No obstante, normalmente hay que pasar por el infierno para llegar al cielo. Al final Neji podría conseguir el hijo que tanto deseaba y, más importante aún, podría recobrar el amor de su mujer. Sasuke sabía que el valor de eso era incalculable.

    Le gustaba Neji, sentía un gran afecto por “la princesa”, y esperaba que aceptara su sugerencia de corazón. Podrían encontrarse felizmente casados para variar.
    Ese pensamiento lo hizo sonreír, Sasuke Uchiha desempeñando el papel de celestina, ¿quién lo hubiera pensado?; casi no podía esperar a llegar a casa para contárselo a Sakura.

    Continuará.....
  14. DECÍDME CÓMO ES EL AMOR

    Unos dicen que el amor es un niño
    y otros dicen que es un pájaro,
    unos dicen que es lo que mueve el mundo,
    y otros dicen que eso es absurdo,
    y cuando le pregunté al vecino de al lado,
    que parecía como si lo supiese,
    su mujer se enfadó mucho
    y me dijo que no iba a sacar nada.

    ¿Se parece acaso a una pijama,
    o al jamón de las clínicas de reposo?
    ¿Su olor recuerda a las llamas
    o es un olor reconfortante?
    ¿Tiene espinas como un seto,
    o es blando como pelusa de edredón?
    ¿Es afilado o tiene el borde suave?
    Venga, decidme cómo es el amor.

    Nuestros libros de historia se refieren a él
    con notas minúsculas y crípticas ,
    es un tema bastante habitual en
    los barcos trasatlánticos;
    he encontrado menciones al asunto
    en relatos de suicidios,
    e incluso lo he visto escrito
    en contracubiertas de guías ferroviarias.

    ¿Aúlla como un pastor alemán hambriento
    o retruena como una banda de ejército?
    ¿Alguien puede hacerme una buena imitación
    con una sierra o con un Steinway Grand?
    ¿Cuándo canta en las fiestas la arma?
    ¿Sólo se dedica a los clásicos?
    ¿Se calla cuando uno quiere silencio?
    Venga, decidme cómo es el amor.

    Miré en el cenador
    allí tampoco estaba.
    Probé en el Támesis, cerca de Maidenhead,
    Y en el aire tonificante de Brighton.
    No sé lo que canta el mirlo
    ni lo que decía el tulipán,
    pero no estaba en el gallinero
    ni debajo de la cama.

    ¿Puede hacer muecas extrañas?
    ¿Se marea con los balanceos?
    ¿Se pasa el día en las carreras
    o haciendo chanchullos con alambres?
    ¿Tiene su propias ideas sobre el dinero?
    ¿Es lo bastante patriótico?
    ¿Sus chistes son vulgares pero divertidos?
    Venga, decidme cómo es el amor.

    Cuando venga, ¿será sin avisar?
    mientras me esté hurgando la nariz?
    ¿Llamará a mi puerta por la mañana
    o me pisará un dedo en el autobús?
    ¿Será como cuando cambia el tiempo?
    ¿Saludará con cortesía o sin educación?
    ¿Cambiará mi vida a fin de cuentas?
    Venga, decidme cómo es el amor.


    W. H. AUDEN (Inglaterra)
  15. Cómo llegar a la casa cuando se está borracho:

    Método incorrecto:

    1. Quitarse los zapatos antes de entrar.
    2. Subir tratando de no hacer ruido.
    3. Quitarse la ropa en el baño con la luz apagada.
    4. Entrar en el cuarto bien despacito.

    Resultado: De igual manera la mujer se va a enfadar y se levantará a dar la tabarra y a joder la vida.

    Método Correcto:


    1. Llegar a la casa quemando las llantas del carro, dando frenadas bruscas.
    2. Tirar la puerta con fuerza.
    3. Subir la escalera pisando fuerte.
    4. Quitarse la ropa y los zapatos y tirar todo a su paso.
    5. Patear la puerta del armario.
    6. Brincar a la cama y decirle a la mujer a pleno grito: 'Mi Amor... hoy quiero culo
    !'

    Resultado: ella se hará la dormida... y usted dormirá tranquilo como un angelito...