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  1. Suspiró con pesadez, tenía la esperanza de que la idea de “bañarse juntos” fuese una broma. El baño era un enorme estanque de aguas termales, el agua fluía por todo el lugar gracias a una pequeña cascada de piedra que adornaba el centro, una parte de ella deseaba entrar de inmediato y la otra le gritaba que había perdido la razón.

    —¿Qué ocurre? ¿No te gusta el agua tibia?—preguntó el vampiro de cabello rojizo, quien yacía debajo de la cascada.

    —En realidad tú eres el problema—respondió con brusquedad, sus ojos se toparon por un segundo con el cuerpo bien formado de Caín, musculatura exquisita y piel blanca y fuerte, su cabello mojado lucía más oscuro lo cual resaltaba aquellos ojos ámbar tan penetrantes y atrayentes al mismo tiempo.

    <<¿Qué estoy haciendo?>>
    sacudió la cabeza con rapidez, nunca antes había visto a un hombre desnudo, y tampoco había sentido la necesidad de hacerlo hasta ahora. Pero después de todo él no era humano.

    No…semejante belleza nunca podría ser humana, era sencillamente imposible. Tal vez por eso no podía quitarle la vista de encima, era como tener una especie de Dios mitológico frente a ella, su cuerpo se estremecía de vergüenza al ver que cada vez le desagradaba un poco menos la idea de estar en esa situación.

    —¿Te gusto?—su pregunta la hizo temblar de nerviosismo, él sonrió complacido y nadó lentamente hasta la orilla donde ella estaba— Eres una pervertida.

    —¡Cállate! No te acerques, te lo advierto—exclamó furiosa mientras retrocedía con dificultad— Estas loco si piensas que voy a entrar allí contigo.

    —¿Quieres apostar?—sus labios se curvaron en una fina sonrisa, se sumergió en el agua y desapareció de su vista.

    Esperó durante algunos segundos, ¿Cuánto tiempo puede estar un vampiro bajo el agua? No lo sabía con certeza y no estaba dispuesta a entrar para confirmarlo. Intentó salir de aquel lugar antes de que las cosas empeoraran pero por alguna razón no pudo conseguir la puerta por la cual habían entrado.

    —¿Caín?—no hubo respuesta alguna, seguramente le estaba jugando una broma pero por alguna razón comenzaba a asustarse— Sal de una vez, no pensaras quedarte toda la noche bajo el agua…¿O sí?

    Todo estaba en calma, el ruido de la cascada era lo único que podía sentirse, además de la fuerte respiración de la joven, si su corazón aun latiera seguramente estaría a mil por segundo; esta vez comenzó a buscar por todos lados, no había rastros de él, ni siquiera en el agua donde se supone que había estado hace unos minutos.

    —¿Dónde estás?—musitó con debilidad, ya había recorrido todo el estanque intentando encontrarlo en vano— No es gracioso, ¿Por qué te escondes?

    Asura…

    Aquella voz le resultaba escalofriante, se sentía como la presa indefensa ante los movimientos de un feroz animal, su única reacción fue retroceder e intentar averiguar de dónde provenía la voz de Caín pero todo sucedió tan rápido que apenas y pudo darse cuenta.

    Sin que pudiese articular palabra alguna, él se encontraba detrás de ella, con ambas manos sobre sus hombros, susurrándole al oído de forma casi imperceptible.

    —Ven conmigo…

    Quiso gritar pero no pudo, era como si su cuerpo estuviese siendo manipulado por él, cual dócil marioneta moviéndose de acuerdo a los deseos de su titiritero.

    Igual que un manso cordero, caminando inocentemente al matadero…

    —¿Cómo terminé aquí?—preguntó con una mueca de terror dibujada en su rostro, al ver la enorme cama en la que se encontraba supuso que era la habitación de Caín.

    —Te quedaste dormida—dijo respondiendo la pregunta que Asura no pudo formular—¿Te pareció cómoda la cama?

    —Imposible…no me digas que tu y yo…—no pudo completar la frase al verlo sonreír plácidamente, llevó ambas manos a su rostro, aterrada y avergonzada— Eres un…

    —No te hice nada, puedes estar tranquila. Solo te persuadí para que te bañaras con tranquilidad.

    —¡¿Quiere decir que me viste desnuda?! ¡Me manipulaste para tus deseos pervertidos!

    —Tampoco hice eso—le aclaró con seriedad, dio unos pasos y se sentó al pie de la cama— No es mi estilo hacer ese tipo de cosas.

    —¿En serio?—preguntó con sarcasmo, definitivamente él cumplía con todos los requisitos de un pervertido sin remedio.

    —Vamos, yo tengo mi orgullo—le aseguró— Si voy a hacer que te desnudes tiene que ser porque tu lo desees de verdad.

    No podía creer lo que escuchaba, aquel vampiro que hace pocas horas estuvo a punto de asesinar a cientos de humanos sin piedad se encontraba justo ahora bromeando como si nada, era un chico atrevido y extraño, podría decirse que multifacético. A decir verdad su rostro se asemejaba con el de un asesino hermoso y frívolo…tal vez porque eso era realmente.

    —Descuida, Asura. Yo no te haría daño.

    —Entonces dime por qué me hipnotizaste—le reclamó dolida y avergonzada— ¿Cómo puedo creerte?

    —Es algo difícil de explicar, ¿Me dejarás hablar sin importar cuánto me tarde?

    —Si…—no podía decirle que no, y esta vez no estaba segura si se debía a los efectos de la hipnosis u otra cosa.

    —Asura…no se suponía que cayeras en mi hipnosis—dijo seriamente, ella se encogió de hombros con el ceño fruncido.

    —Pero aún así lo hiciste.

    —No me dejaste terminar—le aclaró aún serio, lo cual la sorprendió así que decidió dejar que continuara— Tus poderes aún no han despertado, eso te vuelve extremadamente vulnerable ante otros vampiros. Lo que pasó hace un rato es la mejor prueba de ello.

    —Quieres decir, que tus poderes no debieron hacerme efecto—él asintió suavemente, dándole la razón en su suposición— ¿Por qué mis poderes no han despertado?

    —Realmente lo ignoro, a estas alturas ya deberías comenzar a experimentar tu entorno con tus nuevos sentidos. No puedes seguir aferrándote a los comportamientos de humana, recuerda que tu cuerpo es distinto ahora y debes afrontarlo o morirás en menos de lo que crees.

    Le costaba asimilarlo, después de todo ser vampiro no era simplemente cuestión de beber sangre humana y merodear en la oscuridad, la forma en que Caín le estaba hablando dejaba muy claro que no bromeaba, pero ¿Cómo podía lidiar con un instinto que desconocía por completo?

    —Dime qué puedo hacer…

    —Hay cuatro reglas básicas que todo vampiro debe conocer, lo demás es cuestión de práctica. Podría decirse que son las cuatro reglas esenciales de nuestra supervivencia.

    —¿Cuáles son esas cuatro reglas?—preguntó llena de curiosidad.

    —La primera es quizás la más importante para ti en este momento: No eres humana, aprende a lidiar con ello.

    —¿Qué tiene de malo intentar vivir como humana?—preguntó confundida, él soltó una leve risa llena de sarcasmo y fijó su mirada en ella.

    —¿Ya se te olvidó que iban a quemarte viva?—ella guardó silencio, recordar aquellos momentos le resultaba bastante incomodo— Tu apariencia te delata y eres débil a la luz del día, si los humanos te descubren ya sabes lo que ocurrirá.

    —Tú no te debilitaste con el sol—le recordó sorprendida, tal vez los poderes del pelirrojo iban más allá de lo normal.

    —No en la misma medida que tú. Pero lo cierto es que exponerse por mucho tiempo es perjudicial para nosotros, afortunadamente las aguas termales de esta montaña son muy buenas para restaurar nuestras energías, es por eso que generalmente nos ocultamos en las afueras de la ciudad.

    —Ya veo, entonces me hiciste entrar al agua a la fuerza para poder curarme por completo. Con razón ya no siento debilidad alguna.

    —Te equivocas…solo lo hice para poder verte desnuda—no sabía si bromeaba o si hablaba en serio, por lo que decidió sonreír nerviosamente, deseando que la primera opción fuese la correcta.

    —¿Cuál es la segunda regla de supervivencia?

    —No todo el mundo puede transformarse en vampiro, y no todo vampiro es capaz de transformar a otros correctamente. Se necesita de un gran autocontrol para ello, y las posibilidades de que la victima sobreviva son de una en un millón.

    —Es decir que yo represento a ese uno—su afirmación sonaba más a una pregunta, Caín asintió levemente—¿Por qué no todos pueden convertirse en vampiros?

    —La mayoría de las veces su creador los mata antes de poder transformarlos satisfactoriamente—le explicó calmadamente— Deben darle a beber de su propia sangre, pero aún si sobreviven hasta ese punto es realmente difícil que soporten la transformación.

    Asura recordó el dolor que tuvo que soportar cuando fue transformada, nunca había deseado la muerte con tanta fuerza y probablemente preferiría morir antes que soportar aquel dolor nuevamente. En cierta forma se sentía afortunada, pero a la vez estaba confundida y asustada

    ¿Caín intentó transformarla aun sabiendo todo eso? ¿No le importaba causarle todo ese dolor si llegaba a equivocarse?

    Su mente se debatía para tratar de conseguir la respuesta, después de todo ella se había convertido en “la cena” de su creador… ¿Para qué la salvó entonces?

    —Quisiera preguntarte algo…—pensó la manera más apropiada para preguntarle pero no lograba encajar las palabras, Caín la miraba fijamente como si supiera en el fondo lo que estaba pensando decirle— En un principio solo deseabas alimentarte de mi… ¿Cierto?

    —Así es—respondió sin una pizca de arrepentimiento, eso la entristeció mucho más de lo que esperaba— Pero al beber tu sangre supe que eras diferente. Valió la pena perdonarte la vida.

    —No sé si sentirme halagada o utilizada—confesó con desgana, el pelirrojo bufó divertido— ¿Qué te hace tanta gracia?

    —Sigues con vida, deberías estar agradecida en vez de lloriquear como una chiquilla—aunque quiso ocultarlo el comentario la enojó evidentemente, tomó una de las enormes almohadas que adornaban la cabecera de la cama y lo golpeó con fuerza pero él la esquivó con gran agilidad, sujetándola de ambas manos y obligándola a caer acostada en la cama, justo debajo de él.

    —Suéltame, estás muy pesado—dijo fingiendo un poco de tranquilidad, pero la verdad era que le aterraba tener al joven de mirada ámbar tan cerca de ella, por algunos segundos sus respiraciones se mesclaron, él sabía que la incomodaba, se divertía poniéndola en situaciones vergonzosas y atrevidas. Le agradaba explotar esas nuevas sensaciones en ella, sacarles el máximo provecho hasta que se sometiera a su merced, como un gato cuando juega con su presa hasta agotarla y ésta no tiene más opción que dejarse caer en las garras de su agresor.

    —¿Segura que quieres que me quite?—sus labios jugueteaban suavemente con su cuello, tocando la zona en la que la había mordido por primera vez, Asura intentaba no alterarse con sus caricias, no estaba acostumbrada a que su cuerpo experimentara semejantes sensaciones; debía mantener la calma.

    Era fácil decirlo, lo difícil era ponerlo en práctica.

    —Aún no me has dicho la regla número tres—musitó entre dientes, intentando que los labios del pelirrojo no nublaran lo poco que le quedaba de sentido común.

    —Ah sí…—se detuvo y la miró complacido, ella aprovechó para sentarse nuevamente en el borde de la cama, a una distancia prudente— No puedes confiar en cada vampiro que conozcas—ella arqueó una ceja irónicamente, lo cual le resultó divertido.

    —¿Quiere decir que solo puedo confiar en ti? Eso no me tranquiliza.

    —Lo digo en serio, no todos los vampiros te dejarán en paz por el simple hecho de que seas igual a ellos.

    —¿Quieres decir que entre vampiros también se matan?—Caín no comprendía la razón de su asombro, Asura era más inocente de lo que pensaba.

    —Sucede entre humanos, ¿Qué te hace pensar que con nosotros es diferente?—ella guardó silencio, intentando asimilar lo que le había dicho— Somos diferentes Asura, es el termino que más me gusta usar para referirme a nuestra especie.

    —Por cierto…hace poco te llamé demonio, lamento mucho haberlo hecho.

    —Descuida, tal vez realmente lo sea—dijo con una sonrisa vacía, Asura sintió aún más culpa.

    —Claro que no, puede que seas algo extraño pero por alguna razón confío en ti.

    —¿Lo suficiente como para dormir esta noche aquí conmigo?

    —Mi confianza no es tan grande—dijo mientras negaba rotundamente con la cabeza.

    —Tenía que intentarlo—dijo encogiéndose de hombros.

    —Creo que iré afuera a ver donde dormiré, debo conocer un poco mejor a tus dos amigos.

    —Un vampiro que duerme de noche… ¿No escuchaste lo que te dije de las reglas básicas?

    —Lo siento, aún no me acostumbro—dijo apenada mientras se dirigía a la puerta— ¿Tú qué harás?

    Su rostro se tornó serio por algunos segundos, a pesar de que no se lo explicó con palabras ella lo comprendió y no pudo evitar soltar una mueca de desaprobación.

    —¿Es necesario?

    —Es la cuarta regla de supervivencia, lo siento pero no hay forma de evitarlo.

    Desapareció frente a sus ojos sin darle oportunidad de refutar sus argumentos, Asura había pasado por alto un importante detalle acerca de los vampiros, algo que más adelante le traería problemas.

    ¿Cómo conservar mi humanidad…si mi vida depende de la muerte de otros?
  2. Sentí algo de nostalgia por este drabble, y teniendo en cuenta mi actual trauma con la serie Inuyasha (sumado a que ciertas fanaticas locas me tienen un trauma mental con Sesshomaru) me animé a colocar este pequeño fragmento en el cual se intenta explicar cómo el frío Youkai a su pequeña acompañante.


    Por ahora (SesshXRin)
    La brisa soplaba suavemente, era un día más tranquilo de lo normal, al menos eso pensaba él mientras su pequeña acompañante humana pescaba en un lago. Siempre sonriente y entusiasta, no quedaba ni la sombra de aquella niña golpeada y solitaria que una vez conoció.

    “¡Deja de jugar y sal de inmediato!”-Exclamó su fiel sirviente quien le tenía poca paciencia a la pequeña, el hizo una ligera mueca de desagrado, no le gustaba que hicieran mas ruido de lo normal. Volvió a mirarla entonces, y esta vez noto que su más profundo temor se hacía realidad: Ella estaba creciendo.

    Luego de haberla rescatado dos veces de las garras de la muerte comprendió algo muy importante, Rin era humana y como todo humano su vida era mucho mas corta que la de el, ¿Por qué semejante detalle le causaba tanta intranquilidad?

    Su fiel sirviente retrocedió asustado, conocía muy bien cada gesto de su señor y en ese momento notó que estaba realmente molesto; el a su vez intentó olvidarse de esos pensamientos tan absurdos, después de todo ella seguía viva.

    -“¡Ya terminé de comer!”-Dijo ella mientras corría alegremente hacia él y le dedicaba una inocente sonrisa. Un simple “Bien” fue lo que obtuvo por respuesta.

    Emprendieron su camino inmediatamente, de ahora en adelante no se preocuparía por el futuro ya que había decidido aceptar su inexplicable pero fuerte lazo con la niña humana. Algún día ella moriría, pero para eso aún faltaba mucho...Por ahora todo está bien.

    -“Por ahora”-Esa frase resonó en su mente mientras continuaba caminando con tranquilidad en medio del bosque.




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  3. La noche era fría como ninguna otra, ella estaba cansada, después de todo había sido un día agotador donde le arrebataron la vida y la convirtieron en un demonio.

    Demonio pensaba una y otra vez, en ese estado no podría ir con sus padres ya que si la ayudaban ellos mismos serian castigados en la hoguera por ocultar la identidad de un vampiro, así continuó caminando sin rumbo alguno, hasta que el sueño la venció y se durmió en un callejón oscuro…

    Después de todo a los vampiros si les da sueño- Pensaba con sarcasmo mientras sus ojos se cerraban con lentitud.

    En otro lugar, los 3 vampiros nómadas reposaban en una cabaña, debido a su extrema belleza todas las camareras les ofrecían los mejores servicios, sin sospechar su verdadera identidad ni sus secretas intenciones.

    -Estoy harto de fingir que bebo vino tranquilamente-Musitó Axel mientras apartaba la copa con aburrimiento.

    -Vayámonos entonces…-Respondió Caín sin mucho interés.

    -¿Finalmente te decidiste a buscarla?-Preguntó Sarbu con curiosidad, pero éste lo ignoró y salió de la cabaña.

    -¿Para donde iremos ahora?-Preguntó el menor de los 3, colocando ambos brazos detrás de su nuca.

    -Caín…has estado actuando muy extraño desde que encontraste a esa humana, ¿Será posible que…?

    -No se trata de eso, así que no te preocupes-Dijo tranquilamente mientras seguía caminando.

    -Dentro de 4 horas amanecerá, sabes muy bien lo que ocurrirá si alguien la encuentra, al menos enséñale lo que tiene que saber para sobrevivir por su cuenta, luego de eso nos marcharemos.

    La brisa soplaba con fuerza, aquel olor imperceptible para los humanos pero muy conocido para los vampiros, era la indiscutible señal de que pronto el sol haría aparición en el cielo.

    Asura había pasado una noche terrible, su cuerpo estaba adolorido por haber dormido en el suelo, sus ojos sensibles ante los primeros rayos el sol tardaron en acostumbrarse por completo, quizás era su imaginación pero la vista le ardía mas de lo normal.

    -Disculpe señorita…-Dijo un hombre que aparentaba unos 40 años, por el estilo de sus ropas podría tratarse de un comerciante de clase media. La tomó de la mano y la ayudó a levantarse- ¿Acaso ha dormido usted sola en este lugar?

    -Yo…no tengo un lugar a donde ir-Respondió ella con timidez, se preguntaba por qué no le apetecía beber la sangre de aquel humano, después de todo ella había sido convertida.

    -Es muy peligroso que andes por ahí sola, hay rumores de que un grupo de vampiros invadieron la ciudad y buscan alimentarse de hermosas jovencitas como tu.

    Asura sonrió irónicamente, si aquel señor supiera que ella también era un vampiro ¿Cómo reaccionaría?, ¿La delataría? Probablemente, aunque no parecía ser una mala persona. Como no tenía otra opción decidió acompañar a aquel señor desconocido hasta su casa, pero al caminar bajo la luz del sol su cuerpo empezó a debilitarse, el dolor se hacía cada vez más insoportable, hasta que cayó al suelo sin poder moverse.

    -No me siento bien, ayúdeme por favor-Suplicaba ella con debilidad, el hombre solo la miraba asustado y sorprendido.

    -¡Eres una de ellos! ¡Tratabas de engañarme para luego asesinarme!

    -No, escúcheme por favor, no pretendo hacerle daño.

    Pero la mente de aquel hombre se nubló por el miedo y el odio hacia ese ser despreciable, Asura vio odio puro en su mirada y por un momento entendió lo que Caín había sentido cuando ella lo llamó demonio de esa forma tan despectiva, no sabía que hacer, con la poca fuerza que le quedaba decidió salir corriendo.

    -¡Atrápenla! ¡Es un maldito vampiro! ¡Es una de ellos!

    Esos y muchos otros insultos escuchaba a sus espaldas mientras intentaba huir, pero no se alejó demasiado ya que el sol le lastimaba la piel. En pocos segundos se vio acorralada por un grupo de al menos 50 hombres, entre ellos algunas mujeres observando todo desde lejos mientras protegían a sus hijos de “esa bestia”

    Entre todos le dieron una paliza, fuertes patadas eran dirigidas hacia su estomago una y otra vez, la tomaron del cabello y la arrastraron todo el camino hasta la plaza del pueblo. Ella intentaba resistir con lágrimas en los ojos, estaba aterrada, era la primera vez que sentía tanto miedo de morir. Finalmente, cuando se cansaron de torturarla la amarraron a una enorme hoguera…iban a quemarla viva.

    -De esta forma tu alma podrá descansar en paz, no te resistas a tu destino-Exclamó uno de los jefes del pueblo mientras comenzaban a atarla al palo de madera.

    -Me asesinan por ser diferente, pero yo no he hecho nada malo-Respondió Asura con debilidad, aquella golpiza la había dejado muy lastimada.

    -De todas formas eres un demonio, un error de la naturaleza, y los errores deben ser borrados de este mundo.

    Demonio, finalmente sabía lo que se sentía ser llamado de esa manera. Por un momento la imagen de Caín y los otros dos vampiros vino a su mente, obviamente ninguno iba a rescatarla y bien merecido se lo tenía.

    -¿No vas a gritar que te liberemos?-Preguntaban todos sorprendidos, agarrando piedras del suelo y lanzándoselas en el rostro y en todo su cuerpo.

    -Nunca me ha gustado suplicar…-Respondió ella con el poco orgullo que le quedaba.

    La gente se detuvo, por un momento quedaron impresionados ante el coraje de la chica, sin embargo el jefe no dio tiempo para las dudas y dio la orden de que encendieran la hoguera. Las llamas se expandían rápidamente, Asura cerró sus ojos con fuerza, solo suplicaba morir rápido y sin tanto sufrimiento pero eso era imposible…Sin darse cuenta, una leve sonrisa se escapó de su rostro.

    Su cuerpo se sintió más ligero, ya no sentía aquel calor fulminante ¿Habrá muerto tan rápido?, pero al abrir los ojos no podía creerlo, era Caín quien la había liberado y la sacaba de la hoguera de un gran salto.

    -Caín…-Musitó ella sorprendida.

    -Eres muy valiente a pesar de que ibas a morir, no me equivoque el pensar que eras una mujer intensa.

    -¿Intensa? ¿Qué clase de vocabulario es ese?-Reclamó ella avergonzada.

    Caín sonrió de forma picara y la dejo lentamente en el suelo, cubriéndola con su capa larga para que el sol no la lastimara, luego le hizo frente a aquella multitud, su mirada reflejaba la profunda rabia que sentía en ese momento.

    -¡Es otro vampiro!, ¿Por qué la luz del sol no le hace daño?—Exclamaban todos asustados, Asura también veía aquella escena impactada.

    -No tiene caso explicarles esas cosas, de todos modos ustedes morirán en este lugar.

    Soltó un fuerte gruñido que hizo que la misma Asura sintiera miedo, su cuerpo se colocó en posición de ataque y lentamente avanzaba hacia ellos con movimientos lentos, casi felinos. Los humanos se llenaron de terror y comenzaron a lanzarle piedras y antorchas encendidas pero nada le hacía daño, su piel era más dura que una piedra y eso Asura lo recordaba muy bien.

    -Despídanse de este mundo…

    -¡Detente!-Gritó ella abrazándolo fuertemente por la espalda- Por favor, no lo hagas.

    -Pero ellos estuvieron a punto de matarte-Le recordó Caín confundido, sin comprender a que se debía la extraña compasión de Asura.

    -Lo se…pero de todas formas no quiero que mates a nadie, no me gusta ver sangre.

    -¡Eres simplemente maravillosa!-Exclamó Caín riendo a carcajadas- Escuchen humanos, agradézcanle a esta mujer que posee mucha mas misericordia de la que ustedes merecen. Si me encontrara solo ya habría arrancado sus cabezas sin piedad.

    Tomó a Asura entre sus brazos y desapareció de allí en un abrir y cerrar de ojos. Al parecer los vampiros tenían una velocidad que sobrepasaba los limites de lo imaginable, ambos se encontraban en el cielo, Caín se deslizaba entre la brisa con gran habilidad, de pronto notó que ella lo miraba, sus rostros estaban mas cerca de lo normal así que ella se puso muy nerviosa.

    -No vuelvas a irte…Es peligroso que andes por ahí sola si tus poderes no han despertado.

    -¿Es por eso que a mi me hace daño la luz del sol y a ti no?-Preguntó ella curiosa.

    -No se trata de eso…La mayoría de los vampiros son débiles durante el día, yo resisto más porque llevo algún tiempo en este estilo de vida.

    -¿Hace cuanto que eres un vampiro?

    -Tendrías que vivir 100 vidas humanas para acercarte a la mitad de mi edad-Asura tragó saliva sorprendida, continuaron el camino en silencio hasta que llegaron a una pequeña cueva en lo mas profundo de las montañas.

    -No hay humanos habitando los alrededores, así que aquí estaremos a salvo por ahora.

    -¿Cómo consiguieron este lugar?-Preguntó Asura mientras bajaba las escaleras que conducían a un pasadizo secreto en lo más profundo de la cueva.

    -No te gustará saberlo-Musito el sonriendo maliciosamente.

    Aquella guarida no se parecía en nada de lo que ella hubiese imaginado, la sala era tan amplia y bien arreglada que era difícil creer que hasta ahora la habitaban 3 hombres vampiros, el aroma, los colores, todo era perfecto. Al final del pasillo, a mano derecha había una larga escalera de mármol que conducía hacia un piso más profundo.

    -Es…hermoso-Susurró ella sin quitar la vista de los alrededores.

    -Bienvenida-Dijeron el vampiro Rubio y el moreno al unísono.

    -Mucho gusto-Dijo Asura con timidez.

    -Tu te llamas Asura si mal no recuerdo-Dijo el rubio tomando su mano y besándola delicadamente- Mi nombre es Sarbu, y el es Axel.

    -Mucho gusto-Dijo el segundo con seriedad.

    -Estuvo cerca lo de la hoguera…-Dijo Sarbu tranquilamente.

    -¿Cómo lo supiste? No recuerdo haberte visto a ti ni al otro chico en la plaza-Preguntó Asura confundida.

    -De eso hablaremos luego-Interrumpió Caín- Supongo que querrás darte un baño.

    -Si, eso sería agradable-Respondió ella sonriendo levemente.

    -Baja las escaleras que están al final, la primera puerta es el baño, ya lo preparé para nosotros.

    -¿Nosotros?-Dijo ella inocentemente, Sarbu suspiró como si se tratase de algo cotidiano y Axel se sentó en el sofá a leer un libro- ¿A qué te refieres con nosotros?

    -¿Qué no es obvio?, nos bañaremos juntos-Dijo el sonriendo tranquilamente mientras Asura lo veía con cara de espanto.

    -¡Debes estar bromeando!, jamás en mi vida he compartido el baño con un hombre.

    -Pues supongo que esta será tu primera vez-respondió el sonriendo maliciosamente- Has sido una chica problemática, además me lo debes por haber salvado tu trasero hace un rato.

    -Pero, pe…pensé que lo habías hecho por caballerosidad, no puedes obligara a una señorita a…

    -Nos vemos en un rato, Sarbu, Axel-Dijo Caín lentamente mientras arrastraba a una impactada Asura hacia las escaleras.

    -Buena suerte-Respondieron los dos vampiros mientras se acomodaban en sus respectivos muebles.
  4. Apenas y podía creerlo, aquel extraño vampiro se había tomado la molestia de convertirla en una de ellos. El dolor se había esfumado de su cuerpo, aquella traicionera enfermedad que la condenó por más de 6 años formaba ahora parte del pasado.

    -¿Por qué la convertiste?-Preguntó el chico rubio en tono de reclamo- Sabes que no está permitido andar por ahí transformando gente a nuestra voluntad.

    -Relájate Sarbu…No pienso transformar a nadie más, solo sentí lastima por esta pobre y desafortunada chica.

    -Caín…

    -Basta-Le silenció rápidamente el pelirrojo-No aceptaré ni un reclamo más.

    Ella miraba con incredulidad lo que ocurría, dos de los vampiros no paraban de discutir por su culpa, el que se hace llamar Caín aparentaba una seguridad absoluta en si mismo, era obviamente el líder de los tres, el vampiro de cabellos rubios estaba no muy lejos de ella, simplemente demasiado hermoso para ser real, su mirada llena de preocupación se posó por algunos segundos en ella, recorriéndola de arriba hacia abajo, buscando alguna pista que le hiciera entender la razón por la cual su compañero actuó con tanta imprudencia…Pero no lograba ver nada anormal, una simple humana y ya.

    Por otro lado, el tercer miembro no había abierto la boca hasta el momento, se trataba de un joven mas bajo que Caín, cabello negro y ojos violetas, su rostro reflejaba a un chico, quizás el mas joven del grupo, pero igualmente aterrador y desafiante.

    -¿No vas a lloriquear como Sarbu, Axel?-Preguntó Caín cruzándose de brazos.

    -En lo absoluto, pero pudiste habernos dado un poco, te la acabaste toda-Respondió seriamente el joven, Asura creyó que se le iba a salir el corazón, pero este ni siquiera se molestó en latir.

    Lentamente llevó una mano a su pecho, su rostro se contrajo de la sorpresa al notar que su corazón se había paralizado por completo.

    -Ya no eres humana, tu cuerpo se ha congelado en el tiempo, por así decirlo-Dijo Caín, intentado responder la pregunta no formulada que la chica tenía expresada en su rostro.

    -Se supone que ibas a matarme…solo era tu bocadillo… ¿Acaso quieres que sea tu esclava y te jure lealtad por haberme perdonado la vida?

    -No pareces estar contenta de que te haya salvado.

    -No lo estoy-Refutó con la mirada llena de furia- No tenía deseos de convertirme en un demonio.

    “Demonio” una palabra bastante usada para los vampiros, Caín se molestó notoriamente, esa chiquilla estaba siendo muy altanera. Sarbu y Axel decidieron no intervenir en aquella discusión.

    -Tu mascota, tu responsabilidad-Dijo Axel despreocupadamente.

    -No soy su mascota, nunca pedí que me salvaras-Respondió bruscamente mientras fulminaba a Caín con la mirada.

    -Puedo matarte ahora mismo si lo que deseas es liberarte de ser un Demonio-Dijo Caín, haciendo énfasis en la última palabra.

    -Creí que aún tenías algo de humanidad…

    -Soy un vampiro…-Le recordó con sarcasmo-Y ahora tu también lo eres, te guste o no.

    -Eres despreciable…

    -Oye humana, no sabes a quien le estás hablando…-Dijo Sarbu algo molesto, pero Caín hizo un gesto, haciéndole entender que no se entrometiera.

    -Eres valiente Asura, creo que no me odiabas tanto en el momento que te estaba dando mi sangre, cuando nuestros labios estaban unidos-La chica abrió los ojos sorprendida, sus mejillas ardían con un rubor ausente, quizás su cuerpo no perdía la costumbre de reaccionar ante tales comentarios…o quizás el tenía razón.

    -Cállate…

    -No lo niegues, pude saber lo que pensabas en ese momento, cuando nuestras sangres se unieron…es la resonancia-Continuó explicando detalladamente mientras Asura se levantaba con la mirada fija en el suelo- Dices que somos criaturas despreciables, pero no ocultaste el placer que sentiste al besar a un vampiro…

    Un golpe lo hizo callar, aquella mujer, esa humana insolente había osado a golpearlo, y pensar que solo habían pasado unos pocos minutos luego de su transformación. Podría matarla con un solo movimiento, torturarla lentamente hasta que suplique misericordia, pero por alguna razón, al verla con los ojos llenos de lágrimas se sintió profundamente culpable y confundido.

    -¡Me marcho! ¡Gracias por arruinar mi vida!

    La chica se alejó a toda velocidad, Sarbu y Axel se acercaron hacia donde estaba Caín, quien aún tenía una mano en la mejilla donde ella lo había golpeado.

    -Esa mujer es muy imprudente-Musitó Sarbu aliviado de que su compañero no hubiese perdido los estribos.

    -Fue como el roce de un algodón…aún no han despertado sus poderes-Dijo Caín sonriendo levemente.

    -¿Iremos por ella?-Preguntó Axel tranquilamente.

    -No…que haga lo que le plazca-Dicho esto emprendió nuevamente su caminata, seguido por sus dos compañeros.

    -Entonces Caín… ¿Para qué la reviviste?

    No hubo respuesta alguna, los tres vampiros continuaron caminando en aquella noche fría y solitaria, mientras no muy lejos de allí, una chica lloraba desconsoladamente.
  5. Esto no tiene nada que ver con Crepúsculo, ni The vampire Diaries, ni Vampire Night etc, en fin…es algo que salió de un sueño que tuve y no lo publico como fic porque la verdad no va a ser algo muy largo, espero que les guste.

    “Ten mucho cuidado con lo que deseas…porque puede hacerse realidad…”

    Capítulo 1: Transformación

    Fría y oscura noche, bajo la luz de la Luna cualquier cosa es posible, los secretos más grandes y remotos de nuestro planeta cobran vida durante la siniestra oscuridad…Todo en silencio y tranquilo, los mortales le temen a lo desconocido pero al no encontrar algo que confirme sus temores terminan por olvidarse de sus miedos y se distraen con otras preocupaciones…Es allí cuando ellos se convierten en un mito.

    Transilvania, una época donde asesinaban sin piedad a cualquiera que pudiese ser un vampiro, o a cualquiera que conociera el paradero de uno y no lo delatara, las creencias van desde una estaca de madera en el corazón hasta colocar ajo en las puertas de cada casa, lo cierto es que nada funciona, porque ellos son inmortales.

    De pronto alguien irrumpe en aquella pequeña aldea, tres sujetos que resaltan tanto en apariencia como en actitud, hermosos, de tez pálida y vestimenta negra. Las personas retroceden, no se atrevían a mirarlos de frente, bien sabido es que el instinto humano te avisa inconscientemente cuando algo o alguien es peligroso; el líder caminaba adelante, la capa que cubría su rostro lo hacía ver aún más tenebroso que el mismo caballero de la muerte, pero sus intenciones no eran causar disturbios, solo estaría en ese aburrido lugar hasta que cayera la noche, de esa forma haría lo normal…alimentarse.

    -¿Detectas algo interesante?-Preguntó el segundo, de cabello rubio y ondulado, ojos grises cristalinos.

    -Aún no, pero no tenemos otra opción, si esperamos hasta la siguiente aldea podría ser peligroso-Respondió el líder en tono serio mientras ocultaba mejor su rostro bajo la capucha.

    -Entonces ocultémonos, a pesar de tu fortaleza se que debes sentirte muy presionado-El tercero era el más joven, ojos de una extraña tonalidad violeta, cabello negro y lacio que caía hasta los hombros, siempre portaba una cadena de plata, con un Cristo de espaldas.

    -Bien, vayamos a un lugar más solitario…-El líder dio un fuerte suspiro, faltaban 6 horas para el anochecer.

    “Caminaron sigilosamente, sin pensar que sus vidas pronto cambiarían para siempre…”

    En una aldea ubicada en las afueras, algo vieja y destartalada, una familia conformada por ambos padres y 3 hijas. Eran demasiado pobres para brindarles estudio, así que entre todos se encargaban de vender pequeñas prendas de vestir que la madre cocía en sus tiempos libres, el padre se ganaba la vida haciendo mandados o cualquier cosa que desearan los patrones, las 3 hijas solo podían aceptar su triste realidad y esperar a que sus vidas cambiaran algún día, cuando fueran mayores.

    -Saben hermanas, cuando sea grande me casaré con un hombre rico, de esa forma podré usar esos hermosos vestidos de la alta sociedad.

    -Yo deseo entregarme a un vampiro, así seré bella y joven eternamente, nunca más tendré que preocuparme por cosas mundanas.

    -Sara, Elisabeth, no digan tonterías, esas cosas nunca sucederán.

    -¿Qué tiene de malo desear algo mejor, Asura?, estamos hartas de vivir en la miseria, queremos conocer el mundo, enamorarnos y ser libres para siempre, ¿Es eso un pecado?

    -Nuestros padres no son capaces de darnos todo eso, pero al menos hacen lo mejor que pueden.

    -No nos sermonees solo porque eres mayor, además, solo porque tú no tienes oportunidad alguna no quiere decir que nosotras tampoco la tengamos.

    -Es cierto-Dijo Sara, apoyando el comentario de su hermana-¿Quién querría casarse con una chica tan enferma como tú?

    -Eso no importa, igual no viviré lo suficiente para eso…

    Asura, una chica de piel pálida, delgada y de cabello largo y cobrizo, con 15 años ya no le quedan esperanzas de vida, y es que desde hace 6 años sufre una extraña enfermedad que la debilita poco a poco, no es tan eficiente en el trabajo como sus hermanas y representa un gasto enorme para sus padres, quienes apenas pueden darle de comer a sus hijas, por eso su más profundo deseo es morir lo más pronto posible, hasta ahora no se ha suicidado por miedo a sufrir un dolor más fuerte que el que sufre estando viva.

    Sus hermanas nunca la comprendieron, sus padres le dan más importancia a Asura, ya que es la más frágil. Dentro de poco cumplirá 16 años, pero su enfermedad está tan avanzada que apenas y puede levantarse de la cama.

    -Asura, querida, intenta caminar un poco.

    -Está bien, madre…-Ella no podía negarse, sabía muy bien que su madre sufría al verla en ese estado y sin poder ayudarla.

    -¿Cómo te sientes?-Preguntó el padre, un hombre fuerte y mayor, no solía demostrar mucho afecto, ni siquiera con su hija enferma.

    -Estaré mejor si respiro aire fresco.

    Como se trataba de su cumpleaños, su madre trabajó arduamente y le regaló un hermoso vestido blanco, decorado con flores rosadas, también le dieron una corona blanca hecha con el mismo diseño del vestido, a pesar de su rostro demacrado aún lucía hermosa…Pero no se sentía feliz, ya sabía el significado de ese traje…

    -Asura, te hemos traído al campo de rosas que tanto te gusta.

    -Gracias madre, padre.

    -Hija, te dejaremos sola un rato, volveremos en seguida.

    -Está bien, aquí los esperaré-Respondió ella sin voltear a verlos.

    “Ellos no regresarán, pero no los culpo por abandonarme, supongo que debería estar agradecida por el traje, al menos moriré en mi lugar favorito…”

    Las horas pasaron, su cuerpo estaba cada vez más débil, la brisa jugaba con sus cabellos, el aroma de las rosas blancas era su favorito, allí permaneció sentada, con el cuerpo adolorido, aguardando el último suspiro…

    Fue entonces cuando se dio cuenta de que no estaba sola, 3 sujetos de vestimenta oscura como a noche caminaron lentamente hacia ella, uno de ellos se acercó, su rostro estaba cubierto, los otros dos se mantenían a distancia…

    -“Son tan hermosos…”-Pensó ella mientras los contemplaba…

    -Una chica tan hermosa no debería estar sola en un lugar como este…-Dijo al fin mientras se quitaba la capucha, su cabello rojizo y ondulado caía hasta sus hombros, sus ojos dorados se posaron en ella, y su sonrisa revelaba aquella poderosa dentadura, tan temida y conocida por los rumores.

    -Son vampiros…-Dijo sin gran asombro-¿Van a asesinarme?, no creo que mi sangre sea de su agrado, se que les gusta la sangre de vírgenes saludables.

    -¿No tienes miedo?-Preguntó con curiosidad, oía cada latido del corazón de la chica, ninguno demostraba nerviosismo.

    -Estoy muriendo de todas formas, no importa si ustedes me matan o si muero lentamente en este lugar, el resultado es el mismo.

    Los otros dos vampiros no hablaban, pero estaban igualmente sorprendidos, era la primera vez que se topaban con una presa tan dócil, la mayoría de las veces tenían que degollar rápidamente a la victima para que no comenzara a gritar, era la primera vez que probarían sangre tan fresca.

    -Si no es mucha molestia…mátenme antes de alimentarse conmigo-Dijo ella mientras fijaba su mirada en las rosas, el joven vampiro se agachó y la tomó de la barbilla, obligándola a que lo viera.

    -No sabe tan bien si te asesino primero, es mejor cuando estás…consciente.

    -Entiendo, supongo que no tengo otra alternativa-cerró los ojos lentamente, apretando los puños para soportar lo que le esperaba, ya comenzaba a sentir miedo y el pudo sentirlo, sonrió levemente, estaba fascinado con esa criatura tan peculiar.

    -Antes de eso, dime tu nombre…

    -Asura…

    Sus ojos se abrieron de par en par cuando sintió aquellos afilados colmillos penetrando la piel de su garganta, el dolor era peor de lo que imaginaba, como si una espada hirviendo la estuviese decapitando lentamente, soltó un grito desesperado y colocó sus manos en la espalda del vampiro, intentó retirarlo pero su cuerpo era duro como una piedra, ni siquiera lograba moverlo un milímetro, finalmente el dolor se hizo más soportable…su sangre estaba siendo consumida…

    -“Supongo que así termina mi lamentable vida, al menos no veré morir a mi familia…”-Pensaba ella con su último aliento de vida, el vampiro se alimentaba cada vez más rápido, sentía como algo en su interior se vaciaba con rapidez.

    “Elisabeth, Sara, la verdad es que si tenía un deseo…Al menos una vez, me hubiese gustado experimentar un beso…”

    El vampiro se separó y lamió lentamente la herida hasta que no había rastro de sangre, ella volvió a cerrar los ojos, ya no podía moverse ni hablar, de pronto el vampiro la colocó sobre su regazo, los otros dos se sorprendieron al ver lo que estaba a punto de hacer, pero acercarse no era muy buena idea…

    -No pensarás hacer eso…-Le advirtió el rubio un poco alarmado.

    -Puedo hacer lo que yo quiera…

    Una fina mordida en su brazo derecho, la sangre era más oscura y densa que la de los humanos, la bebió con cuidado de no tragarla y acercó su rostro al de ella…con la mano abrió delicadamente sus labios y rápidamente introdujo su boca…

    “Suave caricia, labios dulces, ¿Esto es un beso de verdad?”

    El cuerpo de Asura comenzó a arder, un nuevo dolor mucho más potente la cubrió de pies a cabeza, el vampiro la sujetó con fuerza mientras ella agonizaba.

    -Estás loco, no tienes idea de lo que has hecho.

    -Claro que si, Sarbu, la he transformado.

    El forcejeo cesó, Asura se normalizó, y como por arte de magia su semblante cambió por completo, cabello brillante y sedoso, piel pálida y ojos dorados, los rasgos de un vampiro.

    -¿Por qué…?-Dijo entre susurros, el aún la tenía entre sus brazos, se acercó y lamió el fino rastro de sangre que salía de la comisura de sus labios, el cuerpo de la chica se estremeció ante tal caricia.

    -Mi nombre es Caín…y a partir de ahora me perteneces…

    “Suave caricia, labios dulces, ¿Esto es un beso de verdad?”

    Espero que les guste J
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    La oscuridad de la habitación y el ruido de los fuertes truenos en aquella tarde lluviosa le daban un toque siniestro a Sesshomaru, lo sabía, estaba molesto y no podía culparlo.

    -Quítate la ropa-Dijo nuevamente, con firmeza, estaba parado frente a mí, acercándose cada vez más.

    -Espera Sesshomaru, no puedo llegar tarde a mi casa.

    -Apenas son las 6-Respondió con seriedad- Además, todavía llueve mucho, no podremos salir hasta que escampe.

    -Sesshomaru, escucha…

    -¡Basta de pláticas!-Con un movimiento brusco me quitó la blusa, rompiendo los botones y arrancando el sostén en el proceso, intenté cubrirme con los brazos pero él no me lo permitió. Sus labios se fundieron con los míos y poco a poco me condujo hasta su cama.

    -Sesshomaru…mmm, esto no es correcto, si alguien nos ve…

    -No hay nadie aquí, mi padre se quedará toda la noche en el hospital-Dijo entre jadeos, mientras continuaba besándome de manera posesiva.

    Al sentir la cama detrás de mi me sentí nerviosa, Sesshomaru me tumbó rápidamente y comenzó a acariciarme más desinhibido que nunca, sus besos recorrían desde mi boca hasta mi cuello, bajando lentamente hacia la parte inferior de mis pechos, se detuvo allí y concentró los movimientos de su lengua con suaves y lentas caricias…

    De pronto sus manos bajaron un poco más…y sus dedos acariciaron mi zona más intima, el roce dolía y quemaba, intentaba cruzar las piernas para que no continuara jugando de esa forma pero con su otra mano me obligó a abrirlas nuevamente

    -¡Ahhh!-No pude contener más tiempo el placer, Sesshomaru conocía mis puntos débiles y a duras penas podía pensar claramente- No…lo hagas…

    -¿Hablas en serio?, están tan avergonzada, tan excitada que no te atreves a oponer resistencia.

    Por unos segundos pude haber perdido la poca fortaleza que me quedaba, pero logré separarme y me arrodillé en la cama frente a él, estaba visiblemente molesto.

    -¿Por qué me detienes?-Preguntó con furia en los ojos- Dijiste que me amabas.

    -Y porque te amo es que te estoy deteniendo-Dije aún con la respiración agitada- No quiero que hagamos esto si estás molesto conmigo, quiero que sea como la primera vez, algo inolvidable.

    -Conque es eso…-Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, empezó a quitarse la ropa, la arrojó hacia el piso y se acercó lentamente.

    -Espera-Me acorraló contra el espaldar de la cama- Estás desnudo…

    -¿Y eso es nuevo para ti?-Dijo con sarcasmo, mientras besaba mi cuello suavemente.

    -Ya te dije que no voy a hacerlo-Dije con firmeza.

    -Entonces quítame a la fuerza-Me retó con sarcasmo.

    Era inútil, intentar empujarlo era como intentar mover una pared de ladrillos, sus manos se aferraban con fuerza, me sujetó los hombros y me besó apasionadamente, nuestras lenguas danzaron al compás de una pasión indescriptible, estaba tan cerca de mi, su aliento me embriagaba sus jadeos me nublaban la razón, era imposible resistirse, ni siquiera decir una palabra…
    -Ahhh, Sesshomaru…mmm

    -Déjate llevar…eres solo mía…

    Dicho eso llevó su mano nuevamente hasta lo más profundo e intimo de mi ser, solté un gemido de desesperación, casi no podía respirar y mi corazón latía con mucha fuerza, mi cuerpo ardía de placer, era como si ambos estuviésemos a punto de arder por la fricción…a punto de estallar de euforia…

    Se mantuvo algunos segundos torturándome, acariciando cada vez con mayor precisión y resultados satisfactorios, mis gritos de placer eran música para sus oídos y en señal de respuesta dejaba escapar un gruñido grueso y varonil, cuando finalmente estuvo satisfecho me reposó boca arriba y me besó en los labios, se posó encima mío y acarició mis senos con más dureza que antes, succionó uno de ellos mientras que con la otra mano continuaba explorando mi intimidad…

    -¡Ahhhh!, no sigas… ¡Sesshomaru!

    Mis suplicas eran en vano, el solo sonreía entre jadeos roncos y desesperados, de pronto me tomó de la cintura para acariciar mis glúteos, su lengua jugueteaba con mi cuello y accidentalmente se agachó un poco más de lo necesario, lo que provocó un roce de entrepiernas…

    Mi espalda se arqueó por completo, el placer era casi indescriptible, su masculinidad firme y dura al tacto acariciaba suavemente mi intimidad, el lo notó y continuó complacido, yendo de atrás hacia adelante, frotando nuestras intimidades una y otra vez, soltando gritos eufóricos que no parecían saciarse por el fuerte deseo.

    Luego aumentó el ritmo, frotando con más fuerza, me sujetó de las manos para que no pudiera aferrarme a él, de ese modo estaba prácticamente atada, como una muñeca a merced de sus impulsos. Mis forcejeos solo sirvieron para excitarlo más, gemía sin control cuando decidió cambiar su postura y flexionar sus piernas, ambas rodillas tocaban mis caderas, esta vez me soltó y me sujetó de la cintura para entrar con un firme y rápido movimiento.

    Solté un grito ensordecedor el sentirlo en lo más profundo de mi ser, tan unidos y tan agitados, me asusté un poco al sentir un dolor tan fuerte, pero luego la sensación de ardor cambió a una extraña calidez que me llenó de adentro hacia afuera, cuando empecé a gemir de nuevo el se dio a la tarea de moverse con más fuerza que antes, una y otra vez embestía contra mí, intentando entrar aún más, sus manos me sujetaban con fuerza para que la penetración fuera más profunda, mis uñas se aferraron en su espalda, arañándolo, acariciándolo, gimiendo y pidiendo más y más pasión…

    Queríamos hacer lo mismo una y otra vez, pero nuestros cuerpos estaban llegando al límite, luego de algunas horas expulsamos un último gemido de cansancio, de satisfacción, de amor…

    -Sesshomaru…gracias…-Dije entre jadeos.

    -Vaya, ahora tienes más resistencia-Sonrió con malicia, provocando mi sonrojo.

    -Tonto, te amo…

    -Yo también…

    De pronto se levantó y se dirigió hacia su escritorio, sacó una pequeña caja cuadrada, al abrirla se reveló un hermoso anillo.

    -¿Qué es eso?-Pregunté sorprendida.

    -Kagome, te amo, quiero que te cases conmigo, no enseguida, primero nos graduaremos del Instituto, pero quiero que aceptes este anillo de compromiso. ¿Lo harás?

    -¡Por supuesto!-Lo abracé con fuerza y lo besé tiernamente en los labios, me colocó el anillo en mi dedo anular izquierdo y con un fuerte suspiro nos dejamos caer en la cama agotados.
    -Ya dejó de llover…

    -Será mejor que vuelva a casa.

    -Pero primero démonos un baño, estás hecha un desastre-Me señaló de arriba hacia abajo entre risas- Además…

    -¿Además?...

    -Destruí tu blusa…tendré que prestarte mi ropa…

    Hasta aquí el lemon. Continúen leyendo el capítulo.
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    -¿Cómo puedo hacer para que te sientas más tranquila?
    -Lo siento, es que no se qué debo hacer-
    --Se acercó a mí y me besó con ternura, a medida que pasaba el tiempo me iba quitando las sabanas, tomó mi rostro entre sus manos y me acarició el cuello, bajando lentamente hasta mis senos, se detuvo y me miró unos segundos, temiendo ir demasiado rápido.
    Me avergoncé un poco al tener sus ojos dorados recorriendo mi figura de arriba hacia abajo, pero no deseaba detenerlo, me senté frente a él y empecé a quitarle la toalla que cubría su zona intima, un leve escalofrío me hizo temblar al verlo por primera vez desnudo. Me miró, y sonrió algo sorprendido al ver como tomaba su mano y la colocaba en el centro de mi pecho.
    -Haz lo que quieras, yo confío en ti-
    --Primero fueron caricias tímidas e inseguras, simples roces, yo sabía muy bien que él se estaba conteniendo para no asustarme así que gemí un poco para incitarlo a que continuara.
    ¡Válgame Dios!, ¿En qué momento aprendí a gemir de esa manera?, mi rostro ardía de la vergüenza al sentir las fuertes manos de Sesshomaru masajeando mis senos, bajó hasta mi cintura y sus caricias fueron cada vez más atrevidas, me empujó ligeramente y comprendí que deseaba acostarme, visualizó todo mi ser debajo suyo, le agradaba tenerme a su merced, besó mi cuello y recorrió el centro de mis pechos con su lengua, cada vez gemía con más libertad; entonces deslizó su mano un poco más abajo, luego de encontrar su objetivo se dispuso a acariciarme lentamente, las sensaciones eran indescriptibles.
    -Ahhh! Sesshomaru…detente…
    -No pienso hacerlo, hasta que grites de placer…
    --Introdujo sus dedos con sumo cuidado en mi parte intima y continuó acariciándome, torturándome de esa manera tan exquisita que nunca antes había conocido, mi cuerpo se encontraba en éxtasis total, entonces comencé a moverme un poco más, dándole libertad para que se acercara más a mí.
    -Abre un poco más las piernas-dijo retirando su mano de mi intimidad- Va a dolerte un poco.
    --Se acercó un poco más, solté un gemido profundo al sentir su miembro tan cerca del mío, rozándome lo más intimo. Finalmente me tomó de la cintura y penetró con sumo cuidado.
    Mi grito lo perturbó un poco, pero no pude evitarlo, jamás imaginé que el dolor fuese tan fuerte, por unos segundos no pude moverme, y el tampoco lo hizo por miedo a haberme lastimado. Unas pequeñas lágrimas recorrieron mi rostro, el me miró arrepentido, lleno de dolor ya que pensaba que me estaba haciendo mucho daño-
    -Sesshomaru, te amo…-con mi mano acerqué su rostro para besarlo con dulzura-
    --Nos besamos por unos segundos, hasta que el dolor fue desapareciendo, dejando en su lugar un placer insoportable, volví a gemir, y el comenzó a moverse poco a poco sobre mí. El roce de nuestros cuerpos era cada vez más fuerte y las embestidas de Sesshomaru me nublaban la mente, finalmente ambos arqueamos nuestros cuerpos hasta llegar al límite, dejándonos caer sobre la cama, cansados y más felices que nunca.
    -¿Te encuentras bien?
    -Sí, no tienes que ser tan cuidadoso-susurré apenada ya que no dejaba de cuidarme ni en la cama-
    -Has sangrado un poco-insistió el-
    -Pues eso es bastante normal-refuté intentando sentarme pero un leve dolor en mi zona intima me hizo soltar un pequeño quejido-
    -Creo que debes descansar un poco-dijo acariciándome la mejilla son el dorso de su mano-
    -¿Qué? Debes estar bromeando- lo interrumpí en voz alta-
    -Pensé que estabas asustada-
    --Su sonrisa retadora me hizo hervir la sangre, me trataba como a una niña, entonces lo empujé hacia los pies de la cama, quedando yo esta vez sobre él. Me miró sorprendido y curioso por ver qué iba a hacerle, lo acaricié con mis manos, desde su rostro hasta el pecho, deslizándome poco a poco hasta el estomago, allí me detuve, contemplando su parte intima totalmente vulnerable, mi sonrisa picara lo dejó sin palabras.
    -Kagome…que…ahhh…detente, que rayos…
    -Solo me estoy vengando, además parece gustarte-
    --Era increíble ver cómo reaccionaba cuando acariciaba su miembro de esa manera, se reincorporó y me tomó del brazo para tratar de detenerme pero lo sujeté con más insistencia, sus ojos ardían al estar sometido a tanta excitación, entonces me acerqué cuidadosamente y pasé mi lengua por todo lo largo.
    Un grito ronco y bajo salió de su boca, me agradaba enloquecerlo de esa manera, y al mismo tiempo yo estaba perdiendo la vergüenza, lo lamí un poco como si se tratase de un helado, pero no pudo contenerse más y me separó bruscamente, colocándose sobre mí mientras jadeaba apresurado.
    -Muy bien, te has pasado de la raya, ahora me toca a mí-
    --Me tomó de la cintura y me levantó un poco hasta quedar agachada delante de él, se acercó y me penetró por detrás, con suavidad al principio y luego provocando fuertes embestidas que me hicieron llegar al punto máximo de la satisfacción.
    -Ahhh, Sesshomaru no sigas, ahhh!!
    -¿No querrás decir que quieres más?
    -Ahhhhhhhh!!! Sesshomaru!!!
    --Sus embestidas eran más fuertes, y yo ya no aguantaba más, estuvimos durante varios minutos cambiando de posición, hasta que llegamos al límite de nuestras fuerzas y caímos agotados.
    -Ha sido maravilloso-dijo entre susurros mientras me acurrucaba en su pecho- ¿No lo crees?
    -Me has violado-reí agotada mientras nos acurrucábamos para caer en los brazos de Morfeo-
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    Lemon Sesshomaru y Kagome

    De pronto Sesshomaru se detuvo, la observó por unos segundos y empezó a desvestirla con desesperación, hace tanto que deseaba esto, Kagome se ruborizó un poco ya que nunca había visto tal excitación en los ojos del joven, incluso se sorprendía de saber que ella también deseaba cuanto antes formar parte de él…Sesshomaru pudo notar la timidez de la chica y sonrió tiernamente, la besó con ternura y se colocó de manera que ambos quedaran sentados uno frente al otro, lentamente empezó a acariciar sus hombros acercándola cada vez más a él… Kagome sentía su corazón a mil por segundo, no paraba de besar a Sesshomaru con mucha ternura, ese rostro sonrojado esa mirada angelical hacía enloquecer a aquel joven, ya no podría soportar mucho más la tentación…

    -Necesito tenerte…-Dijo entre besos furtivos mientras seguía acariciando a Kagome-

    -Sesshomaru…ahhh…-Gemía ella extasiada por tales caricias-

    De pronto Sesshomaru se separó un poco, ésta vez era el quien empezaba a desvestirse, pero Kagome tomó la iniciativa y se lanzó sobre él, por un momento se sorprendió, Kagome sonrió picaramente y empezó a besarle el cuello lentamente mientras terminaba de quitarle la ropa, poco a poco fue bajando hasta su pecho, lo acariciaba con mucha destreza, esta vez era Sesshomaru quien soltaba fuertes gemidos de placer…Finalmente se habían despojado de toda prenda innecesaria…había llegado el momento de explorar mas a fondo el cuerpo de cada uno, Kagome permanecía arriba de él, besándolo con furor, Sesshomaru la sujetó por detrás de la nuca acercándola más hacia él, con la otra mano se aventuró y acarició sus muy bien formados muslos, tan suaves y perfectamente moldeados a su figura, Kagome entendió el grado de éxtasis que presentaba Sesshomaru y decidió dejarse caer completamente sobre el, cuando ambos miembros hicieron contacto Kagome pudo sentir el órgano erecto de Sesshomaru palpitando con fuerza, el momento de la verdad había llegado, Sesshomaru se levantó lentamente, Kagome entendió la mirada llena de ternura, deseo, pasión y amor mezcladas en ese mágico momento, rodeándolo con sus brazos se acostó lentamente en la cama, quedando esta vez Sesshomaru encima de ella, Sesshomaru se levantó un poco para observar el rostro de su mujer, esa expresión tan sublime, su perfecto cuerpo debajo de él, ahora le pertenecía y nada en este mundo podría alegrarlo más…se apoyó de sus piernas para que Kagome se abriera un poco más, ella al sentir que se acercaba el momento se asustó un poco pero se odiaba a ella misma por arruinar el momento

    -Sesshomaru…lo siento…perdoname…-Decía entre gemidos nerviosos-

    -Descuida…haré que estés lista…te haré desearlo con todo tu ser…-Dice seductoramente-
    Poco a poco Sesshomaru baja hasta la cintura de la chica y empieza a acariciar su centro virginal, en ese punto explotaron todos los sentidos de Kagome quien no puedo hacer más que soltar un gran gemido de desesperación, benditas sensaciones las que estaba sintiendo, tal vez no fuese del todo moral pero era exquisitamente satisfactorio, ahora se daba cuenta de que no podía oponerse ante el poder sexual de Sesshomaru, ese hombre la había hechizado…durante unos segundos Sesshomaru se mantuvo en esa posición, acariciándola e incitándola a que se excitara más…

    -Sesshomaru!! Ahhhhh!!!-Suelta un gemido ahogado- Por favor…hazlo…te deseo…

    Sesshomaru sonreía de satisfacción al vera Kagome tan vulnerable debajo de él, se puso en posición nuevamente, Kagome abrió sus piernas tanto como pudo, soltó un fuerte chillido al sentir la penetración, Sesshomaru se encontraba dentro de ella, el dolor era algo fuerte pero éste la besó tiernamente para distraer el miedo, poco a poco le fue correspondiendo y al darse cuenta de que ya no sentina dolor deseaba mucho más…Kagome se torcía debajo de Sesshomaru mientras éste intentaba se movía encima de ella, en algunas ocasiones gemía diciendo su nombre una y otra vez lo cual lo excitaba aún más, Kagome lo sujetaba con sus piernas impulsándolo hacia delante lo que hizo que esta vez la penetración fuese mucho más ardiente que la primera , ambos estaban en pleno orgasmo, la satisfacción era indescriptible, así estuvieron durante varios minutos probando nuevas poses, esa noche hicieron el amor una y otra vez…finalmente Sesshomaru se retiró lentamente, totalmente agotado, ambos se quedaron abrazados sin decir nada, Kagome suspiraba emocionada mientras se acurrucaba en el pecho de su excelente amante…

    Fin del lemon…
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    -No finjas…se que también sientes hervir tu sangre cuando hago esto…se que también lo estás disfrutando…

    ---Naraku empieza a besar bruscamente a Nazumi, deslizando su lengua y mordiendo con furor los labios de la chica, Nazumi sentía una enorme presión, el la estaba lastimando y por si esto fuese poco se encontraba peligrosamente encima de ella, pudiendo sentir el roce de sus piernas entre las suyas, tratando de forcejear o gritar, pero era silenciada por los severos besos de Naraku al mismo tiempo que se ahogaba en sus lagrimas, esta actitud desesperada lo excitaba aún más, haciéndolo respirar con desesperación, por un momento se detuvo a observarla, ella lo miraba con miedo suplicándole que se detuviera pero era imposible, su deseo sexual era incontrolable, de una forma violenta rasgó lo poco que quedaba de las ropas de Nazumi, ella gritaba desesperada pero Naraku la golpeó una y otra vez en la cara y en el resto del cuerpo---

    -¿Qué te ocurre?? ¿Acaso tienes miedo de sentirte mejor conmigo?

    -Basta…por favor…mátame si quieres…pero no me hagas esto…

    -Te demostraré que puedo darte más placer que mi hermano…

    ---Después de haberla golpeado se dispuso a quitarse la ropa, Nazumi estaba muy herida y solo lloraba horrorizada por lo que iba a pasarle, en lo profundo de su mente llamaba a Inutaisho para que la rescatara o trataba de imaginar que solo era una horrible pesadilla, pero no…era real, Naraku iba a violarla, rápidamente se quitó su túnica negra que siempre solía usar, desamarrando la toga que cargaba debajo mientras jadeaba con desesperación, la arrojó contra el suelo y rápidamente se puso en posición, la penetró con tanta fuerza que sintió como si la hubiesen desgarrado por dentro, el dolor era insoportable, sus gritos eran oprimidos por la mano de Naraku, luego empezó a lamer sus labios delineándolos y bajando hasta su cuello, hasta sus pechos que presionaba con ambas manos, se detuvo y soltó un gemido de placer, empezó a lamer sus pechos, mordiendo sus pezones haciéndolos sangrar un poco, Nazumi trataba de contenerse, pero sus gemidos de dolor eran casi imposibles de contener---

    -Vamos…así grita más…ya habías hecho esto antes…-Dice mientras la enrolla con sus piernas para penetrarla nuevamente-

    -No!! Ya basta por favor!!! Ahhh!!-Dice soltando un gemido de dolor-

    -Así…vamos quiero más-Dice excitado por los gemidos de Nazumi-

    -Nazumi hizo un último intento por escapar y golpeó a Narakuen la cara, pero éste sonrió sádicamente y la tomó de la cintura…la colocó frente a el quedando ambos sentados, la acercó con fuerza mientras entraba una y otra vez en el lastimado cuerpo de la chica…Así pasaron varios minutos, Naraku no dejó de violarla hasta que su sed se había saciado, al terminar se vistió algo cansado, con una sonrisa en su rostro, Nazumi se encontraba en el suelo lastimada y sangrando por su área genital debido al maltrato extremo…una vez vestido observó un rato a la joven casi inconsciente quien no dejaba de llorar-

    -Muchas gracias…me has dado mucho placer…-Dice riendo satisfecho-
    -Sesshomaru…hijo…

    -Cumpliré tu ultimo deseo…-Dice maliciosamente- Ya puedes salir…

    -Te tardaste mucho Naraku…

    -No…no puede ser…-Dice Nazumi con lágrimas en sus ojos-

    -Vaya…veo que lo disfrutaste mucho madre…me alegro por ti…

    -Sesshomaru… ¿Por qué???

    -No necesito darte explicaciones…mejor descansa en paz…-Dice mientras le entierra una espada en el pecho-

    -Muy bien…vamonos…

    -“Ese Sesshomaru era falso…se trataba de Shirogane…date cuenta Nazumi!!”

    -Madre!! Madre qué ha pasado??

    -Sesshomaru…volviste…

    -¿De qué hablas?? Vine a visitarte y no estabas en casa…me preocupé y de alguna manera te encontré aquí… ¿Quién te ha hecho esto?

    -Entonces…tu no me heriste con aquella espada…no me estás engañando de nuevo?

    -Madre…como podría herirte a ti?? Mi propia madre-Dice Sesshomaru algo ofendido por las dudas de Nazumi-

    -Eres tu…ahora…si eres tu…perdóname…Sesshomaru…

    ---Dicho esto la madre de Sesshomaru muere por haber perdido tanta sangre y por las secuelas de aquella brutal violación...Sesshomaru la cubre con su túnica mientras llora amargamente y cava una tumba para que su cuerpo descanse en paz---

    -“Nazumi…lo lamento…”

    Bueno…es mi primer lemon…no se si es algo drástico ^^U espero que no sean muy duras ni me tiren tomates XD…
  10. Hola a todos..soy nueva en el foro y queria pedir ayuda sobre como puedo publicar un fanfic, la verdad es que hace tiempo habia escrito uno pero no sabia como publicarlo en cemzoo..lo siento es que no se mucho de esto n_nU si alguien con experiencia pudiera ayudarme se lo agradeceria...:)