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  1. pipipi♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥ ¿No hace falta?♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥pipipi


    By. Dulce Maria Salce Mendoza



    En una pequeña habitación media sombría me localizaba yo, una muchacha de baja estatura, de cabello largo y lacio color castaño, con un color de piel aperlada y ojos color miel; ahí estaba, sola, recostada sobre mi cama tratando de conciliar el sueño, tenia los ojos bien abiertos, pero…repentinamente los cerré, al oír que los pasos de mi mamá se aproximaban, sentí como se asomaba para verificar que yo estuviera dormida, unos minutos después me cubrió con una sábana; al escuchar que salió de la habitación me acomode en posición hacia la ventana, donde se podía apreciar una blanca y hermosa luna llena, empecé a pensar en lo que seria de mi al salir de la secundaria, <<¿A dónde iría?>>, “pero porque estoy preocupándome de eso, si aún faltan dos días para el comienzo del tercer año escolar, puesto a que hoy es viernes, además, voy a tener que empezar de nuevo con todo eso del las tareas de los guardianes (comité escolar) ”. Sentía en ese momento que todo iba a cambiar el día de mañana, pero… << ¿Por qué pensaba eso?>>, si mi vida siempre había sido apesadumbrada, ¿por qué debería de cambiar mañana?, ¿por qué?
    Lo único que sabia era que enfrente de mi casa vivía un muchacho de cabellera negra no tan corta, pero tampoco tan larga; sus ojos eran del mismo color que su cabello total mente oscuros, era alto, su color de piel un poco mas cándida que la mía, él tenía la misma edad que yo, también íbamos a la misma escuela, y para colmo iba a estar en mi mismo salón (puesto a que el penúltimo día de clases de 2° año se cambio a nuestro salón y pero yo jamás le permitiría mi atención, ni siquiera tenía el honor de saber su nombre y no dio razones al cambiarse a mi salón).
    Al día siguiente, mi mamá me levanto para ir a comprar la leche…
    Mamá: hija, por favor ve a comprar leche.
    Yo: si mamá, hay voy.
    Al cerrar la puerta cuando salir, no había observado que mi vecino me miraba solícitamente, hasta que, me evaporé dando vuelta en la esquina, sus amigos llegaron en ese instante y comenzaron a insinuarle muchas cosas…
    Bruce: creo que a alguien ya lo conquistaron.
    Oliver: valla no creí que viviría para ver esto.
    Misaki: súper, ya tenemos ganado el partido amistoso hoy.
    Uno de sus amigos fue y le dio una palmada en la espalda y este reacciono echándose para atrás completamente impresionado.
    Stive: oye Benji, ¿pero qué te pasa? ¿Acaso es cierto lo que dicen los muchachos?
    Benji: ¡Qué!, ¿Qué dicen? (la segunda pregunta la hizo mucho mas calmada que la primera)
    Stive: que te ha flechado una chica (lo dijo en una forma muy sarcástica).
    Benji: por dios Stive, sabes bien que es una locura que yo este enamorado y tú lo sabes perfectamente bien, anda vamos a la cancha a empezar a jugar.
    Cuando llegué a la casa, aquellos chicos ya no estaban, así que entre y le dije a mamá que saldría a pasear y consumiría en alguna tienda de por ahí (esperándolo, poder encontrándomelo en algún sitio), lo más incomprensible que había visto era que en mi corta vida, era que, ¡no había visto la cancha de fútbol que quedaba a unas cuantas cuadras de mi casa!, iba a pasar de lado, cuando de repente escuche unos gritos que provenían de aquella cancha, así que decidí sentarme en unas de las banquitas que estaba cerca de donde yo iba pasando y mire respetuosamente.
    Observe que había un grupo de chicos jugando fútbol y escuche atentamente.
    Benji: Masao, Kazuo, no dejen que pase, David pásasela a Andy, Árman cubre a Guillermo.
    Aquel muchacho de cachucha roja parecía ser el líder de ese equipo.
    Stive: Richard, despierta, no dejes que nos anoten.
    Víctor: ahí va Guillermo.
    Guillermo: recibido, ahí va Stive.
    Stive: listos, Misaki, Oliver.
    Oliver y Misaki: sí.
    Aquel chico llamado Stive llevaba las mangas alzadas de su camiseta negra, eso lo hacía parecer muy rudo.
    Oliver: eso es Misaki, buena atrapada.
    Misaki: va para ti Oliver.
    Y aquel otro chico llamado Oliver, parecía ser todo lo contradictorio al chico rudo de Stive, Oliver, parecía ser un chico muy dotado de hermosura y agradable, y aun así, jugando fútbol, pero el que me llamaba mas la atención era aquel chico de cachucha roja, valla que se veía muy enigmático, “como que lo reconozco de algún lado” me quede recapacitando un rato y me di cuenta de que aquel chico era mi vecino, estaba total mente segura de que era él, empecé a divagar entre mis pensamientos, cuando de repente oí gritar a uno de los chicos, “¡se acabo el partido!” Quedaron empatados, él chico que había gritado era mas bajo que yo, tenia el pelo en forma de hongo, y utilizaba unos lentes redondos; yo pensaba que se iban a poner a gritar que querían la revancha, pero para mi sorpresa no fue así, entre ellos mismos se empezaron a darse ánimos y a reírse, y también a bromear, yo me alegre al verlos así, como unos buenos amigos, note que mi vecino se me había quedado viendo, rápidamente me pare de aquella banca y me fui, no sabia a donde ir, me quede pensando en que si pensaría mi vecino que lo estaba persiguiendo, “¿pensaría que estaba loca por el?, oh por Dios, ¿qué haré ahora?, me metí en un lío y solo con ir y colocarme ahí, en aquellas bancas, ya no meteré mi nariz donde no debo”, de todas formas ya no podía regresar el tiempo y seguir adelante en vez de sentarme en aquel lugar, cuando recordé que iba a comer empecé a buscar un buen lugar, encontré uno, no muy lejos de mi casa, tenia hambre así que decidí entrar. Ya dentro de aquel lugar me recibió una señora, esta tenia el cabello oscuro y chino, muy corto a decir verdad, recogido en medio chongo, pintada de unos colores naturales, muy encantadora que era aquella señora.
    Señora: buenos días jovencita, ¿en que le puedo servir?
    Yo: buenos días…emm…
    Señora: Meller, pero me puedes decir Mey.
    Yo: gracias, sra. Mey.
    Mey: ¿y usted es?
    Yo: ¡oh!, perdone, yo me llamo Dulce, mucho gusto.
    Mey: ¿y que te sirvo?, jovencita.
    Yo: emm, no lo se, ¿que me recomendaría?
    Mey: sé muy bien lo que te va a gustar, espérame unos segunditos.
    Yo: de acuerdo aquí la espero, jeje.
    Cuando la señora Mey regreso me trajo una sopa extraña, era de color verde, cuando la probé, valla, mi sorpresa fue que sabia extremadamente deliciosa, la señora Mey se alegro cuando le mencione que vendría a comer aquí todos los días y me menciono que de comida me traería la misma sopa pero la demás comida seria variada, y el postre, que tenia de muchos así que no me iba a aburrir de lo que me sirviera. Cuando me trajo el postre yo empecé a comerlo, cuando casi ya no había, vi que iban entrando los mismos muchachos que había visto jugar. Yo aparente no verlos, pero en eso que llega un muchacho de pelo café muy corto, y se sentó al lado mió.
    Bruce: hola, me llamo Bruce, sabes tengo un notición que te interesaría mucho, pero primero necesitaría saber tu nombre.
    Yo me quede pasmada, hasta que llego aquel chico rudo de la cancha que parecía estar divirtiéndose un poco.
    Stive: oh! Bruce, apoco tu creías que con solo dar tu nombre te iba a empezar a hablar, vamos a sentarnos por allá.
    Al ver que aun estaba muy ausente de ese lugar, él se acerco a mí y me dijo:
    -perdona, pero así es él, jeje, no lo podemos cambiar, me llamo Stive Hyuga, mucho gusto- luego reacciono- oye tu eres la chica la cual Benji se te quedo viendo esta mañana y también recuerdo que estabas presente en nuestro partido amistoso, dime, ¿te gusta el fútbol?
    Yo me le quede viendo por un largo minuto y al ver que sonreía, yo le conteste:
    -hola, si, la verdad me encanta, pero…- me quede callada ya que como apenas lo conocía no sabia si le interesaría mi vida.
    Stive: pero… ¿que?, anda dime, no te voy a comer.
    Yo: bueno, no me dejan jugar, ya que los muchachos siempre se posesionan del balón y me apartan, como que me protegen mucho y a mi no me gusta eso; y, yo solo quiero jugar.
    Stive: valla, que estupidos, si se ve enseguida que tienes buen cuerpo.
    Yo: ¿disculpa?
    Stive: oh!, perdona, quiero decir que tienes pinta de buena jugadora.
    Yo: ah!, bueno, perdona, pero no dirías eso de mi si tu vieras a mi hermana jeje.
    En ese momento me interrumpió mi vecino, aquel chico se veía tan arrogante, tan… tan… todo, no había palabras para describirlo.
    Benji: Stive, ¿para que pierdes el tiempo? Ven vámonos a sentarnos.
    Stive: lo siento, me tendrás que disculpar, pero así es él de orgulloso, además se ve que te quiere, se le nota, aunque él nunca ha querido a una muchacha, aunque yo sé que te echo el ojo, aunque no nos quiera decir, aparte se le va a ser difícil encontrarle a una de su gusto jeje, es más, dice que no se quiere casar, pero que va, te debo de estar aburriendo.
    “eso es, es total mente orgulloso, la palabra ensambla perfecto y valla que teníamos casi la misma descripción, “orgullosos” jeje.”
    Yo: este, no te preocupes por nada.
    Stive: de acuerdo, nos vemos luego.
    Sentí que ese “nos vemos luego” resonó por todo el lugar, pero al parecer solo yo lo había escuchado, cuando ellos se fueron a sentar, yo no sabia que hacer, el postre ya casi se me acababa y pronto me tenia que ir, ¿qué me sucedía?, ¿Por qué estaba actuando de esa manera?, si yo no lo sabia, ¿Quién podría saberlo?, si ni siquiera me hacia falta un hombre para sobrevivir en esta vida, o, que se yo. Cuando me termine aquel postre, yo salí de aquella tienda sin mirarlo, tampoco quise voltear hacia aquella tienda cuando salí “espero no encontrármelos de nuevo”.
    -¡ya llegué mamá!
    -esta bien, ¿Cómo te fue?
    -bien, gracias a Dios.
    - hija, vino el señor Price.
    - ¿Quién?
    - el vecino de enfrente.
    -ah; (me tomo unos minutos relacionarlo), y ¿a qué vino?
    -solo venia a avisarnos que tiene una reunión mañana por la noche, y nos invito, así que mañana mismo vamos a ir a comprar un hermosísimo vestido para que lo uses.
    -mamá, ¿Por qué tengo que ir yo?, ni siquiera los conozco.
    -eso no importa, vamos a ir, ya acepte la invitación y no la puedo rechazar.
    -esta bien, pero no me pidas que hable con alguien.
    Mi mamá se quedo callada y eso me puso los nervios de punta.
    -¿mamá?, mamá, ¿por qué no respondes?, ¿estas bien?
    - si hija, solo que ahí hay un problemita…
    -¿Cuál?
    -bueno, resulta que el señor Price me aviso que mientras los adultos platicaban de sus cosas, en otra puerta, pero en el mismo lugar, había un lugar para los jovencitos.
    -me estas diciendo que tendré que estar con los demás y hablarles, mamá, no me hagas esto, por favor.
    -lo siento, pero vas porque vas, ya le eh dicho al sr. Price y pienso ser cumplida.
    -¿y mi hermana va a ir?
    - ella me dijo que no quería ir, pero que a ti te emocionaría la idea de ir.
    - genial.
    Yo resignada me fui al cuarto sin decir ningún pió, me eche en la cama boca arriba y me quede profundamente dormida. Desperté sobresaltada cuando por mi mente paso el reflejo del muchacho de cachucha roja. “Tranquila, solo fue un sueño”, cheque la hora, vi que eran las 7:00 a.m., me recosté de nuevo, “bueno, por lo menos me quedare en la cama por lo menos una o dos horas más” pero al parecer, el gusto me duro muy poco.
    -hija ¡levántate!
    -¿por qué tan temprano?
    -porque vamos a ir a comprar tu vestido, los zapatos,…
    -si mamá, si, ya entendí, enseguida bajo.
    Después de 10 min., baje, mi mamá y yo nos subimos al carro y fuimos a las tiendas, valla pero que cansadas llegamos, aunque no me entusiasmaba ir a aquella reunión, me gustaba la idea de ir de compras; al terminar las compras fuimos a comer con la sra. Mey. Llegando a casa, iban a dar las 5:00 p.m.; valla pero que fastidio ir a una reunión donde no conoces a nadie, en especial si te cuesta mucho trabajo hablar con las de más personas, y créanme para mi no es nada fácil hacerlo.
    -mamá, un carro negro esta pitando enfrente de nuestra casa.
    Mi mamá fue corriendo a atender, ella entro rápidamente a la casa, tomando la bolsa de mi vestido, y me llevo a rastras por todo el lugar hasta llegar enfrente de aquel carro, entramos y nos llevaron por unas calles que no había visto en toda mi vida, al llegar al mencionado lugar bajamos del carro. Aquel lugar se veía muy atractivo, las puertas principales eran de madera con un color café claro, eran inmensas, al abrirlas se encontraba un lugar muy desahogado, con sillones color café oscuro, la habitación era color crema. La señora Price, mamá, unas señoras y yo nos fuimos a cambiar a un cuarto que se encontraba del lado derecho de la puerta principal, era igual de magnífico que el salón principal. No podía creer lo que estaba usando, me puse un vestido amarillo con negro (muy original, debo mencionar) de largo me llegaba un poco mas arriba de las rodillas, de tirantes y unas zapatillas negras con un toque de amarillo. Ya vestidas, salimos, al parecer los hombres no habían llegado aun, cosa que me desespero un poco, ya me quería ir, no quería estar ahí, pero en eso la señora de Price me tomo de sorpresa, ella era muy linda, muy amable y linda, tenía el cabello recogido en un chongo muy alto color rojo cobrizo, su cabello era de un liso hermoso y largo, el color de su piel era de un color mas blanco que el de su hijo, llevaba puesto un vestido largo de color rojo vivo y un collar dorado con un pequeño dije de dos corazones adheridos.
    Sra. De Price: jovencita, si quieres ventilarte un poco ve al salón de estar, o al patio.
    Yo: gracias sra., al patio estaría bien, pero…no sé dónde queda. ¿Me podría decir usted?
    Sra. De Price: no hay problema, ven yo te llevo.
    La seguí sin blasfemias, ella me llevo a un lugar muy bello e iluminado, pero, antes de salir al exterior, me llevo a una habitación, era muy espaciosa como las demás habitaciones que habían en ese lugar, pero este parecía más una habitación re confortable y muy tranquila, aunque demasiado iluminada diría yo, tenia una cama y de respaldo eran unas grandes e iluminadas ventanas, formidables donde podía entrar el sol (hasta daban ganas de quedarte dormida en aquel lugar, ya que el aire que se sentía en ese lugar era muy tranquilo y arrullador), enfrente de la cama se localizaba un pequeño peinador blanco, la sra. de Price me señalo con la mano que me aproximara hacia ella, yo la seguí hacia donde ella estaba y ella me tomo del brazo y del hombro y eso hizo que me sentara, quede delante del peinador, yo la observaba por el espejo, vi como su mano habría una pequeña gavetita que se localizaba por mi lado izquierdo, y de ahí saco una cajita color azul marino, ella la puso enfrente de mi.
    -ábrela, es para ti.
    -¿para mi?, gracias pero no tenía por qué darme nada.
    - no te preocupes, esta cajita la estaba guardando para esta ocasión.
    -¿esta ocasión?, bueno no quiero ser entrometida, pero… ¿a que se refiere?
    - bueno, mira – dijo agarrando su collar- este collar me lo dieron cuando llegué aquí por primera vez, era la única jovencita que había venido, y me lo dieron, tenia mas o menos tu edad.
    - pero… ¿no entiendo lo que quiere decir con eso?
    -bueno por ahí va… la cosa, como es tu primera reunión aquí, y eres la única jovencita que llego, esto te pertenece- tomando la pequeña caja color azul marino- anda, ábrelo – me animo. Yo la abrí, dentro de esta había una pequeña gargantilla muy hermosa, el cordel era de color negro y lo adornaban pequeños diamantes, y en el centro tenia un corazón cubiertamente de una rosa, era muy exótico y por eso se veía muy bonito, y mas con lo que llevaba puesto, la sra. de Price me lo puso.
    -mira lo hermosa que te vez con la gargantilla.
    -gracias, muchas gracias, pero de veras, no lo puedo aceptar.
    -no, no, no tu descuida, ya no es mío, ahora es tuyo.
    Y al decir eso se acerco a la puerta de salida y se detuvo.
    -por cierto, por aquella puerta - la señalo- podrás salir hacia el patio, hay un mini parquecito por si te quieres refrescar un poco.
    -muchas gracias.
    -por nada, cielo
    Al decir esas palabras salio hacia el salón trascendental, abandonándome y quedándome totalmente sola. Yo me contemple un buen rato en el espejo, después de eso, perfeccioné que debería salir al patio, al deslizarme por la puerta que la sra. Price me dijo, había un gran patio muy verde, camine hacia un gran árbol, cerca de aquel árbol, un cerezo mas bien dicho, había una pequeña banca, ahí fue donde me senté y coloque mis manos abiertas dejándolas caer sobe el vestido, de repente sentí que algo caía en mis manos, baje la cabeza para ver que era lo que había caído en mis manos, y sobre ellas se encontraba una pequeña flor rosa, que había caído del cerezo, me quede contemplándola un buen rato, me iba perdiendo en mis pensamientos poco a poco… hasta que…


    CONTINUARA.... XD