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    “La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás”
    (Lv. 20.17; Dt. 27.22.)





    Mi corazón comenzó a latir con desesperación del terror que tenía al imaginarme lo que pasaría. Jamás me espere eso de mi hermano Naraku, no me lo explicaba, no podía creerlo.

    Naraku seguía besándome apasionadamente recorriendo hacia abajo mi cuello y lambiéndolo llegando así hasta mis pechos, deslizando su dedo índice por mi piel, vacilando con mi sostén.

    Comenzó a deslizar los tirantes por mis hombros, luego deslizó una de sus manos por debajo de mi espalda y desabrocho mi sostén despojándome de de la prenda. Quedando así mis pechos al descubierto, mientras él me miraba determinadamente; una mirada lujuriosa y de ternura.


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    Naraku comenzó a masajear delicadamente los senos de su hermana y luego de forma más brusca, mientras que la besaba.

    Kagome se sentía frustrada y horrorizada de solo pensar que su propio hermano la tomaría, pero ¿le gustaba?, se odiaba a si misma, pero era una cosa inevitable, sentía muchas sensaciones recorriendo su cuerpo entero, a cada rose que daba Naraku, su piel se le erizaba. Se contenía de gemir, ya que no quería asarle saber a Naraku las sensaciones que le hacía sentir.

    Bajo sus vamos hasta sus muslos masajeándolos para luego avanzar hasta su entrepierna llegando así hasta la intimidad de esta. Introdujo uno de sus dedos dentro de la pantaleta de Kagome recorriéndola en círculos mientras la besaba y con la otra mano masajeaba sus senos, conteniendo los gemidos por el beso y sonrojándose. Cerró sus ojos dejándose hacer ya que no había nada más para impedirlo, detodas formas pasaría lo que tuviese que pasar y no serbia de nada rogar o forcejar, aunque intento por última vez.

    -Basta. Detente por favor – dijo casi imperceptible.

    É izo caso omiso, bajo sus labios hasta sus pechos succionando uno de ellos llegando hasta su pezón lamiéndolos, dando círculos con su lengua y mordisqueándolo con delicadeza para no lastimarla. Kagome no pudo evitar soltar un leve gemido arqueándose un poco por el placer y abrazando instintivamente la cabeza de su amante apretándolo contra sus senos.

    La respiración de ambos empezó a hacerse más agitante; Naraku seguía dando círculos en la intimidad de Kagome introduciendo un dedo más, mientras que la besaba y tocaba las caderas de esta con la otra mano.

    Naraku no podía controlar sus propios impulsos, estaba extasiado, enloquecido, solo quería tenerla, acariciarla, la deseaba tanto al grado que su deseo se manifestó haciendo que tuviese una fuerte erección.

    Se incorporo un poco para quitarse la camisa, dejando en descubierto sus pectorales, para luego quitarse los pantalones dejando ver su bóxer donde ya hacia su miembro viril erecto por la excitación y luego se despojo de él, causando pudor en la chica.

    Se aproximo a ella para quitarle la falda y sus pantaletas, dejándola completamente desnuda, horrorizada y sonrojada. Ese sonrojo en las mejillas de su hermana lo incitaban, su inocencia y su virtud.

    La miro determinadamente su desnudes, formándosele una leve sonrisa en sus labios y en sus ojos, una clara mirada de deseo. Se coloco encima de ella, Kagome sentía como el miembro de Naraku hacia presión en contra su vientre poniéndola cada vez más nerviosa. Naraku se apoyo en las piernas de Kagome para que se abriera un poco más, dándose cuenta de que se acercaba el momento que tanto temía, se asusto y entro en pánico.

    -No – trato de quitárselo de encima sin éxito ya que este la había tomado de las manos y colocado a cada lado, pero ella seguía poniendo resistencia - ¡No! ¡Por favor, Naraku! – sin embargo, él parecía no escucharla.

    Puso todo su peso encima de ella, la beso y bajo nuevamente su mano hasta la intimidad de esta, acariciándola y estimulándola con éxito al sentir la humedad entre sus dedos, aunque ella no lo hacía ver con gemidos, él sabía que le gustaba. Volvió a tomarla de las manos y poniéndose en posición y penetrándola haciendo que Kagome gritara de dolor junto con una fina lagrima que corría alrededor de su mejilla.

    -¡¡Detente!! ¡no más, por… ah!

    Él, la silencio besándola e introduciendo su lengua en el interior de la boca de su hermana, mientras esta forcejeaba haciendo que se penetrara a si misma causándose dolor y causando la satisfacción en él. Entonces se dio por vencida haciéndose hacer, cuando comenzó a sentir como él se movía fuertemente en su interior.

    Al principio era doloroso y le dolió muchísimo, hasta que su cuerpo se acostumbro a él, comenzó a jadear suavemente de placer, y sin poderlo evitar derramo lagrimas de coraje.

    Naraku paseaba su lengua por su boca, cuello, bajando lentamente hacia sus pechos lambiéndolos y mordisqueándolos, causando espasmo y escalofríos en Kagome.

    El cuerpo de Kagome sentía placer, mientras que ella tenía miedo a lo que pasaba y dolor en su corazón.

    Pronto Naraku comenzó a moverse frenéticamente contra ella, haciendo que amos gritaran de placer. Kagome instintivamente abrazo a su amante de la espalda encajando sus uñas en la piel de este, en cambio Naraku la tomaba de la cintura y la embestía con fuerza.

    El placer que sentía el cuerpo de Kagome era inmenso y más fuerte que su voluntad llegándola a abrazarlo de sus caderas con sus piernas y moviéndose debajo de él penetrándose a sí misma.

    -¡Ah! ¡Kagome! – dijo entre jadeos - ¡Dios que placer! ¡Ah, sí! – dijo al sentir las uñas de Kagome clavándose en sus muslos.

    -Naraku… hermano ¡¡Ah!! – soltó un grito ahogado de placer.

    Aquello fue como la señal que dio salida a sus instintos, arremetiendo contra ella fuertemente con fiereza y desespero, mientras que ella gemía y gritaba sin poder contenerse, desconectándose del mundo y los problemas, mientras este la embestía una y otra vez con fuerza.

    Sentía como el miembro de Naraku se endurecía en su interior produciendo espasmos en sus paredes sabiendo que su propio cuerpo estaba alcanzando el límite.

    Él acelero más el ritmo de las embestidas haciéndola gritar de puro gozo, derramando en las sabanas de seda blanca líquidos íntimos. Ninguno de los dos aguantaría más, pero la satisfacción del orgasmo era irresistible, sin poner contenerse más termino derramándose en el interior de ella con firmeza, rendidos y bañados de sudor.

    Naraku agitado se dejo caer a un lado de Kagome para no aplastarla, pero sin salir de su interior acurrucándola en su pecho.

    - Has sido mía y de nadie más lo serás – dijo cerrando los ojos – Eh roto las reglas. … Pero no me importa – pensó por última vez antes de caer en los brazos de Morfeo.

    - Dios, perdóname – murmuro imperceptible para los oídos de Naraku y derramando finas lágrimas – Hemos pecado. Rompimos tus reglas y merecemos tu castigo, tu furia. Sálvame Cristo de los pecados del hombre, no dejes que vuelva a caer en esta terrible tentación, ni en ninguna otra… Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre… - Kagome pensaba con remordimiento. Termino la oración para luego caer profundamente dormida con su rostro mojado en lágrimas.





    “Ningún pecado es tal si no fue consentido por la voluntad. Cuando la voluntad no actúa, no hay pecado, sólo hay debilidad humana”.
    (San Pío de Pieltrecina)








    Bueno, este es mi primer lemon, espero que sea de su agrado. Por favor no sean muy duras pero les agradeseria que pusieran su comentario, ya que estos sirben como inspiración y mejoria del escritor;).