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  1. -Esta historia comienza después de que ve a Katniss y Gale agarrados de la mano dormidos-

    Peeta Mellark [​IMG]
    Katniss Everdeen [​IMG]
    Gale Hawthorne [​IMG]
    Odette Rose [​IMG]


    Peeta Mellark
    Vi a Katniss subir las escaleras y deje la bandeja a una mesita alado mientras que me recargaba en la silla donde estaba Katniss sentada dormida con Gale. Era obvio que Katniss lo había escogido a el, soportando que mis lagrimas no se soltaran cuide a Gale todo el resto de la noche, aun cuando escuche a Katniss gritar a causa de una pesadilla, ella tenía que aprender a vivir sin mí y aferrarse a Gale.
    Escuche cuando Katniss se levanto y decidí irme de la casa, me levante de la silla tome mi chaqueta y me la puse.
    -¿Ya te vas Peeta? .-Dice la mamá de Katniss que se asoma por la puerta abierta de la cocina.
    -Si Sra. Everdeen .-Respondo de la manera más formal, aun me da un poco de pena esta situación con ella, de que yo y su hija tengamos algo.
    Ella asiente y me dirige a la puerta de salida, se despide de lejos con la mano y yo noto que hay una tormenta y camino a casa, no hay mucha distancia de mi casa a la de Katniss, ya que vivimos en la Aldea de los Vencedores, pero de la casa de Haymitch salió una chica, parecía que la e visto antes en la escuela; ojos verdes profundos y pelo rubio que le llegaba un poco mas que el hombro ondulado, lo llevaba suelto. La mujer parecía muy feliz, llevaba un pequeño de la mano, el pequeño era flaco y de ojos grises; de La Veta. ¿Esa chica será acaso un amor de Haymitch y el pequeño su hijo? Sonrió ante mis tonterías, claro que no, la chica era muy joven, tal vez menor que yo, de seguro que es de las chicas que cuidan a los chicos huérfanos o que reciben mal trato en sus casas y estaba preguntando a Haymitch si lo quería conservar, que para mi es una perdida de tiempo, es obvio para todo el distrito 12 que Haymitch no es de tener buen trato con niños.
    Movió sus flacas piernas que se veían bajo esa falda rosa pastel que le cubría hasta las rodillas, y llevaba de la mano al pequeño mientras miraba con preocupación al cielo al ver que estaba empezando una tormenta, bajo hasta la calle y caminaba hacia mi dirección, miro como el piso se cubría de nieve, tomo al pequeño y lo cargo, la vi pasar a mi lado y voltee y la mire alejarse rápido, pero algo en mi impido verla irse mas.
    -¡Hey! .-Grite y vi como movió la cabeza en mi dirección- ven conmigo.
    Corrió hacia mí con el niño en brazos, con una sonrisa tan brillante; con esos dientes perfectos entre ese par de labios carnosos y de color rosa pálido.
    -Gracias .-Dijo esa chica, mientras que se pasaba un mechón suelto de su cabello atrás de la oreja.
    Caminamos hasta mi casa, que fue un viaje muy corto. Pasamos los dos a la casa y yo me quite mi chamarra y se la di a ella, ella la tomo y se la coloco al pequeño, y empezó a sonar el teléfono, camine hasta el después de unos cuantos tonos, conteste.
    -Hola .-Es la voz de Katniss.
    -Hola .-Contesto mientras acomodo el teléfono, para que la mujer no me escuche.
    -¿Cómo estás?
    -Katniss, vivo a 3 casas de la tuya.
    -Si pero con el clima.-Y se que solo es una llamada tonta, ella ya a decidido a Gale y tengo que recordárselo, tardo poco en responder.
    -¿Y cómo esta Gale? .-Pregunto al final.
    -Bien, le pusimos nieve en la espalda.
    -¿Y tu? .-Pregunto al final, que tonto soy, no debería de volver a preocuparme tanto por ella, seria mas difícil para ella, alejarse de mi.
    -Bien, también tengo un poco.
    La conversación no me importa mas ahora que se que esta bien, que es lo único que me importa, y suelto un suspiro al colgar el teléfono y miro a la chica arrullar al niño entre sus brazos.
    -¿Cómo te llamas? .-Le pregunto mientras me coloco enfrente de ella.
    -Odette Rose .-Responde clavando su hermosos ojos verdes e intento no perder la noción del tiempo mientras miro esos ojos.
    -Yo soy…
    -Peeta Mellark .-Suelta entre risitas- todo mundo sabe quien eres.
    -Ah es cierto, soy el chico enamorado .-Bromeo, mientras que ella se ríe y noto que tiene una quemada en el brazo.
    -¿Qué te a pasado hay? .-Digo mientras señalo con el dedo su quemadura-
    -Esa me la hice mientras horneaba pan .-Me sonríe y me muestra otra que tiene más abajo del brazo – y esta fue por unas galletas.
    -¿Tu horneas?
    -Para los niños de la casa hogar, no quiero seguir teniendo flaquitos, sin músculos .-Me mira – y parece que el pan alimenta bien.
    -¿Lo dices por mis músculos? .-Bromeo, haciendo una pose que muestre mi conejo y ella vuelve a reír.
    Pasamos el resto de la tarde juntos y le ofrezco que se quede a dormir, al principio no acepta pero logro convencerla diciendo que es por la seguridad del pequeño, ella termina diciendo que está bien, y duerme con el niño en el cuarto de invitados.
    Yo tengo la casa para mí solo, así que prácticamente tengo demasiados cuartos de invitados, pero ella insiste en dormir con el pequeño, yo voy a dormir y no puedo dejar de pensar en Odette, al poco tiempo quedo dormido.
    Al despertar me levanto de sobresalto, no eh tenido ninguna clase de pesadilla, será acaso que Odette pueda quitarme tanto peso de encima. Tomo mi ropa y me la coloco, al bajar las escaleras noto el olor de huevos con jamos y jugo de naranja, sigo más abajo y veo a Odette cocinando y miro como se pasa un mechón de pelo detrás de la oreja mientras canta.
    Rosas rojas que dan amor
    Ha que este día salga el sol
    No importa si hace calor
    Para este frio, es mejor.
    Linda nieve vete ya
    Aunque bella es tu forma de bailar
    Deja ya de danzar
    Oh hoy mi día arruinaras.

    Odette coloca los huevos con jamos en dos platos y sirve en dos baso juego de naranja y vi como todos los pájaros se asomaban a la ventana de la cocina callados, y mi corazón sentí que se detuvo por un momento.
    a Skrinjaric le gusta esto.
  2. Nunca creí que era verdad que el amor no se ve con los ojos…
    -¡Suéltenme¡ el esta hay, ¿Por qué no lo ven? Esta hay. –Gritaba como loca mientras dos hombres enormes me sostenían las manos hacia atrás de la espalda.
    Mis amigos me miraban llorando ¿Por qué? Mi madre se escondía la cara entre el pecho de mi padre que le acariciaba la cabeza ¿Por qué? Mi hermano les gritaba ¨Suéltenla Suéltenla¨ ¿Por qué? Los hombres no dejaban de jalarme y me preguntaba ¿Por qué? ¿Qué acaso no veían que les salvaba la vida de la bruja negra? ¿Que no veían a mi príncipe a caballo que me aguardaba del otra lado del puente? ¿No veían mi reino?
    Me jalaron fuera de mi casa hasta un patrulla, no de policía, no, era de esas abulencias grandes donde meten a aquellos que chocan, pero… yo no estoy herida ¿o lo estoy? ¿La bruja me habrá hecho algún daño? Tenía que decirles que la cura se encuentra en el lago del llanto, donde todos lloran y ahogan sus pesares para no contagiar a mi reino.
    -Sé lo que pasa muchachos, ustedes me quieren curar de las heridas de la bruja negra no –mire sus caras que apenas me tomaron importancia- lo cura no está en donde me llevan, debemos regresar a mi reino, en el lago…
    Nada, ni me volteaban a ver.
    -Ese lago puede curar mis heridas –les sonreí e intente mover mis manos pero las tenia sostenidas como un chaleco para locos- tienen que hacerme caso mi príncipe me ah curado antes con esa agua.
    Ni me volvían a mirar, solo veía como tenían una cara un poco de tristeza ¿Será que no tendrá cura lo que tengo? Maldita bruja. No claro que no, mi príncipe dice que ese lago cura todo. Hay mi príncipe, es hermoso; pelo rubio de ojos cambiantes de color (Cuando está enamorado son rosas, cuando me está enojado son rojos, cuando está triste son azules, cuando está feliz son amarillos y cuando la bruja una vez se apodero de su cuerpo fueron negros).
    Tenía que soltarme y decirle que teníamos que regresar, me moví con brusquedad pataleé e intente soltarme como pude, uno de ellos me mantuvo contra la camilla pero no me vencería tan fisilmente, claro que no, eh luchado contra dragones y brujas estos simples mortales no son nada, entonces uno de ellos me enterró una jeringa en el brazo introduciendo algún liquido en mí y lo único que recuerdo es como la obscuridad se apoderaba de mi vista.

    Mire a mi alrededor, este no era mi cuarto ¿Estoy en el castillo de la bruja? Era aterrador pensar en aquella cosa, había una cama alado mío ocupada por una niña de pelo rojizo lleno de pequitas su cara blanca ¿Es mi guardiana? Entonces tengo que matarla y salir de aquí, pero ahí no había nada que pudiera ocupar. Me acerque a ella lentamente y mire mis manos con una sonrisa, No necesito nada más que mis manos, le puse las manos al cuello y en ese momento abrió los ojos de golpe, eran verdes azulados. Salte hacia adelante y le sostuve con mis manos el cuello. Ella gritaba mucho así que apreté mas, entonces pareció otro hombre vestido como los que me llevaron me jalaron hacia atrás alejándome de la guardiana y yo forcejeaba el enterró una jeringa enorme en mi hombro eh introdujo un liquido.

    Desperté, el cuarto estaba solo esta vez.
    -Hasta que despiertas bella durmiente. –Voltio sorprendida, hay estaba mi príncipe azul con los ojos rosas.
    -¿Cómo llegaste aquí? –Pregunté con una sonrisa sentándome.
    -Tienes los ojos más hermosos del mundo – Dijo mi príncipe tomándome de la cintura – Podría mirarlos hasta morir y por eso lucharía por ti contra cualquier mal que te aseche para así cuando amanezca otro día poder volver a mirar esos hermosos ojos aceituna.
    -Yo no puedo competir contra esa mirada como el arcoíris que cambia de color con cada emoción – Dije besando su frente.
    -No, contigo solo tengo estos ojos rosas que demuestran mi eterno amor por ti.
    El acaricio mi mejilla y me sonrojé como tomate, al fin lo tenía devuelta ¿Cómo habrá llegado aquí? No importaba lo bueno es que el estaba ahí. Entrelazo mi mano con la suya y nos miramos un buen rato, nos besamos con pasión y bailoteamos. La gente de las otras celdas del castillo gritaban: Loca cállate, loca enferma del cerebro, loca cállate. Otras gritaban cosas sin sentido: Yo también quiero bailar con tu príncipe, porque no me dice nada de mis ojos.
    -Sera mejor que me valla, no vaya a llegar ah oídos de la bruja que yo estoy aquí. –Dijo alejándose de mí.
    -No
    -Lo siento, vendré mañana
    -No
    Pero era demasiado tarde el había pasado la puerta de mi celda, tome la perilla de mi puerta y la agite fuerte.
    -¡Vuelve príncipe! – Gritaba mientras movía la perilla de adentro a fuera sacudiendo estrepitosamente la puerta - ¡Vuelve!
    Entonces la puerta se abrió había alguien del otro lado, otro de esos sujetos que me trajo al castillo, de seguro un secuas de la bruja, por eso no me devolvieron al lago. Intente pasar sobre él y salir a perseguir a mi príncipe pero cuando me tire sobre él, volví a sentir ese pinchazo en mi hombro. Diriji la mirada antes de desmallarme, era la jeringa, vi como introducían el liquido y todo se obscureció.

    Desperté con frio, tome una manta y me cubrí peor no me sirvió de nada, eso era solo una tela sumamente fina, decidí abrazarme a mí misma. Uno de los secuaces de la bruja apareció en la puerta tomo mi mano y entonces me indico que lo siguiera. Fui hacia el que me puso un chaleco de eso para locos y me llevo al comedor donde había una serie de personas que parecían enfermos mentales; unos hablaban solos, otros decían que venían del pasado, unos juraban que hoy se acababa el mundo. Mi secuas me hiso sentar en una mesa sola y me daba una espantosa comida en la boca, creo que era puré de papas podrido. Al terminar de comer me llevo hacia un cuarto con otras personas locas, me sentó en un sala alado de una rubia hermosa, tenía los ojos azules como el cielo, el pelo rubio casi blanco, cara pálida y mirada dilata, tenía unas sombras que les cubrían los ojos. Sus ojos se clavaron en los míos. ¿Sera la princesa de mi reino? ¿La bruja la tenía en el castillo? El secuas se marcho pero me observaba de lo lejos.
    -¿Princesa eres tú? –Dije acercándome a ella.
    Ella me miro y puso una sonrisa y asintió con la cabeza.
    -Princesa, es bueno saber que está viva, la bruja…
    -Nos capturo, lose señorita. –Me sonrió.
    -¿Cómo puede estar tan feliz? –Pregunte acercándome a ella.
    -La bruja no es mala, aquí me deja que reciba visitas de todos mis familiares, el Rey que es mi padre llora a veces porque no regresare a casa y la Reina miente cuando dice que algún día volveré pero la verdad es que esta gente no piensa dejarme ir nunca. –Dice sonriendo- Pero aquí es lo mismo que estar en casa, puedo ir al bosque ¿Quieres venir?
    Asiento con la cabeza y me lleva de la mano hacia un corredor, pasamos por barios corredores mientras nos siguen los secuaces.
    -Nos están siguiendo. –Digo.
    -No te preocupes son nuestros cuidadores, no nos hacen daño. –Decía mientras seguíamos corriendo.
    -Pero ¿Y esas jeringas con liquido?
    -Esas son para que nos den sueños sin pesadillas que nos da la bruja negra.
    Me preguntó cuanto tiempo habrá tenido que estar aquí para saber tanto sobre estas personas y lo que hacen.
    -Aquí es –Dijo la princesa. – El bosque.
    Mire y solo vi la misma sala que habíamos dejado apenas, como si hubiéramos corrido por un pasillo que nos hace dar un circulo y nos regresa al mismo lugar lleno de gente loca.
    -Aquí es de dónde venimos. –Dije suavemente.
    -¿Qué? ¿No puedes ver el bosque?
    -No
    -Tal vez…
    -¿Tal vez qué? –Pregunte agobiada, luego pensé.- La bruja quiere que no lo vea.
    Cerré los ojos con mucha fuerza y los abrí de un golpe. Lo veo todo, veo el bosque, como la luz del sol caía sobre las copas de los arboles, como las personas locas ahora me tenían sentido, no hablan solas, hablaban con ogros hadas duendes y animales parlantes. Era hermoso, escuchaba la música de los pájaros y danzaba con ella. Sentí como alguien sostenía a mi cintura y mi mano se ponía sobre su hombro y me tomaba la otra. Mi príncipe estaba conmigo de nuevo, este mundo tenía sentido de nuevo, la música sonaba a todo danzón, las hojas caídas de los arboles jugaban con nuestros pies al bailar y no me podía imaginar cómo este lugar podía ser triste si lo tenía todo en este lugar… Me sentía realmente feliz.


    Hay veces que la gente es más feliz en otro mundo que en este, pero ¿Por qué no convertir ese mundo de fantasía en algo real?
    Yo creo en que un día los animales hablaran y nos entenderemos bien, en que un día la única maldad que haya solo se necesitara de un príncipe a caballo para acabar con ella.

    Fin

    Por: Salma Quiñones