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  1. Entre las cosas y cosas que traigo revueltas en mi cabeza hubo venido a mi el recuerdo de un susceso que cierta vez llegó a mí como una noticia y que por ser tan cruel me parece que es digno de reflexión, aún no entiendo hasta donde pueden llegar los estragos de los celos y el despecho... que éste sea el comienzo de la reflexión...:mad:



    A LAS PUERTAS DEL ABISMO HOY ME ENCUENTRO Y LLORO AMARGAMENTE TU CRUELDAD D...N





    - ¡Fue él, maldito!, pero cómo puede ser eso posible si él está muerto, muerto y enterrado… maldito mil veces maldito como pudo sobrevivir… (luego de ello salió muy consternado y tremendamente iracundo del lugar y regresó a su palacio).


    (En el camino con la cabeza gacha pensaba) “Fue él… sólo pudo ser él quien podría sacarla de aquí, pero donde puede habérsela llevado, no creo que estén muy lejos, seguramente está mucho más cerca de aquí, además de todo en el estado en el que ella se encontraba no pudieron ir más lejos, seguramente están ahí”… Pronto llegó a palacio y ordenó a sus 7 generales que lo acompañasen para ir en busca de ella, y así lo hicieron, al llegar los buscó por todos lados y al encontrarlo primero a él, lo obligó a que le dijese el lugar donde ella se encontraba, él no se hizo tantos problemas y con voz serena, calmada pero a la vez llena de ira lo condujo a ella diciéndole…



    - Están con un médico calificado, si deseas te conduciré hacia ella; mientras lo hacía pensaba “¿Qué clase de ser este al que no le interesa la salud de su mujer y su hijo y lo único que le preocupa es el hecho de que ellos se hallen aquí conmigo?, realmente es un bestia sin corazón”



    - (Algo agobiado y consternado por la calma con la que caminaba, sólo atinó a decir) -Está bien pero apresúrate-
    0o0o0o0--O--0o0o0o0



    Ya en la habitación donde ella se hallaba…


    - Ella, dónde está ella… está bien y mi hijo ha nacido ya…



    - ¿Deberías acaso preguntármelo? Tú la tratas muy bien, ella vive y es sumamente feliz a tu lado, acaso no tuvo un buen embarazo, dime, ¿Deberías acaso preguntármelo? (Por un momento, se quedó callado y bajó la cabeza)



    - Ya déjate de ironías y dime de una buena vez por todas que fue lo que pasó con ellos…



    - Pues cómo quieres que estén, si tú te encargaste de hacer de su vida un verdadero infierno, dime si no hiciste más que maltratarla y humillarla desde el primer día que llegó a tus dominios, la sacaste por la fuerza de mi casa, fue tanta tu violencia hacia ella que llegó al punto de no oír sus ruegos y sus súplicas cuando te decía que se había golpeado la cintura y te suplicaba por la vida de tu hijo, no conforme con ello te marchaste dejándola encerada y dando la estricta orden de que no la dejasen salir por más que suplicase por su vida y la de tu hijo, ¿Cómo fuiste capaz de tanto?, eran la vida de tu mujer y de tu hijo. (Ya en la habitación en la que ella se hallaba)




    - No permitiré que me hables de esta manera, no vine hasta aquí sólo para oír tus palabrerías, vine para llevármela y a mi hijo con ella...




    - No permitiré que te los lleves o que los saques de aquí, ni a ella ni a tu hijo,
    ella está a punto de morir y tu hijo está muy grave.



    - No digas tonterías y no te interpongas en mi camino.



    - No permitiré que te los lleves, su vida pende de un hilo; sabes acaso que estuvo a punto de morir a causa de la gravedad de su estado, sabes acaso que perdió tanta sangre que estuvo a punto de morir y que si no hubiese sido por la voluntad que tuvo de que tu hijo viviera ella no lo estaría ahora y que en medio de su propio dolor gritaba angustiadamente pidiéndome, suplicándome que lo salvara a él aun a costa de su propia vida, sabes acaso que tu hijo nació prematuro, con déficit cardiovascular y respiratorio, bajo de peso y que estaba tan morado por la falta de oxigeno que casi murió al nacer. (Él bajó la cabeza)



    - No permitiré que esto continúe, me los llevaré ahora mismo.




    - No, no puedes hacerlo ella aún no se recupera, tan sólo mira el color tan pálido de su piel para constatar con tus propios ojos la gravedad de su situación, incluso ahora le faltan por lo menos 2 semanas más de reposo y descanso para que pueda incluso caminar o despertar de este sueño comatoso en el que se halla, por lo menos si la amas siquiera un poco, déjala que se quede por lo menos ésta noche, que son apenas 5 horas, por lo que más quieras no los expongas al frío de la noche invernal ya que de lo contrario tú serás el único responsable de sus muertes.



    - Pues no permitiré que se queden aquí contigo, me los llevaré ahora mismo.



    - ¡Recobra la razón! y permite que ella y tu hijo se queden aquí, no te das cuenta que si te los llevas pones en riesgo sus vidas.



    - Ya dije que no y esa es mi última palabra.



    - No puedo creerlo, enserio, puede más tu odio hacia mí que tu amor por ella y
    por tu hijo, dejarás que ellos corran el riesgo de morir, eres un orate…



    - Pues eso no pasará.



    - ¡Basta!, no te permitiré que los saques de aquí, ella también es mi mujer y estamos en mí territorio, lugar donde nos unimos, y la tuya no tiene validez aquí, de modo que te pido te retires y la dejes aquí esas 5 horas que faltan para que amanezca, ya que de lo contrario tú serás el único culpable de terminar de matarlos a ambos.



    - De nada servirán esas palabras.



    - Recapacita…



    - No cambiaré de opinión.



    - Por última vez, te pido, te suplico que recapacites y cambies de opinión.



    - Eres idiota o qué, ya te dije que no.



    - Entonces no me queda más salida que declararte la guerra, ya que sin vencerme y pasar sobre mí, jamás podrás sacarlos de aquí, traté de apelar a tu razón y a tus sentimientos por ella y por tu hijo pero veo que de nada han de servir mis súplicas comparadas con tu odio y resentimiento hacia mí, más aún con tu enorme ego y orgullo, no puedo permitir que los conduzcas a la muerte


    - Qué bueno que lo entiendas… ¡Guardias!



    - ¡Señor!



    - Busquen y tráiganme al niño.



    - ¡Si señor! (Y salieron en busca de bebé que dormía agitadamente en una cuna cercana al fuego).



    - A lo que él dijo: ¡Guardias!



    - ¡Señor!



    - No les permitan la salida de esta habitación… (Pero él tercamente insistía en que sus guardias cumplieran sus órdenes y el otro en que ellos no salieran de la habitación y ambos bandos de guardias comenzaron a querer darse de manos y es cuando ella despertó débilmente y apeló de la siguiente manera al corazón y amor de su amado, para que la dejara marcharse y todo ello no terminara en una terrible tragedia, mejor dicho masacre.



    Ella abrió los ojos y cogiendo a duras penas una de las manos de él, le dijo:


    - ¡Deténganse! Basta ya… déjame ir ¿Si?



    - No puedo hacerlo, si lo hago podrían morir tú y tu hijo.



    - Si me amas escúchame, y por lo que más quieras no luches más y déjame ir, te prometo que todo este sufrimiento no durará mucho tiempo.
    Lo jaló hacia ella y le susurro:


    - Tengo una razón muy importante para hacerlo, no ahondes más mi sufrimiento y déjame ir con él, no cometas una locura, que acarreará el sufrimiento de miles y que haga de este incidente una guerra feroz, que acabe con la vida muchos inocentes, te lo ruego (Viéndolo profundamente a los ojos) deja que me marche con él por las buenas (luego cayó inconsciente una vez más)



    Él al verla tan angustiada; accedió a su petición y la dejó partir con él, que cubriéndola con una sábana la alzó en brazos y ordenó nuevamente a sus hombres que buscaran al niño para que se marcharan de inmediato con rumbo a su palacio, pronto los guardias hallaron al niño y lo trajeron a su presencia.



    - Tenemos al niño señor.



    - Entonces salgamos de aquí.



    Los sacó de ahí sin tener en cuenta la gravedad de su estado y se fueron en medio del disgusto de él, que pensaba en lo triste su suerte al lado de aquel miserable. En un suspiro le decía:


    - Adiós, lo lamento tanto, no puedo dejar de imaginar la suerte que te persigue…



    En tanto que aquel que se los llevó sin tener el más mínimo reparo en sus estados salía del lugar “triunfalmente” con el pensamiento…



    - Hoy gané, te demostré que ante todo siempre seré superior… pues aunque la muerte siempre te ha perseguido… jamás te ha alcanzado mi amor… y tampoco
    lo hará con nuestro hijo…


  2. Entre las cosas y cosas que traigo revueltas en mi cabeza hubo venido a mi el recuerdo de un susceso que cierta vez llegó a mí como una noticia y que por ser tan cruel me parece que es digno de reflexión, aún no entiendo hasta donde pueden llegar los estragos de los celos y el despecho... que éste sea el comienzo de la reflexión...:mad:



    A LAS PUERTAS DEL ABISMO HOY ME ENCUENYTRO Y LLORO AMARGAMENTE TU CRUELDAD D...N





    - ¡Fue él, maldito!, pero cómo puede ser eso posible si él está muerto, muerto y enterrado… maldito mil veces maldito como pudo sobrevivir… (luego de ello salió muy consternado y tremendamente iracundo del lugar y regresó a su palacio).


    (En el camino con la cabeza gacha pensaba) “Fue él… sólo pudo ser él quien podría sacarla de aquí, pero donde puede habérsela llevado, no creo que estén muy lejos, seguramente está mucho más cerca de aquí, además de todo en el estado en el que ella se encontraba no pudieron ir más lejos, seguramente están ahí”… Pronto llegó a palacio y ordenó a sus 7 generales que lo acompañasen para ir en busca de ella, y así lo hicieron, al llegar los buscó por todos lados y al encontrarlo primero a él, lo obligó a que le dijese el lugar donde ella se encontraba, él no se hizo tantos problemas y con voz serena, calmada pero a la vez llena de ira lo condujo a ella diciéndole…



    - Están con un médico calificado, si deseas te conduciré hacia ella; mientras lo hacía pensaba “¿Qué clase de ser este al que no le interesa la salud de su mujer y su hijo y lo único que le preocupa es el hecho de que ellos se hallen aquí conmigo?, realmente es un bestia sin corazón”



    - (Algo agobiado y consternado por la calma con la que caminaba, sólo atinó a decir) -Está bien pero apresúrate-
    0o0o0o0--O--0o0o0o0



    Ya en la habitación donde ella se hallaba…


    - Ella, dónde está ella… está bien y mi hijo ha nacido ya…



    - ¿Deberías acaso preguntármelo? Tú la tratas muy bien, ella vive y es sumamente feliz a tu lado, acaso no tuvo un buen embarazo, dime, ¿Deberías acaso preguntármelo? (Por un momento, se quedó callado y bajó la cabeza)



    - Ya déjate de ironías y dime de una buena vez por todas que fue lo que pasó con ellos…



    - Pues cómo quieres que estén, si tú te encargaste de hacer de su vida un verdadero infierno, dime si no hiciste más que maltratarla y humillarla desde el primer día que llegó a tus dominios, la sacaste por la fuerza de mi casa, fue tanta tu violencia hacia ella que llegó al punto de no oír sus ruegos y sus súplicas cuando te decía que se había golpeado la cintura y te suplicaba por la vida de tu hijo, no conforme con ello te marchaste dejándola encerada y dando la estricta orden de que no la dejasen salir por más que suplicase por su vida y la de tu hijo, ¿Cómo fuiste capaz de tanto?, eran la vida de tu mujer y de tu hijo. (Ya en la habitación en la que ella se hallaba)




    - No permitiré que me hables de esta manera, no vine hasta aquí sólo para oír tus palabrerías, vine para llevármela y a mi hijo con ella...




    - No permitiré que te los lleves o que los saques de aquí, ni a ella ni a tu hijo,
    ella está a punto de morir y tu hijo está muy grave.



    - No digas tonterías y no te interpongas en mi camino.



    - No permitiré que te los lleves, su vida pende de un hilo; sabes acaso que estuvo a punto de morir a causa de la gravedad de su estado, sabes acaso que perdió tanta sangre que estuvo a punto de morir y que si no hubiese sido por la voluntad que tuvo de que tu hijo viviera ella no lo estaría ahora y que en medio de su propio dolor gritaba angustiadamente pidiéndome, suplicándome que lo salvara a él aun a costa de su propia vida, sabes acaso que tu hijo nació prematuro, con déficit cardiovascular y respiratorio, bajo de peso y que estaba tan morado por la falta de oxigeno que casi murió al nacer. (Él bajó la cabeza)



    - No permitiré que esto continúe, me los llevaré ahora mismo.




    - No, no puedes hacerlo ella aún no se recupera, tan sólo mira el color tan pálido de su piel para constatar con tus propios ojos la gravedad de su situación, incluso ahora le faltan por lo menos 2 semanas más de reposo y descanso para que pueda incluso caminar o despertar de este sueño comatoso en el que se halla, por lo menos si la amas siquiera un poco, déjala que se quede por lo menos ésta noche, que son apenas 5 horas, por lo que más quieras no los expongas al frío de la noche invernal ya que de lo contrario tú serás el único responsable de sus muertes.



    - Pues no permitiré que se queden aquí contigo, me los llevaré ahora mismo.



    - ¡Recobra la razón! y permite que ella y tu hijo se queden aquí, no te das cuenta que si te los llevas pones en riesgo sus vidas.



    - Ya dije que no y esa es mi última palabra.



    - No puedo creerlo, enserio, puede más tu odio hacia mí que tu amor por ella y
    por tu hijo, dejarás que ellos corran el riesgo de morir, eres un orate…



    - Pues eso no pasará.



    - ¡Basta!, no te permitiré que los saques de aquí, ella también es mi mujer y estamos en mí territorio, lugar donde nos unimos, y la tuya no tiene validez aquí, de modo que te pido te retires y la dejes aquí esas 5 horas que faltan para que amanezca, ya que de lo contrario tú serás el único culpable de terminar de matarlos a ambos.



    - De nada servirán esas palabras.



    - Recapacita…



    - No cambiaré de opinión.



    - Por última vez, te pido, te suplico que recapacites y cambies de opinión.



    - Eres idiota o qué, ya te dije que no.



    - Entonces no me queda más salida que declararte la guerra, ya que sin vencerme y pasar sobre mí, jamás podrás sacarlos de aquí, traté de apelar a tu razón y a tus sentimientos por ella y por tu hijo pero veo que de nada han de servir mis súplicas comparadas con tu odio y resentimiento hacia mí, más aún con tu enorme ego y orgullo, no puedo permitir que los conduzcas a la muerte


    - Qué bueno que lo entiendas… ¡Guardias!



    - ¡Señor!



    - Busquen y tráiganme al niño.



    - ¡Si señor! (Y salieron en busca de bebé que dormía agitadamente en una cuna cercana al fuego).



    - A lo que él dijo: ¡Guardias!



    - ¡Señor!



    - No les permitan la salida de esta habitación… (Pero él tercamente insistía en que sus guardias cumplieran sus órdenes y el otro en que ellos no salieran de la habitación y ambos bandos de guardias comenzaron a querer darse de manos y es cuando ella despertó débilmente y apeló de la siguiente manera al corazón y amor de su amado, para que la dejara marcharse y todo ello no terminara en una terrible tragedia, mejor dicho masacre.



    Ella abrió los ojos y cogiendo a duras penas una de las manos de él, le dijo:


    - ¡Deténganse! Basta ya… déjame ir ¿Si?



    - No puedo hacerlo, si lo hago podrían morir tú y tu hijo.



    - Si me amas escúchame, y por lo que más quieras no luches más y déjame ir, te prometo que todo este sufrimiento no durará mucho tiempo.
    Lo jaló hacia ella y le susurro:


    - Tengo una razón muy importante para hacerlo, no ahondes más mi sufrimiento y déjame ir con él, no cometas una locura, que acarreará el sufrimiento de miles y que haga de este incidente una guerra feroz, que acabe con la vida muchos inocentes, te lo ruego (Viéndolo profundamente a los ojos) deja que me marche con él por las buenas (luego cayó inconsciente una vez más)



    Él al verla tan angustiada; accedió a su petición y la dejó partir con él, que cubriéndola con una sábana la alzó en brazos y ordenó nuevamente a sus hombres que buscaran al niño para que se marcharan de inmediato con rumbo a su palacio, pronto los guardias hallaron al niño y lo trajeron a su presencia.



    - Tenemos al niño señor.



    - Entonces salgamos de aquí.



    Los sacó de ahí sin tener en cuenta la gravedad de su estado y se fueron en medio del disgusto de él, que pensaba en lo triste su suerte al lado de aquel miserable. En un suspiro le decía:


    - Adiós, lo lamento tanto, no puedo dejar de imaginar la suerte que te persigue…



    En tanto que aquel que se los llevó sin tener el más mínimo reparo en sus estados salía del lugar “triunfalmente” con el pensamiento…



    - Hoy gané, te demostré que ante todo siempre seré superior… pues aunque la muerte siempre te ha perseguido… jamás te ha alcanzado mi amor… y tampoco
    lo hará con nuestro hijo…