Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. Después de salir del bar, Inuyasha y yo decidimos caminar por la orilla de la playa, aquella noche era perfecta, la luna iluminaba la playa, las luciérnagas adornaban los árboles y la cálida brisa del mar abrazaba nuestros rostros, yo me sentía muy contenta de estar con Inuyasha es aquel hermoso lugar, juntos…solos, de repente sentí su mano tomar la mía lo que me hizo sonrojar a no poder.

    —Sabes Kagome me siento muy contento de estar aquí contigo— me dijo de forma muy rara.

    —Sí yo también Inuyasha— conteste sonrojada.

    Fue entonces que noté que Inuyasha comenzaba a caminar raro, como si se tambaleara, en ese momento me di cuenta que las piñas coladas que se había tomado le habían hecho “efecto”, tal vez no había sido buena idea dejar que las probara.

    —Inuyasha que te parece si nos sentamos aquí un momento— le sugerí mientras el asentía con la cabeza y los dos tomábamos asiento en la blanca arena de la playa.

    Observamos la hermosa y esplendorosa playa, el agua cristalina iluminada por la luz de la luna, las palmeras al compás del suave viento, todo era perfecto un paisaje digno de una noche romántica.
    En ese momento Inuyasha se acercó más a mí lo que me hizo ponerme nerviosa, sentí su dulce aliento a piña colada en mi oreja, mientras me susurraba seductoramente.

    —Kagome te ves tan hermosa…y hueles tan rico— murmuro en un tono que me erizo la piel por completo.

    —Inuyasha creo que esas piñas coladas que bebiste te hicieron efecto, será mejor que…— decía tomándolo de la mano para pararnos cuando Inuyasha sorpresivamente me tumbo en la arena y se colocó encima de mí mientras me susurraba al oído de forma seductora y picara.

    —Tú no te vas a ningún lado ¿Me escuchaste?— me dijo para luego mirarme a los ojos con pasión contenida

    —I-Inuyasha ¿Qué estás haciendo?— pregunté nerviosa mientras lo veía acercarse a mis labios

    —Kagome…ya no puedo seguir callando esto que siento por ti…es más grande que yo y…— me decía completamente sonrojado

    —I-Inuyasha— musité nerviosa y sonrojada

    —Kagome yo…Te amo— me confeso de la forma más linda y tierna, estaba por contestarle que yo también lo amaba con toda mi alma sin embargo mis labios fueron silenciados por un arrebatado beso que Inuyasha me planto en la boca, de inmediato comencé a corresponder mientras colocaba mis abrazos alrededor de su cuello atrayéndolo más a mí, podía saborear el delicioso sabor de las piñas coladas que Inuyasha tomo en su boca era delicioso incluso mejor que beberlas directamente, de pronto sentí que Inuyasha comenzó a retirar mi blusa lo que me hizo ponerme nerviosa y avergonzada, él lo notó de inmediato y me miro a los ojos para luego decirme.

    —No tengas miedo Kagome eres hermosa, solo déjate llevar— me susurro en mi oído mientras besaba mi cuello lentamente, haciéndome soltar gemidos inevitables

    —I-Inuyasha no estoy segura si este es el mejor lugar para esto— decía entrecortadamente

    —Este lugar es perfecto— musito Inuyasha en mis labios mientras me besaba con pasión desenfrenada, y la verdad era cierto en ese momento la playa se encontraba solitaria, sin un alma cerca.

    De pronto dirigió su cabeza a mi pecho pero entonces se encontró con un inconveniente en su camino, mi sostén.

    —Esto me estorba— dijo en tono pícaro mientras lo rompía y lo tiraba hacia un lado, yo al sentir aquello instintivamente me cubrí con los brazos, mientras el frunció el ceño ante mi reacción.

    —I-Inuyasha…yo— susurraba con vergüenza

    —No sientas pena mi hermosa Kagome, déjame adorar tu cuerpo— me dijo mientras su lengua se dirigió a mis senos, mientras los lamía y yo soltaba gemidos involuntarios pero deliciosos, me fui dejando llevar por esas caricias, mientras yo también le retiraba a Inuyasha la camisa floreada que llevaba puesta, acaricie su perfecto y marcado pecho mientras él seguía ocupado en mis senos, sentí una de sus manos acariciar mi pierna, mientras yo le acariciaba el cabello atrayéndolo más hacia mí, solté un suspiro al sentir sus besos en mi cuello, y sus suaves labios se posaron en mi boca brindándome nuevos besos igual de delirantes, me sentía excitada y él también, podía sentirlo en cada poro de su piel.

    — ¡Ah...Ah…Inuyasha me encanta esto, se siente delicioso!— gemí mientras él succionaba más fuerte mis senos al punto de sentir sus colmillos rozando mis pezones al mismo tiempo que me miraba de forma perversa, esos ojos dorados se llenaron de lujuria pura en ese momento.
    La temperatura de nuestros cuerpos estaba al rojo vivo, estaba excitada, mi cuerpo pedía más en cada caricia suya, no podía aguantar más este martirio lo necesitaba, lo necesitaba en mí, nuestras intimidades se frotaban a través de la ropa, era una fricción deliciosa, él comenzó a cansarse de mi estorbosa braga y la retiro lentamente bajándola por mi pierna se colocó entre ellas mientras mi cuerpo temblaba de nerviosismo, después de todo era mi primera vez, la primera vez que me entregaría a un hombre.

    —Kagome…mi hermosa Kagome— musito con deseo en mi oído mientras yo me estremecía de deseo

    —Inuyasha ámame, quiero ser tuya— dije entre delirios de pasión mientras acariciaba sus mejillas sonrojadas y su hermosa mirada dorada ahora convertida en mirada apasionada.
    Él me miro de una forma inexplicable, era como una fusión de amor, deseo, ternura y pasión, era una mirada que jamás olvidare
    Pronto pude sentir su miembro rozando mi húmeda intimidad, me abrace fuertemente de él mientras un suspiro se escapaba de mis labios, comenzó a penetrarme lentamente, sentí un dolor mientras mi cuerpo se acostumbraba a él, sin embargo el dolor se fue rápidamente para darnos un placer inigualable, nuestras caderas se movían en un vaivén erótico haciendo que aquella unión fuese salvaje y pasional al mismo tiempo.

    — ¡Ah ah I-Inuyasha no te detengas hazlo más rápido te lo ruego!— gemí envuelta en placer

    —Kagome…te deseaba tanto, dios me vuelves loco— musito mi amado semi-demonio mientras nuestras bocas se buscaban en un apasionado beso al mismo tiempo que sus embestidas se hacían más fuertes y yo me sentía desfallecer de pasión.

    Pronto el clímax se hizo presente, para luego sentir que iba al mismo cielo y regresaba, podía ver brillar la estrellas de la noche en ese momento que eran testigos de nuestro amor consumado.
  2. Conocer a Inuyasha fue lo mejor......de ahi se inicio mi amor al anime cuando descubri el anime me di cuenta que toda mi vida he visto infinidad de series sin saber que eran y ahora me consiento una otaku y me da orgullo decirlo pues ya defino bien que mi personalidad cambio un poco y mis gustos igual:P