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  1. Hoy, 6 de Junio de 2009, a mis 25 años, he probado por primera y ULTIMA vez... unas planchas para el pelo.

    La situación comenzó por que me estaba muriendo del aburrimiento, una de las consecuencias de no tener vida social. El caso es, que cómo no tenía nada que hacer, por fin me decidí a ordenar unos paquetes que me había llegado hace casi un mes, no soy precisamente muy amiga de ordenar.

    Revisando lo que había en las cajas encontré las planchas que mi hermana suele usar para alisarse el pelo y me entró la curiosidad. Muchas, si no todas las veces que mi hermana sale con sus amigos o sus "amigos", la veía pasarse horas con ese cacharro, así que me dije, Y si lo probamos? error numero uno.

    Saque de la caja el objeto en cuestión, en esta ocasión y debido a que tengo el pelo más liso que una tabla saque el rizador, y lo enchufe. Para que leerse las instrucciones si muy complicado no puede ser. Al rato veo que se enciende el piloto de caliente.

    Meto el primer mechón de pelo, que por no saber fue casi un cuarto de mi pelo, engancho las puntas del pelo en el palo de rizar y voy dando giros hasta que tengo todo el pelo enroscado. Ahora queda esperar y sujetar el cacharro en el aire, cosa que cansa mucho.

    Cuanto se supone que se debe de dejar el pelo enroscado en la plancha? no lo se, pero en cuanto empece a oler a quemado lo quite. Después de varios tirones, consigo que se me desenrede todo el pelo y voy a ver el resultado... liso, completamente lacio. Entonces pensé, sera que tenía mucho pelo probemos con menos.

    Vuelvo a repetir la operación, con bastante menos pelos esta vez. Pasados 4 minutos retiro la plancha, esta vez no me arriesgo a esperar a que huela a quemado no vaya a ser que me quede sin pelo, y miro el resultado... un tirabuzón. Parece que la cosa no es difícil con la cantidad adecuada. Después de ver ese tirabuzón, que ni los peluqueros, me emocione y me puse ha hacerme más de esos.

    Media hora, 50 tirones, 15 quemazones y dos brazos tontos después, mande a la mierda el cacharro ese. En mi vida había hecho nada tan peligroso como eso, no entiendo cómo hay gente que cómo mi hermana, se lo hace de manera habitual. Pero si debería estar prohibido por la O.M.S cómo arma dañina para la salud.

    Conclusión, tengo lo que parece ser un atontamiento severo en los brazos por sujetar esa plancha para evitar quemarme la cabeza, cosa que no ha salido demasiado bien. Y en mi cabeza, en vez de tener mi precioso pelo liso, tengo un estropajo.

    Todo esto me lleva a preguntarme, Que coño es lo que le ven de bueno a eso de pasarte una planchas por el pelo? Lo que es a mí, hoy por hoy me parece un misterio.
  2. [​IMG]



    Gracias a Tsu, que me dijo cómo hacerlo me he decido a poner este fic que escribí hace algún tiempo. En principio lo iba a poner en la sección de fics, pero me di cuenta de que entonces tendría que cortarlo y quedaría una chapuza.


    Un año más


    Siempre estaba en ese árbol aquel día, era el mejor lugar para que nadie lo encontrara. Normalmente era difícil encontrar a Hatake Kakashi, y mas si era deseo de este el no ser encontrado, como sucedía cada quince de septiembre.


    Llevaba muchos años esquibando a todo el mundo en esa fecha, nadie sabía realmente por que siempre desaparecía sin dejar rastro y volvía a aparecer al día siguiente sonriente con su inseparable libro bajo el brazo. Al principió solían preguntarle el por que de su desaparición, pero con los años y debido a la nula contestación por parte del peliplateado dejaron de preguntar, asta casi olvidar ese hecho.


    Desde el alba se encontraba meditando sobre aquel árbol, manteniéndose como era su costumbre, ausente para el resto del mundo. Durante años ese día lo utilizaba para repasar su vida, para ver como a lo largo de aquel tiempo todos aquellos que estaban a su lado lo iban abandonado poco a poco.



    En un principió esos abandonos dolían y le costo mucho salir adelante después de esas perdidas, pero ahora largo tiempo después, a pesar de que seguían doliendo aparentaba normalidad, como si en vez de una persona hubiera sido un pájaro el que lo dejaba.


    Pero para que seguir engañándose, hacía tres años de su ultima perdida, aunque mas que perdida había sido un abandono temporal, pues sabía que tarde o temprano terminaría por regresar, pero eso no quitaba lo doloroso, ni lo hacía más llevadero.



    Se sentía estúpido por esperar con tanto anhelo su regreso, pero había tantos inconvenientes en su vuelta.


    Después de que regresara, sabía que una gran misión se llevaría acabo, muchas cosas pasarían durante ese tiempo y él no se sentía con las fuerzas necesarias como para afrontarlas en el caso de que diese ese paso que tanto temía. A fin de cuentas que derecho tenía él para hacer algo así, que derecho tenía para cortar de esa manera las alas a aquel pequeño ángel que un día estuvo bajo su cargo.


    Metido en esos pensamientos no se daba cuenta de que era sutilmente vigilado. Una persona llevaba observándolo desde que llegara ahí, metido como estaba entre arboles y maleza le era muy fácil pasar desapercibido y como su chakra no tenía intenciones hostiles tampoco por eso pudo ser descubierto.



    Gozando como estaba de ese anonimato se pudo dar el lujo de observar a aquel que desde hace mas de tres años ocupaba muchos de sus pensamientos, y que era dueño de la mayoría de sus temores.


    Aquel hombre frente a él, estaba tal y como recordaba haberlo visto la ultima vez. Su pelo gris perla caía desordenado sobre su cara, la cual seguía tapada casi por completo por su bandana y esa odiosa mascara.



    Apenas ahora se daba cuenta de lo que a través de los años llego a odiar esa cosa que le impedía ver lo que para él sería sin duda alguna el rostro más hermoso que alguna vez podría llegar a ver. Pero todo aquello no era mas que un simple envoltorio si lo comparaba con lo que realmente hacía hermoso a su antiguo sensei, esa personalidad y ese espíritu que tenía lo hacía ver la persona mas maravillosa del mundo.


    Tras ese severo escrutinio, se aseguro de reunir el valor suficiente que no había logrado reunir antes de su partida. Este ultimo movimiento le supondría muchas cosas, algunas buenas, que era lo que esperaba, y otras no tan buenas que desde lo más profundo de su corazón deseaba que no se cumplieran.



    Se levanto de dónde permanecía sentado desde que llego, aumento un poco sus niveles de chakra y se dio a conocer a aquel que estuvo vigilando.


    Se puso en guardia al instante, detrás de él pudo notar un chakra muy poderes. En un principió creyó que era de alguien conocido, pues se le hizo bastante familiar, pero al momento descarto la idea, ese chakra era demasiado poderoso y algo en él le decía que debería de mantenerse alerta. Y para que Hatake Kakashi presintiera que debía que ponerse alerta, ese era sin duda un enemigo formidable.


    Cuando por fin lo tuvo delante sus ojos no daban crédito a lo que veían, frente a él se encontraba un replica exacta a su antiguo sensei.



    En un principió pensó que era una mala pasada que le jugaba su mente, como podría estar su sensei frente a él, si hacía mas de 18 años que había muerto. Se quedo estático, no era capaz de mover un solo musculo.


    -Sensei...- susurro, mas para que se lo llevase el viento que para que su oponente lo pudiese oír.


    -No puedo creer que no reconozcas a tu futuro Hokage- le reprocho fingiéndose ofendido-Eso lo debería decir yo, no lo cree sensei- contesto divertido.


    -Na...Naruto...- volvió a susurrar, no podía creer que al que tenía delante era su antiguo alumno.


    -El mismo-dijo divertido. Le gustaba ver la reacción de la gente en cuanto lo veían, mas si habían conocido al cuarto en persona.


    -Cuando... regresaste- pregunto intentando salir del estado de shock en el que estaba.


    -Pues la verdad es que regresamos ayer, pero como no tenía ganas de entrar todavía, decidí dar una vuelta por el bosque- dijo como si fuera lo más normal del mundo.


    -Veo que has cambiado mucho- mientras decía esto no pudo evitar escrudiñar la imagen del rubio- tu chakra a mejorado.


    -Si- contesto como si eso fuera lo que menos le importaba en ese momento- pero no soy el único no?


    -Si, tienes razón- dijo para darle la razón- en la aldea todos han cambiado mucho, estoy seguro de que se alegran mucho de verte.


    -...- eso para el no tenía importancia, al menos en este momento- que hacía por aquí?- pregunto con curiosidad el menor.


    -Yo vine a pensar un poco, ya sabes uno cada vez es más viejo, y se preocupa mas por las cosas- dijo la primera escusa que le vino a la mente.


    -No creo que sea viejo- tenía que empezar a tantear el terreno, y que mejor momento que este teniendo en cuenta el giro de la conversación- estoy seguro de que todavía puede hacer muchas cosas.


    -Si bueno, como sea- una vez más se alegro de tener con sigo a su fiel mascara, ya que de no haberla tenido, podría apreciar el gran sonrojo que lo cubría- te dejo tengo que... que... ir me a dar un baño- dijo lo primero que se ocurrió.


    -Yo iba hacía las termas, por que no vamos juntos?- pregunto con la esperanza de que aceptara su propuesta.


    -Si- contesto sin siquiera pensarlo.


    De ese modo ambos shinobis se encaminaron hacía los baños. Durante todo el camino el silencio reinaba entre ellos y no eran capaces de hacer nada al respecto, cada uno estaba metido en sus propios pensamientos, mientras disimuladamente veían al otro de reojo, siempre con la precaución de no ser detectado por su compañero de viaje.


    Cuando llegaron una amable mujer les atendido y guió por el recinto, se excuso de tener tan solo una habitación disponible, pero esto no les hizo rechazar el hospedaje, estaban acostumbrados a dormir juntos debido a las misiones que anteriormente habían compartido.



    Tras eso la mujer les explico los horarios de las cenas y las disponibilidades de los baños, para dejarlos en su habitación.


    Cuando la recepcionista cerro la puerta tras ellos el silencio volvió a reinar en el ambiente. Ahí estaban los dos, solos en una habitación y con ganas de lanzarse frente al otro, pero el miedo y las dudas se los impedían.



    El silencio dio paso a la tensión y eso era más difícil de romper, pero cierto rubio parecía cansado ya de esa situación, por lo que decidido empezó a quitarse la ropa. Kakashi veía atónito como su ex-alumno se quitaba la ropa, fue entonces cuando se percato de lo bien que le había sentado tanto entrenamiento.



    Se podía apreciar un torso bien formado, era musculoso, pero en su justa medida, sin perder ese toque delicado que siempre había poseído el rubio. El abdomen esta dibujado por pequeñas marcas que incitaban al pecado.



    Las piernas bien formadas e igual de delicadas que el reto del cuerpo, sin duda ese ser que tenía delante parecía mas un dios que un mortal.


    Naruto por su parte solo disfrutaba de la cara de deseo que podía percibir, eso era una buena señal se dijo, pero el también quería ver, por lo que una vez que se quedo solo con los boxers decidió arreglar esa situación.


    -Para bañarse primero se tiene que quitar la ropa sensei- dijo divertido, y a la expectativa de lo que vendría.


    -Ah... si claro- contesto, cuanto tiempo habría estado mirándolo se pregunto.


    Ahora era el turno de Naruto de deleitarse con el cuerpo que tenía enfrente. Ese era el cuerpo de un hombre curtido por los años y las peleas, las cicatrices abundaban, pero en contra de afear ese cuerpo lo volvía mas sexy y deseable.



    Cada cicatriz estaba en el lugar indicado y eso resultaba tentador para el rubio, como deseaba poder tocar y besar cada una de ellas, sentir ese tacto en sus labios...


    Kakashi era ahora el que disfrutaba de ser visto, la cara de su ex-alumno era un poema, tenía un leve sonrojo en sus mejillas, su respiración era entrecortada y para su mayor disfrute y satisfacción cierta zona del chico empezaba a despertar.



    Naruto se dio cuenta de esto y rápidamente se puso su yukata y salido de la habitación rumbo a las termas. Por su parte el peliplateado se quedo un tiempo mas en el lugar disfrutando de ese momento.


    -Quizás no halla sido mala idea venir.


    En el comedor Naruto intentaba calmarse un poco, vale que lo que había visto era impresionante pero tenía que contenerse un poco, aún no era tiempo de jugársela. Pidió su acostumbrada ración de ramen y un poco de sake para acompañar, le vendría bien ese punto de inhibición que le daba el alcohol.



    Para cuando un sonriente Kakashi apareció por el lugar el rubio ya se había tragado tres raciones de ramen y una botella de sake, por lo que él también estaba bastante sonriente.


    Estuvieron largo tiempo hablando, en su mayoría del lo que hicieron en todo ese tiempo que estuvieron separados, de las novedades sobre la villa y los viejos amigos del rubio, en especial de cierto mentor que estuvo a su lado en incontables ocasiones.


    -Sera mejor que vayamos a bañarnos- dijo mirando el reloj- sino nos damos prisa nos los cerraran.


    -Si!!- contesto feliz, ya empezaban a notarse más afondo los efectos del sake consumido.


    Naruto salio casi corriendo del comedor, chocando con casi todo y todos los que encontraba en su camino.



    Cuando llego se quedo embelesado con lo que vio, el lugar disponía de una pequeña cascada por la que un fino hilo de agua corrí, las paredes de alrededor tenían unos hermosos dibujos acordes con el resto de la decoración que asemejaba bastante a una laguna solitaria perdida en alguna recóndita montaña.


    Así fue como lo encontró Kakashi, pero prefirió no molestarlo para de ese modo disfrutar cada uno de las vistas que tenían delante. Se sumergieron en las calientes aguas y resulto muy oportuno el que se encontraran ellos solos.


    Ambos parecían relajados, ese agua realmente les hizo bien, siguieron charlando pero esta vez la conversación tenía un claro matiz personal, inconscientemente intentaban conocerse mejor, saber que les agradaba y que no y por su puesto también tocaron el tema de su desastrosa, por parte del mayor y nula por parte del menor, vida amorosa.


    Así es como supieron que tanto uno como el otro se encontraban sin pareja, pero si esperando por alguien que ninguno de los dos desvelo, pero que no tardarían en hacerlo.


    El rubio inocente como era tenía un plan bien armado y que empezaría a poner en marcha.


    -Sensei, podría lavarme la espalda?- pregunto mientras que con un estudiadisimo movimiento salía del agua.


    -Cla...claro- trago saliva.



    Siguió el camino marcado por el menor asta llegar a la zona de los aseos, paro un momento para fijarse en la espalda y lo que no era la espalda.


    Naruto sentado en un banquito tapado estrategicamente esperaba a notar las manos de su maestro por su espalda. Esa sensación no tardo en probarla, sentía las trabajadas manos de Kakashi rozando su espalda, en vez de resultarle ásperas esas manos se movían con delicadeza a través de su piel.



    De vez en cuando podía sentir alguna que otra cicatriz pero eso no hacía mas que incrementar ese deseo de que esas manos y esas cicatriz tocaran mas allá de su espalda. Se preguntaba como sería sentir eso por todo su cuerpo.


    Para Kakashi en cambio le resultaba una deliciosa tortura, le sabía a poco el solo poder tocar la espalda del muchacho. Quería tocar mas allá, pero sería apropiado o por el contrarío el rubio se enfadaría y saldría corriendo de ahí odiándolo.


    Pensaba en todo eso y no encontraba una respuesta adecuada a sus dudas. Un leve gemido le dio la respuesta que necesitaba, la mano que esparcía el jabón por la espalda morena empezaba a bajar cada vez mas hasta en llegar a tocar el banquito.



    Naruto no se quejo ni se levanto, por lo que continuó haciéndolo ejerciendo poco a poco un poco más de presión en la zona interesada.


    Naruto lo notaba y lo disfrutaba, también pudo notar que la mano que ahora se movía segura en un principio se notaba insegura. Feliz por que las cosas empezaban a salir tal y como quería se giro lentamente asta estar cara a cara con él.


    Kakashi se paralizo al tener a Naruto mirándolo, instintivamente intento retirar las manos pero para su sorpresa el rubio se lo impidió, las acerco aún mas a él asta que las apoyo contra su torso, empezó a deslizar las por el haciendo las delicias de ambos.


    Un Kakashi anonadado siguió con la vista los movimientos que Naruto ejerce sobre él, dando un paso más acerca lentamente su cabeza asta rozar ambas narices, se detiene apenas unos segundos para aspirar el aroma que desprende ese pequeño ángel.


    Lo siguiente que sintió el rubio son unos húmedos labios rozando los suyos, cuando es que se deshizo de las mascara, ni en eso es capaz de pensar solo esta dispuesto a dejarse llevar por aquel juego que él mismo empezó.


    Llevado por el deseo reprimido que durante esos años guardo en lo más profundo de su alma desliza ambos brazos por el cuello del peliplateado para poder profundizar ese beso, que por falta de aire tendría que cortar en algún momento.


    -Sensei...- gime Naruto a escasa distancia de su profesor.


    -Olvida eso- responde, esa simple palabra era la responsable de no haberse atrevido antes a lanzarse a por su rubio.


    -Pero quiero que seas mi sensei- le reprocha con lujuria.


    Esa simple frase lo lanza a través de un precipicio de sentimientos y deseos reprimidos. Poco recordaban ya de donde estaban o de que hacían antes, simplemente se concentraban en ellos y en lo que sentían en ese momento, en lo que sentían desde hace tanto tiempo.



    Durante el tiempo que permanecieron en los aseos se amaron, se reconfortaron con hechos y palabras que no pensaban revelar, haciendo de ese instante una ocasión memorable.


    El sol empezaba a colarse por las pequeñas rendijas que encontraba a su paso, intentando separan a un par de amantes de ese sueño tan exquisito que compartían. Sobre aquella cama dos hombres descansaban de toda una noche, de toda una vida llena de amor que por fin encontró receptor.



    Tras años de sentirse solos, incluso abandonados por todos les llego el día de tener a alguien con ellos, alguien que compartía su dolor, pero que sobre todo compartía su amor.


    La sensación de sentirse completo, cuanto hacía que no disfrutaba de eso, y ahora gracias a la persona que descansaba pegado a su pecho la había recuperado. No quería despertar pues no quería descubrir como en anteriores ocasiones que todo resultaba ser fruto de su mente, pero al abrir los ojos y tras no solo verlo, si no que sentirlo también se pudo convencer de que todo lo vivido la noche anterior había sido real.


    Veía entusiasmado la paz que reflejaba su cara, el suave vaivén en el que se movía su cabeza , la lenta y acompasada respiración que aún a pesar del claro hecho de que comenzaba a despertar, todavía poseía.


    -Gracias- fue lo que pudo escuchar cuando sus azules ojos enfocaron a la persona que estaba con él.


    -Nani?- dijo medio dormido.


    -Me has demostrado que esa fecha es algo más que reprocharse el haber nacido- susurro suave a su oído.


    De eso hacía ya un par de años, y desde aquel día no había momento del día en el que no agradeciese el estar vivo, pero sobre todo lo que más agradecía era el poder estar vivo para su pequeño, esa persona que supo cautivar su corazón y demostrarle que realmente el día en en el que uno cumple años no hace únicamente pasar otro año de vida, sino que comparte vive año con las personas que ama y para las que ama.




    FIN
  3. Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, la verdad es que no a sido por falta de ganas o interés, es solo que como tuve un accidente bien gordo, el cual supuso la perdida de mi pareja y conllevo una fuerte depresión. Ahora que parece que empiezo a volver a mi vida normal vuelo a pasarme por los distintos foros en los que estoy. Por el momento subiré algunas se las poesías que una amiga me mando para intentar animarme, quizás sean un poco tristes, pero hay que comprender que estan escritas para un momento en el que no me encontraba bien.:(:(